Dones espirituales
El Espíritu Santo en la vida del creyente • Sermon • Submitted • Presented
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Dones Espirituales
Dones Espirituales
No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.
Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.
Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.
Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.
Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.
Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.
Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.
Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.
Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.
Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.
Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
Resumen
Resumen
No quiero que ignores los dones espirituales. Nadie puede llamar a Jesús Señor si no es por el Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero es el mismo Espíritu. Y El Espíritu de Dios es quien da los dones como conviene, a unos sabiduría, a otros palabras de ciencia, a otros fe, a otros dones de sanidades, otros el hacer milagros, a otros profecía, a otros discernimiento de espíritus, a otros diversos géneros de lengua, a otros interpretación de lenguas, pero todos repartidos por el mismo Espíritu. Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, así también somos un solo cuerpo en Cristo; porque por un mismo Espíritu fuimos bautizados en un cuerpo, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Por lo tanto los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Pero Dios da honor al que le faltaba honor, de manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
Preguntas de reflexión
Preguntas de reflexión
1. ¿Reconozco los dones que el Espíritu me ha dado?
Si los reconozco.
2. ¿Estoy usando mis dones para beneficio de la iglesia y no para mí mismo?
Si los estoy usando
3. ¿Valoro a otros miembros del cuerpo tanto como el Espíritu lo hace?
Si, hasta el más pequeño.
Aplicación
Aplicación
Queridos hermanos, es necesario que cada uno de nosotros sepa realmente las capacidades que da el Espíritu Santo, nosotros somos capaces de llamar a Jesús Señor, no por nuestra capacidad ni por nuestro entendimiento, sino solamente por medio del Espíritu de Dios. En la Iglesia de Dios hay muchas personas que tienen distintas capacidades, y así el Espíritu es quien lo ha decidido, pero todos tenemos el mismo Espíritu, por eso aunque cada miembro de la iglesia tenga funciones diferentes, todos servimos al mismo Dios, es necesario no menospreciar a nadie, porque las capacidades que el Espíritu Santo nos da no es por nuestro propio beneficio sino que lo hace para beneficiar a los demás; algunas personas tienen la capacidad de hablar con sabiduría, a otros de tener conocimiento, a otros reciben autoridad para hablar de parte de Dios, a otros capacidad para sanar enfermos, pero es necesario entender que todo esto procede del mismo Espíritu. Por esa razón, todos somos necesarios en la Iglesia, y no hay persona con más privilegios que otra, recordemos que delante de Dios todos somos iguales, incluso deberíamos tratar con mayor cuidados a las hermanos que delante de la sociedad parecen ser más débiles y gozarnos con ellas cuando sean premiadas, y llorar con ellos cuando estén en padecimiento, porque de esta manera demostramos que tenemos al Espíritu Santo.
