Sermón sin título (9)

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LA TENTACIÓN (Santiago 1: 12 – 15)
INTRODUCCIÓN
Recordar sobre la lectura de la Biblia, el plan de lectura que estamos llevando.
Bien, hoy hablaremos de un tema que bastante conocido, pero poco considerado como debería ser, diría que es uno de los temas más importantes que podemos escuchar o estudiar, es algo con que, como creyentes, sobre todo, lidiamos día a día, esto es la tentación.
la tentación el algo que está presente en todo lugar, en todo momento, en cada parte y aun cuando estamos solos, estamos en el grave riesgo de ser tentados.
La tentación no distingue edad, experiencia, longevidad, capacidad, dinero, belleza, destrezas o astucias para huir de él, más por el contrario usa esto a su favor, es capaz de destruir vidas, familias, generaciones en cuestión de segundos, es capaz de hacer caer edificaciones construidas por años, con aparentes bases sólidas, las tentación no distingue escenarios, puede presentarse en un huerto lleno de paz y presencia celestial como el huerto del edén, puede  presentarse en un palacio a un rey conforme al corazón de Dios o puede tentarte cuando crees que estas tan cerca de Jesucristo. Su astucia no tiene límites, ningún hombre ha sido ajeno a ella, desde Adán hasta nosotros vivimos ante el peligro de ser tentados.
He aquí donde radica la importancia de este tema, por eso es que debemos conocer contra que luchamos, Leamos Santiago 1: 12
1. DEFINICIÓN Y DIFERENCIACIÓN ENTRE PRUEBA Y TENTACIÓN
12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
La palabra para prueba o tentación en el griego es el mismo “peirasmo”, que también se puede denominar como el examen, asimismo tenemos otras dos palabras que resultan del peirasmo: el dokimaso que es pasar la prueba o aprobar y peirazo que es ser tentado o caer en tentación, o jalarte el examen.
Es por esto que peirasmo se traduce como prueba cuando uno pasa la prueba, lo que vemos en Stg 1: 2Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna
Esto es lo que viene de parte de Dios, Dios nos prueba, y él nos prueba para hacernos más puros, ayudarnos a confiar más en él y hacernos más aptos para su obra, para lo que viene. Un ejemplo claro de ello es Abraham, cuando pasó la prueba de sacrificar a su hijo Isaac, el termino confiando más en Dios.
Por otro lado, tenemos la otra traducción de peirasmos que es tentación, esto se traduce así cuando uno cede a la tentación (peirazo) como se usa en 1 Timoteo 6: 9 cuando Pablo dice:
9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
La tentación tiene una intención malévola, esta puede presentarte una situación diseñada para revelar debilidad y, potencialmente, llevar a la caída o al fracaso.Se la puede definir como un estímulo o impulso interno que nos incita a realizar una acción que sabemos que está mal, que va en contra de nuestros valores morales, principios éticos o mandamientos religiosos.
En simples palabras, lo que nos invita a hacer lo malo, delante de Dios, esto es tentación, lo que si o si nos llevara a terminar mal.
Viendo esto podemos decir que la tentación entonces nunca vendrá de parte de Dios, por esto el Vv. 13 dice:
13 Cuando alguno es tentado (peirazo), no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;
Esto es imposible, Dios no puede tentar o hacerle el mal a nadie porque él es Santo, en el no hay mal, por eso, él no puede tentar ni puede ser tentado en el sentido que no hay nada en este mundo ni en todo el universo que pueda llevarlo a caer en mal aunque el hombre en su naturaleza caída trate de culparlo, es lo que hico Adán en Génesis 3: La mujer que me diste.Pero Santiago nos aclara que si caemos en tentación no es responsabilidad de Dios, y si no es responsabilidad de Dios, ¿entonces de quién es la responsabilidad?
2. RESPONSABLES PARA CAER EN LA TENTACIÓN:
14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.
