Triste por la Obra

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Triste por la Obra
Triste por la Obra
Nehemías 2:1-4 Hermanos, vamos a ver una historia esta noche que tiene una verdad que cada Cristiano debe recibir y poner en práctica. Acá tenemos el título, triste por la obra. Me imagino que van a entender mejor despues de leer la historia.
Y sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y lo di al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. Y dije al rey: Viva el rey para siempre. ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Y me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,
Acá en Nehemías 2, vemos que Nehemías está un judío en servicio al rey Artajerjes en Babilonia. Israel por muchos años ha sido esclavos en esta tierra como castigo de Dios por sus pecados. Israel ha sido derrotado, Jerúsalen y sus muros casi destruidos, y su gente en tierra extraña.
Entonces, hermanos, es una situación difícil por el pueblo Israel. Han sido castigados por Dios, y ya están pagando el precio por sus pecados. Ya todavía hay gente en Jerúsalen, pero la gente está sufriendo. Nehemías 1:2-3
que vino Hanani, uno de mis hermanos, él y ciertos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
Entonces, vemos el estado de Jerusalen y su pueblo. Entonces, hermanos, el hombre Nehemías quien todavía sirve a Dios, y tema a Dios, se sintió una tristeza tan fuerte después de escuchar estas palabras. Él no quería ver la ciudad de Dios y de su pueblo derrotado. No quería ver su pueblo destruido y esparcido.
Por eso, se sintió la tristeza, y dijo en vs. 4 que cuando él escuchó estas palabras se sentó y lloró e hizo duelo por algunos días. Entonces hermanos, se puede sentir el dolor y tristeza de Nehemías cierto?
Entonces hermanos, cuantos de nosotros vemos y escuchamos la condición de nuestro pueblo y lo que está pasando en la vida de ellos y no podemos estar como Nehemías? Hermanos, el pueblo de Colombia espiritualmente está derrotado, está perdido, está esparcido. Esta ciudad tiene mucha maldad. Está apartado de Dios.
Pero muchas veces no nos mueve. No nos da la tristeza como Nehemías. Qué tal los Cristianos que están lejos de Dios. No tenemos la tristeza por su estado espiritual? Qué tal la obra de Dios y todo lo que estamos haciendo acá en la iglesia? Dios no nos mueve por lo que vemos, y lo que nos ha llamado hacer?
Hermanos, Nehemias estaba triste porque su pueblo Israel era en una situación horrible. Su ciudad era quebrantado y quemado. Y no podía hacer nada sino pensar en la condición de Jerúsalen y el pueblo.
Hermanos, tristemente no estamos así muchas veces. Pero debemos estar así. Debemos sentir tristes por la condición de la gente, y triste por la obra que no está avanzando. Nehemías fue así, y es lo que lo motivó de hacer algo.
Lucas 19:41-44 Hermanos, la mira de Jesús afectó el corazón. Él vio la ciudad, y lloró sobre ella porque él había visto y sabía el estado espiritual de ella. Hermanos, le pregunto. Cuando era la última vez que lloró sobre su ciudad, su pueblo, y la falta de obreros?
Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo: ¡Oh si hubieses conocido, aun tú, a lo menos en este tu día, lo que toca a tu paz! Pero ahora está encubierto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, que tus enemigos te cercarán con vallado, y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti; y no dejarán en ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.
Hermanos, nosotros debemos abrir nuestros ojos, y oídos, y entender que hay una obra que se debe hacer. Entonces, Nehemías para nosotros es un ejemplo que debemos seguir. Debemos entender la situación espiritual de la gente, y de la iglesia y si no quedamos tristes por la obra que no se hace, hay un problema.
Hermanos, estamos triste por la obra? Estamos triste que no estamos avanzando el evangelio como debemos? Estamos tristes que no estamos viviendo según la voluntad como debemos? La verdad hermanos, es que no hacemos lo que debemos en la iglesia y en general la obra de Dios no está avanzando como debe avanzar en este mundo, y es la culpa de cada Cristiano. Esto debe poner una tristeza en nuestros corazones, pero más debe poner algo en nosotros que nos motiva hacer algo.
Esto es lo que vemos en la vida de Nehemías. La tristeza puso una motivación en su corazón para hacer algo para Dios. Entonces, vamos a ver el ejemplo de Nehemías esta mañana.
