Deberes cristianos
El Espíritu Santo en la vida del creyente • Sermon • Submitted • Presented
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Deberes cristianos
Deberes cristianos
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.
Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;
compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.
Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
Resumen
Resumen
Presentes vuestros cuerpos en sacrificio vivo santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. Transformaos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, para que comprobéis la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Piensen con cordura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió en cada uno. De manera que teniendo distintos dones como el de profecía, el de servicio, el de enseñar, el de exhortar, sea con amor y alegría. El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo, amándonos los unos a los otros. Bendecid a los que os persiguen, gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran, no seáis sabios en vuestra propia opinión, no paguen mal por mal, procuren hacer lo bueno delante de los hombres. No os venguéis vosotros mismos, si tu enemigo tiene hambre, dale de comer, si tiene sed dale de beber; vence el mal con el bien.
Preguntas de reflexión
Preguntas de reflexión
1. ¿Estoy viviendo como sacrificio vivo?
Intento hacerlo todos los días.
2. ¿Qué patrones del mundo aún moldean mi mente?
El enojarme aún de manera pronta.
3. ¿Cómo puedo vencer el mal con el bien con ayuda del Espíritu?
Haciendo las obras de bondad aun cuando me sienta atacado y lastimado. (Actualmente estoy pasando por ese proceso y aprendiendo a vencer el mal con el bien).
Aplicación
Aplicación
Dios realmente ha sido tan bueno con nosotros, que nuestro pensamiento debería ser que de todo corazón dediquemos nuestra vida entera a servirle a Él y hacer todo lo que a Dios le agrada, esto es la verdadera adoración, que entendamos que nuestra vida le pertenece a Dios y no a nosotros mismo. Sabiendo que tenemos renovación pro medio del Espíritu Santo y esto refleja un cambio en nuestro pensamiento, no queriendo hacer lo malo sino, que siempre procuremos hacer lo bueno delante de Dios, porque esto es lo que Él quiere. Jamás debemos enaltecernos ni creernos superiores a los demás, más bien siempre debemos mostrar la mansedumbre y humildad que Cristo mostró, que aún siendo Dios se despojó de si mismo y murió por nuestros pecados. Por lo tanto, aprendamos a usar adecuadamente el don que el Espíritu Santo nos da a cada uno, que es distinto para cada miembro de su Iglesia, aprendamos a servir bien, conforme a la voluntad de Dios y no de acuerdo a nuestros pensamientos. Amemos con sinceridad, no fingiendo, porque aunque las personas no puedan ver nuestros corazón Dios es quien lo escudriña y sabe nuestra verdad, aprendamos a compartir con los más necesitados; jamás debemos maldecir, sino más bien a pesar del dolor debemos bendecir a todos aquellos que nos hacen daño y nos hacen sufrir, porque de esta manera si podemos decir que somos verdaderos hijos de Dios. Procuremos siempre hacer lo bueno.
