HAZ CONMIGO CONFORME A TU PALABRA
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Transcript
Saludo. Servicio Especial de Agradecimiento.
Hola me alegra verte hoy. Primer domingo y de diciembre. P. Wuidiana y S. Marisol, incorporar de manera fija en los tópicos de MM a M. Pablo Star Oh Costa Rica y M. Juan Seo en New York. Ellos participaron preciosamente en la obra de Dios en nuestro país.
Josué 1:8 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.”
-MENSAJE-
VC: 38 “Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia”.
Título: Haz conmigo conforme a tu palabra.
Introducción
Este segmento de la historia bíblica se conoce como la anunciación. Dios envía al ángel Gabriel a Zacarías y seis meses después a María. La palabra ángel proviene de “angelos”, palabra griega que significa “mensajero” o “el que trae noticias”.
La escena que nos presenta Lucas en el capítulo 1 es una de las más profundas y transformadoras del evangelio: la anunciación del ángel a María. En ella se cruzan lo humano y lo celestial. El ángel Gabriel a María, anunciando que ella concebiría al Hijo de Dios. A pesar de su temor y confusión, ella aceptó el mensaje con fe. Este pasaje presenta la encarnación de Cristo a través de María, establece el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías.
La disposición de María a aceptar la llamada de Dios nos muestra cómo cada uno de nosotros puede ser parte del plan divino al vivir por fe y rendirnos a Su voluntad.
Oremos.
Mensaje en tres partes:
I. El Señor está contigo (26-29)
II. No temas (30-33)
III. Hágase conmigo conforme a tu palabra (34-38)
I. El Señor está contigo (26-29)
I. El Señor está contigo (26-29)
26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.
El ángel Gabriel llega a una joven común en una pequeña región; el mismo ángel visitó a Zacarías para anunciarle los propósitos de Dios concernientes al Mesías, ambos hechos estaban conectados en la obra de redención de Dios.
María era la prometida de José, estaba desposada, lo que significa que estaban cerca de casarse. José era de la casa de David, aun cuando ejercía el modesto oficio de carpintero o artesano. La palabra nos hace énfasis de que María, la futura madre del Señor era virgen.
Ella vivía en una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, en un extremo del país y en una región de poca reputación en cuanto al conocimiento de las Escrituras y tan cerca de la gentilidad, que era llamada “Galilea de los gentiles”. Aquí es donde el ángel la visitó. Hermanos, no hay distancia ni lugar tan bajo que constituyan un obstáculo para recibir el plan que Dios reservado para los suyos.
28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
29 Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.
La primera reacción de María es el asombro y el temor. Aquí vemos plasmada la soberanía de Dios, Él no elige a los poderosos del mundo sino a los humildes y los que están dispuestos.
El saludo del ángel “Salve, muy favorecida” revela la iniciativa de Dios: Dios la mira y la nombra. Este saludo tenía como propósito:
a) Levantar el ánimo de ella, quien al estar consciente de su propia pequeñez, se sentiría indigna.
b) Mostrarle que el mensaje que se le estaba entregando, no venía de una tierra lejana sino diectamente de Dios.
De esta sección, podemos resaltar que:
• Dios se acerca en lo cotidiano, en lo aparentemente insignificante.
• El temor es una reacción natural humana, pero Dios puede ser transformar eso con su palabra.
Quizás te identifiques con María, cuya reacción inicial al mensaje de Gabriel fue natural: temor y confusión. Pero debe animarnos a enfrentar la incertidumbre y el temor, confiando que Dios trabaja en nuestras vidas de maneras inesperadas. Podemos aprender a abrir nuestros corazones a lo que Dios nos ofrece, incluso si al principio parece incomprensible.
II. No temas (30-33)
II. No temas (30-33)
30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.
El mensaje del ángel contiene una promesa que trasciende a María como persona: el hijo que nacería sería grande, llamado Hijo del Altísimo y su reino sería eterno. En estas palabras se condensan dos realidades: la cercanía de Dios en la persona de un niño y la universalidad del reinado divino.
En esta sección podemos realtar que las promesas de Dios apuntan más allá de las circunstancias inmediatas; anuncian un reinado de justicia y paz.
A continuación, el ángel le hace una gran revelación:
a) Tendría el honor de ser madre y en este caso, la madre del hijo de Dios.
b) Aunque ella vivía en pobreza, tendría el honor de ser la madre del Mesías. Su hijo se llamaría Jesús (Jehová salva). Y recibe otra gran declaración de parte del ángel “será grande, tan grande que será llamado Hijo del Altísimo”. Así también, quienes son llamados hijos de Dios. Al aceptar a Jesús como nuestro salvador, pasamos a ser hijos de Dios.
El ángel le dijo a María, no sólo será grande en lo alto, sino también en este mundo. Aun cuando llegue a este mundo en la forma de esclavo (Filipenses 2:7 "sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres" ), el Señor Dios le dará el trono de su padre David. No será su pueblo quien le conferirá este título, sino que Dios mismo quien le establecerá en el trono (Salmos 2:6-9). El ángel le asegura que:
• Jesús reinará sobre Israel.
• Que su reino sería eterno, "su reino no tendrá fin”. Otros reinos perduran a lo más por algunas generaciones; pero el suyo será eterno (Salmo 45:6 "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino." ; Dan 7:27; Heb 1:8).
María recibe una promesa que parece imposible, sin embargo, el ángel le asegura que su llamado es parte del gran plan de Dios.
III. Haz conmigo conforme a tu palabra (34-38)
III. Haz conmigo conforme a tu palabra (34-38)
34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
María pregunta con sencillez: “¿Cómo será esto?” Su pregunta es natural y honesta. Ella sabía, debido a las profecías, que el Mesías había de nacer de una virgen. Pero si ella sería la madre, deseaba saber ¿Cómo se haría, qué tenía que hacer ella? Ella lo que sabía es que no había estado con ningún hombre.
