Reformas de Josías (2)
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· 8 viewsLa piedad de Josías se demostró en el conocimiento de la Palabra de Dios y en la obediencia al cumplirla.
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Reformas de Josías (2)
Reformas de Josías (2)
2º Reyes 23:21–23
“21Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto. 22No había sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá. 23A los dieciocho años del rey Josías fue hecha aquella pascua a Jehová en Jerusalén.”
Introducción
Introducción
Josías es un rey destacado que se da testimonio que hizo lo recto delante de Jehová.
Pero la piedad de Josías es producto de una sincera conversión… En su época se había descuidado la Palabra de Dios, de manera que los que buscaban a Dios los hacían en verdad.
Josías limpió la tierra de la idolatría, luego restauró el culto a Jehová y reparó el templo.
Durante el trabajo de reparación del templo los sacerdotes encontraron el libro de la ley y la leyeron al rey.
Cuando el rey se enteró del juicio que vendría sobre la tierra por el pecado de sus antepasados, consultó a Dios y se humilló.
Dios confirmó por medio de la profetiza Hulda el juicio sobre la nación pero garantizó a Josías que sería librado por su piedad.
Josías no quedó pasivo al tener garantizada la salvación, Exhortó y motivó al pueblo a humillarse y buscar a Dios de todo corazón.
2º Crónicas 34:33 “Y quitó Josías todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaban en Israel sirviesen a Jehová su Dios. No se apartaron de en pos de Jehová el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió.”
Josías se esforzó en instruir al pueblo en la Palabra de Dios, y una de las ordenanzas que no habían cumplido fue la celebración de la pascua.
La Pascua
La Pascua
2º Reyes 23:21 "Entonces mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Jehová vuestro Dios, conforme a lo que está escrito en el libro de este pacto."
Cuando fue instituida la pascua, Israel estaba a punto de salir de Egipto, Dios ejecutaría la última plaga que consistía en la muerte de todo primogénito, tanto de persona como de animal.
Ordena al pueblo sacrificar un cordero sin defecto y rociar la sangre en los dinteles y postes de las casas.
Esta sangre era una señal para que el ángel de la muerte no tocara a los primogénitos de los israelitas.
Durante siete días debían comer pan sin levadura, porque la levadura simboliza la contaminación del pecado, por tanto, era símbolo de santidad.
Esta celebración debían hacerla cada año en el mes de abril.
Por tanto, la celebración de la pascua conmemoraba la liberación de la esclavitud y la sangre que los protegía de la muerte.
El Señor la celebró con sus discípulos en la víspera de su pasión, donde instituyó la Cena del Señor o la Santa Cena.
Para los israelitas la pascua conmemora la liberación de la esclavitud y el sacrificio del cordero pascual y para el cristiano la liberación del pecado y el sacrificio de Cristo.
1 Corintios 11:23–26 "Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; 24y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. 25Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí. 26Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga."
Para los israelitas la pascua no era opcional sino un mandato que debían cumplir, pero durante mucho tiempo no la celebraron o la celebraron inapropiadamente hasta los tiempos de Josías: 2º Reyes 23:22 "No había sido hecha tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Judá."
Así mismo para el cristiano la celebración de la Cena del Señor no es una opción, es un mandato que debemos cumplir si somos obedientes a Dios.
Debemos hacerlo con humildad, temor y solemnidad porque conmemoramos el sacrificio de Cristo a causa de nuestros pecados.
La Santa Cena también es un evento de reflexión donde examinamos nuestra santidad. 1 Corintios 11:27–30 “27De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. 29Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. 30Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen.”
Josías procuró y se esforzó en cumplir la ley de Dios con todo su corazón, pero para ello era necesaria la instrucción.
Juicio inevitable
Juicio inevitable
2º Reyes 23:25–27 (RVR60)
“25No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual. 26Con todo eso, Jehová no desistió del ardor con que su gran ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado. 27Y dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y desecharé a esta ciudad que había escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual había yo dicho: Mi nombre estará allí.”
Josías es considerado el mejor rey después de David, procuró honrar a Dios y obedecer su Palabra con temor y sinceridad.
Como rey ejerció su autoridad sobre el país para volverse a Dios, obedecerle y horrarle.
Pero todas las buenas obras, piedad y sinceridad de Josías no bastaron, Dios ya había determinado ejecutar su juicio contra la nación y no había nada que lo detuviera.
¿Podrá alguien de considerarlo una injusticia?
¿A caso no era suficiente la humillación para alcanzar misericordia?
Dios es justo y no cometerá jamás una injusticia, debemos considerar algunas cosas aquí para entender de esta decisión de Dios.
