La Luz que lo Cambia Todo IV

La Luz que lo cambia todo 4  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Se hizo uno de nosotros para demostrarnos Amor, Verdad y Gracia

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Amor Hecho Carne (Dios se mudó a tu Barrio)

Hola, buenos días a todos. Es hermoso poder estar todos reunidos celebrando nuestra Navidad. El tema será corto porque hay que ir a terminar los preparativos para esta noche y compartir juntos, en familia nuestro programa Navideño y la rica cena que todos hemos preparado.
Hemos recorrido 3 semanas de Adviento, donde hemos hablado de La Esperanza, esa que nos llega en momentos que pensamos que todo ha terminado, como con Zacarías y su esposa Elisabet, que, siendo ya muy grandes de edad, reciben confirmación que su oración había sido escuchada, y por fin, el tiempo ha llegado. Después vimos que La Paz llega cuando rendimos el control a Dios y El Gozo que sentimos cuando encontramos al REY.
Hoy vamos a cerrar esta serie haciendo la pregunta que los niños hacen cuando tienen 4 años: ¿Por qué...? ¿por qué nacer en un pesebre? ¿por qué el mensaje a los pastores? ¿por qué una estrella? ¿por qué Dios se tomaría la “molestia” de la Navidad?
Si preguntas a la cultura, te dirán que la Navidad se trata de “ser buenos” o de experimentar “la magia de dar”, o que es una “época para estar en familia”, en algunos lugares ya no dicen: ¡Feliz Navidad! sino ¡felices fiestas!
Al buscar la respuesta en la Biblia, la respuesta no es simple, sino que es completa, clara y la verdad ¡mucho más lógica! Todo se puede reducir a una sola palabra: Amor.
Pero no el amor que ves en las películas, tampoco el de las canciones románticas de Bad Bunny, ni siquiera las de Luis Miguel.
Veremos cómo el apóstol Juan define ese Amor, en su evangelio. Juan no empieza con un bebé llorando en un pesebre, sino que empieza con una declaración de principios.
Juan escribe desde Éfeso el centro intelectual de la época, su público es universal a finales del siglo I, se ha rodeado de personas que hacen preguntas profundas, viven influenciados por la cultura griega, pero también conocen las tradiciones judías. Preguntas como: ¿de dónde venimos? ¿hay un orden en el universo? ¿tiene sentido la vida?
Son personas que han escuchado a Heráclito de Éfeso, o los estoicos como Séneca, Epicteto, ellos ya usaban una palabra para definir la “razón universal” esa palabra era “LOGOS”, una fuerza lógica, impersonal y matemática que hacía que los planetas se movieran y la naturaleza tuviera orden. Para ellos vivir con sabiduría era vivir de acuerdo con la lógica del Logos.
Juan toma esa palabra que todos los intelectuales usaban y les dice: “eso que ustedes llaman ‘logos (la lógica) del universo’, yo lo conozco...y no es una fórmula, es una persona”.
Juan llega a esta conclusión no por estudios de filosofía, que quizá los tuvo después en sus viajes, sino por revelación y observación.
Juan vio a Jesús calmar la tormenta, le dio órdenes a la naturaleza ¡y le obedeció! vio sanar cuerpos, restaurar el diseño original en ciegos al volver a ver, y resucitar a muertos. Juan conectó los puntos: “si este hombre tiene autoridad sobre la creación, es porque ÉL ES la fuerza del universo (Logos), es la Palabra Creadora de la que habla el Génesis”.
Imagina a Juan, en Éfeso rodeado de los intelectuales más grandes de su tiempo, ellos discuten sobre la “razón de la existencia”; Juan no llega con un lenguaje religioso, cerrado, sino que usa la palabra que ellos usan: Logos. La lógica del Universo tiene Nombre, la razón de ser del Universo tiene Nombre.
Veamos cómo empieza Juan:
“En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir.” (Juan 1:1–3, NVI)
Juan les está diciendo: “ustedes saben que el mundo tiene diseño, que hay una lógica detrás de la Creación, pues quiero que sepan que esa Lógica no es una fórmula matemática es Una Persona.
Antes de ser un bebé en Belén, Jesús es el Arquitecto de las estrellas, La vida, La Luz y esto es algo que debemos entender: El Amor manifestado de Dios es una decisión, Dios no nos amó por accidente. Hay quienes dicen algo así: “Dios me tiene que amar, para eso es Dios”, y ¡no es así! El decidió amarnos y nos diseñó para ser amados.
La Navidad es la Luz entrando en un mundo que se había quedado a oscuras. El verso 5 dice:
“Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla.” (Juan 1:5, NVI)
Aquí es donde la historia se vuelve personal, ÉL decide mudarse al vecindario. El Creador toma una decisión que desafía toda lógica humana:
“Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.” (Juan 1:14, NVI)
La palabra habitó en el original es muy específica, significa “armó su carpa”, “puso su tienda de campaña”; dicho en nuestras palabras sería algo así como: Dios se mudó a tu barrio.
Piénsenlo, si quieres arreglar un asunto delicado con alguien puedes mandar un mensaje de texto, hacer una llamada o puedes ir en persona. El mensaje de texto es informativo, la llamada es un poco más personal, pero ir en persona...es un compromiso.
