La oración es la manera en la que nosotros conectamos con Dios. Se trata de una conversación en 2 direcciones, Dios habla y nosotros oimos, nosotros hablamos y Dios nos oye. Sabemos que la oración debería formar parte de nuestra rutina diaria sin embargo en ocasiones nos encontramos con que no es asi. No podemos negar que en momentos de angustia quisieramos vivir arrodillados delante de Dios hasta que la angustia desaparezca. Podemos llegar a pensar que es necesario un tiempo de oración mas largo e insistente par que Dios nos voltee a ver. Por otra parte, también pensamos que es necesario que Dios el Señor recuerde lo que hemos hecho por Él y por su reino para que conteste favorablemente a nuestras oraciones.