Dios con nosotros desde el inicio.
Dios con nosotros • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 13 viewsNotes
Transcript
Primer domingo de diciembre. A partir de hoy tomaremos una pausa en nuestra serie “Kerigmas”, y comenzaremos una nueva miniserie de predicaciones titulada “Dios con nosotros”.
La época decembrina, es una de mis épocas favoritas del año. Recuerdo las fiestas en la casa de mi abuelo, el ponche, y sobre todo el pavo que comíamos muchas veces sólo en ésa época, las piñatas, los dulces, la música y diversión. Se que para muchas personas es todo lo contrario porque extrañan a sus seres queridos y añoran la tierra que los vio crecer pero ¿puedes ver un patrón tanto en por qué a mi me gusta ésta época y por qué a muchos otros no? Las fiestas. De hecho, en inglés esta temporada se le conoce como “Holydays” o también en Latinoamérica le llamamos “fiestas decembrinas”. Todo gira en torno a las fiestas, los regalos, la emoción o la tristeza por causa de la celebración, pero ¿qué celebramos? Muchos dirán inmediatamente ¡Cristo! ¡Celebramos a Cristo! Pero, ¿será cierto?…
Si somos honestos, si realmente hacemos un ejercicio de introspección y reflexión podríamos darnos cuenta que, en realidad lo que mueve a muchos de nosotros es el motor del consumismo, del hedonismo, y el ego. Todo se trata del “Yo”. Mi intención no es deprimirte o regañarte, sino que me he dado cuenta de algo: en la época dónde más se supone deberíamos enfocarnos en Cristo, la gran mayoría de la gente lo pasa de largo, no lo conocen, no lo ven y por lo tanto no lo experimentan. He estado orando para que, éste mes, por la gracia de Dios, el Padre nos revele en las Escrituras a Cristo, y que podamos cada vez más y más y más ser conscientes de su presencia, de su amor y que por ende, nuestra relación sea cada vez más vibrante y real. Como dice H. Blackaby, que cada vez podamos experimentar más a Dios.
Uno de los pasajes más leídos en está temporada es la profecía que el ángel le hizo a María sobre el nacimiento sobrenatural de nuestro Señor.
Mateo 1:23 dice: «¡Miren! ¡La virgen concebirá un niño! Dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel, que significa “Dios está con nosotros”»." y probablemente si eres como yo te preguntarás: ¿Emanuel, que no se llamaba Jesús, y que tiene que ver Jesús con Emanuel? y creo que es buen momento para aclarar ese enigma. El nombre de nuestro Señor fue: Jesús pero el término Emanuel es más una descripción de lo que Jesús hizo y del objetivo de Su venida. Dios con nosotros. Si analizamos la idea detrás del término Emanuel , también podríamos concluir que significa: Dios entre nosotros.
Desde el inicio Dios ha mostrado una y otra vez que Su plan y propósito para con nosotros es que vivamos una relación de amor íntima y personal con Él.
Génesis 3:8–9 dice: “Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles. Entonces el Señor Dios llamó al hombre: —¿Dónde estás?".
¿Puedes verlo? Dios creó un huerto y puso ahí al hombre y a la mujer, además ¡Él se paseaba en aquel huerto! Posiblemente ésta no era la primera vez en que lo hacía, ¿te imaginas a Adán y a Eva teniendo una caminata vespertina con Dios? ¡Yo sí! porque todo lo que creó Dios lo hizo para vivir con nosotros y entre nosotros. Él ha querido estar presente en nuestra vida desde el inicio por eso cuando el pecado entró en escena la pregunta que Él hizo fue: ¿Dónde estás? que, si lo piensas bien es como si Dios le dijera a Adán ¿A dónde te has ido? Dios siempre ha querido estar con el hombre, pero desafortunadamente el hombre no ha querido estar con Dios, por eso, a causa del pecado y de la muerte espiritual que sufrió la humanidad hemos perdido la capacidad de ver, oír, sentir, experimentar y deleitarnos en Dios a menos que Dios tome la iniciativa y se revele a nosotros.
¿Cuándo fue la última vez que experimentaste a Dios? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste consciente de que Dios estaba contigo en ese mismo lugar?
Hoy comenzaremos esta serie leyendo la historia que narra la primera vez que Dios se le reveló al que después sería Israel de donde Dios formaría Su pueblo, tanto físico como espiritual.