Dios nos envió mensajes de texto a través de los profetas por siglos, pero en Navidad, decidió que la información no era suficiente, decidió que el problema: era la distancia. Así que se deshizo de la distancia, se hizo “carne”, se hizo frágil, alguien que siente hambre, se cansa, llora, le da dolor de estómago.
La pregunta es ¿por qué? porque el amor no se puede demostrar a la distancia, por control remoto, el amor de compromiso requiere presencia. (Todo Amor es de compromiso) pero para hacer énfasis.) Dios se hizo como nosotros para que nosotros supiéramos de una vez por todas, que ÉL sabe lo que es ser ¡nosotros! Se hizo Amor en persona para rescatarnos de nosotros mismos.
Juan dice que Dios se hizo carne, no hay mejor forma de entender esto que observando lo que vemos ahora en Casa, Belén y Manu están en la semana 29 o 30 de su embarazo, por meses ese bebé es una promesa, un ultrasonido, una patadita que sienten ¡es real! pero todavía hay distancia, hay un proceso de espera.
La Navidad es el momento donde la “promesa” de Dios se convirtió en “presencia”, es el momento donde Dios dejó de ser una idea lejana, un concepto teológico y se convirtió en algo que podías tocar, algo que lloraba, algo que necesitó que lo cargaran, con tal de desarrollarse y cumplir un propósito grandioso.
Al ver a Belén en estas semanas, piensa en la vulnerabilidad de la encarnación. Dios no envió un súper héroe del espacio, decidió entrar al mundo de la misma manera que el bebé Esdras entrará: dependiendo totalmente de otros. ¿Por qué Dios decide hacerlo así? Entre otras cosas, me gustaría referirme que lo hizo así para decirnos: ¡Te entiendo! El Amor se hizo carne.
Dios no envió una bendición, se hizo parte de la familia, se mudó al barrio.
Gracia y Verdad.
El apóstol Juan termina diciendo que Jesús vino lleno de 2 elementos: Gracia y Verdad. Es el equilibrio que anhelamos para esta iglesia Casa de FE. Si Jesús hubiera venido sólo con Verdad ¡estaríamos perdidos todos! porque la verdad desnuda nuestros errores y nuestra maldad, la Verdad sola es juez, la verdad es el espejo dónde te puedes ver tal como eres, pero no te puedes lavar con el espejo.
Pero si hubiera venido solo con Gracia ¡nos habría dejado igual! La Gracia sola, sin verdad, es sólo sentimentalismo que no cambia nada. Es saber que no podemos llegar a Dios por nuestra suciedad, pero imposibilitados para hacer algo más.
El Amor hecho carne trajo ambas, en equilibrio: Gracia y Verdad.
La Verdad nos dice: “Estás en problemas, no puedes salvarte solo”, la Gracia nos dice: “Pero no tienes que hacerlo solo, YO estoy contigo”. He venido para pagar el precio que tú no puedes pagar. Para ser el sacrificio perfecto que demanda tu pecado.
Ese es el regalo, el Creador se hizo vecino para darnos la Gracia que no merecemos basada en la Verdad que no podemos negar.
Para terminar toda la serie, quiero dejarlos con una idea muy simple: La Navidad no es una historia sobre un bebé en un pesebre hace 2 mil años, la Navidad es La historia de Dios que sigue queriendo mudarse a tu barrio, a través de Su Espíritu Santo, sigue queriendo caminar junto a ti, armar SU carpa en tu familia, estar contigo en tus miedos, tus alegrías, tus necesidades.
La pregunta no es si Dios se ha acercado, la pregunta es si tú lo has dejado entrar, no como una idea, un concepto, sino como alguien personal, íntimo, real.
ÉL ya dio el primer paso, ya se hizo carne, ya trajo la Gracia, ahora te toca a ti decidir qué vas a hacer con ese Amor que lo cambia todo.
Por un momento agradece a tu Padre Celestial, dile que tu corazón está lleno. Gracias por no ser un Dios distante, encerrado en conceptos, gracias porque decidiste “armar tu carpa” en nuestro barrio, la mejor forma de decirnos que nos amas fue haciéndote uno de nosotros.
Gracias por la vulnerabilidad, gracias porque como REY del Universo te hiciste un bebé, dependiente. Al pensar en un bebé que crece cada semana, recordamos que Tú también pasaste por ahí, también esperaste, naciste y necesitaste el abrazo de una familia. Gracias por santificar nuestra humanidad al hacerla tuya.
Gracias por cada familia de Casa de FE, por los que están en una temporada de espera de algún anhelo, alguna promesa aún no realizada, por los que necesitan tu paz en medio del caos, y por los que hoy, como los magos han venido a rendirte lo mejor que tienen.
En esta Navidad te pedimos que tu Gracia nos dé el descanso que necesitamos, que tu Verdad nos dé el propósito para vivir, que al salir no llevemos solo una emoción, sino la certeza de que el Amor se hizo carne y camina a nuestro lado cada día.
En el Nombre de Aquél que es el Verbo, nuestra Paz y nuestro Gozo: ¡Jesús! Amén.
¡Feliz Navidad Casa de FE!
Palabra de Dios.
Oremos
Para que no nos olvidemos de lo que Dios nos habló hoy, les vamos a enviar una ruta de navegación para esta semana. Son menos de 5 minutos al día para que el ruido de las compras no apague la voz de Dios en su casa".
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