RECORDANDO SU SACRIFICIO: LA SANTA CENA (Mateo 26:26-30)
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INTRODUCCIÓN
Jesús instituyó el nuevo sacramento que iba a reemplazar al antiguo. Unas pocas horas más y el antiguo símbolo, siendo cruento—porque requería la muerte de un cordero—habrá cumplido su propósito para siempre jamás, habiendo alcanzado su cumplimiento en la sangre derramada en el Calvario.
el sacrificio único y todo suficiente por los pecados de su pueblo. La Pascua señalaba adelante hacia este sacrificio; la Cena del Señor señala atrás hacia él.
si estuvieras muriendo ¿Qué querrías como ultima comida?
PARTICIPACIÓN EN EL PAN PERDURABLE (Mateo 26:26)
PARTICIPACIÓN EN EL PAN PERDURABLE (Mateo 26:26)
que dijo Jesús acerca del pan en la mesa? (26:26)
26Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
1. El cuerpo de Cristo se simboliza y representa por medio del pan. Anteriormente él había dicho: Yo soy el pan de vida (Jn 6:35), metáfora sobre la cual se instituye este sacramento. Del mismo modo que la vida del cuerpo se mantiene con el pan, por el cual se entiende, por tanto, toda la nutrición corporal (cf. cap. 4:4; 6:11), así también la vida del alma se sostiene y mantiene por la mediación de Cristo.
estaba dándoles una ilustración gráfica e inolvidable de lo que otros harían con su propio cuerpo el día siguiente. El pan simboliza el cuerpo entero que fue entregado sin reserva en la cruz. Probablemente los discípulos se acordaron de este dicho cuando observaron el trato cruel al cual los soldados sometieron el cuerpo de Jesús en la crucifixión.
(1) Tomó […] el pan (v. 26), ton apton (la hogaza); alguna hogaza que estaba a mano, adecuada para ese propósito. Probablemente era pan sin levadura; pero, al no tomarse en cuenta esa circunstancia, no representa una obligación para nosotros, como es el caso de algunas iglesias griegas.
Tanto Lucas (22:19) como Pablo (1 Co. 11:24) dicen “habiendo dado gracias” donde Mateo y Marcos tienen “habiendo bendecido”. Por lo tanto no es incorrecto adoptar la traducción “Jesús … dio gracias”
[2] El quebrantamiento del cuerpo de Cristo por nosotros, como el padre de la familia parte el pan para los hijos. El quebrantamiento de Cristo por nosotros tiene el propósito de facilitar la aplicación; todo está dispuesto para nosotros mediante las concesiones de la Palabra de Dios y las operaciones de su gracia.
(4) Lo dio a sus discípulos (v. 26), como el Cabeza de familia, y el Anfitrión de esta fiesta. No se dice que lo dio a los apóstoles, aunque lo eran, y habían sido llamados así a menudo antes de esto, sino a los discípulos, porque todos los discípulos de Cristo tienen derecho a esta ordenanza; y tendrán su beneficio los que verdaderamente son sus discípulos; sin embargo, lo dio a ellos como hizo con los panes multiplicados, para que, por medio de ellos, se entreguen a todos sus demás seguidores.
Entonces lo dio a sus discípulos y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Interpretar esto como que significa que Jesús estaba realmente diciendo que estos pedazos de pan que daba a sus discípulos eran idénticos con su cuerpo físico o que en ese mismo momento se estaban transformando en su cuerpo, es pasar por alto a. el hecho de que Jesús estaba ahí de pie frente a sus discípulos en su cuerpo, de modo que todos lo podían ver. Tenía el pan en su mano y les daba pedazos a medida que lo iba partiendo.
También se refiere a sí mismo como “el pan de vida” (Jn. 6:35, 48), “el pan que descendió del cielo” (Jn. 6:58). Entonces, ¿por qué no podía ser representado y simbolizado por el “pan partido”? En consecuencia, el sentido del “pan partido” y del vino que es derramado se indica correctamente en un formulario para la celebración de la Cena del Señor que representa a Cristo diciendo: “Por cuanto de otro modo deberíais haber sufrido la muerte eterna, yo doy mi cuerpo en muerte sobre el madero de la cruz y derramo mi sangre por vosotros y alimento y refresco vuestras almas hambrientas y sedientas con mi cuerpo crucificado y mi sangre derramada para vida eterna, tan ciertamente como este pan es partido ante vuestros ojos y os es dada esta copa, y coméis y bebéis con vuestra boca en memoria de mí”.
l pan no solamente se ofrece al individuo, para que obtenga fuerza y vida para sí. El pan se da al pueblo para que experimente de nuevo su unión íntima espiritual y la solidaridad con su Señor. Ya que reciben el mismo don, deben ser unos con otros, una sola cosa.
como te sientes al darte cuenta de que el cuerpo de Cristo fue golpeado y roto a causa de tu pecado?
PROCLAMACIÓN DE LA NUEVA ALIANZA (Mateo 26:27-28)
PROCLAMACIÓN DE LA NUEVA ALIANZA (Mateo 26:27-28)
que comentarios hizo Jesús sobre el vino que estaban bebiendo? (26:27–28)
27Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
“la copa”. En la Pascua era costumbre beber varias copas de vino diluido. Puesto que, como se ha señalado, la Cena del Señor estaba vinculada con la última parte de la Pascua, es claro que la copa aquí mencionada refleja la última copa de esta fiesta. Por eso tanto Lucas como Pablo hablan de la “copa después de haber cenado”.