Génesis 28:10–19 "Mientras tanto, Jacob salió de Beerseba y viajó hacia Harán. A la caída del sol, llegó a un buen lugar para acampar, y se quedó allí a pasar la noche. Jacob encontró una piedra donde reposar su cabeza y se acostó a dormir. Mientras dormía, soñó con una escalera que se extendía desde la tierra hasta el cielo, y vio a los ángeles de Dios que subían y bajaban por ella. En la parte superior de la escalera estaba el Señor, quien le dijo: «Yo soy el Señor, Dios de tu abuelo Abraham, y Dios de tu padre Isaac. La tierra en la que estás acostado te pertenece. Te la entrego a ti y a tu descendencia. ¡Tus descendientes serán tan numerosos como el polvo de la tierra! Se esparcirán en todas las direcciones: hacia el Oriente y el Occidente, hacia el Norte y el Sur; y todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y de tu descendencia. Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido». Entonces Jacob se despertó del sueño y dijo: «¡Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo ni me di cuenta!»; pero también tuvo temor y dijo: «¡Qué tan temible es este lugar! No es ni más ni menos que la casa de Dios, ¡la puerta misma del cielo!». A la mañana siguiente, Jacob despertó muy temprano y erigió como columna conmemorativa la piedra en la que había reposado la cabeza y después derramó aceite de oliva sobre ella. Llamó a aquel lugar Betel (que significa «casa de Dios»), aunque antes se llamaba Luz."
Déjame contarte un poco del contexto para que entendamos de qué estamos hablando: Dios se reveló al abuelo de Jacob (Abraham) y le prometió darle un hijo en su vejez. Dios lo cumplió e Isaac (el papá de Jacob) nació cuando Abraham tenía 100 años, después Dios le pidió matarlo pero esa es otra historia… Isaac tuvo dos hijos, el mayor se llamaba Esaú y el menor Jacob. Cuando Isaac ya estaba muy viejo llamó a Esaú para bendecirlo; esto era muy importante en esos días, significaba mucho para el hijo mayor recibir la bendición del papá, pero Jacob se disfrazó de su hermano y aprovechando que Isaac ya estaba ciego robó la bendición de su hermano. Y como se esperaría de cualquier par de hermanos cuando Esaú se enteró quiso matar a Jacob, solo que cuando Anthony se lo dice a Andrew sabemos que no es literal pero en este caso Esaú estaba hablando totalmente enserio por lo que Jacob escapó rumbo a Turquía donde vivía su tío, es en ese camino que llega a la tierra de luz y sucede lo que leímos.
Ahora analicemos varios elementos de esta historia para entenderla mejor aún:
“El sueño”
“El sueño”
Es importante que nos demos cuenta que lo que estamos leyendo sucedio mucho antes de que las Escrituras existieran como libro en un solo tomo. Hoy en día la revelación de Dios más segura son las sagradas Escrituras, pero hace miles de años cuando este libro no estaba terminado Dios hablaba de diferentes maneras, justo como lo dice Hebreos 1:1 "Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas."
Hoy en día no podemos confiar en lo que soñamos porque, si lo que soñamos contradice lo que enseñan las Escrituras, estos sueños no vienen de Dios y si lo que soñamos nos revelan lo mismo que las Escrituras entonces nuestros sueños ya no son necesarios porque la revelación ya se dio en la Biblia.
“La escalera”:
“La escalera”:
Las escaleras en la antiguedad representaban un medio para ascender a los cielos, a lo divino. El edificio más famoso de todo el tiempo en realidad era una escalera: La torre de Babel, que tenía como función, tratar de alcanzar a Dios.
En este caso la escalera que sueña Jacob tiene un significado muy bello porque en lugar de representar un edificio, representa a una persona: A Cristo, ya que de acuerdo a la visión de Jacob por medio de esa escalera se conectaban los cielos y la tierra de tal manera que los ángeles subían y bajaban llevando y trayendo necesidades y respuestas a esas necesidades (ángel significa mensajero). En otras palabras esa escalera unía los cielos y la tierra justo como dice: 1 Timoteo 2:5 "Pues hay sólo un Dios y sólo un Mediador que puede reconciliar a la humanidad con Dios, y es el hombre Cristo Jesús."
“La piedra”:
“La piedra”:
Jacob llegó cansado del camino, desprotegido y sin provisiones como cualquier persona que está huyendo de sus malas decisiones. Evidencia de ello es que no llevaba ni siquiera lo necesario para pasar la noche y terminó usando una piedra como almohada. Si Jacob no venía preparado para el viaje mucho menos estaba con la intención de encontrarse con Dios, lo que nos lleva a la primera de las aplicaciones de este pasaje.
Muchas veces estamos muy distraídos preocupados o atareados. Muchas veces en nuestro camino no somos consciente de la tierra en la que andamos y andamos tan preocupados por cosas que no podemos controlar que olvidamos atender aquello en lo que sí podemos trabajar y en todo ese ajetreo no buscamos a Dios.