Orar y Ayunar
En Nehemías 1:4 dice que cuando oyó las palabras, despues de llorar, él ayunó y oró delante del Dios del cielo. Hermanos, cuando vemos la obra de Dios que no está avanzando, con el pueblo esparcido, y una ciudad derrotada, lo que debemos hacer es ir delante del Señor.
Y sucedió que, cuando yo oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios del cielo.
Nehemías lo hizo. Desde vs. 5 hasta el fin del capítulo vemos la oración de Nehemías. Él está pidiendo misericordia, y gracia. Está pidiendo la ayuda de Dios, y que Dios tiene la misericordia. Hermanos, la oración de Nehemías acá es que Dios haga algo que solo él puede hacer.
Hermanos, nosotros no somos capaces de hacer la obra solo. No podemos guiar todos los corazones de la gente hacía la salvación o restauración. Pero lo que podemos hacer es pedir la ayuda de él quien puede. Es Dios. Dios es capaz de hacer lo que nosotros no podemos.
Él puede hacer lo imposible. I Juan 5:14-15 Hermanos, tengamos la confianza que cuando oramos a Dios, él nos oye. Y él es quien es capaz de hacer más que podemos esperar. Hermanos, estamos en oración? Estamos orando cada día por la salvación de la gente? Estamos orando cada día que la obra de Dios puede avanzar, y que la gente se acerca a Dios más, y hace más?
Y ésta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
Estamos triste por la obra? Si decimos que sí, debemos orar, debemos pedir la ayuda de Dios quien nos oye. Pero hermanos, hay una segunda parte de este punto que muchas veces no queremos hacer. Dice que Nehemías oró y ayunó. Ayunar no se hace mucho en la iglesia hoy en día.
Ayunar hermanos, tiene el propósito de enfocarnos en lo que es más importante. Todos de nosotros nos gusta comer, y debemos comer para sobrevivir. Pero todos de nosotros podemos perder una comida en un día con el propósito de orar y pedir la ayuda de Dios.
Hermanos, Nehemías dejó de comer porque a él, la situación de su gente era más importante que su sustento, y él tomó la decisión de sacrificar sus deseos y orar. Hermanos, esto es el propósito de ayunar. Ayunar y orar nos ayuda enfocar en lo más importante. Negamos lo que queremos, y enfocamos en lo más importante. Mark 9:28-29
Y cuando Él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera? Y Él les dijo: Este género por nada puede salir, sino por oración y ayuno.
Hermanos, acá Jesús hizo algo increible, pero sus discípulos no eran capáz. Él dijo a ellos, este género por nada puede salir, sino por oración y ayuno. Hermanos, porque esperamos la ayuda de Dios, cuando no estamos listos a orar y sacrificar lo que queremos para recibir su ayuda? Si está triste por la obra, debe primero orar y ayunar.
Compartir la Necesidad
Nehemías 2:1-4 La segunda cosa que Nehemías hizo vemos en estos versículos. Dice que Artajerjes notó la tristeza en el rostro de Nehemías, y le preguntó por qué era así. Despues Nehemías compartió con el rey la situación de su ciudad y pueblo y la necesidad.
Y sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino, y lo di al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia, me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro, pues no estás enfermo? No es esto sino quebranto de corazón. Entonces temí en gran manera. Y dije al rey: Viva el rey para siempre. ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro, cuando la ciudad, casa de los sepulcros de mis padres, está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego? Y me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,
Hermanos, acá vemos otra parte de lo que debemos hacer si estamos tristes por la obra que no se hace en la iglesia y en el mundo. Debemos compartir la necesidad. Hermanos, no estoy diciendo que siempre debemos andar por este mundo y la vida llorando y con una mirada solemne en nuestra cara.
Pero a veces la condición del mundo debería entristecernos hasta el punto que se anota que tenemos una carga. Esto nos da la oportunidad de compartir la necesidad con los demás.
Debemos animar a nuestros hermanos, y hermanas en Cristo hacer algo. Debemos compartir la carga y tristeza que tenemos con ellos para que ellos puedan entender mejor, y pueden sentir la misma tristeza y necesidad. Hermanos, lo que debemos hacer es no dejar de hablar de la necesidad del pueblo de Colombia y Medellin. No debemos dejar de hablar de la falta de obreros en la iglesia. No debemos dejar de hablar de la necesidad de que ellos que están lejos de Dios vuelven a él.
