Hasta que el lagar rebose
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Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.
Introducción
Introducción
El reconocimiento de quienes se esfuerzan en el Señor tiene un fundamento bíblico sólido. Tomemos, como ejemplo, lo que dice Filipenses.
Recíbanlo en el Señor con toda alegría y honren a los que son como él, porque estuvo a punto de morir por la obra de Cristo, arriesgando la vida para suplir el servicio que ustedes no podían prestarme.
La honra mutua es un mandamiento bíblico, como también lo es honrar a los que trabajan en el Señor. Uno de los propósitos de honrar a los que se esfuerzan en la obra del Señor es imitar su ejemplo. Este dia de reconocimiento sirve como parte del contexto para el mensaje de hoy; pero no es el único.
Así que les pregunto, ¿qué relación tiene
el dia de reconocimiento de los laicos,
el tema del gozo,
la petición final del Padre Nuestro (“no nos dejes caer en tentación, líbranos del maligno”),
el contexto en el que Jesús dijo “Yo soy la vid verdadera”,
y un lagar rebosante?
Para quien no lo sepa, el lagar es el recipiente donde se colocan las uvas para producir vino. Quizá crean que esta es una mezcla temática algo extraña, pero ya verán que no es así. Juan 15 entrelaza todos estos elementos, y nos muestra el camino a la felicidad: una vida que se aferra a Cristo de tal forma que da fruto abuntante Hasta que el lagar rebose.
Desarrollo
Desarrollo
Definiendo conceptos
Definiendo conceptos
Es importante comenzar definiendo el término griego que en este pasaje se traduce “alegría” (NVI) o “gozo” (RVR60); porque a veces existe la idea de que “gozo” y “alegría” son dos cosas distintas. Pero, en la Biblia no existe tal distinción.
Los términos χαίρω [pronunciación jéiro] y χαρά [jará] en la Biblia describen el estado de ánimo que experimentan los que reciben una buena noticia (Lc. 2.10-11), participan de un banquete (Dt. 27:7, Ecl 10:19 LXX), son libres del enemigo (2 Crón 20.27 LXX), recogen una buena cosecha (Jn 4.36), sus amistades se casan (Jn 3.29), reciben una recompensa o una herencia (Mt. 5.12) o encuentran algo que se les perdió; ya sea dinero, un animal o un hijo (Lc. 15).
¿Quién que recupere dinero, reciba una herencia o encuentre un hijo perdido dice: “siento gozo espiritual por esto, pero eso no es lo mismo que sentirme emocionalmente feliz o alegre”? Me parece que muy poca gente o nadie. En todos estos casos, no se describe alguna especie de estado espiritual contemplativo, es genuina felicidad que se expresa entre canciones, lágrimas de gratitud, risas y sonrisas.
Al entender esto, podemos apreciar que Jesús nos enseñó el camino de la felicidad genuina y plena.
Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.
¿Qué se requiere para una vida plenamente feliz? Observemos de cerca Juan 15.
Permanecer en la vid
Permanecer en la vid
Llamado a la perseverancia
Llamado a la perseverancia
Cuando Jesús dice "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador" (Juan 15.1), establece una relación viva entre la iglesia y su Señor. Una relación donde somos sostenidos, nutridos, y llamados a dar fruto.
El fruto no es algo que se consigue de forma instantanea. Tampoco es independiente de una conexión vital, que da vida. Para cosechar fruto se necesita perseverancia. La planta necesita permanecer conectada a la fuente que la nutre, y necesita recibir continuamente los cuidados adecuados. No es de extrañar, entonces, que Jesús nos pida permanecer si queremos dar fruto.
Permanezcan en mí y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí.
Jesús enfatiza el papel de la permanencia. La menciona 9 veces en esta sección, y la enfatiza al describir el efecto de la separación.
»Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.
Compare ese pasaje con el inicio de este mismo Evangelio.
Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir.
Lo que es verdad sobre toda la creación, aplica a la vida cristiana: solo por medio de Jesús llega todo a existencia; sin él nada se puede hacer, nada llega a existir. Así que si quieres ser feliz necesitas aferrarte a Jesús y no soltarte jamás.
La obediencia
La obediencia
Aferrarse a Jesús no es solamente un proceso sentimental, involucra el conocimiento objetivo de su palabra. Aclaro que no es solo sentimental porque sí involucra los sentimientos. Somos seres completos. Dios no creó solo nuestros intelectos, también nuestro aparato emocional.
Dios espera que le sirvamos con alegría (Dt. 28.47) y nos pide deleitarnos en él (Sal 37.4). No obstante, esos sentimientos, junto al resto de nuestra vida, son nutridos, purificados y orientados por la palabra de Dios, las Escrituras.
Toda rama que en mí no da fruto la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado.
Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
En otras palabras, la obediencia a las palabras de Jesús es lo que nos limpia para ser sumamente fructiferos; y permanecer en la obediencia a su palabra es sinónimo de permanecer en su amor.
