Entre la Vida y la Muerte

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Frente al Jordan.

Después de salir de Egipto, el pueblo de Dios, guiado por Moisés, atravesó el desierto rumbo a la tierra prometida. Acababan de vivir uno de los eventos sobrenaturales más increíbles de la historia: todo un ejército egipcio fue ahogado en el Mar Rojo, después de que, milagrosamente, el pueblo de Dios pasó por ese mismo mar pisando tierra seca solo unos momentos antes.
Y como si no fuesen suficientes milagros, antes de llegar allí, diez plagas inexplicables fueron enviadas al faraón, habiendo sido anunciadas por Moisés. Y si aún eso no demuestra el poder inimaginable del Dios de Israel, una columna de fuego se levantaba alrededor de su campamento en el desierto cada noche, y una nube los acompañaba en su travesía cada mañana. Codornices venían a ellos como alimento y unas obleas caían del cielo solamente para ellos. Dios los libraba de cuantos enemigos los rodeaban y los guiaba directamente a la tierra que había preparado para ellos. Así, de gloria en gloria, caminó el pueblo de Israel hasta el Jordán, la última frontera antes de la tierra prometida.
¡Estaban allí! ¡Podían verla! ¡Habían llegado! Ahora solo quedaba tomarla y habitarla. Sin embargo, Israel dudó de Dios, envió espías en vez de avanzar, y los espías regresaron con reportes increíbles de la tierra, pero el pueblo se preocupó por la gente que habitaba allí y no creyó que podían vencer. Decidieron desobedecer, y su desobediencia los condenó. Dios no permitió que esa generación entrara en la tierra prometida, por causa de su infidelidad. Ese día, Israel sintió la tierra prometida, y sin embargo terminó vagando por cuarenta años más en el desierto.
Acompañenme en una oración: Señor y Dios, en este momento te pedimos que tu palabra nos hable. Reconocemos Dios que solamente tu palabra es la que puede tocar nuestros corazones, y únicamente tu palabra puede convencernos de pecado. Te pedimos Dios, humilla nuestros corazones y hablanos hoy. Que sea tu voz, y nada más que tu voz la que escuchemos hoy. Confiamos que tu palabra nunca vuelve vacía. Te oramos en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu santo, amén.

El enojo de Dios.

Tal fue el enojo de Dios con el pueblo que decidió que no eran ellos quienes entrarían en la tierra, sino sus hijos. Dios ya había sido demasiado paciente con ellos.
En Deuteronomio 9, Moisés le hace recordar a la segunda generación lo infieles que eran. Dice Deut 9:7
“Recuerda y no olvides jamás cómo hiciste enojar al Señor tu Dios en el desierto. Desde el día que saliste de Egipto hasta ahora, vienes rebelándote constantemente contra él.” Deut. 9:7 NTV
Y les recuerda lo que pasó con el becerro de oro. Moisés subió al monte por 40 días para recibir la ley de Dios y entregarsela al pueblo. Pero mientras el estaba allí, el pueblo construyó un altar y comenzó a adorarle. ¡Qué rápido se olvidan de las maravillas que hizo su Dios!. Yo siempre me preguntaba como eran tan necios. Pero acaso no somos nosotros la misma cosa? Yo sé que yo soy así, cuantas veces Dios me ha dado sus bendiciones, me ha puesto en lugares que no merezco, me ha bendecido con cosas. Tengo en mi cabeza tiempos en los que hasta ayunaba y oraba sistematicamente por algo en especifíco y apenas Dios respondía mis oraciones. Yo siemplemente, lo dejaba de lado y volvía a mi vida vieja. A mis habitos, a mis actitudes, a mi caracter podrido. Dios nos saca de egipto, nos hace cruzar el mar rojo milagrosamente, derrota a nuestros enemigos. Y a la semana, estamos inclinados frente a un nuevo becerro de oro que el mundo nos vendió. ¿No somos la misma cosa?

