Empieza el año con una meta clara
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Queridos hermanos, es un gozo para mi poder empezar el año predicando la Palabra de Dios y aunque no hay nada mágico en el cambio de año, lo que si muchas veces sucede es que aprovechamos el inicio de un nuevo año para tomar decisiones, hacer compromisos y retomar fuerzas para iniciar el año de la mejor manera. Mientras muchos terminaron el año embriagados, drogados, en fiestas, tratando de olvidar sus problemas y sus pecados, el pueblo cristiano terminaba el año en oración, sirviendo a Dios, en comunión con la familia o con la iglesia, orando a Dios y buscando al Señor por su misericordia y bondad.
Hoy quiero desafiarte en el Señor a que este nuevo año sea diferente o mejor. Quiero animarte a que establezcas metas en el Señor, para su gloria, en las que vas a tener que tomar decisiones, hacer compromisos con el Señor; donde vas a ser probado, desafiado, aun hasta vas a tener que sufrir; pero que si eres fiel a Dios, vas a ser recompensado y vas a encontrar gozo, paz, plenitud, bendición y alegría.
Hoy quiero compartir contigo algo importante. Lo que quiero mostrarte en este sermón en este sermón es que, al igual que Cristo, el creyente que se compromete a ser un siervo de Dios es preparado en secreto, a menudo sufre la sensación de fracaso, pero es llamado a una misión global y tiene garantizada una recompensa divina.
Para entender mejor esto, leamos por favor Isaias 49:1-7
Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré. Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios. Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra. Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.
Oremos al Señor.
Sirve a Dios fielmente aun en el anonimato
Sirve a Dios fielmente aun en el anonimato
Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria. Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba; y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
Isaías 49:1-7 conforma el Segundo Cántico del Siervo de Jehová, secciones del libro de Isaías que están escritas haciendo referencia a 4 canticos donde el siervo del Señor hace referencia a su vocación (Isaias 42:1-9), su misión (Isaias 49:1-7), su obediencia en medio del sufrimiento (Isaias 50:4-11) y su sufrimiento y exaltación (Isaias 52:13-53:12).
Cristo es el siervo perfecto de Dios, señalado desde antes de la fundación del mundo con la vocación salvadora no solo a Israel, sino a todo el mundo gentil también. Si bien es cierto, su ministerio se circunscribió a “las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 15:24), vemos que también predicó en Samaria (Juan 4:39-42) y anunció a sus discípulos que el evangelio debia ser predicado desde “Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8). Esta es una verdad que se ve claramente en el Nuevo Testamento, en los tiempos del Antiguo Testamento se entendía normalmente a la obra y acción de Dios como restringida a Israel.
Sin embargo, vemos algunos destellos del corazón de Dios hacia aquellos que no eran judíos y que no tenían conocimiento de Dios:
Una muchacha judía llevada a Siria da testimonio de Dios a Naamán, general del ejercito de Siria (2 Reyes 5:1-3)
Dios envía a su siervo Jonás para predicar a la ciudad pagana de Nínive (Jonás 1:1-2)
Daniel da testimonio al rey Darío de la fidelidad de Dios, llevando al rey a proclamar la grandeza del Señor en toda la tierra conocida (Daniel 6:25-27)
Hay muchas referencias proféticas a como en el futuro, el nombre de Dios será adorado y proclamado por las naciones gentiles (Isaias 19:23-25; Isaias 66:18-23; Jeremias 3:17; Miqueas 4:1-3 y muchos otros mas)
Asimismo, aquí, en Isaias 49 vemos el anuncio a las naciones gentiles (“costas y pueblos lejanos”) de las buenas noticias del evangelio:
DISPONIBILIDAD: Jehová es el nombre propio del Señor, su nombre de pacto para con Israel; sin embargo, también está disponible para quienes no son descendientes de Abraham. Gracias a esto es que tu y yo hemos recibido las buenas nuevas del evangelio.
LLAMADO: Jehová llamó a su siervo desde el vientre de su madre. El Señor va a hacer su obra a través de quien ha llamado para tal efecto. Este llamado no es un acto arbitrario o de suerte, sino responde a un propósito definido por Dios desde antes de la fundación del mundo. Así como Cristo, el Señor ha llamado hijos e hijas suyos para llamarles a un propósito definido que tiene que ver con el evangelio y con la gloria de Dios.
