El Señor de la distancia
La física de la navidad • Sermon • Submitted • Presented
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· 3 viewsDios se acercó y con ello conquistó la distancia. Él nunca está lejos.
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Relaciones a distancia
Relaciones a distancia
Tuvimos un año de relación a distancia. Mi esposa y yo nos arriesgamos e intentamos mantener un noviazgo a más de 780 km de distancia. 780 km es demasiado para estar juntos, para sentir a la otra persona, para verla y convivir.
Nos escribíamos todos los días con textos de la vieja guardia, cuando había que presionar varias una tecla para que saliera una letra. Además de algunos correos electrónicos y cientos de minutos al teléfono para los que tuve que vender mi carro para poder pagarlos.
La distancia es incómoda y es difícil, pero nunca la distancia se había inclinado ante un ser humano como en el pesebre.
En el pesebre la distancia se postró a adorar al Salvador
El único capaz de someter la distancia a sus pies y forzarla a responder a su voluntad.
La física busca explicar los fenómenos que nos rodean, pero no es capaz de explicar cómo la distancia entre Dios y el hombre se acortó, porque en el pesebre, el Dios que parecía distante se acercó, nació como uno de nosotros y habitó entre nosotros.
La única respuesta de la física ante la distancia rota es que Dios es el Señor de la distancia y por lo tanto debe someterse ante Él. A partir de ahí, cada vez que el hombre siente una distancia puede ir a donde el Salvador y ahí cualquier distancia se acorta.
La distancia entre Dios y el hombre
La distancia entre Dios y el hombre
Sentirse solo sin estarlo es la peor de las soledades.
El ser humano empezó a sentir que Dios estaba distante, aunque no lo estaba.
El mundo vivía en una distancia para con Dios.
No solo es que el mundo se había distanciado, sino que el celo judío por la santidad de Dios lo había escondido de la humanidad.
Entre Dios y el hombre había una cortina, construida por el mismo hombre, que impedía que el ser humano viera a Dios.
Entonces, cumplido el tiempo, Dios envió a su hijo para que se hiciera como uno de nosotros y nos mostrara a Dios.
18 A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.
Dios no estaba distante, pero nuestra cortina legalista nos impedía verlo. Jesús se mostró visible para que conociéramos al Padre.
Dios se muestra en Jesús
Dios se muestra en Jesús
Muchas veces vemos a Dios en el Antiguo Testamento y a Jesús en el nuevo.
No entendemos todo del AT y no nos gustan cómo se dieron las cosas, nuestra cultura occidental condena algunas prácticas del AT y las ve mal, por eso relacionamos a Dios con esas cosas.
Pero no es un Dios diferente, es el mismo Dios, pero revelado. Él se reveló a través de su hijo.
La primera revelación de Dios como hombre fue como un niño, no como un rey.
Su revelación fue tan poderosa que solo necesitó mostrarse como un niño indefenso en un pesebre sin valor.
9 —¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”?
El centro estructural de nuestra teología es que Dios se acercó.
Tú no amas a Dios, Dios te amó a ti.
El fundamento del amor de Dios no eres tú, es él mismo.
El énfasis no está en ti, está en Él. No eres tú el motivo de su amor, es Él mismo. No hay nada en ti que Él pueda amar, si así fuera, no podría amarte.
La única forma en que Dios pueda amarte siendo tú como eres es amarse a sí mismo. Su amor es tan perfecto que no es egoísta, por eso puede amarte.
Tu condición pecaminosa es incapaz de afectar el amor de Dios.
El Señor de la distancia
El Señor de la distancia
Cuando Dios se acercó, naciendo en el pesebre, la distancia se doblegó ante Él.
Pero no era que la distancia tuviera sus propias reglas impuestas ante Dios, era que habíamos dejado de verlo.
Ya Dios era el Señor de la distancia antes de nacer como hombre.
12 Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente.
Ya el salmista lo había notado, la distancia no era un problema para Dios. Ya Él controlaba la distancia y la hacía obedecer su voluntad.
Piensa en los momentos de soledad, de incomprensión.
Cuando sientes que te han abandonado o traicionado.
Esa distancia que sientes entre tu presente de deudas y el futuro de libertad financiera.
La distancia entre el llanto que nos domina y la felicidad que anhelamos.
Piensa en la distancia entre tu soltería y el cónyugue adecuado que no llega.
¿Has vivido una distancia entre tu estudio sacrificado y tu profesión con comodidad?
¿Has tenido dudas por lo distante que se ve la eternidad con respecto a tu realidad en la tierra?
¿Hay distancia entre tu enfermedad y la sanidad que anhelas?
Para la distancia, el Señor de la distancia. Dios ha demostrado ser capaz de romper cualquier distancia. El pesebre es su más carismática evidencia. Dios rompió la distancia y puede seguirlo haciendo.
