Navidad 2025

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Narrativa

Hemos terminado la temporada de adviento y estamos listos para conmemorar el nacimiento de nuestro Señor. Repasamos el consuelo que ofrece el Señor a nuestras vidas por medio de la encarnación. No se si nuestros corazones escucharon lo que necesitaban o si están lo suficientemente agradecidos para recibir al Señor una vez mas. Este ciclo que cada año se realiza, es un ciclo cuyo propósito es recordarnos año tras año que el Señor reina y su reino no será conmovido. Asi que hoy, una vez mas los invito a cambiar el lamento en baile y dar gracias a Dios por su amor inimaginable para con nosotros.
El salmista invita a quienes lo escuchan a cantar y alabar a Dios. Este salmo ha sido sugerido en la misma linea de lo que se conoce como el deutero Isaias, esta porción de Isaias se ha caracterizado por tener la intención de descubrir y declarar la gloria de la misión de Israel: haber sido redimidos a través de su profunda aflicción en el exilio. Algunos piensan que los cantos post-exilio se acercan mas al espiritu del Nuevo Testamento que los cantos pre-exilio.
La invitación de este Salmo es clara: Adorar alegremente al Señor. Para el salmista la presencia de la gloria de Dios en la tierra no es poca cosa. Nos debe cambiar por completo, nos debe transformar en todos los aspectos, es más debe hacer que cantemos cosas nuevas. La presencia de Dios reinando en realidad ha permitido un nuevo estado de todas las cosas.
El salmista puede concluir que no hay otro dios como nuestro Dios. En su cosmovisión permite pensar en otros poderes que él identifica como “dioses” pero que ha concluido que no son nada, son vacío (esta sería la traducción mas cercana). La manera en la que el salmista concluye que estos dioses son “nada” frente a nuestro Dios es porque él ve que las cosas que Dios ha creado son un testimonio viviente de su poder. Para el salmista nuestro Dios no necesita embajadores o funcionarios de alto nivel ni tampoco necesita impresionarnos con riquezas o caravanas, los heraldos de Dios nuestro Señor son el esplendor y la majestad de los cielos.
Frente a este temible y gran Dios solo hay un cosa por hacer “tributarle lo que se merece”. La gloria y el poder son los tributos perfectos para nuestro Dios. Su nombre merece la gloria y las ofrendas deben estar en su santuario. Estas ofrendas si somos fieles al texto biblico son: “un corazón misericordioso y una mente que reconozca al Señor”. De estas 2 cosas es que debe estar llena la presencia de Dios ¿Quienes son los invitados a realizar esto? Todas las naciones.
El testimonio que todas las naciones dirán será: El Señor es rey y su reino se ha establecido con firmeza y juzga con equidad. Esta afirmación no es poca cosa. En el exilio los reinos eran injustos, crueles y eran finitos, cada cierto tiempo había un cambio de imperio. Quienes están en el exilio anhelan paz y justicia, y por esto el salmista les dice ¡Alaben a Dios! ¡Alegrense! Él va a venir a juzgar con equidad y su reino es firme y digno de confianza.
Por la misericordia de Dios el salmista ha vislumbrado la gloria de Cristo encarnado desde lo profundo y amargo del exilio y en su visión toda la creación será restaurada. Los cielos, la tierra y el mar se van a alegrar junto con los redimidos porque Cristo ha vuelto y ahora reina con firmeza y poder

Reflexión

¿Puede este Salmo cambiar nuestra manera de ver el tiempo de Navidad? Si, quizá no nos sentimos lo suficentemente motivados para estar alegres el día de hoy. Pensemos un momento en las personas del exilio, ellos tampoco tenían nada de que alegrarse. Lejos de casa, sin certeza economica, mas de uno había perdido a un ser querido, espiritualmente distantes de Dios ya que su templo había sido derrotado. Es precisamente en el exilio en donde Dios levanta a los profetas y a los salmistas para darle esperanza a su pueblo.
Quien haya escrito este Salmo está muy cerca del espiritu del evangelio en el nuevo testamento. Por revelación divina su corazón recibió la paz que sobrepasa todo entendimiento y preparó este hermoso salmo. Este escritor anima a sus oyentes a alegrarse con la esperanza de que verían la gloria y el esplendor de Dios. Su esperanza estaba puesta en lo que Dios haría algunos miles de años después pero aún asi su invitación es la misma ¡Alegrense!
Esta noche esta invitación es nuestra. El llamado a la alegria no brota de un falso optimismo, brota directamente del corazón de la Escritura. Ha sido Dios quien en cada generación levanta a hombres y mujeres para que anuncien la esperanza su pueblo. La violencia, la anarquía, el dolor y la miseria forman parte del gobierno actual pero el salmista nos promete que El Señor es rey y su reino nunca ser removido. Esta promesa es suficiente para que agradezcamos a Dios por su amor y su misericordia y para que nuestros corazones se alegren en esta navidad. Hay otros poderes en el mundo que pueden proporcionarnos alegría pasajera y temporal pero solamente la promesa de un salvador diferente, el único y sabio Dios de quien es toda la gloria y todo el esplendor, solamente Él traerán gozo y paz permanente a nuestras vidas.
Cantemos hoy un canto nuevo porque todas las cosas serán hechas nuevas. Dios nos ha provisto un Salvador en Jesús, su nacimiento, vida y resurrección nos llenan de esperanza para pensar en que un mundo nuevo es posible solo gracias a Él.
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