“La revelación”:
“La revelación”:
Quiero que a partir de ahora empecemos a poner atención a lo que sucede; Jacob estaba distraído, muy preocupado porque las consecuencias de sus actos podrían alcanzarlo, muy posiblemente desanimado, triste y abrumado y totalmente distraído de Dios. Es en ese contexto, en ese preciso lugar en el que Dios decide revelarse a alguien que no lo merecía, que no lo estaba buscando y que muy probablemente no se lo esperaba ¿te recuerda acaso un poco a tu historia? A mí sí.
Solamente con esta parte del pasaje podemos darnos cuenta que lo que hemos aprendido en “mi experiencia con Dios” de H. Blackaby es totalmente cierto: “Dios siempre toma la iniciativa…”.
Fue Dios quién creó a Adán y a Eva, fue Dios quién salvó a Noé, fue Dios quién llamó a Abraham, fue Dios quién salvó la vida de Isaac, y es Dios quién voluntariamente se está revelando a Jacob.
Y ¿qué le dice en está revelación? le hace varias promesas. En los versículos 13 y 14 le promete que la tierra en la que él está durmiendo le pertenecerá a él y a sus descendientes, lo cual de por sí ya es un asunto extraordinario porque la familia de Jacob ha sido nómada toda su vida y el hecho de que Dios le prometa darle un territorio es un concepto revolucionario y transformador ya que los nómadas se movían de lugar en lugar por la búsqueda de alimento y con el objetivo de sobrevivir por lo que si Dios le está ofreciendo un territorio a Jacob y a sus descendientes eso significa de forma implícita que Dios le está ofreciendo a Jacob, cuidar de él y cubrir sus necesidades y las de sus descendientes. Es como si a ti te dijeran: te voy a dar una casa donde vivir y una pensión para cubrir tus gastos.
Si bien es cierto esta promesa es increíblemente poderosa por sí sola, no es la parte central de lo que Dios dijo, leamos de nuevo Génesis 28:15 "Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido»."
Dios le promete a Jacob algo más valioso que bienes raíces, algo más impactante que muchas riquezas y algo más duradero que cualquier cosa humana o material, Dios le promete a Jacob estar con él.
La máxima de las Escrituras es: Dios está restaurando todo a como era en un principio.
Por eso desde Génesis 3:15, inmediatamente después de la caída del hombre que tuvo como consecuencia la separación entre Dios y nosotros, Dios revela que ya tenía un plan para que todo regresara a como era en un inicio: Dios con nosotros, y nosotros con Dios.
Dios está haciendo esta promesa a Jacob quién después será renombrado por Dios como Israel,y de él Dios formará a lo que hoy conocemos como el pueblo de Dios ¿por qué esto es importante? porque podríamos considerar sin temor a torcer las Escrituras que la promesa que Dios le hizo a Jacob se la hizo también a Israel no solamente como un individuo sino como nación, como pueblo, como sus elegidos y dado que el Nuevo Testamento enseña que ya no hay diferencias entre judíos y no judíos, entre esclavos y libres, entre hombres y mujeres, sino que ahora en Cristo Jesús todos somos parte del pueblo de Dios como también lo menciona Gálatas 6:15–16 "No importa si fuimos o no circuncidados. Lo que importa es que hayamos sido transformados en una creación nueva. Que la paz y la misericordia de Dios sean con todos los que viven según ese principio; ellos son el nuevo pueblo de Dios."
Podemos entonces decir que la promesa de Génesis 28:15 si has creído en Cristo y te has arrepentido también es para ti.
1.- YO ESTOY CONTIGO.
1.- YO ESTOY CONTIGO.
A muchos de nosotros nos incomoda ser la última persona en entrar a una habitación donde ya hay más personas, puede ser una sala de juntas o un salón de clases, y que todos los presentes se nos queden viendo, algunos de nosotros nos llega a incomodar mucho cuando alguien nos observa fijamente y no nos quita la mirada de encima al punto de que he visto que muchas peleas comienzan con la frase: “¿qué me ves?” Cuando somos conscientes que alguien nos observa, nos incomoda.
Pero te puedo asegurar que no hay una sola persona que se sienta incómoda porque alguien más vio una foto suya sin que esta persona se entere ¿por qué? porque si no somos conscientes que alguien nos está observando, no sentimos ni nos afecta en nada, así que podríamos decir: la experiencia demanda consciencia o dicho de otra forma; si no somos consciente de algo, no podemos experimentarlo en su plenitud.
