Seamos agradecidos con Dios

Acción de gracias  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 9 views
Notes
Transcript
Hermanos, en esta oportunidad tenemos el privilegio dado por Dios de terminar un año que ha sido muy intenso, de grandes batallas, grandes victorias, tiempos dificiles y sobre todo la gran misericordia de Dios. En este servicio especial queremos dar las gracias a Dios por su gracia, bondad y misericordia. Pero la verdad es que no solo queremos ser agradecidos a Dios durante un dia solamente, sino que queremos desarrollar una actitud de gratitud, lo cual es algo bueno y deseable como parte del caracter de un cristiano.
En estos tiempos, donde vemos malas noticias todos los dias y donde la incertidumbre pinta el panorama del futuro a nivel mundial, mas que nunca necesitamos poner la mirada en Aquel que gobierna soberano en el trono del Universo y recordar no solo lo que Dios hará, sino lo que Dios ya ha hecho por nosotros en Cristo y lo que el Señor está haciendo cada dia a favor de los que son suyos.
Leamos por favor el evangelio de Lucas capítulo 17, versos 11 al 18:
Lucas 17:11–19 RVR60
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejosy alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Oremos al Señor.

Seamos agradecidos por la misericordia de Dios

Lucas 17:11–14 RVR60
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejosy alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
Este capítulo 17 del evangelio de Lucas nos situa en las semanas finales de la vida terrenal del Señor Jesucristo. El se está dirigiendo a Jerusalén para ser muerto en la cruz para nuestra salvación. Sin embargo, antes de ello, enseña a sus discipulos acerca de la fe:
El poder de la fe no está en su tamaño, sino en el objeto de la fe: Dios mismo (Lucas 17:5-6)
La prioridad de la fe es el Señor mismo. No tiene como objetivo satisfacer nuestras necesidades, sino darle la gloria a Dios (Lucas 17:7-10)
Nos dice la Escritura que, yendo Jesús hacia Jerusalén, para su muerte en la cruz, pasaba entre Samaria y Galilea. Esto significa que Jesús caminaba por la franja fronteriza entre ambas regiones. Galilea, al norte, era una región de mayoría judía, donde Jesús habia desarrollado parte de su ministerio. Samaria, de mayoría samaritana, era una región ubicada al centro de Israel y considerada despreciable por los judios. Ellos preferian tomar rutas mas largas para no tener que cruzar esta región samaritana.
Esta decisión del Señor es clave pues muestra la universalidad de su misión y su deseo de cruzar fronteras y derribar barreras históricas y culturales. Es al entrar en una aldea en esta región fronteriza donde le salen al encuentro diez hombres leprosos, quienes se pararon de lejos y alzaron la voz, clamando por ayuda.
Tanto judíos como samaritanos se regían por la Ley Mosaica (con algunas diferencias como por ejemplo sobre el lugar central de adoración). Por lo tanto, sabían que los leprosos debían ser excluidos de la comunidad (Levítico 13:45-46). Por ello es que estos 10 hombres leprosos no se acercan a Jesús, sino que de lejos claman a El:
Lucas 17:13 RVR60
y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!