No debemos dejar de hablar de la necesidad que hemos visto. Debemos siempre compartir la carga que tenemos. Es importante animar a nuestros hermanos que de pronto no puede ver bien la necesidad. Compartimos la carga que tenemos con ellos. Hermanos, Pablo hizo lo mismo en sus cartas. Lo vemos en Romanos 9:1-3. Pablo había visto la condición de su pueblo.
Digo la verdad en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo. Que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne,
En su carta a los Romanos, él está compartiendo la necesidad con ellos, para que ellos tambien puedan tener la misma carga. Hermanos, como en el caso de Nehemías y Pablo, no podemos alcanzar el mundo solo. No podemos servir y trabajar, y animar a todos los demás solo. No podemos exhortar y ayudar a todos los hermanos lejos de Dios solo. Es una obra demasiado grande, pero cuando compartimos la necesidad, otros van a ver la necesidad tambien, y donde había uno, ya hay dos trabajando juntos.
Hermanos, con Dios, y con otros, podemos hacer mucho, podemos hacer la obra de Dios.
Encargarse con la obra
Nehemías 2:5 Hermanos, finalmente, vemos lo que hizo Nehemías. El rey pidió de Nehemías lo que quería. Nehemías tenía la oportunidad de decir, Rey, envía 500 trabajadores a Jerúsalen para construir el muro y la ciudad. Pero no lo hizo, cierto?
y dije al rey: Si le place al rey, y si tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique.
Él pidió del rey, envíame a Judá, para que yo la reedifique. Hermanos, eso es lo que Nehemías pidió. Nehemías dijo, yo lo hago. Yo haré la obra. Me encargo con la obra. No pidió ayuda de los demás. No pidió dinero. No pidió que alguien más hace la obra. Dijo, envíame.
Hermanos, cuantos de nosotros estamos listos para decir lo mismo? Hermanos, como seres humanos, es fácil pensar que todos los demás van a hacer la obra y que no necesitamos hacer algo, pero no es verdad.
Dios necesita cada persona. Dios necesita el trabajo de cada persona. Pero hermanos, tambien debemos trabajar con el pensamiento que si yo no lo hago, nadie lo va a hacer. Eso debe ser nuestro pensamiento.
Lucas 14:16-17, 22-23 Hay una lección más profunda en este parábola, pero quiero mostrar algo importante en esta historia. Él señor de la casa había preparado una cena, y había invitado unos, y quien se envió para entregar la invitación? Su siervo. Solo un siervo.
Él entonces le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido convidados: Venid, que ya todo está preparado.
Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.
Hermanos, él tenía que entregar la invitación sin ayuda. Despues, tenía que salir por los caminos y por los vallados, y decir a todos que están invitados a la cena del Señor. Hermanos, lo hizo solo. Lo hizo sin ayuda.
Hermanos, les pregunto. Está listo para servir solo? Debemos estar listos como Nehemías decir, envíame a Judá. Si alguien viene conmigo, bueno. Si no, bueno, yo voy a la obra. Quiero decir francamente que varias veces yo y Pastor Marcos hemos ido al evangelismo, y sabe cuantos llegaron? Nadie. Nadie llegó. Nadie estaba allá trabajando con nosotros.
No digo esto para avergonzarse, pero para decirle, que para nosotros. No importa si nadie más no ayuda. La obra se debe hacer.
Entonces, cuantos de nosotros estamos listos para encargarnos con la obra, y decir ya voy a la obra. Estoy tan triste que la obra no avance, he orado y ayunado a Dios, y compartido la necesidad, pero ya voy a hacer algo. Ya voy a trabajar.
Hermanos, debemos estar así. Debemos estar listos para encargarnos con la obra incluso si estamos solos.
Hermanos, Nehemías estaba triste por la obra que no se hizo. Estaba triste por la condición de su pueblo y su gente. Pero no se quedó allá en su tristeza. Qué tal nosotros?
Hermanos, no estoy diciendo que nadie acá en la iglesia está trabajando. Yo estoy feliz que muchos están sirviendo en una manera o otra, pero la verdad es que nuestra iglesia no hace lo que podría. No hace lo mejor posible.
Hermanos, por qué solo hay 1, 2, 3 personas en el evangelismo en el sabado y hay 80 personas en la iglesia en el domingo? No debe ser así. Hay mucho que hacer. Podemos hacer más, y debemos hacer más. Yo tambien, cada uno de nosotros podemos hacer más. Estamos tristes por la obra? Debe ser nuestra motivación de hacer algo.