La sangre de Cristo se simboliza y representa con el vino. Para hacerlo una fiesta completa, no solo hay aquí pan para fortalecer, sino vino para alegrar el corazón (Sal 104:15).
bebedla con apetito, con deleite, porque es un estimulante muy gustoso. Hasta ahora, la sangre de Cristo se había representado con la sangre de los animales, verdadera sangre; pero, después de derramarse, se representó con la sangre de las uvas, sangre metafórica; así se llama al vino en una profecía del Antiguo Testamento acerca de Cristo
El pacto que a Dios le ha placido hacer con nosotros, y todos sus beneficios y privilegios, se deben a los méritos de la muerte de Cristo.
El nuevo pacto, que origina y ratifica la sangre de Cristo, es una carta de indulto, una ley de inmunidad, para una reconciliación entre Dios y el hombre. Porque el pecado fue lo único que creó la disputa, y sin derramamiento de sangre no se hace remisión (He 9:22). El perdón de los pecados es aquella gran bendición que, en la Cena del Señor, se confiere a todos los verdaderos creyentes; es el fundamento de todas las demás bendiciones, y el manantial del consuelo eterno
Los pactos que hizo Dios con su pueblo en el AT se hacían en base a la sangre de animales (Gén. 15:9–18; Exo. 24:8). Dios prometió por medio de Jeremías que haría un nuevo pacto con su pueblo (Jer. 31:31–33), lo cual cumplió en Jesús. Así fue que afirmó el nuevo pacto, no en sangre de animales, sino en la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación (1 Ped. 1:19).
La sangre era símbolo de la vida, pues se concebía que la vida estaba en la sangre (Lev. 17:11). De allí la prohibición de tomar o comer la sangre de los animales en el AT. Se derramaba la sangre de los animales sin defecto en lugar de los pecados de los hombres, pues sin derramamiento de sangre no hay perdón (Heb. 9:22). La sangre de Jesús, derramada una vez para siempre, logra el perdón perfecto, o remisión, de los pecados. Para muchos (v. 28) de ninguna manera habla de una provisión limitada, sino que es una expresión que significa literalmente “alrededor de muchos”.
como te sientes cuando recuerdas que Jesús derramo su sangre en la cruz por ti?
PROMESA DEL REGRESO GLORIOSO (Mateo 26:29-30)
PROMESA DEL REGRESO GLORIOSO (Mateo 26:29-30)
cuando dio Jesús que volvería a comer con sus discípulos? (26:29)
29Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
Así que vemos que la comunión no solamente apunta hacia atrás a lo que Cristo hizo por nosotros, sino también hacia adelante a lo que él todavía habrá de significar para nosotros. “Beber vino nuevo en el reino de mi Padre” con toda probabilidad debe interpretarse como un símbolo de la gloriosa reunión y las festividades sin fin que esperan a los hijos de Dios en la vida venidera.
Era deseo del Señor, por lo tanto, que por medio de la cena la iglesia recordara su sacrificio y le amara, reflexionara sobre ese sacrificio y lo abrazara por fe y mirara al futuro con una viva esperanza hacia su glorioso regreso. Ciertamente la celebración adecuada de la comunión es un recordatorio de amor. Sin embargo, es más que eso. En esta genuina fiesta, Jesús está muy ciertamente presente y muy activo por medio de su Espíritu.
He tenido suficiente de él, y me alegra pensar en dejarlo, me alegra pensar que esta es la última comida. Adiós a este fruto de la vid, esta copa pascual, este vino sacramental. Los santos moribundos se despiden de los sacramentos, y de las demás ordenanzas de comunión de las que gozan en este mundo, con consuelo, porque el gozo y la gloria en que entran los supera a todos ellos; cuando sale el sol, adiós a las lámparas. En segundo lugar, les asegura un feliz encuentro de nuevo al final. Es una despedida larga, pero no eterna: Hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros (v. 29).
Hasta aquel día... (v. 29) apunta al futuro indefinido cuando Jesús reunirá a todos los suyos en el reino eterno para el gran “banquete mesiánico”. La Cena testifica de una muerte cruel y en sacrificio, pero termina con una nota triunfante; con una promesa de victoria sobre la muerte, victoria para su reino en el fin de los siglos. Nuevo (v. 29)
como imagina usted que habría sido ser uno de los participantes de aquella primera cena del señor, haber oído a aquellos hombres cantar un himno, haber mirado a Cristo a los ojos?
30Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.
Cuando hubieron himnado”, dice el original. Puesto que la Cena del Señor era el fruto natural de la Pascua, es probable que los himnos de alabanza que se entonaron hayan sido los Salmos 115–118. Como todos pueden darse cuenta al leerlos, éstos son cantos de alabanza, de acción de gracias y de confianza en Dios. No sólo constituían una conclusión adecuada a las bendiciones disfrutadas, sino también un preparativo muy especial para los duros sufrimientos que iban a comenzar.
Es muy apropiado cantarlos tras la Cena del Señor, como una expresión de nuestro gozo en Dios por medio de Jesucristo, y un reconocimiento agradecido de aquel gran amor con que Dios nos ha amado en él.