Ahora, ¿que hizo Jesús? El hizo lo que nadie hacia con los leprosos: Los miró, les prestó atención, se compadeció de ellos y se dispuso a ayudarlos. Durante siglos, los leprosos en Israel habian pregonado mientras caminaban: “Soy inmundo, soy inmundo, no soy apto para ser parte del pueblo de Dios, no soy apto para presentarme ante el Señor, no soy apto para tener comunión con Dios”. Ellos vivían en las afueras del pueblo pero no eran vistos. Hablaban pero no eran escuchados. Nadie se acercaba a ellos porque acercarse a ellos sería compartir su inmundicia. Eran personas despreciadas y nadie estaría dispuesta a ayudarles de forma alguna.
Sin embargo, aun ellos pueden clamar. Aun tienen una voz para clamar por ayuda. Aun pueden acercarse al Señor. Así que vemos al Hijo de Dios que, al oir su clamor, los ve, se acerca a ellos y les da esperanza:
Lucas 17:14 RVR60
Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.
Es curioso que Jesús no los sanó inmediatamente como si habia sucedido en otra oportunidad:
Mateo 8:1–4 RVR60
Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.
Sin embargo, aquí también Jesús instruyó al leproso a mostrarse al sacerdote. La pregunta es ¿por que? Bueno, recordemos que la lepra no solo era una enfermedad física, sino que configuraba al que la sufría a una condición de impureza ritual, que, como ya lo hemos visto anteriormente, le excluía de la comunidad y del culto a Dios.
Entonces, si el que había sufrido lepra consideraba que había sanado de su enfermedad, debía presentarse al sacerdote pues solo el podía certificar la sanidad y permitir que esta persona pueda reintegrarse a la vida social y religiosa del pueblo de Dios.
Esto tenia varias implicaciones:
Implicaba fe en que serian sanados, pues ellos debian ir a los sacerdotes para corroborar una sanidad que aun no habian recibido
Implicaba obediencia en la Palabra de Dios, pues debian hacer lo que la Ley mandaba en estos casos
Implicaba restauración, pues al corroborar los sacerdotes su sanidad, ellos serian restaurados a la comunion con el pueblo de Dios y con el Dios de Israel.
Estos leprosos debian ir donde un sacerdote para ser examinados. La Biblia dice que, efectivamente, mientras iban a buscar al sacerdote, fueron limpiados de su lepra. Este pasaje muestra la gran misericordia de Dios hacia todos, en especial los despreciados, los invisibles, los menesterosos. La lepra en la Biblia es símbolo del pecado, lo que nos da una profunda lección: el pecado (la lepra) nos aleja de la comunión con Dios y con su pueblo. Cristo se compadece de nuestra ruina espiritual y moral, acercandose a nosotros y brindandonos sanidad y salvación. El quiere restaurarnos a una plena comunión con El y con su pueblo; pero debemos tener fe y obedecer lo que El demanda: todo aquel que venga a los pies de Cristo en arrepentimiento y fe, invocando el nombre de Jesús y creyendo que El murió y resucitó de entre los muertos será salvo por y para la gloria de Dios, será restaurado a una plena comunión con el Señor.
¿Como no ser agradecido con Dios? El nos ha mirado, vio nuestra miseria, nuestra corrupción. Nos vio miserables, llenos de odio y de maldad, rumbo a la condenación, leprosos espiritualmente hablando, inmundos y lejos de El y de todo lo bueno. Aun así nos amó cuando nadie mas lo hizo. El nos salvó cuando nadie mas podia hacerlo. El nos dio una segunda oportunidad para acercarnos a El y ser restaurados.