No somos Buenos

No en vano Moises se toma unas buenas lineas en Deuteronomio para recordarle a esta nueva generación que nosotros, los humanos, somos malos, necios y tercos. Y les dice nunca digan “Dios nos bendice por que somos buena gente, por que no lo son”
“No es porque seas tan bueno o porque tengas tanta integridad que estás a punto de poseer la tierra de ellas. El Señor tu Dios expulsará a esas naciones de tu paso a causa de la perversidad de ellas y para cumplir el juramento que les hizo a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. 6 Debes reconocer que el Señor tu Dios no te da esa buena tierra porque tú seas bueno. No, porque no lo eres; eres un pueblo terco.” Deut. 9:5-6 NTV
Y esto es clave, hermanos, para entender el evangelio. Cuanto más uno deja que la palabra de Dios penentre en su corazón, más se va dando cuenta de la perversidad de su propio corazón. Bien dice Jeremías cuando dice “Engañoso es el corazón”, así es, ni nosortos entendemos bien nuestro corazón. La palabra de Dios, la ley entregada a Moises nos demuestra que somos pecadores. Bien dice Pablo en
“Pues, cuando intenté obedecer la ley, la ley misma me condenó. Así que morí a la ley—es decir, dejé de intentar cumplir todas sus exigencias—a fin de vivir para Dios.” Gal. 2:19 RVR
Porque simple y sencillamente, nos es imposible cumplir la ley de Dios. Si alguna bendición tenemos, es porque Dios así lo quiso, nunca te permitas pensar que tenes lo que tenes porque somos buena gente. PORQUE NO LO SOMOS.

Un llamado a Volver al Señor

Lo que muchas veces necesitamos es este mismo llamado que Moisés le hizo a la nueva generación antes de volver al Jordán. En Deuteronomio 30 Moises les dice. Escuchen! Tomen muy en serio todas estas instrucciones, si ustedes y sus hijos regresan al Señor y obedecen con todo corazón Dios les develverá el bienestear, te hará próspero y numeroso. Pero el versiculo 6 resalta un punto importantísimo que espero que se entienda bien y se quede en nuestras mentes.
“El Señor tu Dios cambiará tu corazón y el de tus descendientes, para que lo ames con todo el corazón y con toda el alma, y para que tengas vida. 8 Así volverás a obedecer al Señor y cumplirás todos sus mandatos, los que yo te entrego hoy.” Deut. 30:6,8 NTV

El Señor Inicia la Obra

Si somos malos y nos es imposible cumplir la ley. ¿Cómo podremos obedecer al Señor y cumplir todos sus mandatos?. Deuteronomio nos enseña que es Dios quien trasforma nuestro corazón, el CAMBIA nuestro corazón para que le amemos. Es así, y únicamente por Él que podremos obedecerle y cumplir que sus mandatos. Esto es algo que con el equipo de alabanza lo hemos mencionado varias veces, DIOS es el que pone la alabanza en nosoros, Dios es el que pone la salvación en nosotros, Dios es el que inicia la obra siempre. ¿Cómo puedo obedecerte Dios, si vos primero no cambias mi corazón humano, por el tuyo? “Cambiá mi corazón para que pueda amarte con todo el corazón, el alma y obedecer tus mandatos.”

La orden fácil de entender

Entonces, Dios quiere darnos el descanso en la tierra prometida, pero nuestra infidelidad provoca su enojo y nos hace incapaces de habitar esa tierra en comunión con Él. ¿Dios pide obediencia a sus mandatos, pero que significa eso? Veamos que interesante la manera en que Moisés le presentó esto a ese pueblo:
»Este mandato que te entrego hoy no es demasiado difícil para ti ni está fuera de tu alcance. No está guardado en los cielos, tan distante para que tengas que preguntar: “¿Quién subirá al cielo y lo bajará para que podamos oírlo y obedecer?”. Tampoco está guardado más allá del mar, tan lejos para que tengas que preguntar: “¿Quién cruzará el mar y lo traerá para que podamos oírlo y obedecer?”. Por el contrario, el mensaje está muy al alcance de la mano; está en tus labios y en tu corazón para que puedas obedecerlo. Deut. 30:11-14 NTV
Y estas palabras estan estrechamente relacionadas a lo que Moisés ya les había dado antes, lo que los Judíos conocen como “El Shema” de Deuteronomio 6.
“Esos son los mandatos, los decretos y las ordenanzas que el Señor tu Dios me encargó que te enseñara. Obedécelos cuando llegues a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer.” Deut. 6:1 NTV
4 Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. 5 Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. Deut. 6:4-9 RVR