FIDELIDAD: Jehová tuvo en memoria el nombre de su siervo desde el vientre de su madre. Fue el Señor quien dispuso madre y padre, así como todas las circunstancias para que su siervo pueda crecer y formarse hasta el tiempo adecuado en el que tenia que ir a morir por los pecados de la humanidad. De la misma manera, a quien el Señor ha llamado, Dios les muestra su fidelidad. Desde antes de que le conozcamos, Dios ya nos ha conocido, y nos ha llamado, y nos ha sostenido y guardado por su misericordia.
CAPACIDAD: Jehová puso la boca de su siervo como espada aguda, lo cual hace referencia al poder de su siervo que se encontraba en su palabra, no en fuerza física, económica o militar. De la misma manera, el creyente que es llamado por Dios, el creyente que se vuelve fructifero tiene la Palabra de Dios como la herramienta en sus manos y en su corazón para poder servir a Dios. Somos equipados con la Palabra para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17)
PROTECCIÓN y PREPARACIÓN: Jehová provee protección para su siervo y también un tiempo de preparación en el anonimato, en espera de los tiempos de Dios que son perfectos. El Señor cubrió a su Hijo con la sombra de su mano y a pesar de que era una saeta afilada, lista para la batalla, fue puesto en su aljaba. Esto hace referencia a la protección y espera que el Hijo del Hombre tuvo que esperar hasta el tiempo de su revelación al mundo y el inicio de su ministerio. Asimismo, el creyente es guardado por Dios y reservado en el anonimato para ser usado por el Señor en su debido tiempo. Nos queda servir fielmente a Dios sin esperar ni forzar nada, confiando en los caminos y propósitos de Dios.
IDENTIDAD y FINALIDAD: Jehová tiene palabras para su siervo: “Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré”. Cristo es el verdadero Israel, el que no falló, el que obedeció de manera perfecta al Señor. Donde Israel falló, Cristo no. El reemplaza al Israel pecador y representa lo que su pueblo debería ser. Asimismo, aunque no somos Israel, somos llamados siervos del Señor para glorificarle, traerle gloria en el cumplimiento del llamado de Dios a nuestras vidas y en nuestro caracter al vivir como un hombre que camina con Dios debe vivir.
Hermano, Dios te ha llamado para la alabanza de la gloria de su gracia. No te ha llamado para vivir en pecado. No te ha llamado para vivir una vida egoísta e individualista. No te ha llamado para perderte en la oscuridad de la mediocridad y la carnalidad. Dios te ha llamado para que lleves el evangelio a un mundo perdido, que no tiene propósito en la vida, que no tiene una identidad, que están perdidos en su pecado y en la inmundicia de este mundo.
Desde la fundación del mundo, desde el vientre de tu madre, Dios se ha acordado de ti. Te guardó durante toda tu vida y en su debido momento te salvó, trayendote al evangelio y a la iglesia. El quiere ahora prepararte y que seas fiel en el anonimato, sirviendo fiel a Dios en lo que el Señor te conceda y en el lugar que te ha puesto hasta el tiempo correcto en el que quiere sacarte de la aljaba para usarte para su gloria.
Cristo empezó su ministerio público a la edad de 30 años. Antes de eso no sabemos mucho de su vida. Solo sabemos que trabajaba en el oficio de su padre (Marcos 6:3), en la aldea pequeña de Galilea. Allí “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52). Jesús habría participado en la sinagoga local, en las fiestas judías y en la vida comunitaria como cualquier varón judío. Tenía hermanos y hermanas, lo que sugiere una vida doméstica normal. El anonimato muestra que Jesús compartió la vida ordinaria de los hombres, sin privilegios visibles, cumpliendo la encarnación en lo cotidiano. Su ministerio no comenzó hasta que “vino el tiempo señalado” (Marcos 1:15), lo que subraya la soberanía de Dios y sus planes para con su Hijo.
Así fue para el Hijo de Dios. Así es para todos quienes somos hechos sus hijos por la fe en Jesús. Por lo tanto, reconoce el llamado de Dios. Reconoce la protección y fidelidad de Dios. Reconoce que Dios te ha provisto todo lo que necesitas para serle fiel hoy. Reconoce que ahora te da un tiempo de anonimado, de espera, de aparente quietud, con el fin de probarte, de trabajar en tu caracter, de fortalecerte en medio de las pruebas, de quebrar tu orgullo, de que te prepares en la Palabra, para que cuando lo hayas hecho y sea el tiempo del Señor, te levante para su gloria.