Seamos agradecidos por la fidelidad de Dios

Lucas 17:15–16 RVR60
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.
La Biblia nos dice que, efectivamente y tal como Jesús lo había dicho, ellos fueron sanados en el camino a buscar al sacerdote. Pudieron haberse quedado sanados y ya no buscar al sacerdote, pero era obvio que querian ser parte nuevamente del pueblo de Dios y querian volver a adorar a Dios en el templo, asi que siguieron su camino, buscaron al sacerdote, quien dio cuenta de su sanidad y los declaró limpios a ojos de toda la comunidad.
¡Ahora eran libres! ¡Ahora eran sanos! Ahora podian volver a sus hogares, abrazar a sus esposas, besar a sus hijos, dormir con su familia, tocar a las personas, ser abrazados, volver a trabajar, ser parte nuevamente de la vida normal de un israelita. Esto debió ser el día mas feliz de sus vidas. Volvian a ser visibles, volvian a ser considerados personas, pero esto sucedió solo porque Dios les sanó y les devolvió la dignidad que la lepra les robó.
Sin embargo, hubo uno de estos hombres que, después de verse sanado, meditó y pensó en lo que había sucedido. Este hombre, tal como sus compañeros, estaban practicamente muertos en vida: no podian adorar a Dios en el templo, no podian estar con sus familias, ni con sus hijos, no podian trabajar, debian vivir de la caridad y de lo que pudieran encontrar. Sus carnes se pudrian en vida, llenos de moscas y mal olor, lejos de las miradas de todos. No tenian futuro, ni esperanza. Sin embargo, al ver al Hijo de Dios ellos se arriesgaron y clamaron a El. ¿Que mas podrian perder? ¿Acaso tenian otra opcion?
Se arriesgaron y el Hijo de Dios les oyó. Les dio una instrucción simple: vayan y obedezcan. Fueron y en el camino sus brazos, sus piernas, su rostro, su cuerpo entero fue sanado y su carne y piel volvió a su fuerza y salud como antes. ¡Un milagro! El mismo sacerdote los vio y los declaro limpios. Nunca mas caminar lejos de todos. Nunca mas gritar “Soy inmundo”. Habian vuelto a nacer. Pero, ¿y Aquel que los sanó? ¿Aquel que les dio una segunda oportunidad? Este leproso, que era samaritano, decidió regresar a la ciudad donde habia visto a Jesús y al encontrarle le dio las gracias.
Las acciones del hombre samaritano nos dan una gran lección:
Como los demás, creyó en las palabras de Jesús
Como los demás, obedeció el mandato de Jesús
Como los demás, fue bendecido con una sanidad milagrosa
Como los demás, fue validado por el sacerdote para ser reintegrado a la vida comun en Israel
A diferencia de los demás, recapacitó y meditó en la gracia y la misericordia de Dios
A diferencia de los demás, decidió ser agradecido con quien le habia dado una nueva vida
A diferencia de los demás, puso como prioridad agradecer a Dios antes que volver a su familia o a su vida
A diferencia de los demás, se esforzó en buscar a Jesús
A diferencia de los demás, se enfocó en glorificar a Dios, atribuyendo a su gracia y misericordia la razón de su bendición actual y su alegría
A diferencia de los demás, cuando encontró a Cristo, le adoró, postrándose ante Él, reconociendole que si bien es cierto el sacerdote (representante de la ley) le habia dado la validación externa de su nueva vida; pero era Cristo, el Hijo de Dios quien le habia dado una nueva vida, sanándole, teniendo misericordia de El
A diferencia de los demás, le dio gracias a Cristo en una actitud de humildad, gozo, sumisión y obediencia
A diferencia de los demás que eran judíos y por ende, mas conocedores de la Palabra de Dios, este samaritano, doblemente despreciado, tuvo fe para ver a Cristo como su Salvador y Sanador
Hermanos, Dios es fiel a su Palabra y a sus promesas. Si acudimos a Cristo en fe y oración, Dios no rechazará a un corazón contrito y humillado que se acerca a El. En otra oportunidad, cuando un leproso se acercó al Señor y le dijo: “Señor, si quieres puedes limpiarme” ¿que le contestó el Señor? “Si, si quiero, se limpio”. Hermanos, amigos, Dios quiere bendecirte. Dios quiere limpiarte. Dios quiere darte una segunda oportunidad. Dios quiere restaurarte. Dios quiere que vuelvas a sonreir y le adores en medio de su pueblo, los redimidos, los rescatados de la maldición del pecado y de la condenación del infierno por la bendita sangre de Cristo derramada en la cruz.
El quiere y El puede sanarnos y salvarnos. La pregunta no es si Dios quiere ayudarme. La pregunta es si tu quieres arrepentirte de tus pecados y venir a Cristo. La pregunta es si tu quieres dejar a un lado tu vida pecaminosa e indiferente y venir a los pies del Señor. La pregunta es si tu quieres creer en el Hijo de Dios. La pregunta es si tu quieres obedecer al Señor.

