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Verso Bíblico

S.Juan 15:5
Juan 15:5 RVR60
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Vivimos en una cultura que exalta la autosuficiencia. Se nos enseña a depender de nuestras fuerzas, de nuestras capacidades y de nuestro esfuerzo personal. Sin embargo, Jesús confronta directamente esta mentalidad con una declaración clara y absoluta: “Separados de mí nada podéis hacer.”
Jesús no dice que sin El “ harás poco”, ni “ harás menos”, ni “te costará mas”. Dice que no podremos hacer nada. Esto nos lleva a preguntarnos si realmente creemos esta verdad o si solo es un versículo mas que aparece en nuestros panes de vida. Cuando Jesús se presenta como la vid, está usando una imagen profundamente conocida por el pueblo judío. Israel había sido llamada la vid de Dios, pero una y otra vez fue una vid sin resultados. Algunos ejemplos bíblicos son: 1. Isaías presenta una viña que produjo uvas silvestres (Isaías 5:1–7). 2. Jeremías habla de una vid pura que se volvió degenerada (Jeremías 2:21). 3. Ezequiel compara a Israel con una vid cuya madera no sirve para nada más que para el fuego (Ezequiel 15; 19). 4. Oseas dice: “Israel es una frondosa parra” (Oseas 10:1).
En el pueblo de Israel había religión y tradición , pero no fruto. Por eso Jesús declara: “Yo soy la vid verdadera” La vida auténtica, la comunión real con Dios y el fruto que Él espera no se encuentran en una vida religiosa, sino en una relación viva con Cristo, como era la relación que El tenia con el Padre.
Jesús dice que nosotros somos los pámpanos. El pámpano no tiene vida propia. No puede producir fruto por sí mismo. Todo lo que es y todo lo que produce depende de su conexión con la vid. Aquí Jesús nos confronta con una verdad incómoda: podemos tener actividad espiritual, pero no vida espiritual. Podemos servir, liderar, cantar, enseñar y hasta vivir dentro de la iglesia, pero si estamos desconectados de Cristo, nunca vamos a producir un fruto verdadero.
Cuando Jesús dice “separados de mí”, la palabra original (en Griego) se traduce como: desconectados, apartados, sin relación viva. Jesús no está diciendo:“Si no oran 1 hora diaria no podrán hacer nada.”
sino que en realidad lo que dice es:
“Si viven desconectados de mí, aunque se muevan, trabajen, produzcan, planifiquen y se esfuercen… nada de eso tendrá ningún provecho para nuestra alma.” Esto no se refiere a una distancia física, sino habla de que tan cercanos somos en la relación que tenemos con Cristo, nos habla de algo vital y esencial para nuestra vida, que es la “Dependencia Absoluta de Cristo”. . Es posible vivir ocupados para Dios, pero lejos de Dios.
Permanecer en Cristo no es solo una experiencia emocional o algo místico. Para la mayoría de nosotros, permanecer podemos llevarlo a acciones o se trata de perfección espiritual, sino de dependencia diaria.
El Padre, como buen labrador, observa el fruto. No evalúa la apariencia, sino la producción real. El fruto se ve en cuanto reflejamos el carácter de Cristo en nuestras vidas, en la obediencia, en la forma en que tratamos a otros y en una vida que glorifica a Dios. Y cuando es necesario, En su amor, Él nos poda, trabaja en nuestras vidas, nos corrige a instruye, comprendiendo que hemos dado algunos pequeños frutos, pero Dios quiere nuestro fruto sea abundante.

Exhortación

Hoy la Palabra nos invita a examinarnos:
¿Estoy realmente permaneciendo en Cristo o solo funcionando espiritualmente?
¿Mi vida refleja dependencia o autosuficiencia?
¿Hay fruto visible que glorifique a Dios?
Jesús no nos llama a hacer más cosas, sino a permanecer más cerca.
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