En primer lugar ellos vivían bajo la ley, y para alcanzar salvación solo por medio de la ley es imposible: Santiago 2:10 "Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos." Para poder ser salvos todos, debían todos guardar perfectamente la ley, pero eso es imposible.
En segundo lugar, el pueblo aceptó las reformas de Josías porque fueron forzados, no lo hicieron con sinceridad, aunque cumplían con los ritos y sacrificios de la ley, sus corazones estaban con los ídolos.
En tercer lugar, Dios ejecutará juicio sobre la nación pero guardará al justo. Isaías 3:10 "Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos."
Un ejemplo son Daniel y sus amigos, fueron llevados cautivos pero ahí Dios los honró y los exaltó, les fue aun mejor.
Ahora hay un juicio sobre la tierra que no será revocado:
2 Pedro 3:7 "pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos."
El hecho que exista un juicio irrevocable no significa que no exista oportunidad de Salvación. Isaías 45:22 "Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más."
A pesar de las reformas de Josías no fue revocado el juicio de Dios sobre Judá, sin embargo, el mensaje del profeta Jeremías fue la confirmación de ese juicio pero para los que se humillaran delante de Dios serían guardados. Jeremías 38:17 "Entonces dijo Jeremías a Sedequías: Así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: Si te entregas en seguida a los príncipes del rey de Babilonia, tu alma vivirá, y esta ciudad no será puesta a fuego, y vivirás tú y tu casa."
Era necesario el juicio sobre Judá para destrucción de todos los impíos que persistían en la idolatría de manera que fuera purificada la tierra.
Así el juicio que viene sobre esta tierra es para purificación, de manera que todos los justos redimidos puedan habitar una tierra santa sin pecado. Apocalipsis 21:1–4 "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. 2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. 3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron."
Muerte de Josías
Muerte de Josías
2º Reyes 23:29–30 “29En aquellos días Faraón Necao rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al río Eufrates, y salió contra él el rey Josías; pero aquél, así que le vio, lo mató en Meguido. 30Y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajeron muerto de Meguido a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de Josías, y lo ungieron y lo pusieron por rey en lugar de su padre.”
Josías hizo lo recto delante de Dios y fue fiel pero no fue perfecto.
En esos días el imperio Asirio que había llevado cautivo el reino de Israel se había debilitado.
Ahora se disputaban la tierra Babilonia y Egipto.
Unos 100 años atrás Ezequías había echo amistad y alianza con Babilonia, le mostró todos los tesoros de su reino a los embajadores de Babilonia, y por tal razón Isaías profetizó la caída de Jerusalén en manos de Babilonia: 2º Reyes 20:16–18 “16Entonces Isaías dijo a Ezequías: Oye palabra de Jehová: 17He aquí vienen días en que todo lo que está en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dijo Jehová. 18Y de tus hijos que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.”
Necao rey de Egipto subió contra los conquistadores de Asiria para asegurar su dominio sobre la tierra, pero le sale al paso Josías con su ejercito.
El rey de Egipto procura persuadirlo para que no se meta: 2º Crónicas 35:21–22 “21Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra la casa que me hace guerra; y Dios me ha dicho que me apresure. Deja de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te destruya. 22Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran de boca de Dios; y vino a darle batalla en el campo de Meguido.”
Quizá Josías buscaba una seguridad política para su nación y creía que la tendría con los Babilonios y no con los Egipcios.
Este es el error que cometió porque sin importar quien tomaría el dominio, él debió seguir confiando en Dios.
Fue herido de muerte en la batalla a la edad de 39 años y murió.
La Palabra de Dios se cumplió, murió sin ver la caída de Jerusalén.
Sabemos que todo está dentro de la soberanía de Dios, sin embargo, fue un error de su parte involucrarse en una guerra que no le correspondía.
En los asuntos terrenales debemos ser sabios y no inmiscuirnos más de lo que nos compete, nuestra esperanza y meta debe estar en los cielos, donde estaremos con Cristo.
Conclusión
Conclusión
De Josías aprendemos no solo a pretender ser cristianos, sino a aprender de la Biblia la voluntad de Dios y ponerla en práctica. No basta solo con creer en Dios, es necesario que lo demostremos con nuestras acciones, las cuales deben ser sinceras y voluntarias.
Aprendemos que el juicio de Dios es inevitable sobre esta tierra, y quizá nos toque ser testigos de algunos de ellos como los desastres, las enfermedades y la violencia que hay por el pecado.
Pero en medio de ello Dios guarda a los que se acercan a Él y los librará del juicio que viene sobre la tierra.
Aprendemos a ser prudentes y no involucrarnos en los asuntos terrenales más allá de nuestra capacidad para no ser avergonzados.
Nuestra prioridad es buscar las cosas de arriba: Colosenses 3:1–3 "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios."
