Perdonados para perdonar: sanando el corazón de la familia
Ruben Sandoval
Familia • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 4 viewsNotes
Transcript
Textos base
Mateo 6:14–15
Mateo 18:23–35
Introducción
Introducción
Robert T. Kendall, en su libro «El poder del perdón», nos habla acerca del tema:
“El perdón no es algo que sentimos cuando el dolor desaparece, sino una decisión espiritual que tomamos aun cuando la herida sigue abierta. En la familia, la falta de perdón produce distancia, silencio y dureza del corazón. Pero cuando decidimos perdonar, soltamos el derecho de cobrar la deuda emocional y dejamos que Dios sane lo que nosotros no podemos sanar. El perdón libera al que perdona y restaura la paz que el rencor robó.”
Imaginemos una mochila invisible que cada miembro de la familia carga todos los días. Nadie la ve, pero pesa. Dentro hay palabras no dichas, ofensas guardadas, decepciones, enojos antiguos. Al principio se puede caminar con ella, pero con el tiempo el peso cansa, duele y limita.
Esta noche, Dios quiere que entendamos algo: el perdón es la decisión de soltar la mochila. No para decir que nada pasó, sino para no seguir cargando lo que Cristo ya llevó en la cruz.
La familia fue diseñada por Dios para ser un lugar de refugio, pero muchas veces se convierte en el lugar donde más profundamente nos herimos. No porque no haya amor, sino porque convivimos, hablamos, fallamos y somos humanos.
Por eso Jesús habló tanto del perdón. Él sabía que sin perdón, la fe se enfría y la familia se fractura.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
I. El perdón: una condición espiritual (Mateo 6:14–15)
I. El perdón: una condición espiritual (Mateo 6:14–15)
Jesús es claro y directo:
“Si perdonáis… vuestro Padre os perdonará”.
El perdón no es una sugerencia emocional, es una decisión espiritual.
🔹 No perdonamos porque el otro lo merezca
🔹 Perdonamos porque Dios nos perdonó primero
Cuando el perdón falta en casa:
La oración se debilita
La paz se pierde
El corazón se endurece
Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,
El Señor no me habría escuchado.
II. Una parábola que confronta el corazón
II. Una parábola que confronta el corazón
Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
Jesús cuenta la historia de un siervo que debía una deuda impagable. El rey tuvo compasión y le perdonó todo. Pero ese mismo siervo se negó a perdonar una deuda pequeña a su consiervo.
El problema no fue la deuda, fue el corazón.
Enseñanza central:
Enseñanza central:
No podemos recibir misericordia y negar misericordia.
En la familia muchas veces ocurre esto:
Pedimos comprensión, pero no la damos
Queremos gracia, pero exigimos perfección
Esperamos perdón de Dios, pero retenemos rencor
“Muchas de las heridas más profundas del corazón nacen en el hogar, no por falta de amor, sino por errores, palabras duras y expectativas no cumplidas. El perdón no cambia lo que ocurrió, pero sí cambia lo que ocurre dentro de nosotros. Cuando aprendemos a perdonar, Dios transforma el dolor en sanidad interior.”
III. El perdón de los padres hacia los hijos
III. El perdón de los padres hacia los hijos
Padres, también herimos:
con palabras dichas en enojo
con silencios prolongados
con comparaciones
con ausencia emocional
“En la familia, cuando el perdón se detiene, el amor se enfría y el respeto se pierde. Pero cuando elegimos perdonar, aun en medio del conflicto, abrimos la puerta para que Dios restaure la relación. El perdón no excusa el error, pero protege el corazón y preserva la unidad familiar.”
Ilustración:
Un hijo puede olvidar un castigo, pero nunca olvida una herida no sanada. Un “perdóname” a tiempo puede salvar el corazón de un hijo para toda la vida.
Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
IV. El perdón de los hijos hacia los padres
IV. El perdón de los hijos hacia los padres
Hijos, muchos padres hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían. No fueron perfectos, pero tampoco Dios los ha desechado.
Perdonar no borra la historia, pero sí rompe las cadenas del resentimiento.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.
V. El perdón entre hermanos y hacia los demás
V. El perdón entre hermanos y hacia los demás
En casa aprendemos a perdonar para poder perdonar fuera.
Hermanos que se hieren
Esposos que guardan silencios
Familiares que acumulan reclamos
“El perdón es una expresión práctica del amor dentro de la familia. Cuando padres e hijos aprenden a perdonarse, se crea un ambiente donde la gracia vence al miedo y la paz reemplaza a la tensión. Una familia que perdona refleja el carácter de Cristo y edifica un hogar firme.”
Ilustración:
El rencor es como una gotera: parece pequeña, pero con el tiempo pudre la estructura de la casa.
Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
VI. Las consecuencias de no perdonar
VI. Las consecuencias de no perdonar
Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.
El siervo fue entregado a los verdugos.
Esto nos enseña que la falta de perdón trae tormento interior:
ansiedad
amargura
distancia espiritual
dureza del corazón
Dios no quiere familias atormentadas, sino familias libres.
Preguntas para reflexionar en familia
Preguntas para reflexionar en familia
¿Hay palabras o actitudes que aún nos duelen dentro de nuestra familia?
¿A quién necesito perdonar hoy, aunque no me haya pedido perdón?
¿He sido duro, indiferente o injusto con algún miembro de mi familia?
¿Estoy dispuesto a pedir perdón, aunque me cueste el orgullo?
¿Qué cambios prácticos podemos hacer para vivir una cultura de perdón en casa?
Conclusión
Conclusión
El perdón no cambia el pasado, pero transforma el presente y asegura el futuro.
Una familia que perdona:
honra a Dios
sana generaciones
deja un legado espiritual
vive en paz
camina en libertad
refleja el corazón de Cristo
Fuimos perdonados en la cruz para aprender a perdonar en casa.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Llamado al altar
Llamado al altar
En este momento, les invito a ponerse de pie o acercarse juntos como familia.
Si en tu corazón hay:
rencor guardado
palabras no sanadas
heridas del pasado
dificultad para perdonar
Hoy Jesús te llama.
El mismo Cristo que te perdonó una deuda eterna, hoy te da la gracia para perdonar deudas temporales.
Oración final
Oración final
“Señor Jesús, hoy venimos como familia delante de Ti. Reconocemos que hemos fallado, que hemos herido y que hemos guardado rencor. Hoy decidimos perdonar como Tú nos perdonaste. Sanamos palabras, restauramos relaciones y soltamos toda amargura. Trae paz a nuestro hogar, limpia nuestro corazón y restáuranos en Tu amor. Declaramos que nuestra familia caminará en perdón, gracia y unidad. En el nombre de Jesús. Amén.”
