Los proverbios de Salomón
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Proverbios 1:1–7 "Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. Para entender sabiduría y doctrina, Para conocer razones prudentes, Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, juicio y equidad; Para dar sagacidad a los simples, Y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo, Para entender proverbio y declaración, Palabras de sabios, y sus dichos profundos. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza."
¿Qué significa Proverbio?
Un proverbio se entiende como un refrán o una frase breve que contiene un mensaje moral. En este libro escrito por Salomón encontramos una gran colección de proverbios, consejos y enseñanzas morales dirigidas al ser humano. Sin embargo, a diferencia de tantos libros que existen hoy en día sobre la llamada “moral moderna” —y digo "llamada" porque actualmente la moral del ser humano suele ir en contra de los principios de Dios—, los proverbios de Salomón tienen un origen divino.
¿Quién fue Salomón?
Salomón fue hijo de David y Betsabé, y se convirtió en el tercer rey de Israel. Gobernó después de su padre y fue conocido principalmente por su gran sabiduría, la cual le fue dada directamente por Dios.
La Biblia relata que una noche Jehová se le apareció en sueños y le dijo:
"Pide lo que quieras que yo te dé."
Salomón respondió:
"Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?"
Luego continúa diciendo la Palabra:
"Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que pediste inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. Y aun también te he dado las cosas que no pediste: riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días."
(1 Reyes 3:5-13)
Este pasaje nos muestra a un Salomón que primeramente sabía cuál era su lugar: él era el rey de Israel, sí, pero entendía que sobre él estaba el verdadero Rey: Dios.
Cuando Dios le da la oportunidad de pedir lo que quiera, un hombre necio o alejado de Dios habría pedido riquezas, poder o venganza. Pero Salomón, consciente de la enorme responsabilidad de gobernar el pueblo de Dios, pide sabiduría. Le dice a Jehová: "Da, pues, un corazón entendido para juzgar a tu pueblo".
Es decir, Salomón no pide algo para su beneficio personal, sino algo que le permitiera cumplir mejor la voluntad de Dios.
A diferencia de tantos reyes que solo pensaban en su propio deleite, aquí vemos a un Salomón reconociendo que por encima de su corona estaba el Rey de reyes y Señor de señores. Santiago 4:3 dice: "Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites." Este es un gran problema que enfrentan muchos cristianos: pedir conforme a su propia voluntad y no según la voluntad de Dios. Podemos afirmar que este libro tiene un origen divino. La Palabra nos enseña que Salomón compuso tres mil proverbios y escribió mil cinco cantares (1 Reyes 4:32). Además, fue el autor del libro de Eclesiastés, donde reflexiona sobre el sentido de la vida y la importancia de temer a Dios.
Los proverbios en tiempos modernosEstos proverbios, escritos hace miles de años, no contienen sabiduría contemporánea, sino que trascienden cualquier época. La palabra de Dios no cambia según la cultura ni la generación; su palabra permanece para siempre.
Falta de sabiduría hoy en día
Falta de sabiduría hoy en día
Actualmente existe una grave falta de sabiduría en el mundo, incluso entre los mismos cristianos, tanto en su manera de hablar como en su forma de actuar. Esta carencia de sabiduría está destruyendo a jóvenes, familias, matrimonios y más.
Por esta razón, el apóstol Pablo nos exhorta en Efesios 5:15-17:
“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.”
La exhortación de Pablo revela una necesidad evidente de sabiduría frente a un mundo insensato y alejado de la voluntad de Dios.
¿Cuántos de nosotros estamos invirtiendo tiempo en estudiar, aprender y meditar en la Palabra de Dios?
Desglosando el pasaje
Desglosando el pasaje
"Para entender sabiduría y doctrina"El propósito es comprender, adquirir conocimiento a través de la observación y la reflexión.La sabiduría se adquiere mediante la experiencia, y uno de los propósitos de los Proverbios es precisamente formar en nosotros un carácter sabio y entendido.
: Enseñanza impartida para la instrucción de otros.Doctrina
"Para conocer razones prudentes, para recibir el consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad"
: La capacidad de actuar con moderación, sensatez y buen juicio, pensando antes de hablar o actuar.Prudencia
: Imparcialidad y cumplimiento de lo que es correcto.Justicia
: Discernimiento para tomar decisiones sabias en situaciones difíciles.Juicio
: Tratar a todos con igualdad, sin mostrar favoritismos.Equidad
"Para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura"
: Capacidad de ser astuto y prudente, anticipándose a las circunstancias.Sagacidad
Dar sagacidad a los simples significa enseñar a aquellos que carecen de sabiduría o experiencia, quienes no han formado un criterio, a ver las cosas desde una perspectiva correcta.
(Dar ejemplo, política)
De igual manera, los jóvenes también pueden adquirir sabiduría. El hecho de ser inexpertos en la vida no significa que estén limitados; por eso Dios nos ha dado su Palabra, llena de consejos para guiarnos.
()"Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo, Para entender proverbio y declaración, Palabras de sabios y sus dichos profundos."Proverbios 1:5-6
¿Cuántos hemos escuchado frases como estas?
“Yo me las sé por libro.”
“¿Qué me van a enseñar a mí, si yo ya me las sé todas?”
Estas expresiones reflejan un corazón cerrado al aprendizaje, una actitud orgullosa que impide el crecimiento. Pero la Palabra de Dios es clara. Mira lo que dice Proverbios 3:7:
“No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal.”
El verdadero sabio no presume de saberlo todo, al contrario: sigue aprendiendo, busca consejo y no se encierra en su propia opinión. La arrogancia nos puede llevar directo a la ignorancia, especialmente cuando es evidente que aún nos falta sabiduría.
Proverbios 1:7 nos recuerda:
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”
Y para reforzar esto, leemos en Proverbios 12:1:
“El que ama la instrucción ama la sabiduría; Mas el que aborrece la reprensión es ignorante.”
Y también en Proverbios 11:2:
“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.”
La Biblia no se anda con rodeos. Con todo el amor de Dios, hermano, si tú eres de los que dicen: “A mí nadie me corrige” o vienes al culto con los brazos cruzados pensando “a ver qué me dicen que yo no sepa ya”… déjame decirte que, según la Palabra, estás actuando con ignorancia.
Y te lo digo con sinceridad, desde una experiencia personal. Yo también fui así, y Dios tuvo que confrontarme para enseñarme humildad.
Seamos humildes.
Dispuestos a aprender.
A confiar no en nuestra voluntad, sino en la de Dios.
A seguir Sus caminos, no los nuestros.
Que nuestra moral esté alineada con lo que enseña la Palabra, no con lo que dicta el mundo.
Como mencioné al principio, el Libro de Proverbios está lleno de enseñanzas prácticas, escritas por un hombre al que Dios bendijo con sabiduría: el rey Salomón. Un hombre tan sabio, que personas de otras naciones venían a buscar su consejo.
Y nosotros tenemos esa sabiduría al alcance de la mano. No solo en Proverbios, sino en toda la Biblia —Palabra viva, inspirada por Dios, no por voluntad humana.
Amén.
