DIOS HACE COSA NUEVA PARA UN TIEMPO NUEVO
AÑO NUEVO • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 12 viewsNotes
Transcript
18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
INTRODUCCIÓN.
INTRODUCCIÓN.
Amada iglesia, esta noche nos encontramos en un momento de transición. No solo estamos cerrando un año de nuestro calendario; estamos atravesando un umbral espiritual. La Escritura nos enseña que Dios actúa de manera especial en los tiempos de transición, cuando un ciclo termina y otro comienza. No es casualidad que en estos momentos el Espíritu Santo confronte nuestra memoria, nuestra fe y nuestras expectativas.
El pasaje que hemos leído se encuentra en un contexto muy específico. El profeta Isaías habla a un pueblo que ha sido quebrantado por el exilio babilónico. Israel recuerda con dolor lo que perdió, pero también recuerda con nostalgia los grandes milagros del pasado: el éxodo, cómo el Señor los liberó de Egipto y del poder del Faraón, cómo cruzaron en seco el mar rojo, la nube que los acompañaba de día y la columna de fuego que los acompañaba de noche.
Sin embargo, Dios irrumpe con una palabra inesperada: “No os acordéis de las cosas pasadas”. No porque Él reniegue de su historia, sino porque ese mismo pasado se estaba convirtiendo en un obstáculo para creer lo que Dios estaba por hacer. Dios le está diciendo a su pueblo: “No vivas mirando atrás cuando Yo estoy haciendo cosa nueva delante de ti”.
Esta palabra es profundamente pertinente para nosotros hoy. Al cerrar este año, Dios no nos invita a quedarnos atrapados en lo que fue, sino a prepararnos para lo que Él ya está haciendo.
I. SOLTEMOS EL PASADO PARA PODER AVANZAR
I. SOLTEMOS EL PASADO PARA PODER AVANZAR
El texto comienza con una orden clara: “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas”. Esto no significa borrar la memoria ni negar la experiencia. Significa no permitir que el pasado determine nuestra fe presente.
1. Israel vivía atado a dos tipos de recuerdos:
1. Israel vivía atado a dos tipos de recuerdos:
a. los recuerdos del dolor del cautiverio. El dolor producía temor.
a. los recuerdos del dolor del cautiverio. El dolor producía temor.
Hay personas que no avanzan porque siguen recordando sus heridas por lo que vivieron. No se dan cuenta que, al aferrarse a las heridas y fracasos del pasado, desarrollan amarguras y resentimiento. Y esto puede destruir sus relaciones actuales y futuras, y nos aleja de la gracia y el perdón que Dios nos ofrece.
b. y los recuerdos gloriosos de los milagros antiguos. La gloria pasada producía conformismo.
b. y los recuerdos gloriosos de los milagros antiguos. La gloria pasada producía conformismo.
Estos creyentes no avanzan porque siguen viviendo de experiencias espirituales que ya no se repiten. Por eso, ambos recuerdos eran peligrosos.
2. Amada Iglesia, no podemos vivir solo de lo que Dios hizo “una vez”.
2. Amada Iglesia, no podemos vivir solo de lo que Dios hizo “una vez”.
a. El Espíritu Santo no es un recuerdo; es una presencia viva.
a. El Espíritu Santo no es un recuerdo; es una presencia viva.
Dios no quiere que entremos al nuevo año con cargas emocionales, fracasos no resueltos o nostalgias espirituales que ya cumplieron su propósito.
b. Esta noche el Señor nos llama a soltar:
b. Esta noche el Señor nos llama a soltar:
Soltemos nuestras culpas, nuestras frustraciones, a soltar temores, a soltar nuestros planes o expectativas que no prosperaron. No todo lo que termina fue un fracaso; algunas cosas simplemente cumplieron su ciclo, pero debemos soltarlas para enfocarnos en el presente. De esa manera podremos ver y aprovechar las bendiciones y oportunidades que Dios nos da cada día.
II. CONFIEMOS EN QUE DIOS YA ESTÁ OBRANDO
II. CONFIEMOS EN QUE DIOS YA ESTÁ OBRANDO
El Señor declara: “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?”.
