DEL PESEBRE A LA MESA: EL AMOR QUE SE ENTREGÓ POR NOSOTROS

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Texto Bíblico: Lucas 2:10–11; 1 Corintios 11:23–26 Tiempo estimado: 35–40 minutos

INTRODUCCIÓN

Amados hermanos, estamos viviendo un tiempo muy especial. Faltan solo pocos dias para la Navidad, un período en el que el mundo se prepara para celebrar el nacimiento de Jesús. Luces, música, regalos, reuniones familiares… todo apunta a algo mayor, aunque muchas veces de manera superficial.
Hoy, sin embargo, el Señor nos concede un privilegio aún más profundo: celebrar la Cena del Señor.
La Navidad nos recuerda que Dios se hizo carne. La Cena del Señor nos recuerda que esa carne fue entregada por nosotros.
El pesebre apunta a la cruz. La cuna apunta a la mesa de la comunión.
Hoy somos invitados a contemplar a Cristo desde su nacimiento hasta su sacrificio, del pesebre a la cruz, de la cruz a la mesa.

I. LA NAVIDAD REVELA A UN DIOS QUE SE ACERCA

“No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.”(Lucas 2:10–11)

La Navidad no comienza con regalos, sino con buenas noticias: 👉 Dios no permaneció distante. 👉 Dios no envió solo un mensaje. 👉 Dios vino personalmente.
Jesús nació humilde, vulnerable, dependiente. El Creador entró en la creación. El Eterno entró en el tiempo. El Santo entró en un mundo quebrantado.
1 John 1:1–2 LBLA
1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que han palpado nuestras manos, acerca del Verbo de vida 2 (pues la vida fue manifestada, y nosotros la hemos visto y damos testimonio y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre y se nos manifestó);
Esto nos enseña algo esencial: 🔹 Dios no nos salva a la distancia. 🔹 Él entra en nuestra realidad, en nuestro dolor, en nuestra historia.
Pero la Navidad no es el final de la historia. Es solo el comienzo.

II. LA NAVIDAD APUNTA A UN PROPÓSITO MAYOR: LA CRUZ

Jesús no nació solo para conmovernos emocionalmente. Nació para morir.
El pesebre ya proyectaba la sombra de la cruz. Los pañales que envolvieron al bebé anticipaban el lienzo del sepulcro.
Cristo vino con un propósito claro:

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” (Lucas 19:10)

No celebramos únicamente un nacimiento, sino una misión redentora.
Y esa misión encuentra su expresión más clara en lo que celebramos hoy: la Cena del Señor.

III. LA CENA DEL SEÑOR NOS RECUERDA EL PRECIO DEL AMOR

“Esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.”(1 Corintios 11:23–24)

En la mesa, el Cristo que nació en Belén nos dice: 👉 “Este cuerpo que un día fue puesto en un pesebre, ahora es entregado por ustedes.”
El pan nos recuerda que:
El cuerpo fue quebrantado
Isaiah 53:4–12 LBLA
4 Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. 5 Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros. 7 Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca. 8 Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que Él fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida? 9 Se dispuso con los impíos su sepultura, pero con el rico fue en su muerte, aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca. 10 Pero quiso el Señor quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor en su mano prosperará. 11 Debido a la angustia de su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. 12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado, llevando Él el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores.
El pecado fue llevado (1 John 1:7)
La deuda fue pagada (Rom.6:23)
La copa nos recuerda que:
La sangre fue derramada
El nuevo pacto fue sellado
El perdón fue ofrecido
La Navidad sin la cruz se convierte en simple sentimentalismo. La Cena del Señor sin la Navidad pierde su significado.
Juntas, revelan el amor completo de Dios.

IV. LA CENA DEL SEÑOR NOS LLAMA A LA REFLEXIÓN Y A LA ESPERANZA

“Así pues, todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”(1 Corintios 11:26)
La Cena del Señor apunta al pasado, pero también al futuro.
🔙 Miramos a la cruz. ➡️ Miramos a la venida de Cristo.
Celebrar la Cena del Señor cerca de la Navidad nos recuerda que:
El Cristo que vino volverá
El Salvador que nació reinará
El Cordero que fue inmolado regresará como Rey
Por eso, la Cena del Señor no es un momento de prisa, sino de:
Autoexamen
Arrepentimiento
Gratitud
Renovación de la fe

V. LA MESA DEL SEÑOR ES UN LLAMADO A LA TRANSFORMACIÓN

La Cena del Señor no es solo un símbolo; es un llamado.
👉 Llamado a la reconciliación 👉 Llamado a la santidad 👉 Llamado al amor práctico 👉 Llamado a vivir como quienes han sido alcanzados por la gracia
No tiene sentido celebrar al Cristo que se entregó si seguimos viviendo para nosotros mismos.
La Navidad nos recuerda que Él vino por nosotros. La Cena del Señor nos desafía a vivir para Él.

CONCLUSIÓN

Al acercarnos hoy a la mesa del Señor, hagámoslo con reverencia y gozo.
Recordemos:
Al niño que nació
Al hombre que vivió sin pecado
Al Salvador que murió
Al Señor que resucitó
Al Rey que volverá
Que este culto, a las puertas de la Navidad, no sea solo una celebración religiosa, sino un encuentro profundo con Cristo.
(Equipe de louvor & diáconos)

TRANSICIÓN A LA CENA DEL SEÑOR

Ahora, hermanos, preparemos nuestros corazones para la Cena del Señor. Oremos, examinemos nuestro corazón, confesemos nuestros pecados y demos gracias.
La mesa está preparada no porque seamos dignos, sino porque Él es misericordioso.
Amén.
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