Esto último requiere una aclaración para entender la correcta relación entre la fe y la obediencia. Jesús da a entender que quien de verdad lo ama, lo obedece y permanece obedeciéndolo, no por un estricto sentido del deber, sino impulsado por el amor, a lo que Dios llama en Dt.28:47 la alegría, y en el Salmo 34:7 el deleite. Para esto, es importante comparar lo que aquí dice Juan 15 con el contexto anterior inmediato, Juan 14.
»Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.
—El que me ama obedecerá mi palabra...
Observen el orden: “si ustedes me aman [entonces] obedecerán”; o, “El que me ama obedecerá mi palabra”. En ambos casos, el amor precede a la obediencia. Esto se declara un capítulo antes, haciendolo parte integral de la interpretación de Juan 15:10. Todo esto concuerda perfectamente con lo que enseña el apóstol Pablo: el que ama cumple la ley (Romanos 13:8-10).
Dos extremos
Dos extremos
En la obediencia a Dios, necesitamos un camino integral, evitando la negligencia por escoger uno de dos extremos. Por un lado, están los que se enfocan en la piedad personal y por otro los que priorizan la justicia en la comunidad.
Los que priorizan la piedad personal, se enfocan en el desarrollo de su carácter y reverencia ante Dios. Estas personas suelen ser fervientes en las disciplinas espirituales y cuidadosos en la moral individual (vicios, vestimenta, lenguaje, sexualidad, etc.).
Quienes priorizan la justicia social se preocupan más aún sobre como su fe se refleja concretamente en la comunidad que los rodea: naturaleza, gobierno, cuidado de los oprimidos (pobre, huerfano, viuda, extranjero). Estas últimas categorías son bíblicas. Aquí tengo anotados al menos 15 pasajes del AT y NT que tratan el asunto del cuidado de los oprimidos, y si gustan pueden acercarse y les envio el listado por whatsapp (Ex. 22:21-27; Lev: 19:33-34; Dt: 10:18-19, 24:17-21, 27:19; Zac. 7:10; Job 29:12-13, 31.16-18; Sal. 146:9; Prov. 15:25; Is. 10:1-2; Ez. 22:7, Jer. 7:6, Mal 3:5; Lc. 20:47; Stg. 1:27).
El problema está en que, al dar prioridad a uno de los polos, descuidan el otro. El bando de la piedad personal puede dar comida a los pobres, pero les cuesta obedecer Proverbios 31:8–9 "¡Levanta la voz por los que no tienen voz! ¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz y hazles justicia! ¡Defiende a los pobres y necesitados!". Los del ala de justicia social, suelen ser más relajados al momento de defender la pureza doctrinal, y les cuesta un poco más levantar la voz para decir que “sin santidad nadie verá al Señor”.
La 1ra carta de Juan está estrechamente ligada con este evangelio, y en particular con Juan 15. Por eso la carta comienza diciendo "Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa" (1 Juan 1:4) repitiendo la idea de Juan 15:11 "Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa". ¿Lo pueden ver? Aclarado esto, vean como Juan resume esta tensión entre piedad personal y la justicia social,
Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: (1) el que no practica la justicia no es hijo de Dios, como tampoco lo es (2) el que no ama a su hermano.
Observe que aquí Juan distingue entre hacer justicia y amar al hermano. La primera parte se refiere a vivir rectamente ante Dios (no amar al mundo ni las cosas del mundo 1 Juan 2:15-17), y la otra se refiere a amar al prójimo, dando prioridad, al hermano en la fe (Gálatas 6:10 NBV Por lo tanto, hagamos el bien a todos cada vez que se presente la oportunidad, y especialmente a los que, por la fe, son de la familia)
Santiago dicta la misma sentencia así,
La religión pura y sin mancha delante de Dios nuestro Padre es esta: (1) atender a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones y (2) conservarse limpio de la corrupción del mundo.
La obediencia a Jesús exige un compromiso inquebrantable con la piedad personal y una labor incansable a favor de la justicia social.
Busquen la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Si quieres ser feliz, debes aferrarte a Jesús y no soltarte jamás. Necesitas amar a Jesús a tal grado que te guardes sin mancha del mundo y actues a favor de la justicia.
El evangelio
El evangelio
Ahora me dirijo a quienes no han entregado su vida a Cristo como Señor. Escuchen la siguiente declaración, que también hace parte del mensaje de la Vid.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
[NADIE] [PUDO] [AMARTE] [COMO] [CRISTO]
Nadie puede entregar su vida como Jesús la entregó para librar a quienes merecemos la muerte. Si quieres que su entrega cuente por tu vida, tienes que ser su amigo. Pero no podrás ser su amigo si no te sometes a su señorío. En casi cualquier contexto humano esta petición sonaria caprichosa y manipuladora, con claras excepciones como la siguiente: abrir las puertas de tu hogar. En Juan 14:1-4 Jesús promete a sus amigos volver por ellos para llevarlos a su casa. Les esta preparando, no mansiones independientes, sino moradas, habitaciones, cuartos en la casa del Padre. Una casa; muchas moradas (cuartos).
