Tres pilares para la vida (Hechos 23:1-35)

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Introducción

A partir del capitulo 23 de Hechos, los acontecimientos comienza a desarrollarse de forma vertiginosa. Veremos conspiraciones, traiciones, juicios, intrigas políticas, sobornos, personajes siniestros, naufragios, mordeduras de serpientes y un viaje que culminará en el corazón del imperio romano. Todo como parte del plan de Dios para la vida de Pablo y para la extensión del evangelio hasta lo último de la tierra (Hch 1:8).
Hagamos un breve repaso de los últimos sucesos que hemos estado estudiando:
cap. 21: Pablo viajó a Jerusalén y fue al templo, donde un grupo de judíos intentó matarlo pero fue rescatado por el tribuno.
cap. 22: Pablo presentó su defensa delante del pueblo, pero cuando mencionó su llamado a los gentiles (v. 21) nuevamente intentaron matarlo. El tribuno ordenó interrogarlo bajo tortura, pero Pablo declaró su ciudadanía romana, lo que provocó gran temor en las autoridades por la forma en que lo habían tratado. Al día siguiente, mandó convocar al Sanedrín para saber de qué estaban acusando a Pablo (él no entendió la discusión anterior a causa del alboroto).
Hechos de los Apóstoles 22:30 RVR60
Al día siguiente, queriendo saber de cierto la causa por la cual le acusaban los judíos, le soltó de las cadenas, y mandó venir a los principales sacerdotes y a todo el concilio, y sacando a Pablo, le presentó ante ellos.
Nuevamente vemos aparecer la figura del Sanedrín, el “tribunal supremo” del pueblo judío, ante el que ya habían comparecido Jesús y luego los apóstoles. En este tiempo, el concilio estaba presidido por Ananías, quien fue el vigésimo primer Sumo Sacerdote judío, designado por Herodes Agripa II; él ejerció el cargo entre los años 47 y 58 aproximadamente.
Pablo había llevado a muchos cristianos ante el Sanedrín para ser juzgados, pero ahora le tocaba a él enfrentar el juicio.
En este relato podemos observar tres pilares en la vida de Pablo que le permitieron enfrentar la persecución y el juicio, y que sin duda son un ejemplo para nuestras propias vidas.

Una buena conciencia (vv. 1-5)

Hechos de los Apóstoles 23:1–5 RVR60
Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.
Lo primero que llama la atención es la actitud de Pablo al enfrentar a sus acusadores: tranquilidad y confianza (“mirando fijamente al concilio” y llamándolos “hermanos” o iguales). ¿Por qué podía enfrentar la acusación de esta manera? Él mismo lo explica: “con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy”.
¿Qué es la conciencia? John MacArthur la define como “el tribunal humano supremo, el sistema de advertencia del alma que permite a los seres humanos contemplar sus motivaciones y acciones para evaluar con cierta exactitud qué es malo y qué es bueno". El puritano Richard Sibbes declaró: “La conciencia es o bien el mejor amigo o bien el peor enemigo del mundo.”
Pablo habló muchas veces acerca de la conciencia. En Romanos la utiliza como un argumento para el juicio de Dios sobre la humanidad: la ley está escrita en sus corazones y su propia conciencia los acusa (Ro 2:15), pero ellos se envanecieron en sus propios razonamientos y por eso su propio corazón está en tinieblas (Ro 1:21). En 2 Corintios vuelve a mencionar el testimonio de la conciencia:
2 Corintios 1:12 RVR60
12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.
En este texto, la palabra “gloria” también puede traducirse como “jactancia” (en sentido negativo) o “confianza” (en sentido positivo). Pablo estaba confiado, porque su propia conciencia le daba testimonio de haberse conducido correctamente, “con sencillez y sinceridad de Dios” y “con la gracia de Dios”. No es que se haya olvidado de las atrocidades que cometió antes de llegar a los pies de Cristo, sino que sabía que ya había sido perdonado y que era una nueva criatura. Es por esta confianza que pudo enfrentarse a las calumnias de los judíos.
Pedro nos llama a tener una buena conciencia para que los que murmuran en nuestra contra sean avergonzados.
1 Pedro 3:16 RVR60
teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.
Aplicación: El tener una buena conciencia delante del Señor nos permite descansar en Su soberanía, soportar las acusaciones injustas y enfrentar las pruebas y obstáculos sin temor, como muestra Proverbios 28:1.
A continuación vemos un enorme contraste en la persona del Sumo Sacerdote Ananías, cuya conciencia evidentemente no estaba en paz (era conocido por ser un hombre corrupto). La afirmación de Pablo provocó su ira y mandó que lo golpearan en la boca, un acto brutal y totalmente ilegal ya que aún no se había dictado sentencia. La respuesta de Pablo se compone de dos partes:
Una maldición (no como algo sobrenatural sino como palabras de juicio): “Dios te golpeará a ti”. Esto se cumplió al poco tiempo: unos cinco años después de este episodio fue citado a Roma acusado de sedición, pero fue absuelto y volvió a su país, donde fue asesinado en una revuelta judía en el año 66 a causa de sus políticas a favor del imperio romano.
El término “pared blanqueada” también fue usado por Jesús contra los fariseos como figura de su hipocresía (Mt 23:27-28; Lc 11:44) y es una referencia al juicio de Dios contra los falsos profetas (Ez 13:10-16).
Una acusación: siendo el que debía juzgar conforme a la ley, la quebranta.
Aplicación: La hipocresía es enemiga de una buena conciencia.
Tanto la maldición como la acusación eran ciertas. No obstante, al darse cuenta de que había hablado en contra del Sumo Sacerdote (quizás no lo conocía, o simplemente no lo reconoció en ese momento debido a que probablemente no estaba usando su ropa “oficial” ya que esta reunión del Sanedrín había sido convocada por el tribuno), Pablo admitió que su reacción fue equivocada. Ananías, aún siendo un hombre malvado, ejercía un oficio ordenado por Dios y debía recibir respeto porque la misma ley lo ordenaba (Ex 22:28). Eso fue lo que Jesús hizo en una situación similar (Jn 18:22-23). Al reconocer su error públicamente, Pablo vuelve a dar muestra de una buena conciencia.
Aplicación: Tener la razón no justifica una reacción violenta o irrespetuosa. Debemos seguir el ejemplo de Jesús con humildad y mansedumbre.
Aplicación: Para mantener una buena conciencia debemos ser capaces de reconocer públicamente nuestros errores.