Anímate a seguir fiel a Dios aun en la dificultad
Anímate a seguir fiel a Dios aun en la dificultad
Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi recompensa con mi Dios.
Este pasaje hace referencia a los reveses, aparente fracaso y tribulación que sufrió el Hijo de Dios y que todo aquel que se ha comprometido a servir al Señor también ha de experimentar. Seguir y servir a Dios no es fácil. Cristo lo experimentó y sus hijos también lo han de experimentar (Romanos 8:17). Sin embargo, a pesar de las tribulaciones que experimentó el Hijo de Dios, nunca se rindió ni dejó de ser fiel a Dios en lo que su Padre le había encomendado. Por lo tanto, nosotros los creyentes también debemos ser fieles a Dios a pesar de las tribulaciones, crisis y aparentes fracasos que podamos experimentar en el ministerio y en la vida.
Para tener un panorama mas claro de lo que acabamos de decir, examinemos las crisis y tribulaciones que experimentó el Hijo de Dios y miremos como se parecen mucho a las que nosotros también vivimos:
El siervo de Dios experimenta humillación y violencia; pero confia en Dios (Isaías 50:6–7 "Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos. Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.")
El siervo de Dios es despreciado y desechado entre los hombres (Isaías 53:2–3 "Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.")
El siervo de Dios es quebrantado por su Padre (Isaías 53:10 "Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.")
El siervo de Dios es abandonado por su padre, rodeado de enemigos y finalmente vindicado (Salmo 22:1–2 "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor? Dios mío, clamo de día, y no respondes; Y de noche, y no hay para mí reposo.")
El siervo de Dios clama por su aparente fracaso; pero Dios le ayuda (Isaias 49:4)
Es claro que el Hijo de Dios fue rechazado, despreciado, insultado, acusado injustamente, golpeado, humillado y clavado en una cruz. Al momento de su acusación, aun sus discipulos huyeron y en su crucifixión solo unos pocos se mantuvieron cerca a El en su cruz. Al inicio de su ministerio, multitudes seguían al Señor; sin embargo, al final de su ministerio, solo un puñado de discipulos se mantenian fieles a El. Robert Coleman, profesor de evangelismo y autor del libro “Plan supremo de evangelización” dice que si nos atenemos al estandar de los grandes evangelistas de la historia de la iglesia como Billy Graham, D. L. Moody y otros, el ministerio de Jesús fue un fracaso. Sin embargo, detras del aparente fracaso de Jesús habría una estrategia tanto brillante como poderosa.
El Hijo de Dios dice que, aunque aparentemente por demas habia trabajado, en vano y sin provecho, su causa estaba delante de Jehová y su recompensa con su Dios. El propósito de Cristo no iba conforme a los propósitos humanos. Cristo no estaba trabajando para la gloria del hombre o el aplauso personal. El Señor estaba trabajando para un propósito mayor: preparar y formar a quienes habrian de ser las columnas de la iglesia, quienes habrian de enseñar las bases y sostener a la iglesia naciente y ganar a miles para Cristo, desde Jerusalén hasta los rincones mas lejanos del mundo.
Hermano, cuando te sientes cansado, desanimado, frustrado pon tu mirada en Jesús. Nadie como el sufrió hasta la sangre combatiendo contra el pecado. Nadie como el entregó su vida en un terrible sufrimiento. Nadie como el experimentó la soledad de sus discipulos y las espaldas del Padre por causa de que se hizo pecado para que nosotros fuesemos salvos. Nadie sufrió como el Señor. Sin embargo, su trabajo y esfuerzo estaba delante del Señor y su recompensa venia de Dios.
Asimismo, el trabajo que realizas está delante del Señor. Es decir, trabaja no para el ojo del hombre, sino para la gloria y agrado de Dios. Haz las cosas con excelencia, sirve al Señor con gozo, da al Señor con generosidad, congrega a Dios con fidelidad, pon tus dones espirituales a disposición del Señor. No seas mezquino, ni egoísta, no te niegues a servir a Dios porque Cristo el Hijo de Dios nunca se negó a servir y adorar al Señor. Tu trabajo, cual sea, está delante del Señor. Tu pasividad o tu ausencia de trabajo tambien Dios lo ve. Hagamos las cosas por amor a Dios, imitando al Hijo de Dios y con el objetivo de glorificar a Dios.