Seamos agradecidos porque es la voluntad de Dios

Lucas 17:17–19 RVR60
Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Ante el retorno de este hombre samaritano, a Cristo le llamó la atención que de los 10 que fueron limpiados, solo el extranjero regresara a dar gloria a Dios, mientras que los demas 9 no lo hicieron. Esto nos llama la atención al hecho de que para Jesús era algo esperable que los 10 regresaran a dar gracias y gloria a Dios. Esto no es contrario a la Escritura pues:
1 Tesalonicenses 5:18 RVR60
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Colosenses 3:17 RVR60
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Efesios 5:20 RVR60
dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Salmo 100:4 RVR60
Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.
Fueron diez personas las que fueron bendecidas por Dios al ser sanadas de su lepra. Fueron sanadas exteriormente; sin embargo, solo una persona, y esta samaritana, fue bendecida tambien con un corazón agradecido y rendido a Cristo. La gratitud es una de las señales de la verdadera fe y una de las evidencias de quien ha sido salvado y perdonado. La gratitud a Dios se enlaza con el compromiso y la lealtad con el Señor y se muestra en actos de adoración, servicio, generosidad, esfuerzo, etc.
Fue este samaritano quien regresó para dar gracias a Dios y glorificar al Señor por su gracia y misericordia. Por ello, el Señor Jesús le dice: “Levantate y vete, tu fe te ha salvado”. A diferencia de los demás, este hombre no solo recibió la sanidad de su cuerpo, sino la salvación de su alma. Los demás fueron sanados; pero envejecerían y moririan, años mas tarde o mas temprano partirian de este mundo e irian a la condenación.
Sin embargo, este hombre no solo recibió la sanidad de su cuerpo sino que también la salvación de su alma. Con esto no estamos diciendo que la salvación se obtiene por alguna obra o por ser agradecido. No, lo que decimos es que de esos 10 leprosos que fueron beneficiados con la misericordia de Dios, solo uno fue bendecido también con la salvación por la gracia de Dios. Solo uno de ellos cumplió la Ley pero fue mas allá de ella, fue a los pies de Cristo y evidención su salvación con su actitud de adoración y gratitud.
Cristo respeta y cumple la Ley; pero la trasciende. No basta con intentar vivir una vida moralmente buena o practicar ciertas actividades cristianas. La salvación no se obtiene por la obediencia a la Ley de Dios porque nadie puede cumplirla completamente. La salvación viene cuando ponemos la mirada en Cristo, el Salvador de los hombres, quien hizo posible lo imposible para el ser humano.
Amigo, ven a Cristo en esta mañana pues Cristo te ha mirado. El ha visto tu pecado, tu situación pecaminosa y tu futura condenación. El quiere salvarte en este dia, pero tienes que venir a El, creer que es tu suficiente y perfecto salvador y confesar su nombre.
Hermano, Dios te ha salvado, El te ha sanado y te ha restaurado para que puedas tener comunión con Dios y para que seas parte de una familia que es la Iglesia. Ahora, Dios quiere que seas agradecido con El.
¿Como puedo ser agradecido con el Señor?
Lleva un diario de gratitud. Salmo 103:2 "Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios."
Dar gracias y alaba a Dios por su bondad. Hebreos 13:15 "Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre."
Cambiar la actitud y el lenguaje. 1 Tesalonicenses 5:18 "Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús."
Expresar gratitud a las personas. Efesios 1:16 "no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,"
Servir a otros. Hebreos 12:28 "Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia;"
Honra a Dios con tus diezmos y ofrendas. Proverbios 3:9 "Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos;" 2 Corintios 9:6–7 "Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre."
Canta a Dios con entendimiento. Colosenses 3:16 "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales."
Evangelizar y testificar de Cristo a otros. Salmo 105:1 "Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos."
Es la voluntad clara y especifica de Dios que sus hijos, quienes han sido salvados y redimidos por la maravillosa obra de Cristo en la cruz mostremos y demostremos gratitud a Dios por medio de estos actos y muchos otros mas, con los cuales honramos a Dios y manifestamos que no hemos olvidado su amor y misericordia.

Aplicaciones para la vida

Hermanos, terminamos esta pequeña pero maravillosa historia reflexionando en lo siguiente: 10 personas recibieron la sanidad de sus cuerpos y la restauración de sus vidas. Solo una de ellas fue agradecida a Dios y regresó a dar gracias al Señor, adorándole. ¿Y los demás? Fueron bendecidos pero no quisieron regresar a dar gracias al Señor ni a darle gloria.
De la misma manera, hay muchos que han sido bendecidos por la gracia y misericordia de Dios. Han recibido salud en su enfermedad. Han recibido protección divina frente a peligros. Han sido bendecidos con consejo sabio para no tomar decisiones que pudieran destruirlos. Han recibido vida y muchas otras bendiciones. Sin embargo, no han querido agradecer a Dios, no se han acercado al Señor ni se han arrepentido de sus pecados o no han mostrado gratitud al Señor en las formas que hemos visto ya anteriormente.
Por ello, te animo a que seas agradecido con el Señor. Piensa y medita en todo lo que el Señor ha hecho por ti y cuan bueno ha sido contigo. Esfuerzate y se fiel al Señor como lo hizo el leproso samaritano. No importa si los demás a tu alrededor manifiestan un animo indiferente, si solo gozan de las bendiciones de Dios, pero no son agradecidos con el Señor. Tu se diferente, vive agradecido con Dios.
Oremos al Señor
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.