EL SI DEL PADRE

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Viviendo en la realidad de la Respuesta Eterna
Serie: Viviendo según el Orden de la Nueva Creación
Predicado el domingo, 4 de enero de 2026, por Diego Granja
Centro Familiar Cristiano Ciudad de la Verdad (Cuenca, ECUADOR)

Introducción

El corazón de un padre es que sus hijos entiendan la clave de vivir.
La grandeza del amor en el corazón de un padre es tal que desea que sus hijos no yerren, sino disfruten la plenitud del vivir.
Si esto es cierto para un padre terrenal, cuánto más lo es de manera perfecta en el corazón del Padre Celestial.
El Padre nos hizo hijos para gobernar con Su imagen sobre la tierra.
Hijo es un título de gobierno.
El padre administra hasta un ámbito, y su expectativa es que los hijos administren a partir de donde Él administró.
En la realidad eterna (el Cielo) Dios gobierna.
Pero Él delegó que los hijos administraran la tierra.
Dios es omnipotente; aun así, Su deseo eterno fue que la tierra sea administración de los hijos; que los hijos caminaran sobre la tierra y la llenen del conocimiento de Su gloria.
Los hijos experimentan la Vida de Dios sobre la tierra, y de esta manera lo llenan todo de Él.

Sin embargo, nuestro pecado generó distancia con el corazón del Padre.

Una de las peores consecuencias del pecado, cuando el hombre quiso vivir independiente de Dios, es que cayó en un estado de ignorancia del deseo del Padre, ignorancia de los caminos del Padre, ignorancia de las formas de operar de Dios. Es por eso que el hombre en su pecado vive con conciencia de:
● Que Dios está lejos
● Que Dios está enojado
● Que Dios no siempre nos escucha
● Que Dios no siempre responde peticiones
● Que Dios no está disponible, y
● Que los recursos son escasos
Y aun cuando seamos creyentes con cierto recorrido o madurez, todavía tenemos luchas continuas que nos llevan a dudar del corazón del Padre, de no entender el propósito eterno y todo lo que se alinea con esta realidad. Orar podría llegar a ser para muchos de nosotros como tirar una moneda, esperando que “la suerte” nos acompañe, y que Dios escuche nuestra petición. ¿Qué significa la declaración “Hágase Tu voluntad”?
Pero nuestro Salvador declara una realidad eterna a la que necesitamos poner atención con detenimiento.
Mateo 7:7-11 (NTV)
7 »SIGUE PIDIENDO y recibirás lo que pides; SIGUE BUSCANDO y encontrarás; SIGUE LLAMANDO, y la puerta se te abrirá. 8 Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.
9 »Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan, ¿acaso les dan una piedra en su lugar? 10 O si les piden un pescado, ¿les dan una serpiente? ¡Claro que no! 11 Así que si ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos, CUÁNTO MÁS SU PADRE CELESTIAL DARÁ BUENOS REGALOS A QUIENES LE PIDAN.
Cuando nacemos de Dios por el Espíritu y ponemos nuestra confianza en la obra de Cristo, se nos otorgó acceso a esta realidad eterna.
Es decir, hemos recibido el poder para la obediencia a Cristo. Y aquí vemos una instrucción que es nuestra, que nos pertenece, y que tenemos el poder para vivirla.

1.- El Sí de Dios es la garantía de Su Presencia

Vivir en el Sí de Dios es vivir en la Presencia del Padre en nosotros.
Este pasaje (Mateo 7:7-11) se encuentra dentro de lo que se llama “El Sermón del Monte” (Mateo 5-7).
Estas palabras de Jesús no comienzan con una exigencia, sino con Jesús sentándose con Sus discípulos y enseñando. Esto nos habla de Dios tomando la iniciativa de acercarse.

Dios habla, Dios revela Su corazón, Dios se deja conocer.

Y en estas palabras, Jesús va a revelar el corazón del Padre. VIVIR EN EL “SÍ” DE DIOS ES VIVIR EN LA REALIDAD DE SU PRESENCIA, Presencia que mora en nosotros por medio de Su Espíritu.
Es necesario, para una mayor madurez, en nuestro trabajo como hijos, comprender la realidad de Dios presente. Cristo lo hizo posible: vivimos en Su Presencia.

Vuestro Padre.

