El Bautismo de Agua

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En esta ocasión retomaremos el pasaje de Mateo 3, donde la semana pasada vimos cómo los fariseos y saduceos acudieron al encuentro de Juan el Bautista. En ese mismo capítulo se nos muestra también que el Señor Jesús pidió a Juan ser bautizado, con el propósito de cumplir toda justicia y manifestar su obediencia al plan de Dios.
Así que nos detendremos a cuestionar el motivo por el cual los fariseos y los saduceos acudieron a un bautismo. En Deuteronomio se establece que si aparecía un profeta que no fuera conforme a la Ley debía ser apedreado; sin embargo, esto no sucedió con Juan el Bautista. Al contrario, ellos mismos buscaban ser bautizados por él, lo cual nos lleva a reflexionar sobre la verdadera razón de su presencia en aquel lugar.

Profeta

1Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, 2y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. 4En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis. 5Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.

Ahora este pasaje nos afirma que si viniere un profeta, e hiciere algo que fuere en contra de lo que Dios había mandado entonces no debían de prestar atencion, que únicamente debian de obedecer los mandamientos de Dios, incluso les manda que debían de matarle. ¿Por qué no lo hicieron con Juan?

5Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta.

Ascendencia de Juan

Esto nos lleva a la siguiente pregunta: si en Deuteronomio se ordena que, si se levanta un profeta y hace algo que no proviene de Dios, debía ser eliminado, ¿cómo es que Juan, siendo considerado profeta, no fue tratado de esa manera? Si su bautismo no hubiera venido de Dios, lo habrían rechazado; sin embargo, ocurrió lo contrario: muchos acudían a él para ser bautizados, incluso los fariseos y saduceos.

5Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet. 6Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

Aquí encontramos el relato del nacimiento de Juan. Él era levita, y no cualquier levita, sino perteneciente a la clase sacerdotal. Además, sus padres fueron reconocidos como justos e irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

13Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 14Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; 15porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Ahora en este versículo confirmamos el nombre, que no se lo dió el padre, puedes continuar leyendo este pasaje. Te darás cuenta de que en su familia no habia nadie con ese nombre sino que le dijo el angel a zacarias que ese sería su nombre, y estaba lleno del ES.

Oficio de Juan

9Les ceñirás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y tendrán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

El oficio sacerdotal fue establecido por Dios para ser transmitido por generaciones dentro de la tribu de Leví, y de entre esta tribu, únicamente las familias descendientes de Aarón fueron escogidas para ejercer el sacerdocio.

5porque le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová, él y sus hijos para siempre.

De esta manera, se establece que Juan el Bautista era reconocido como profeta, pero además era levita, y no cualquier levita, sino perteneciente a la clase sacerdotal. Por ello debía cumplir con los estatutos y ordenanzas de la orden aarónica. En otras palabras, tenía plena autoridad para ejercer la función sacerdotal y para llevar a cabo los ritos establecidos en el libro de Levítico.

Inicio del sacedorcio

El inicio del sacerdocio requería un lavado ritual con agua, recordemos las palabras del Señor Jesús para convencer a Juan.
Mateo 3:15 "Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó."
Recordemos que hemos hablado de que, a través de Jesucristo, tenemos un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, como lo declara la carta a los Hebreos.

14Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Así que a través de Cristo, nuestro sumo sacerdote, venímos a formar parte de un linaje diferente de gente santa y sacerdotes, así como lo estableció en los temas anteriores, en Cristo venímos a ser parte de ese linaje.
La consagración para el sacerdocio requería que hubiera un lavamiento ritual por agua, y esto podemodeoms verlo en Éxodo y Levíticos.

1Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto; 2y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo. 3Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros. 4Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.

Y en Levítico:

5Y dijo Moisés a la congregación: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer. 6Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua.