El principal responsable o culpable para caer en la tentación somos cada uno de nosotros, Aunque también debemos que podemos ser engañados por satanás y seducidos por el mundo, pero ellos dos solo nos dan el fruto, solo nos preparan y sirven la mesa, el comerlo esta en nosotros, por eso que aquí el texto dice:
cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido
¿Qué es la concupiscencia? Del griego Epithumia, se refiere a deseo, pero no cualquier deseo, sino que es un deseo intenso que ronda en nuestra mente con el fin de ser satisfecho, aunque el deseo puede ser malo o bueno, esta palabra generalmente tiene una connotación negativa en su uso en el NT, y es en ese sentido negativo que se utiliza aquí.
John MacArthur hablando de esta palabra dice que: Se refiere a los deseos pecaminosos que brotan del alma humana para disfrutar o adquirir algo que satisfaga a la carne. La naturaleza caída del hombre tiene la propensión fuerte a desear cualquier pecado que la deje satisfecha
William McDonald dice: La concupiscencia es asemejada aquí a una mala mujer exhibiendo sus encantos y seduciendo a sus víctimas. Cada uno de nosotros es tentado. Tenemos viles deseos y apetitos impuros que constantemente nos apremian a pecar.
Entonces esa es nuestra concupiscencia, el deseo intenso por hacer lo malo generalmente.
Teniendo este concepto, podemos decir que el responsable de caer en la tentación somos nosotros, de hecho, Santiago aquí, en este pasaje ni siquiera menciona a satanás o al mundo, pues lo que busca Santiago es que entiendas que si cedemos a la tentación es nuestra responsabilidad, así que no busquemos excusas o culpables. Mateo 15: 19
19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.
3. EL PROCESO DE LA TENTACIÓN
Este es el proceso general de la tentación y Santiago 1: 15 lo estructura así:
15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
No debemos engañemos, el pecado no es un acto espontaneo, no mientas ni te mientas, para que el pecado sea consumado hay un proceso detrás, hay puertas que fuiste abriendo poco a poco, lo sútil de las cosas que consideramos como pequeñas terminarán arruinándolo todo, todo comienza con una mirada, luego una sonrisa, acercamiento, conversación que poco a poco va tornándose en seducción, luego caricias, besos y fornicación.
Esto es lo que está describiendo aquí el texto, ese deseo que iba y venía, que estaba ahí, con el que estabas batallando, y estabas resistiendo a las justas con una leve disciplina espiritual, y de pronto, cediste un centímetro, ya fuiste.
Porque la concupiscencia después que ha concebido dice, da a luz el pecado
Aquí la figura es como cuando una madre da a luz a una criatura, un bebé, pues ese bebé que dá a luz la concupiscencia es el pecado.
Así pues, la concupiscencia o ese deseo intenso en lugar de ser quitado, de sacarlo, lo alimentaste y lo volviste a pensar, lo prolongaste, el texto dice que ya pecaste, un ejemplo de esto lo vemos en Mateo 5: 27, 28
27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.
28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
Esto es lo que pasó con David, en 2 Sam 11: 2
2 Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio (el la contempló) desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.
Ahora, si nos ponemos a analizar el contexto David ¿debía estar ahí? No, ¿dónde debió estar? En la guerra, entonces que hacia ahí.
Generalmente por estar en el lugar equivocado es que caemos en la tentación, que haces donde no deberías estar o peor aún donde sabes que no deberías estar; por ejemplo: si eres débil con las mujeres, ¿qué haces metido ahí entre mujeres?, a las mujeres, tienes una debilidad con los hombres ¿Qué haces metido en medio de ellos?, eres débil a la pornografía a la masturbación, que haces solo, que haces metido en redes o internet viendo contenido que sabes que luego te llevará a ver contenido sexual, eres débil con el alcohol, las drogas u otros vicios que haces frecuentando a gente o a lugares donde sabes que vas a caer otra vez.