En Mateo 6, Jesús introduce de forma reiterada una expresión determinante: “Vuestro Padre”.
“Vuestro Padre que ve en lo secreto”, “vuestro padre sabe lo que necesitan”, “vuestro padre está atento a las necesidades de sus hijos”.
El Sí de Dios es Dios diciéndonos: Yo estoy, Yo veo, Yo conozco, Yo sé.
Pero Su Presencia trasciende lo que nosotros entendemos por presencia; una sensación de soledad es un sentimiento, pero no es determinante sobre la Presencia del Padre.
Más allá de lo que sentimos, habitar en el SÍ de Dios es habitar en la conciencia de que Él está.
Cuando decimos que Él conoce lo que necesitamos, estamos declarando que Él conoce, no lo que nosotros creemos que necesitamos, sino lo que Él en verdad sabe que necesitamos.
Dios sabe la real necesidad, y lastimosamente, la carne no tiene conciencia de real necesidad.
La carne se preocupa porque piensa que su necesidad es simplemente vestido, alimento, cómo pagaremos las cuentas de mañana. Esas no son las reales necesidades. El Padre alimenta, el Padre viste, el Padre cuida. Pero mi real necesidad va más allá, y tiene que ver con una una conformación de carácter, con una comprensión de necesidad de madurez, una necesidad de buscar Su reino y Su justicia. Pero, a pesar de que nos cueste todavía entender esto, Su Presencia está para ministrar nuestra necesidad de ver lo que Él ve.
Por eso, Jesús nos invita a pedir, a buscar, a llamar: INVITACIÓN A LA EXPERIENCIA DE DIOS. Porque nuestro Dios está listo para atender nuestra solicitud. La madurez de entendimiento es la confianza cada vez más certera de que nuestro Dios no solo está, sino que nos invita a relación. Para que haya una relación deben haber al menos dos. No pedimos al aire, no estamos buscando con probabilidad de no encontrar, o insistiendo con el riesgo de que no haya contestación. No, amados. Nuestro Dios está. El ejericico de pedir es reconocer que dependemos de Dios. Buscar es orientar todo nuestro ser hacia Dios. Y llamar es perseverancia confiada. Todo este ejercicio es necesario para reconocer que nuestra suficiencia está en Dios (2 Corintios 3:4-6). Cristo se hizo nuestra Sabiduría (1 Corintios 1:24). Pero la Escritura nos anima a que pidamos la sabiduría (Santiago 1:5). ¿Cuál fue el pecado del primer hombre? ¿Querer sabiduría? No. Salomón pidió un corazón para discernir lo bueno y lo malo. En el huerto del Edén habían dos árboles. Y todo lo que Dios produjo era bueno.
Génesis 2:9 (NBLA)
9 El Señor Dios hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer. Asimismo, en medio del huerto, hizo brotar el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal.
¿Por qué puso Dios el árbol del conocimiento del bien y del mal en el huerto donde puso al hombre? ¿Cómo una especie de trampa? Dios no puede obrar así. Porque Dios no puede tentarnos al mal. Mi convicción es que el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal no era malo en sí mismo. Salomón pidió distinguir entre el bien y el mal, y a Dios le agradó su petición:
1 Reyes 3:9-10 (NBLA)
9 Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para DISCERNIR ENTRE EL BIEN Y EL MAL. Pues ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?». 10 FUE DEL AGRADO A LOS OJOS DEL SEÑOR QUE SALOMÓN PIDIERA ESTO.
Pero al hombre no se le permitía tomar por sí mismo de ese fruto. Dios caminaba con ellos en el huerto, y ES EN LA RELACIÓN DE DEPENDENCIA, donde Dios les daba a ellos del fruto de ese árbol (ellos no lo podían tomar por su propia cuenta). El poder para distinguir lo que debemos pedir viene de nuestra dependencia de Dios. Dios quiere que pidamos, no porque Él no sepa lo que necesitamos, o porque quizás tiene que analizar primero si tiene los recursos suficientes, sino porque es nuestro reconocimiento de que estamos en una relación. Porque nuestro Padre está.
El pasaje de Mateo 7:7-11 está escrito en forma gramatical de acción continua. Porque la dependencia es un ejercicio continuo. Es una invitación a la dependencia, es una invitación a la experiencia de Dios. Es lo que Él desea para nosotros.