1. Dios no dice “voy a hacer” o “haré”, sino que Él dice “yo hago”.
1. Dios no dice “voy a hacer” o “haré”, sino que Él dice “yo hago”.
a. La obra nueva de Dios no comienza mañana; ya está en proceso.
a. La obra nueva de Dios no comienza mañana; ya está en proceso.
El problema no es la que Dios no actúe, el problema es nuestra falta de discernimiento espiritual.
b. Esta obra de Dios ¡Pronto saldrá a la luz! Será vista por quienes nos rodean y glorificarán a Dios.
b. Esta obra de Dios ¡Pronto saldrá a la luz! Será vista por quienes nos rodean y glorificarán a Dios.
2. La pregunta “¿no la conoceréis?” es confrontativa.
2. La pregunta “¿no la conoceréis?” es confrontativa.
a. Dios está diciendo: “¿Serán capaces de reconocer lo que estoy haciendo ahora?”.
a. Dios está diciendo: “¿Serán capaces de reconocer lo que estoy haciendo ahora?”.
Muchas veces estamos tan enfocados en lo que perdimos que no vemos lo que Dios está gestando. Estamos esperando algo espectacular, cuando Dios está trabajando en lo profundo.
Como Iglesia creemos en la manifestación del mundo espiritual, por lo que discernir lo nuevo requiere oración, intimidad y sensibilidad espiritual. No todo lo nuevo se presenta con ruido; a veces se manifiesta como una semilla que apenas comienza a brotar.
Hermanos, al entrar en un nuevo año, Dios no nos llama solo a hacer planes, sino a agudizar nuestra espiritualidad. Este nuevo tiempo exige una iglesia santa, atenta a lo que sucede a su alrededor, sensible al Espíritu Santo y obediente a la Palabra de Dios.
DIOS TRANSFORMA EL DESIERTO EN ESCENARIO DE VIDA
DIOS TRANSFORMA EL DESIERTO EN ESCENARIO DE VIDA
El texto culmina con una promesa poderosa: “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad”. Dios no niega la existencia del desierto; lo menciona. Pero declara que allí mismo Él intervendrá.
1. El desierto representa sequedad, confusión y estancamiento.
1. El desierto representa sequedad, confusión y estancamiento.
2. La soledad representa abandono, silencio y cansancio interior.
2. La soledad representa abandono, silencio y cansancio interior.
Tal vez este año ha sido así para algunos: un año seco, difícil, silencioso. Pero Dios promete abrir camino, es decir, dar dirección donde no la había, y traer vida donde todo parecía muerto, porque donde el Espíritu Santo se mueve, hay vida. Donde Él se manifiesta, lo imposible comienza a cambiar. El desierto no es el final de la historia; el desierto puede ser el lugar donde Dios revele su poder con mayor claridad.
APLICACIÓN
APLICACIÓN
Amada iglesia, al cerrar este año el llamado de Dios es claro: no entres al nuevo año cargando lo que Dios no te pidió conservar. Suelta el pasado, abre tus ojos espirituales y camina con fe hacia lo nuevo que Dios ya está haciendo para ti. Dios no ha terminado contigo, con tu familia ni con esta Iglesia. Él sigue abriendo caminos y haciendo fluir ríos sobre el sequedal.
MOMENTO PROFÉTICO DE CIERRE DE AÑO
MOMENTO PROFÉTICO DE CIERRE DE AÑO
En este momento te invito a ponerte de pie. Vamos a cerrar este año no solo con palabras, sino con un acto de fe.
Pasa a este altar e inclina tu rostro y, en silencio, entrégale a Dios todo aquello que pertenece al año que termina: cargas, fracasos, temores y heridas. Dile al Señor: “Esto no entra conmigo al nuevo año”.
Ahora, levanta una de tus manos como señal de expectativa. Padre eterno, declaramos que entramos al nuevo año creyendo que Tú haces cosa nueva. Declaramos que abrirás camino en nuestros desiertos y harás fluir ríos en nuestra soledad. Recibimos por fe lo que ya estás haciendo para nuestra vida y para nuestra Iglesia.
Señor, renovamos nuestra fe, nuestra pasión y nuestra dependencia del Espíritu Santo. Entramos al nuevo año confiando en tu poder y en tu fidelidad. Amén.