Aun cuando tu te esfuerces y el trabajo que haces aparentemente no tiene resultado, recuerda lo que dijo el Hijo de Dios: mi recompensa no viene del hombre, sino está con mi Dios. Tu única preocupación debe ser fiel a Dios y trabajar diligentemente, buscando al Señor y sirviendole. No se nos ha llamado a ser exitosos, sino fieles. Servimos a Dios según los propósitos de Dios, no según los parámetros del mundo. Mientras que el mundo busca poder, fama, dinero, popularidad, el siervo de Dios debe buscar glorificar a Dios predicando el evangelio, discipulando personas, enseñando la Palabra, haciendo avanzar el reino de Dios en la iglesia local. Esto debemos hacerlo orando, leyendo la Biblia, sometiendonos al Espiritu Santo, haciendolo de corazón. Esto no garantiza un “exito automatico”, sino que muchas veces experimentaremos quebranto, soledad, rechazo, poco fruto, cansancio, escasez.
Sin embargo, lo que la Biblia nos muestra es que nuestra recompensa viene de Dios. Esta es una verdad trasversal a toda la Escritura:
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.
Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
Se fiel a Dios aun en la dificultad. Sirve fielmente al Señor, sabiendo que la recompensa viene de Dios y El no es deudor de nadie.
Ensancha tu visión para servir a los propósitos de Dios
Ensancha tu visión para servir a los propósitos de Dios
Ahora pues, dice Jehová, el que me formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de Jehová, y el Dios mío será mi fuerza); dice: Poco es para mí que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
Hermano, dado que Dios te ha llamado y te está llamando para que tomes la decisión de obedecer el llamado de Dios a conocerle, a buscarle y a servirle, debes hacerlo. Debes hacerlo con fidelidad aun cuando hay dificultades en la vida. Se nos ha concedido no solo creer en Cristo, sino padecer por causa de El (Filipenses 1:29). Asimismo, debemos servir a Dios conforme a sus propósitos, esto quiere decir que debemos estar dispuestos para ser incomodados, sacados de nuestra zona de confort y llevados mas allá de lo que pensamos o entendemos para ir en pos de lo que el Señor ha establecido como su plan para su Iglesia en general; pero tambien para cada uno de sus hijos en particular.
Cristo en particular, el siervo de Dios, el Hijo del Altísimo, el Mesías de Dios, fue formado, apartado y llamado desde el vientre de su madre en el sentido terrenal. Es Dios; pero fue concebido en el vientre de María, separado y apartado por Dios para la gloria del Señor. El siervo de Dios fue enviado por el Señor para hacer volver al pueblo de Israel a su Dios. No solo esto, sino que su misión incluía morir por los pecados de su pueblo desobediente. A este Cristo muchos le despreciaron; sin embargo, estimado y amado era a los ojos de su Padre Celestial. A este Cristo crucificaron burlandose de él, insultandole, golpeandole y humillandole; sin embargo, su Dios era su fortaleza para poder soportar todo lo que padeció. Es a este Cristo que murió en Jerusalén, que no era la ciudad mas grande de Jerusalén, que lideró solo unos pocos discipulos al final de su ministerio, a quien Dios señaló como el Salvador no solo de los judios, sino de todo el mundo:
sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.
Dios señaló a Cristo para morir por los pecados de todos los hombres para que pueda ser el Salvador de todos los que creen en El. En su nombre, cualquier persona, de cualquier nacionalidad, credo, color de piel, posición socio económica puede ser salvo.
Hermanos, tenemos que entender que tenemos un Salvador tan grande que no puede ser recluído a 4 paredes de un templo. Las buenas noticias de la salvación es una noticia tan maravillosa y grande que debe ser predicada a todas las naciones. Todos deben de saber, todos deben conocer el evangelio del Gran Salvador Jesucristo, quien se hizo hombre, vivió una vida perfecta delante de Dios, murió en una cruz como si fuera un pecador, aunque nunca cometió pecado y resucitó de entre los muertos al tercer día para que todo aquel que confiese su nombre y crea en El como su único y suficiente salvador sea salvo.