El Shemá

Lo primero, solo uno es nuestro Dios, ningún otro es nuestro Dios. A Él debemos amar:
de todo corazón: La literatura biblica aquí apunta a nuestra mente, nuestras decisiones, deseos y voluntad.
de toda tu alma: es decir, con todo tu ser, tu espíritu y tu integridad.
con todas tus fuerzas: con todo lo que tengo. Recursos, energía y físico.
2. En segundo lugar dice, que sus ordenanzas las vamos a repetir y vamos a hablar de ellas, a nuestros hijos, en nuestras casas y andando por el camino. Van a estar constantemente en nuestras bocas.
3. Las atarás en la mano: Es decir estarán presentes y visibles en todo lo que hagas.
4. Como frontales entre tus ojos: En medio de nuestra frente, donde todo el mundo puede verlo, y no tengo forma de evitar que lo vean. El que me mira a mi, verá la palabra de Dios.
5. Escrito en los postes de tu casa y tu ciudad: En todo lo que tengo dominio.
No hay versiculo más claro y explícito de lo que Dios espera de nosotros, una llenura integral de su palabra. Espera que sus mandatos y preceptos llenen cada rincón de nuestro ser y nos sea IMPOSIBLE evitar que sean vistos. Quien este con nosotros, verá, sentirá y experimentará la palabra de Dios. Ese es el nivel de relación que Dios espera de sus hijos.
Por lo tanto, la orden es clara, es fácil de entender y está al alcance de nuestras manos, está en nuestros labios y en nuestra mente. Aquí viene el desafío, y te invito a que prestes mucha atención, esta es palabra viva de Dios, Moisés la dirigió al pueblo, pero hoy es un llamado para nosotros también. No te pido que busques en tu biblia o sigas con la mirada, solo escuchá atentamente y pedile a Dios que te hablé:

Una Decisión

»Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob». Deut. 30:19-20 NTV
Este fue el desafío que Moisés le dejó a esa nueva generación. ¿Sabes qué? Dios les permitió cruzar el jordán como les prometió, pero en ningún momento fueron fieles. Volvieron a fallar, tanto que un desafío similar se repite en el libro siguiente. Josué el sucesor de Moisés, harto de la infidelidad de Israel vuelve a llamarles a tomar una decisión.
»Por lo tanto, teme al Señor y sírvelo con todo el corazón. Echa fuera para siempre los ídolos que tus antepasados adoraron cuando vivían del otro lado del río Éufrates y en Egipto. Sirve únicamente al Señor. Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás. ¿Acaso optarás por los dioses que tus antepasados sirvieron del otro lado del Éufrates? ¿O preferirás a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ahora vives? Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor. Jos. 24:14-15 NTV
Israel respondió nuevamente. “Sí! vamos a servir a Dios, jamás nos olvidaremos de él!” Que me recuerda a mí, por cierto. Si a mi me preguntan eso, yo sin dudar respondo. “SI! OBVIAMENTE SI!” Pero Josué insiste, así como Moisés les recuerda que son un pueblo terco:
“Ustedes no son capaces de servir al Señor, porque él es Dios santo y celoso. No les perdonará su rebelión ni sus pecados. Si abandonan al Señor y sirven a otros dioses, él se pondrá en contra de ustedes y los destruirá, aunque les haya hecho tanto bien en el pasado.” Jos. 24:19-20 NTV
Y va para nosotros también eso, hermanos, si pensamos hoy “Yo estoy bien con Dios, esta palabra no es para mi” Ese versículo nos llama la atención, no somos capaces de servirle a un Dios santo y celoso. No creamos que sin temor podemos jurar serle fiel. El pueblo de Israel volvió a asegurar, y Josué dijo: “Ok, ustedes mismos son testigos de la decisión que tomaron, Hoy eligieron servir a Jehová” Jos. 24:22
¿Y saben qué? El pueblo de Dios volvió a fallar. Aunque entraron en la tierra prometida fallaron en expulsar a los pueblos paganos y comenzaron a adorar a otros Dioses. Porque nosotros los humanos no somos buenos. ¿Cual es entonces el camino, la ley es obvia, no la podemos cumplir, nos es imposible agradar a Dios, cual es entonces el camino?