Sal de ahí, quieres seguir pervirtiéndote tu mente y corazón, pecados como la pornografía y la fornicación ya sea físico o mental te quitan la fuerza, destruyen tu mente, estos desvirtúan al sexo opuesto, los trata como objetos de satisfacción, pecados como la fornicación pervierten nuestros conceptos, el hombre suele excusar la fornicación con el amor ¿ustedes creen que hay amor ahí?, sin duda es un concepto falso del amor, 1 Cor 13: 5 nos dice que el amor:
no hace nada indebido, no busca lo suyo,
y en hebreos 13: 4 nos dice:
Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
Ten cuidado, puedes creer que nadie te ha visto, crees que nadie se da cuenta, tal vez no, pero una cosa, Dios ya lo sabe, Dios quien es omnisciente ya sabe que estas en pecado, y si eso no te hace temblar, nada lo hará, si no tienes sensibilidad sobre esto, ya eres presa del diablo, examina tu fe, si es que estas en los caminos del Señor, no te has puesto a pensar en eso, porque te deleitas en tu pecado, porque caes una y otra vez en lo mismo, o ni siquiera caes sino que vives ya con una mente infestada con todo tipo de pecados, en 1 Jn 3: 5 - 9
5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él.
6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.
9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Otra vez digo, examínate si estas en los caminos del Señor.          
Luego dice Santiago 1: 15
y el pecado, siendo consumado
Es decir, al crecer el pecado, al acumular más cosas a él, puede ser una acción, en caso de tentación sexual, en tu mente ya pecaste, y ahora lo vuelves en acción, de esa manera lo consumas, es como añadir más pecado a tu pecado, son aquellos que en su mente ya han pecado y ahora están en a búsqueda del momento oportuno o la oportunidad de consumarlo en su totalidad.
da a luz la muerte.
Al estar hablando a creyentes, el autor Santiago nos busca decir que esto no se refiere a muerte espiritual, como si lo hace en el incrédulo, sino que el efecto del pecado en el creyente es el de hacerlo seco espiritualmente, lo contrario a lo que dice en Vv. 12 que son quienes reciben su corona por haber pasado la prueba, aquí el que cae en tentación lo que hace es volverse en alguien sin fruto, estéril, que no sirve, estas son las consecuencias, el de separarnos de Dios.
Isaias 59: 2
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
Y provoca que el Espíritu de Dios se apague, 1 Tesalonicenses 5: 19
No apaguéis al Espíritu
4. COMO LIBRARNOS DE LA TENTACIÓN
Debemos saber que solo no podemos, por esto, si alguno se encuentra en esta situación, si ves que no puedes y constantemente caes en la tentación, primero confiesa tu pecado 1 Jn 1: 9
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Luego pide al Señor que no te deje ser presa de tus propios deseos, acércate a su palabra y recuerda tu realidad en Cristo, Rom 6: 11 – 14ª dice:
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
14a Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros;
Renueva tu mente de manera constante con tu palabra, por nada no dirá el salmista en salmos 119: 9
¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.
Solo la palabra puede limpiar tu mente y desalojar todo pensamiento podrido que busca hacerte caer en tentación, solo la palabra puede ser usada como espada para vencer a la tentación, como lo hizo Jesús en el desierto, escrito está, he aquí donde radica la necesidad de retener la palabra en nuestra mente, el saber usarla, el memorizarla, así que si te encuentras en una situación de tentación, puedan venir a tu mente textos como: 1 Cor 6: 12 “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna”; o 2 Cor 5: 17De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”; y veras que esto te ayudara a salir victorioso, porque solo esta espada podrá contrarrestar las asechanzas de la tentación.
CONCLUSIÓN
La tentación está presente, y lo estará hasta el día de tu muerte, por eso no bajes la guardia, satúrate de la Palabra para que tengas la mente de Cristo y puedas resistir en la hora de la tentación, porque si no caerás una y otra vez, y ya ni te darás cuenta cuan al fondo te encuentras, espero que podamos vencer, que Dios nos ayude.
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