Imagina que tienes un amigo o amiga que ha caido en indigencia. Necesita un techo, y tú se lo puedes ofrecer. Lo que le ha llevado a la pobreza extrema fue la mala gestión de su vida y su hogar. Si no cambia su situación, su vida está en riesgo. ¿Le dejarías entrar a tu casa sin restricciones? No, por varios motivos. No vas a arriesgar la integridad de los miembros de tu casa, y no vas a permitir que sus prácticas destruyan un techo seguro. En otras palabras, para recibir a un amigo en el hogar, tiene que comportarse como amigo del hogar. Porque, como advierte Proverbios 18:24 "Hay amigos que llevan a la ruina y hay amigos más fieles que un hermano".
Todo ser humano se encuentra en indigencia espiritual. Somos pobres en espíritu. Por cuanto todos pecamos, estamos destituidos de la gloria de Dios. Jesús vino a rescatarnos de nuestra condición sin hogar. Prometió llevarnos a su casa. No obstante, no podemos vivir bajo su techo siguiendo el estilo de vida que nos dejó en la calle. Observa como dejamos este planeta, el país donde vivimos, los distintos municipios y gran parte de nuestros hogares. Solo seremos un amigo bajo su techo si reconocemos que somos malos administradores y nos sometemos a su señorío.
Si lo obedeces, pasarás de la pobreza espiritual que te deja en la calle a convertirte en una persona altamente fructífera que alimentas a otros. Necesitas aferrarte a Jesús y no soltarte jamás. Necesitas amar a Jesús a tal grado que te guardes sin mancha del mundo y actues a favor de la justicia.
Eleva una oración esta mañana. Habla con él y confiesalo públicamente como Señor de tu vida. Cree que la cruz de Cristo es suficiente y no tienes nada que puedas añadir a su obra perfecta. Ven, pégate a la vid. A parte de él, no podrás hacer nada.
¿Vendrás?
La oración
La oración
Sobre la oración, dos veces en este pasaje Jesús enfatiza la necesidad de ella para dar fruto abuntante:
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.
No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.
La vida de oración y la producción de fruto abundante están estrechamente ligadas. No hay forma de dar fruto abundante sin oración, y Dios responde abundantemente a quienes desean invertir cada vez más en una vida fructífera. Las clases de escuela bíblica no se pueden quedar enganchadas en el marco de la puerta de salida del 2025. Tienen que hacer parte del cinturón de herramientas en adelante.
Iglesia, Dios nos ha llamado a dar fruto abundante y duradero Hasta que rebose el lagar. Abraza tu destino como vid abundante y ¡fructifica! Debemos dar un paso más allá del dia del laico, aspirar a convertirnos en una iglesia tan fructifera que tengamos problemas en elegir a quien honraremos el próximo año.
Nesecitamos un laicado que no se conforma con una piedad personal sin justicia en nuestra nación. También necesitamos un laicado que no se contenta con el servicio social, sino que arde de pasión en su relación con Dios y es referente de santidad y hábitos espirituales. Necesitamos una iglesia que no se conforma, sino que ora con fervor y actua con pasión Hasta que rebose el lagar.
Por eso, les ruego una cosa: pidan ser libres de la tentación del maligno de ser presos de la actividad sin fruto. ¿A qué me refiero?
Ramas secas
Ramas secas
Jesús dijo que toda rama que en él no lleva fruto se corta (Juan 15:2) y es desechada para que se seque y sirva de leña (Juan 15:6).
Las ramas que no dan fruto siguen absorbiendo nutrientes y creciendo. No están quietas. Siguen en movimiento, expandiéndose, pero no dan fruto. Parecidas a las personas que siguen alimentándose en la iglesia, activas en muchas cosas, extendiéndose, pero no producen el fruto de Cristo.
Hacen muchas cosas, pero su carácter sigue igual, no tienen nada nuevo que aprender, no les preocupa compartir su fe constantemente, mucho menos cuidar a otros para que crezcan en Cristo. Otros cuidan enfermos, reparten comida, pero no para acercar a otros a Cristo. Apenas son una organización humanista. El activismo sin fruto es lo contrario a vivir apegado a la vid. Es fácil ceder a un estilo de vida así. Por eso pedimos “no nos dejes caer en tentación, sino libranos del maligno”.
Conclusión
Conclusión
Si quieres ser feliz, no puedes conformarte con ser una rama seca. Necesitas aferrarte a Jesús y no soltarte jamás; amarlo a tal grado que te guardes sin mancha del mundo y actues a favor de la justicia. Debes orar fervientemente para glorificar a tu Padre con una producción de fruto abundante. Así fue la vida de Jesús. Así quiere que sea tu vida.
Les he dicho esto para que tengan mi alegría... así su alegría sea completa.
Extiende tu mirada a tu alrededor. Eleva la vista al mezanine. Imagina esta construcción como un recipiente inmenso. La felicidad se encuentra en trabajar con todas las fuerzas de tu ser para que este, o cualquier otro recinto, sea lleno de nuevos racimos. La felicidad se encuentra en que cada racimo aquí presente se limpie y nutra constantemente para que esté repleto. El gozo está en entregarnos a Cristo Hasta que el lagar rebose.
Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.
Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa.
No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.
Hasta que el lagar rebose.