Ahora, usted y yo tenemos una misión dada por Dios. No es un plan o una meta personal, eso es muy pequeño. No hay nada mas grande que alinearse a los propósitos de Dios para la gloria de su nombre en la expansión de su reino en la tierra. No hay nada mas triste y penoso que vivir solo para el goce de una vida terrenal pecaminosa, limitada y que va rumbo a la condenación. No hay nada mas maravilloso que vivir la vida para la gloria de Dios, siendo util en sus manos y envejecer y darlo todo para que el nombre de Cristo sea glorificado.
Esto implica que:
Debemos reconocer la gracia y soberania de Dios quien nos conoció desde antes de la fundación del mundo y nos amo, llegando a nuestras vidas con su evangelio, tocando nuestro corazon y dandonos fe para ser salvos.
Debemos reconocer que Dios nos llamó no solo para conocerle, sino para amarle, adorarle y servirle. Adoración a Dios está relacionado con el servicio a Dios.
Debemos reconocer y fortalecernos en el amor incondicional de Dios para con sus hijos. Aun cuando fuesemos infieles, Dios permanece fiel. El nos ama y aun por ello nos protege, nos guarda, provee para nosotros, aun nos disciplina.
Debemos fortalecernos en el Señor para seguir siendo fieles en el servicio a Dios, aun en medio de la dificultad.
Debemos reconocer que Cristo fue fiel a la misión que Dios le encomendó: atraer a las tribus de Jacob y hacer volver el corazón del pueblo de Israel hacia el Señor. Nosotros debemos ser fieles a la misión que Dios nos encomiende, conforme a sus propósitos para la extensión del evangelio en nuestra Jerusalén, nuestra iglesia local.
Debemos reconocer que Dios quiere que sus hijos ensanchen su visión, amplien sus horizontes y se atrevan a creer en Dios por su provisión, cuidado y dirección y someterse a lo que el Dios de la gloria quiere: que el evangelio llegue a las naciones que no la conocen, por mas lejanas que estén. Dios quiere que su Palabra llegue a los confines de la tierra, con todo lo que ello implica.
Pablo entendió perfectamente este pasaje pues, al considerar su propio ministerio y el de Bernabé, despues de ser rechazado por los judios y dirigirse a los gentiles fue lo siguiente:
El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando. Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros a la verdad era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles. Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.
Hermano, esto significa que:
Debemos orar por el evangelismo, por las misiones y los misioneros que van al campo y por mas misioneros para que se levanten para obedecer a Dios.
Debemos dar con generosidad, mas allá de nuestros diezmos, para el avance de la obra del Señor a nivel local, regional, nacional y mundial, sosteniendo la obra de Dios y a los misioneros.
Debemos salir a evangelizar, junto con la iglesia y de manera personal, trayendo personas a la iglesia local para que el reino de Dios siga avanzando.
Debemos interesarnos por los misioneros, escribirles cartas, enterarnos de sus pruebas, luchas y cargas, recibirles con amor cuando nos visiten, incluso organizar viajes misioneros para ayudarles en la obra y animarles. Todo creyente debe por lo menos una vez en su vida ir a un viaje misionero
Debemos ser sensibles al llamado de Dios, sirviendo fielmente en nuestra iglesia y orando a Dios por como podemos ser mas utiles en la obra misionera. Si Dios nos llama o a nuestros hijos, debemos obedecer al Señor, preparandonos y obedeciendo a Dios.
Debemos ser fieles al Señor en todo momento, pues es el Unico y suficiente Salvador y Señor.
Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
“No es tonto el que da lo que no puede ganar, para ganar lo que no puede perder” - Jim Elliot
“Dios siempre da lo mejor a aquellos que dejan la elección en sus manos” - Jim Elliot
Adora a Dios porque fiel es quien te llamó
Adora a Dios porque fiel es quien te llamó
Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová; porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.
Este precioso verso termina con un mensaje directo del Señor a su siervo. Este es el tercer mensaje de Jehová a su siervo. El primero es: “Mi siervo eres, porque en ti me gloriaré”. El segundo es: “Poco es para mi que restaures el remanente de Israel, también te di por luz a las naciones”. Este tercero es: “Habrá fruto de tu trabajo, vendrán reyes y adorarán a Dios, porque fiel es quien te escogió”.
