LA RECOMPENSA DEL COMPROMISO CON JESÚS.
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INTRODUCCIÓN:
INTRODUCCIÓN:
Jesús acababa de hablar con el joven rico, quien no quiso dejar sus bienes materiales para seguirle (Marcos 10:17-22).
• Pedro, en contraste, le recuerda: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido” (v.28).
• Jesús responde con una promesa: ¡Nadie que haya dejado casa, familia o bienes por Él quedará sin recompensa!
• En este pasaje Jesús revela que el compromiso con Él siempre trae fruto, aunque implique renuncia.
• Declaración: El compromiso con Jesús exige renuncia, pero nunca queda sin recompensa.
• Proposición: Todo aquel que se entrega plenamente a Cristo recibe bendiciones en esta vida y la vida eterna en el venidero.
• Frase transitoria: Veamos TRES VERDADES que nos muestran la recompensa del compromiso con Jesús.
La primera verdad es que:
I. EL COMPROMISO IMPLICA RENUNCIA.
I. EL COMPROMISO IMPLICA RENUNCIA.
Seguir a Cristo significa dejar atrás lo que compite con su señorio.
Jesús enseñó en
29 Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio,
Cuando Jesús hace esta declaración, Pedro había dicho antes que a diferencia del joven rico y otros que quisieron seguir al Señor, ellos los discípulos lo habían dejado todo y seguido a Cristo. Mateo registra que Pedro siguió esa declaración con la pregunta: “¿Qué, pues, tendremos?” (Mt. 19:27)
27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?
Entonces el versículo 29, es parte de la respuesta de Cristo. Esta primera respuesta habla de “Dejarlo todo”, Jesús responde a pedro, de alguna manera, ¡Has hecho lo que debes hacer, dejarlo todo por causa de mi!
En lucas Jesús también enseña que “Dejarlo todo”, es la condición necesaria para ser su diacipulo.
33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Otra vez: ¡Seguir a Cristo significa dejar atrás lo que compite con su señorío!
Ahora cada uno de nosotros, debemos preguntarnos: ¿Qué cosas en nuestra vida aún ocupan el lugar que solo Cristo merece?
O, ¿Qué debemos dejar ahora mismo para poder seguir a Jesús y ser sus discipulos?
Ilustración: El corredor que renuncia para ganar.
Imagina un atleta en medio de un estadio lleno de espectadores. La carrera que está por comenzar no es corta, es una maratón que exige resistencia, disciplina y enfoque. Al inicio, este corredor lleva consigo una mochila cargada de objetos: recuerdos, placeres, distracciones, incluso cosas que parecen valiosas pero que pesan demasiado.
El momento de tensión: El disparo de salida suena, y mientras los demás avanzan ligeros, él comienza a sentir cómo cada paso se vuelve más difícil. El sudor corre por su frente, su respiración se agita, y la multitud lo observa con expectativa.
Este atleta debe tomar una decisión radical: En medio de la pista, se detiene un instante. Con un gesto dramático, abre la mochila y comienza a sacar lo que le estorba: primero una chaqueta pesada, luego libros, luego piedras que había guardado sin sentido. Cada objeto que cae al suelo representa una renuncia: al orgullo, al pecado, a las distracciones que le impiden avanzar.
El contraste poderoso: Mientras deja atrás el peso, su cuerpo se siente más libre. Sus pasos se vuelven ágiles, su mirada se fija en la meta. La multitud ahora lo anima, y él corre con determinación, sabiendo que la corona de victoria le espera al final.
¿Cómo lo aplicamos nosotros?
Pablo enseña en 1Corintios 9:24-25
24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. 25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Aplicación práctica:
¡El compromiso con Jesús siempre implica renuncia: dejar lo que parece valioso pero nos estorba espiritualmente!
Cada decisión de soltar algo que pesa (orgullo, comodidad, pecado, distracción) nos acerca más a la recompensa eterna!
La renuncia no es pérdida, es inversión: ¡Lo que dejamos atrás nos permite correr con libertad hacia Cristo!
La segunda verdad es que:
II. EL COMPROMISO TRAE RECOMPENSA PRESENTE.
II. EL COMPROMISO TRAE RECOMPENSA PRESENTE.
30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.
La promeza de Jesús a sus discipulos comienza con recibir:
¡Cien veces más ahora en este tiempo!
La vida en la iglesia, como una comunidad de fe, la paz interior y la provisión divina son parte de la recompensa aquí y ahora.
Es reconocer que la iglesia es nuestra nueva familia y que Dios suple nuestras necesidades, como el padre de esta familia.
Las palabras con (las recompensas) persecuciones son añadidas únicamente por Marcos.
Como Jesús dijo más adelante (10:43–45), el discipulado abarca el servicio, que a menudo incluye sufrimiento. Esto era pertinente para los lectores romanos de Marcos, quienes enfrentaban la persecución.
Ilustración: Testimonio de misionero en la iglesia del primer siglo.
Las inevitables persecuciones que enfrentarán (Hch. 14:22).
22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
Todos los creyentes se convierten en parte de la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Aunque muchos pierden sus familias terrenales cuando se convierten en cristianos, descubren que han ganado la familia celestial y que llegan a tener gran cantidad de padres, madres, hermanos y hermanas en Cristo..
Y la tercera verdad es que:
III. EL COMPROMISO TRAE RECOMPENSA ETERNA.
III. EL COMPROMISO TRAE RECOMPENSA ETERNA.
… y en el siglo venidero la vida eterna .Marcos 10:30
• Enseñanza: La mayor recompensa es la vida eterna con Cristo.
• Aplicación: Vivir con la mirada puesta en la eternidad, perseverando en la fe.
• Ilustración: Pablo, al final de su carrera, declara: “He peleado la buena batalla… me está guardada la corona de justicia” (2 Timoteo 4:7-8).
7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
“He peleado la buena batalla” significa que su vida estuvo marcada por fidelidad, resistencia y valentía en medio de pruebas y persecuciones.
Pablo sabía que la recompensa es segura y justa:
“Me está guardada la corona de justicia” es la imagen de un premio reservado para los vencedores.
En el contexto griego, los atletas recibían una corona de laurel; Pablo usa esa figura para mostrar que los creyentes recibirán una corona eterna, otorgada por el “Juez justo”, Cristo mismo.
Pablo no está hablando de un premio por méritos humanos, sino por la fidelidad en el compromiso con Jesús.
CONCLUSIÓN:
CONCLUSIÓN:
¡El compromiso con Jesús no es en vano: aunque implique renuncia, trae gozo presente y gloria futura!
Dios nos hace una invitación doble:
• A los creyentes: renovar nuestra entrega, confiando en que Jesús cumple sus promesas.
• A los inconversos: aceptar el llamado de Cristo, quien ofrece vida abundante ahora y vida eterna después.
Jesús dijo: Juan 12:26
26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
Tiempo de orar.