Una firme esperanza (vv. 6-10)

Hechos de los Apóstoles 23:6–10 RVR60
Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga. Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas. Y hubo un gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, contendían, diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si un espíritu le ha hablado, o un ángel, no resistamos a Dios. Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó que bajasen soldados y le arrebatasen de en medio de ellos, y le llevasen a la fortaleza.
Pablo cambia su estrategia de defensa y lleva la discusión a un punto crítico: la diferencia de opinión entre los saduceos y los fariseos (los dos grupos principales del Sanedrín) respecto de la resurrección de los muertos.
El evangelio se basa en un hecho histórico fundamental: la muerte y resurrección de Jesucristo. Su muerte pagó nuestra culpa y su resurrección nos trae justificación (Ro 4:25). Sin esto, nuestra fe es vana y no tenemos esperanza:
1 Corintios 15:12–19 RVR60
Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron. Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
Así que Pablo no está simplemente usando una estrategia para ganar un debate, sino que está apuntando al corazón mismo de la fe cristiana. Esta fue la esperanza que sostuvo a Pablo durante toda su vida y le permitió terminar su carrera. Mira sus palabras cuando estaba ya cerca de la muerte:
2 Timoteo 4:6–8 RVR60
Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Esta misma esperanza la vemos en la carta de Pedro:
1 Pedro 1:3 RVR60
Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
Aplicación: La resurrección de Cristo es la esperanza del creyente. Lo declaramos públicamente en el bautismo.
Aplicación: ¿Qué tan firme es nuestra esperanza? ¿Nos permite afirmarnos en Dios para enfrentar el sufrimiento y los males de este mundo?
El resultado de la discusión fue que se produjo un desacuerdo tan grande en el concilio que los fariseos “se dieron vuelta la chaqueta” y comenzaron a defender a Pablo (¿”el enemigo de mi enemigo es mi amigo”?). Es interesante que su argumento (“no resistamos a Dios”) es similar al que utilizó Gamaliel (el maestro de Pablo) en el juicio de Pedro y Juan (Hch 5:38-39).
Esta situación escaló a tal punto que el tribuno optó por sacar a Pablo antes de que lo mataran y lo llevó a la fortaleza.