El ángel le aclara que su pria Elizabet, la qe llamaban “estéril”, a pesar de su vejez tenía seis meses de embarazo, porque “nada hay imposible para Dios”. Pero María duda del poder de Dios (como hizo Zacarías, lo cual lo dejó mudo durante todo el embarazo de su esposa), sino que María deseaba información más clara respecto a la manera como Dios haría el milagro en ella.
El ángel responde satisfactoriamente a la pregunta de María:
• Concebiría por el poder del Altísimo, ya que el Espíritu Santo vendría sobre ella para llevar a cabo la obra de la encarnación del Hijo de Dios.
• Ella no tendía por qué preocuparse acerca del modo, sino esperar receptivamente a que el Espíritu de Dios haga su obra en el interior de ella. Y esto es inresante, porque es así precisamente como obra Dios en nosotros, es su Espíritu Santo el que nos transforma desde dentro.
• En consecuencia, el santo ser que nacería de ella, “será llamado Hijo de Dios".
38 Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.
Al escuchar la explicación del ángel, María responde con la conocida frase “hágase conmigo conforme a tu palabra”. En realidad su respuesta es más completa y nos deja muchas enseñanzas: “He aquí la esclava del Señor, hágase conmigo conforme a lo que dices”.
Veamos un poco más de cerca estas palabras:
• Cuando María responde «He aquí la esclava del Señor», es como si dijera, «Señor, estoy completamente a tu servicio». De esta manera deja todo el asunto completamente en las manos de Dios y se somete por entero a su voluntad.
• María confía en la obra de Dios. Ella humildemente acepta y dice «Hágase conmigo conforme a tu palabra».
María responde con un “sí" a Dios, a pesar de las dudas. Su disposición a servir es un ejemplo de entrega total y obediencia.
Tan pronto como ella expresó su consentimiento, el ángel se marchó de su presencia. Cumplida su misión, el ángel regresó a Dios.
Resumen
Este pasaje nos enseña a confiar en Dios y aceptar su voluntad, incluso cuando no comprendemos completamente los planes que tiene para nosotros. En tiempos de incertidumbre, la historia de María puede inspirarnos a decir "sí" a Dios, enfrentándonos a nuestras luchas y dudas con fe y coraje.
La fe de María nos muestra la importancia de la disposición a seguir a Dios y aceptar su llamado, aun cuando parece imposible o aterrador. Nos invita a reconocer que Dios puede hacer algo extraordinario a través de lo ordinario.
Aplicaciones
No hay nada imposible para Dios
María recibe una promesa que parece imposible, sin embargo, el ángel le asegura que su llamado es parte del gran plan de Dios. En momentos de duda, debemos recordar que Dios tiene un propósito mayor y que sus promesas, aunque puedan desafiar nuestra comprensión, son dignas de confianza. El amor y propósito de Dios para nuestra vida son más grandes que nuestras dudas o de nuestra incredulidad.
El imperio persa fue considerada una fuerza imparable, hasta que un pequeño grupo de judíos bajo el liderazgo de Esdras y Nehemías se atrevió a regresar a Jerusalén y reconstruir el templo. A pesar de los desafíos y enemigos poderosos, su fe en Dios les permitió lograr lo que parecía imposible: la restauración de su hogar. Esto nos recuerda que, en nuestras propias batallas, Dios está con nosotros y puede hacer lo inimaginable.
Confía en la guía de Dios
Como María, también debemos confiar en la guía de Dios, por medio de su Palabra. Nuestras esperanzas y fundamentos deben descansar en Dios. Digamos como María: “Señor, he aquí tu esclavo”.
María responde «He aquí la esclava del Señor», es como si dijera, «Señor, estoy completamente a tu servicio». De esta manera deja todo el asunto completamente en las manos de Dios y se somete por entero a su voluntad.
Un gran empresario estaba atravesando una crisis. A pesar de su experiencia, se sintió perdido. Decidió hacer una pausa y orar, pidiendo a Dios dirección. Sorprendentemente, se le presentó una oportunidad que no había considerado. Al confiar en la guía divina, salvó sus negocios. Esto nos recuerda la importancia de detenernos y pedir la guía divina, por más seguros que nos sintamos en nuestros propios caminos.
- ¿Actualmente estás dejando tus asuntos en las manos de Dios?
- ¿Te estás sometiendo por entero a su voluntad?
Acepta el llamado de Dios
Tal vez hay un llamado que está esperando tu respuesta, donde puedes decir “sí” a Dios y aceptar su voluntad. Reflexiona sobre cómo podrías rendirte a la voluntad de Dios hoy, confiando en que Su poder obrará maravillas en tu vida como lo hizo en la de María.
Dedica un momento diario para escuchar: ¿A dónde Dios te está llamando hoy?
- ¿A presentarle el evangelio a alguien?
- ¿A no faltar a la iglesia?
- ¿A llegar a tiempo al servicio?
- ¿A decirle “no” a una propuesta que no te conviene aceptar?
Conclusión
La anunciación nos deja tres llamadas claras: acoger la presencia de Dios en lo cotidiano, sostener la esperanza en las promesas que trascienden nuestras circunstancias, y responder con libertad y obediencia cuando Dios nos llama. Como María, estamos invitados a transformar el temor en escucha, la sorpresa en confianza y la pregunta en entrega. Que nuestra vida sea un “hágase” cotidiano: pequeñas decisiones de fidelidad que, unidas, permiten que Dios haga grandes cosas en el mundo.
Este hecho deberíamos imitar, Navidad lo vemos como regalos, incorporemos aceptar la guía de Dios y su llamado.
Leamos el VC