Jeremías 9:23-24 (NVI)
23 Así dice el Señor: «Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza. 24 Si alguien ha de gloriarse, QUE SE GLORÍE DE CONOCERME Y DE COMPRENDER QUE YO SOY EL SEÑOR, que actúo en la tierra con gran amor, derecho y justicia, pues es lo que a mí me agrada», afirma el Señor.
2. El Sí de Dios es la Provisión de todo lo que es Su Vida en nosotros
Vivir en el SÍ de Dios es la confianza de Su Vida impartida en nosotros. Dios nos dio Su Vida misma, y esa es nuestra Provisión. La provisión que esperamos no son cosas; la Provisión que Dios ha dado es a Cristo como don celestial. El pasaje paralelo, en Lucas, confirma que Dios se da a sí mismo como nuestra provisión:
Lucas 11:9-13 (NBLA)
9 »Así que Yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 »O supongan que a uno de ustedes que es padre, su hijo le pide pan, ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado, ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? 12 O si le pide un huevo, ¿acaso le dará un escorpión? 13 Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿CUÁNTO MÁS SU PADRE CELESTIAL DARÁ EL ESPÍRITU SANTO A LOS QUE SE LO PIDAN?».
El Espíritu Santo es la misma Vida de Dios morando en nosotros. Toda la provisión para lo que verdaderamente necesitamos está en Dios mismo.
Hay una garantía de respuesta, y es positiva. El sí de Dios está para nuestra petición, el sí de Dios está para nuestra búsqueda, el sí de Dios está para nuestra llamada. No hay posibilidad de negativa. ¿Cuándo? Cuando lo que pedimos es participar de Su provisión. Él no puede negar lo que Él proveyó, Él no puede negar impartirnos Su Vida. No hay una negativa cuando lo que pedimos es participar de lo que Dios ya decidió darnos.
Efesios 1:3 (NBLA)
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que NOS HA BENDECIDO con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
No hay negativa cuando lo que pedimos es ser conformados a Su imagen.
Nuestra mayor necesidad es ser entendidos en la voluntad de Dios. Dios responde positivamente a todo lo que es Su Voluntad, y esa Voluntad tiene que ver con la manifestación de Su realidad en nosotros
Efesios 5:15-21 (NBLA)
15 Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17 Así pues, no sean necios, sino ENTIENDAN CUÁL ES LA VOLUNTAD DEL SEÑOR. 18 Y no se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del Espíritu.
19 Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con su corazón al Señor. 20 Den siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre. 21 Sométanse unos a otros en el temor de Cristo.
3. El Sí de Dios es el Cumplimiento de Su Propósito en nosotros.
Dios responde, Dios otorga y Dios contesta positivamente todo lo que tiene que ver con Su propósito. Dios no tiene no a Su propósito eterno. Dios sí puede negar: deseos desalineados, peticiones que promueven ídolos, caminos que no buscan el Reino. Pero jamás puede negarse a cumplir Su propósito eterno, porque eso sería negarse a Sí mismo.
Isaías 46:9-10 (NVI)
9 Recuerden las cosas pasadas, aquellas de antaño; yo soy Dios y no hay ningún otro, yo soy Dios y no hay nadie igual a mí. 10 Yo anuncio el fin desde el principio;desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: MI PROPÓSITO SE CUMPLIRÁ,Y HARÉ TODO LO QUE DESEO.
Él puede corregir nuestros caminos, cerrar puertas y confrontar nuestros deseos, pero no abandona ni revoca Su propósito. Dios puede decir ‘no’ a nuestros planes, pero nunca dice ‘no’ a Su propósito eterno; Él nos corrige para incorporarnos a lo que ya determinó en Cristo. Los apóstoles se movían siempre en la seguridad del Sí de Dios.
2 Corintios 1:18-21 (NVI)