El descanso final.

Avancemos generaciones y generaciones hasta este momento histórico que vamos a recordar esta semana. El angel Gabriel, enviado por Dios se le apareció a Maria y declaró:
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será muy grande y lo llamarán Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David. Y reinará sobre Israel para siempre; ¡su reino no tendrá fin! Luc. 1:31-33 NTV
Jesús es presentado en los evangelios como ese que reinará sobre Israel en un reino eterno, más adelante, Mateo, en su evangelio presenta a Jesús como el descanso. Jesús promete descanso para el alma en Él.
Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana». Mt. 11:28-30 NTV
Y Juan, registra a Jesus hablando con Dios, refiriendose a sí mismo como la vida eterna.
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Jn. 17:3 RVR
¿Que nos dice todo esto, hermanos? Que ese descanso prometido a Israel, que nunca se completó por causa de su infidelidad, SIGUE VIGENTE HOY.
“Todavía sigue vigente la promesa que hizo Dios de entrar en su descanso; por lo tanto, debemos temblar de miedo ante la idea de que alguno de ustedes no llegue a alcanzarlo. Pues esta buena noticia—del descanso que Dios ha preparado—se nos ha anunciado tanto a ellos como a nosotros, pero a ellos no les sirvió de nada porque no tuvieron la fe de los que escucharon a Dios. Pues solo los que creemos podemos entrar en su descanso. Heb. 4:1-3 NTV
“Entonces, hagamos todo lo posible por entrar en ese descanso. Heb. 4:11 NTV
“Por lo tanto, ya que tenemos un gran Sumo Sacerdote que entró en el cielo, Jesús el Hijo de Dios, aferrémonos a lo que creemos. Nuestro Sumo Sacerdote comprende nuestras debilidades, porque enfrentó todas y cada una de las pruebas que enfrentamos nosotros, sin embargo, él nunca pecó. Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.” Heb. 4:14-16 NTV
¡ES JESÚS! El único capaz de cumplir la ley, vino a este mundo tomando forma de humano, vivió una vida perfecta y fue ofrecido como sacrificio de una vez y para siempre. ¡ES JESÚS! El descanso eterno, el acceso a la tierra prometida, la forma en la que accedemos a un corazón transformado por el Padre, el medio por el cual somos capaces de amarle y obedecerle. ¡ES JESÚS! Acerquémonos pues con confianza a su trono, vamos a recibir misericordia, y nos va a ayudar cuando mas lo necesitamos, vengamos a él, hagamos todo lo posible por entrar en ese descanso. No nos quedemos detrás del Jordán, ni fallemos en expulsar todo lo que nos aleja de él.

Entre la Vida y la Muerte

»Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir! Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios. Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob». Deut. 30:19-20 NTV
“Pero si te niegas a servir al Señor, elige hoy mismo a quién servirás.” Jos. 24:15
Si hoy elegiste la vida, hermano, hermana. Vos mismo sos testigo de la decisión que tomaste, Obedecé, permanecé y acercate al trono de la gracia.
Que en esta navidad recordemos por qué nació ese niño. Para que podamos acceder al descanso eterno en su presencia.
Y si aún estas dudando, y aún estás luchando con tu humanidad. Si aún cuesta cumplir con todos los mandatos. Hermano, hoy Dios dijo: Te doy a elegir entre la vida y la muerte. Elegí hoy a quién vas a servir. Que el Señor, bendiga su palabra.
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