Dios se revela como Jehová, el Redentor de Israel, el Santo de Israel, el Dios fiel. Vale la pena servir al Señor. Nunca podremos darle a Dios mas de lo que El nos da, mas allá de su salvación inmerecida. Dios tieme un plan y propositos santos y nos da el privilegio no solo de ser salvos gracias a su misericordia, sino de participar en su obra para la gloria de su nombre. Y la Biblia dice que Dios se va a glorificar, cuando no solo angeles y potestades, sino millones y millones de seres humanos redimidos de toda tribu, lengua y nación adoren delante del trono de Dios (Apocalipsis 7:9)
Cristo es el Siervo de Dios, el verdadero Israel, el siervo fiel de Dios, su Hijo amado, la Luz de las naciones, la salvación de todo aquel que se acerca a Cristo en fe. Sin embargo, también es el menospreciado de alma, el abominado de las naciones, el siervo de los tiranos, quien se sometió a servidumbre en humildad para hacer la voluntad de Dios. Jesús, quien fue rechazado por muchos y hoy es rechazado por muchos tambien, es el Salvador de todos los hombres, el Unico Salvador. Y aunque muchos le rechacen, también habrá quienes crean en El y entreguen sus vidas a El. A estos, Dios les da vida nueva y eterna, paz con Dios y perdón de pecados. No solo eso, sino que la Biblia dice que Dios nos ha hecho en Cristo reyes y sacerdotes:
Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono;y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Estos reyes adorarán delante de Dios. El sufrimiento de Cristo tendrá su recompensa. Su muerte en la cruz nos dio la salvación. Gracias a El millones de humanos salvados de la condenación del infierno podremos adorar a Dios en libertad:
Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
Asimismo, cada creyente es un hijo de Dios por la fe y debe ser un siervo de Dios por llamado y vocación. Somos llamados a someternos fielmente y de manera obediente a la voluntad de Dios. Somos llamados a unirnos a la misión global de Dios, mirando mas allá de nuestras limitaciones y circunstancias, entendiendo que Dios quiere usarnos y glorificarnos en el lugar en el que estamos, con lo que tenemos en nuestras manos y con nuestros dones y talentos. Sea fiel porque la obra es de Dios, El es el Salvador, El es quien edifica a la Iglesia, Dios es quien recompensa a sus siervos. Dios hará su voluntad.
Aplicaciones para la vida
Aplicaciones para la vida
Querido amigo, Dios quiere que le conozcas. El envió a su Hijo Unigenito el Señor Jesucristo para que viviera una vida perfecta y muriera en la cruz por tus pecados, por los mios y por los de todo el mundo. Cristo como siervo de Dios se esforzó, sufrió, murió y resucitó para la salvación de los hombres. Ahora, manda a todos a que se arrepientan y crean en el nombre de Cristo para perdón de pecados. Ven a Cristo, arrepientete y se salvo por la fe en el nombre de Jesús.
Querido hermano, Dios no solo te ha llamado para que creas en Cristo, sino para que obedezcas a Cristo, le conozcas y hagas su voluntad. Cristo sirvió y sufrió por obediencia, fue llamado a una misión mas grande y recibió la recompensa de Dios. Asimismo, Dios te ha llamado a obedecerle, a sufrir y ser fiel por causa del Señor, a ampliar tu visión y mirada para participar de la misión de Dios y esperar la recompensa y la bendición que solo Dios puede dar.
Te desafío en esta mañana a que des un paso mas de obediencia a Dios:
¿Ya crees en Cristo? Excelente, entonces discipulate y bautizate para que seas un miembro activo, productivo y fiel en la obra de Dios.
¿Ya sirves a Dios? Excelente, preparate en la Escuela Dominical. Propon en su corazón dar mas para la obra misionera. Comprometete a venir los miercoles de oración para orar por los misioneros y la obra de Dios. Comprometete a venir a los evangelismos y ora a Dios para que te de la oportunidad de traer personas a la casa de Dios
¿Has oido la voz de Dios? Dios te está llamando al ministerio. El te está llamando y te dice: “Poco es para mi que seas de bendición a tu casa y tus alrededores. Quiero que seas luz a las naciones. Quiero que salgas a la obra y conozcas como avanza el evangelio en el mundo”. Si reconoces que Dios te está llamando, ora a Dios, conversa con tu pastor, preparate y sirve a Dios hasta que el Señor abra puertas para usarte como flecha pulida para la gloria de Dios.
Oremos al Señor