18 Pero tan cierto como que Dios es fiel, el mensaje que les hemos dirigido no es «sí» y «no». 19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien Silvano, Timoteo y yo predicamos entre ustedes, no fue «sí» y «no»; en él siempre ha sido «sí». 20 Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. 21 Dios es el que nos mantiene firmes en Cristo, tanto a nosotros como a ustedes. Él nos ungió, 22 nos selló como propiedad suya y puso su Espíritu en nuestro corazón como garantía de sus promesas.
Cristo Jesús es el Amén del Padre. Él es la realidad cumplida.
Lo verdadero, lo firme, lo confiable, lo definitivo.
· Todo lo que Dios quiso decir, lo dijo en Cristo.
· Todo lo que Dios quiso dar, lo dio en Cristo.
· Todo lo que Dios quiso cumplir, lo aseguró en Cristo.
Las peticiones que Dios SÍ da
Dios garantiza la respuesta:
1. Cuando lo pedimos a Él.
Cuando buscamos Su Vida, Dios garantiza darse a sí mismo.
Lucas 11:13 (NBLA)
13 Pues si ustedes siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre celestial DARÁ el Espíritu Santo a los que se lo PIDAN?».
Toda petición que busca Su vida, Su transformación, Su gobierno en nuestro interior, la  comunión con Él, siempre es respondida.
2. Cuando pedimos conforme a Su voluntad:
Cuando buscamos Su querer.
1 Juan 5:14 (NTV)
14 Y estamos seguros de que él nos oye cada vez que le pedimos algo que le agrada.
Jesús en Getsemaní pidió cumplir la voluntad del Padre.
3. Cuando pedimos Sabiduría:
Santiago 1:5 (NBLA)
5 Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
Dios concede sabiduría porque esta petición nos vuelve dependientes de Dios. Pedir sabiduría es reconocer que no sabemos gobernar la vida sin Dios.
4. Cuando pedimos ser conformados a la imagen de Cristo
Romanos 8:29 (NTV)
29 Pues Dios conoció a los suyos de antemano y LOS ELIGIÓ PARA QUE LLEGARAN A SER COMO SU HIJO, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos.
Dios siempre responde a lo que tiene que ver con formar a Su Hijo en nosotros. Dios garantiza la transformación. Dios está más comprometido con quién somos que con cómo nos sentimos. Esta petición suele implicar procesos, disciplina y corrección. Dios nunca niega esta petición porque es Su propósito eterno.
5. Cuando pedimos Su perdón, en arrepentimiento y para restauración
1 Juan 1:9 (NVI)
9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para PERDONARNOS los pecados y para LIMPIARNOS de toda maldad.
El perdón nace del carácter. Si pedimos Su perdón, Él no puede negarse porque es fiel a Su carácter. Ninguna petición de perdón es rechazada cuando hay conciencia y tristeza de que hemos rechazado a Dios. La sangre de Jesús ya resolvió la deuda de nuestros pecados.
Cierre
Nuestra movilización en el propósito eterno depende directamente de nuestra comprensión de que nuestro mensaje es CRISTO, EL SÍ DEL PADRE.
· Si pedimos lo de Cristo, lo tenemos.
· Si buscamos en Cristo, lo encontramos.
· Si perseveramos para lo de Cristo, tenemos la respuesta.
Dios está disponible. Todo lo de Dios está disponible. Su sabiduría, Su respuesta.
Puede que hayan preguntas que no has recibido respuesta. Pero ten presente: podríamos estar haciendo preguntas que Dios no responde.
· Podríamos estar pidiendo, pero no pidiendo a Dios.
· Podríamos estar buscando, pero no a Dios.
· Podríamos estar llamando, pero no insitiendo la puerta de Dios.
Porque lo de Dios, ya está respondido, contestado, llamado.
Tenemos el SÍ de Dios. Nunca el NO. El Sí a todo lo que es de Cristo.
No le pidas a Dios que sane algo en desobediencia expresa a lo que Él ha dicho. Probablemente lo que Dios hizo fue derribar un ídolo, y tú quieres regresarlo al altar.
Quizás lo que salió herida fue la carne, y eso es lo que la cruz hace: mortificar nuestra carne.
No pidas regresar el ídolo. Pídeles abrazar lo que Él quiere darte de Cristo.
Dios nos quiere evitar la pérdida de tiempo tocando puertas incorrectas. Muchos están perdiendo años.
Lo que es de la carne no necesita ser sanado, necesita morir. Entrégalo, ríndelo. Y toma lo de Dios.
LO DE DIOS YA ESTÁ. Su gozo, Su amor, Su Paz, Su perdón, Su arrepentimiento, Su Humildad.
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