Un propósito claro (vv. 11-34)

Hechos de los Apóstoles 23:11 RVR60
A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.
Esa noche debe haber sido muy difícil para Pablo, encerrado en la fortaleza, sabiendo que los judíos querían matarlo a toda costa. Pero entonces Dios mismo le habló para darle ánimo (¡qué gran amor el de nuestro Dios!) y revelarle Su propósito: él iría a Roma para ser un testigo de Cristo.
Pablo ya había declarado su voluntad de ir a Roma a reunirse con la iglesia de ese lugar (Hch 19:21), e incluso oraba por eso (Ro 1:9-10). Pero ahora tenía la seguridad de que, sin importar lo que sucediera, este deseo se cumpliría. Y como veremos en las siguientes secciones, todas sus acciones se dirigieron hacia ese objetivo.
Aplicación: ¿Hacia dónde va tu vida? Muchos cristianos viven sin un propósito claro y sus vidas no se diferencian de la vida de cualquier otra persona. Debemos conocer los propósitos bíblicos de Dios para nosotros y enfocarnos en ellos; por ejemplo, la evangelización.
Aplicación: Debemos analizar continuamente nuestros corazones delante del Señor para asegurarnos de estar viviendo sus propósitos.
Hechos de los Apóstoles 23:12–15 RVR60
Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo. Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración,los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo. Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le traiga mañana ante vosotros, como que queréis indagar alguna cosa más cierta acerca de él; y nosotros estaremos listos para matarle antes que llegue.
Un grupo de judíos se juramentan para matar a Pablo y organizan un complot. No dudan en actuar de manera totalmente ilegal e inmoral para conseguir su objetivo. ¿Cómo podría salvarse Pablo de esta trampa?
Hechos de los Apóstoles 23:16–22 RVR60
Mas el hijo de la hermana de Pablo, oyendo hablar de la celada, fue y entró en la fortaleza, y dio aviso a Pablo. Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle. El entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo me llamó y me rogó que trajese ante ti a este joven, que tiene algo que hablarte. El tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que decirme? El le dijo: Los judíos han convenido en rogarte que mañana lleves a Pablo ante el concilio, como que van a inquirir alguna cosa más cierta acerca de él. Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres de ellos le acechan, los cuales se han juramentado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que le hayan dado muerte; y ahora están listos esperando tu promesa. Entonces el tribuno despidió al joven, mandándole que a nadie dijese que le había dado aviso de esto.
Gracias a un sobrino de Pablo (que no conocíamos hasta ahora), el tribuno se enteró de sus maquinaciones.
Aplicación: Dios utilizó a un solo joven para destruir los propósitos de los enemigos de Pablo. Ningún instrumento es demasiado pequeño o insignificante en las manos de nuestro Dios.
Hechos de los Apóstoles 23:23–30 RVR60
Y llamando a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea;y que preparasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en salvo a Félix el gobernador.Y escribió una carta en estos términos: Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Salud. A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano. Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le llevé al concilio de ellos; y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningún delito tenía digno de muerte o de prisión. Pero al ser avisado de asechanzas que los judíos habían tendido contra este hombre, al punto le he enviado a ti, intimando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él. Pásalo bien.
El tribuno decidió enviar a Pablo al gobernador Félix en Cesarea (capital de la provincia de Judea), rodeado de una impresionante escolta. En buen chileno, prefiró “pasarle el cacho a otro”. También envió una carta en la que cuenta una versión bastante tergiversada de los hechos para quedar “bien parado” delante de su autoridad superior.
Hechos de los Apóstoles 23:31–35 RVR60
Y los soldados, tomando a Pablo como se les ordenó, le llevaron de noche a Antípatris. Y al día siguiente, dejando a los jinetes que fuesen con él, volvieron a la fortaleza. Cuando aquéllos llegaron a Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él. Y el gobernador, leída la carta, preguntó de qué provincia era; y habiendo entendido que era de Cilicia, le dijo: Te oiré cuando vengan tus acusadores. Y mandó que le custodiasen en el pretorio de Herodes.
Así que los soldados llevan de noche a Pablo a Antípatris (ciudad fundada por Herodes el grande en honor a su padre, unos 60 km al norte de Jerusalén) para seguir al otro día hacia Cesarea (unos 40 km más al norte). Es irónico que el resultado de las maquinaciones de los judíos fuera que el mismo imperio romano otorgara protección militar a Pablo para cumplir su propósito de llegar a Roma.
El gobernador Félix dejó a Pablo encerrado (¡y protegido de las amenazas de los judíos!) en el palacio de Herodes esperando el juicio cuando llegaran sus acusadores… y un poco más cerca de Roma.
Aplicación: La ventaja de estar viviendo en los propósitos de Dios es que Él mueve los hilos para que se cumplan. Podemos descansar en su poder y soberanía.

Conclusión

Una buena conciencia, una esperanza firme y un propósito claro son tres pilares que nos permitirán vivir con confianza y seguridad, descansando en Dios para que Él cumpla sus propósitos en nuestras vidas.
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