Dios le dijo a Abraham que iba a estar con él y lo cumplió, Dios le dijo a Isaac que iba a estar con él y lo cumplió, Dios le dijo a Jacob que iba a estar con él y lo cumplió, Dios le dijo a Moisés, a Josué, a David y a Salomón que estaría con ellos y lo cumplió y lo mismo nos dijo a nosotros: Mateo 28:20 "Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos»." y de la misma forma, lo ha cumplido.
¿Es esto real y tangible en tu vida diaria?
La gran mayoría de los cristianos modernos cuando comparamos nuestro día a día con lo que leemos en el Nuevo Testamento, podemos fácilmente llegar a pensar que, o los cristianos del primer siglo eran superhéroes, o Dios los quería más y en sus vidas obraba de formas increíbles, o de plano Dios se ha olvidado de nosotros, o peor aún, como dijo Friedrich Nietzsche“Dios está muerto” pero nada de eso es cierto. Dios es el mismo ayer, hoy y siempre. Es el único Dios vivo y verdadero, El que era, el que es y el que siempre será, el Alfa y la Omega, el principio y el fin. La única diferencia es que nuestros hermanos de hace dos mil años como muchos otros que viven actualmente al rededor del mundo, son mas conscientes de la obra de Dios en sus vidas y no están tan distraídos como nosotros.
No es que Dios haya dejado de obrar, no es que Dios ya no hable, no es que Dios ya no se mueva, si no que nosotros no lo vemos, no lo queremos escuchar y muchas veces solo estorbamos a la obra de Dios. Estamos tan ocupados en jornadas interminables de trabajo, tan preocupados por la libertad financiera poniendo tanto énfasis en lo que algún día se terminará que no somos capaces de ver a Dios enfrente de nuestras narices.
Las otras tres promesas se desprenden de la primera, o son sub-productos de la misma:
2.- TE PROTEGERÉ.
2.- TE PROTEGERÉ.
3.- TE GUIARÉ.
3.- TE GUIARÉ.
4.- NO TE DEJARÉ
4.- NO TE DEJARÉ
Quizá llegaste hoy exactamente como Jacob llegó a aquel lugar: cansado, preocupado, distraído, huyendo de decisiones pasadas o enfrentando temores presentes. Tal vez, como Jacob, no venías buscando a Dios… pero Dios sí venía buscándote a ti.
Y Él quiere recordarte algo que puede cambiarlo todo: Él está aquí. Él está contigo.
No importa lo que pesó sobre tus hombros esta semana…
No importa cuán lejos sientes que estás…
No importa si has vivido rápido, distraído, apagado, seco o sin fuerzas…
Tu Dios no cambia.
Tu Dios no se ha movido.
Tu Dios no te ha soltado.
Tu Dios sigue tomando la iniciativa, sigue persiguiendo tu corazón, sigue llamándote por tu nombre y sigue recordándote la misma verdad que le dijo a Jacob:
“Yo estoy contigo.”
No “estuve”…
No “estaré si te portas bien”…
Estoy. Presente. Aquí. Contigo. Ahora.
Cuando no puedas ver Su mano, Él sigue obrando.
Cuando no puedas oír Su voz, Él sigue hablando.
Cuando el camino se sienta oscuro, Él sigue caminando contigo.
Cuando no entiendas lo que viene, Él sigue siendo tu Padre.
Y cuando menos te lo esperas —como Jacob— Él rompe el silencio y te muestra que, en ese lugar donde pensaste que estabas solo… Él ya estaba allí.
Llamado al altar
Hoy quiero invitarte, no simplemente a pasar aquí enfrente, sino a dar un paso hacia la presencia de Dios, a decir con sinceridad:
“Señor, quiero ser más consciente de que Tú estás conmigo. Quiero volver a caminar contigo.”
Si has vivido distraído… ven.
Si te has enfriado… ven.
Si te has olvidado que Cristo está ahí… ven.
Si estás cargando más de lo que puedes… ven.
Si has dudado de Su amor o de Su cuidado… ven.
Ven como Jacob: sin más que una piedra en la mano, sin fuerzas, sin un plan claro, sin pretender tenerlo todo resuelto… pero ven sabiendo esto:
Dios te está esperando en este lugar.
Hoy, en este primer domingo de diciembre, puedes comenzar una temporada diferente. No la temporada de luces, compras o emociones… sino la temporada donde tu corazón vuelve a decir:
“Señor, Tú eres Emanuel. Dios conmigo.
Abre mis ojos, despierta mi espíritu, y hazme consciente de Tu presencia.”
Si necesitas oración, si necesitas volver, si necesitas rendirte, si necesitas descansar…
este es tu momento.
Este es tu Betel: la casa de Dios, la puerta del cielo, el lugar donde Él te recuerda:
“Yo estoy contigo.”