Así que el cumplir toda justicia en las palabras de Jesús cumplía una mayor obediencia, para iniciar su ministerio requería de está consagración. Sobre los levitas también debía de haber este rito de purificación.

5También Jehová habló a Moisés, diciendo: 6Toma a los levitas de entre los hijos de Israel, y haz expiación por ellos. 7Así harás para expiación por ellos: Rocía sobre ellos el agua de la expiación, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarán sus vestidos, y serán purificados.

El bautismo en el NT y la purificación en el AT tienen el mismo propósito: preparar al creyente para la presencia de Dios. Juan El bautista confronta a los líderes religiosos de ese tiempo diciéndoles, que el agua no era suficiente sin arrepentimiento, fruto y obediencia.

7Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

De esta manera comprendemos que tanto los ritos de purificación por agua en el Antiguo Testamento como el bautismo en el Nuevo Testamento apuntan a una misma realidad: la necesidad de un corazón limpio y una vida consagrada en obediencia a Dios. Juan el Bautista dejó claro que el verdadero bautismo no se limita al acto externo, sino que exige frutos dignos de arrepentimiento.
El mensaje es claro: acercarse a Dios exige más que cumplir un rito; requiere un cambio profundo que produzca frutos de arrepentimiento y una vida consagrada a Cristo.

Síntesis

En conjunto, estos elementos muestran que el bautismo de Juan no fue un rito aislado, sino un acto profético que preparó el camino para Cristo y reveló la necesidad de arrepentimiento genuino antes de entrar en la presencia de Dios.
Razón de la asistencia de los líderes religiosos buscaban legitimidad y escapar de la ira venidera.
Ausencia de la palabra “bautismo” en ciertos pasajes porque el énfasis estaba en el rito de purificación, más que en el término técnico.
Reconocimiento como profeta por su mensaje directo y su cumplimiento de las profecías (Isaías 40:3).
Por qué no fue apedreado su linaje sacerdotal y la aceptación popular lo protegían.
Su linaje y oficio descendiente de Aarón, levita de clase sacerdotal.
Propósito de su bautismo arrepentimiento y preparación para el Reino de Dios.
Por qué Jesús acudió a su bautismo para cumplir toda justicia y marcar el inicio de su ministerio público.

¿Por qué es necesario el bautismo en el creyente actual?

Obediencia al mandato de Cristo

Mateo 28:19–20

19Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

El bautismo no es opcional, sino un acto de obediencia al mandato directo de Jesús.

Identificación con Cristo

Romanos 6:3–4

3¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? 4Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

El bautismo simboliza unión con la muerte y resurrección de Cristo

Testimonio público de fe

Hechos 2:41

41Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Es una declaración visible de arrepentimiento y fe, mostrando que el creyente ha sido transformado.

Purificación espiritual y entrada a la comunidad

Hechos 22:16

16Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre.

El bautismo representa limpieza interior y la incorporación al cuerpo de Cristo, la iglesia.

Requisitos para el bautismo

Arrepentimiento genuino

Mateo 3:8

8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento

No basta el rito externo; debe haber cambio de corazón.

Fe en Jesucristo

Marcos 16:16

16El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.

La fe es la base; el bautismo es la respuesta obediente.

Confesión pública

Hechos 8:36–37

36Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

El bautismo requiere reconocer públicamente a Cristo como Señor.

Disposición a obedecer y vivir en santidad

Hebreos 10:22

22acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

El bautismo implica compromiso de obediencia y consagración.

Conclusión

El bautismo en el creyente actual es necesario porque:
Obedece el mandato de Cristo.
Identifica al creyente con la obra redentora de Jesús.
Da testimonio público de fe y arrepentimiento.
Marca la entrada a la comunidad de los redimidos.
Los requisitos, de acuerdo con la enseñanza bíblica y lo que hemos estudiado, son arrepentimiento genuino, fe en Cristo, confesión pública y disposición a obedecer.

24Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país. 25Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré. 26Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. 27Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.

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