¿Por qué necesito congregar regularmente?
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INTRODUCCIÓN: La Barrera Imposible y el Velo Rasgado
INTRODUCCIÓN: La Barrera Imposible y el Velo Rasgado
Imaginemos por un momento que estamos en Jerusalén, en el año 60 d.C., parados frente al Templo de Herodes. Si intentáramos entrar al lugar más sagrado, el "Lugar Santísimo" (Hagia Hagiōn), nos toparíamos con una barrera formidable: El Velo.
Según el historiador judío Flavio Josefo (Guerras de los Judíos 5.5.5) y la tradición rabínica (Mishnah, Middot), este no era una cortina de ventana. Era una obra de ingeniería diseñada para intimidar:
Tenía unos 20 metros de altura (como un edificio de 6 pisos).
Tenía un grosor de un palmo (casi 10 centímetros de tela compacta).
Era tan pesado que se decía que se necesitaban 300 sacerdotes para manipularlo.
Este velo tenía un solo mensaje teológico, basado en Levítico 16:2, donde Dios advirtió a Aarón: "que no entre en todo tiempo en el santuario detrás del velo... para que no muera". El mensaje era: "¡ALTO! Dios es Santo, tú eres pecador. No puedes pasar."
Pero hoy, al abrir nuestras Biblias en Hebreos 10:19, leemos algo que habría escandalizado a un judío del primer siglo: "Teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo".
¿Qué pasó con esa barrera de 10 centímetros? Los evangelios sinópticos nos dan la respuesta histórica exacta. Mateo 27:51 (y paralelos en Marcos 15:38 y Lucas 23:45) registra: "Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo".
El pasaje de hoy nos enseña que, gracias a ese evento histórico, toda la iglesia ha sido constituida como un cuerpo de sacerdotes que ministra en la presencia de Dios.
Leamos por favor Hebreos capitulo 10, versos 19 al 25:
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Oremos al Señor
EL FUNDAMENTO: Nuestro Derecho Legal (vv. 19-21)
EL FUNDAMENTO: Nuestro Derecho Legal (vv. 19-21)
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
Antes de decirnos qué hacer, el autor establece tres realidades indicativas que poseemos. No podemos actuar como sacerdotes si no tenemos la credencial.
Tenemos Libertad y Sangre (v. 19)
Tenemos Libertad y Sangre (v. 19)
Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
La Actitud: La palabra clave es Parrhesía. En la democracia griega significaba "libertad de palabra" o "derecho ciudadano". En el culto judío, el Sumo Sacerdote entraba con temor y temblor una vez al año en el Yom Kipur. Pero nosotros tenemos "franqueza". Como dice Efesios 3:12, tenemos "seguridad y acceso con confianza".
El Medio: "Por la sangre de Jesucristo". En el Antiguo Pacto (Levítico 16:14), el Sumo Sacerdote debía llevar sangre de toro y de macho cabrío para no morir. Nosotros entramos protegidos no por sangre animal, sino por la sangre del Hijo de Dios, que satisface plenamente la justicia divina.
Tenemos un Camino Nuevo y Vivo (v. 20)
Tenemos un Camino Nuevo y Vivo (v. 20)
por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
La Inauguración: El verbo "abrió" (enekainisen) significa inaugurar o dedicar. Cristo estrenó una nueva dimensión de acceso. Es "nuevo" (prosphaton, literalmente "recién inmolado") porque su eficacia nunca caduca, y es "vivo" porque nuestro camino no es un ritual, sino una Persona que vive para siempre (Juan 14:6: "Yo soy el camino").
La Tipología del Velo: El texto hace una identificación teológica profunda: "el velo, esto es, de su carne". El velo del templo ocultaba la gloria de Dios; la carne de Jesús (su humanidad) velaba su deidad. Cuando su carne fue desgarrada en la cruz, el velo físico se rompió. No rodeamos el velo; pasamos a través de la muerte de Cristo.
Tenemos un Gran Sacerdote (v. 21)
Tenemos un Gran Sacerdote (v. 21)
y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
El Oficio: No entramos solos. Tenemos un "Gran Sacerdote" (Hierea Megan). Según Salmos 110:4, Él es sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. Él está allí para recibirnos y abogar por nosotros (Hebreos 7:25).
El Lugar: Él gobierna "la casa de Dios". En el AT, la casa era el edificio material. En el NT, como aclara 1 Timoteo 3:15, la casa de Dios es "la iglesia del Dios viviente". Él es la cabeza de la Iglesia.
LA LITURGIA DEL CREYENTE: Tres Movimientos Sacerdotales (vv. 22-25)
LA LITURGIA DEL CREYENTE: Tres Movimientos Sacerdotales (vv. 22-25)
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Si ya tenemos el acceso, ¿qué debemos hacer? El texto nos da tres mandatos subjuntivos ("acerquemonos", “mantengamos”, “consideremonos”). Estos corresponden a las labores de preparación que hacía un sacerdote levítico según Éxodo 29 y Levítico 8, pero ahora aplicadas a la vida espiritual.
Movimiento Hacia Dios: La FE (v. 22)
Movimiento Hacia Dios: La FE (v. 22)
acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.
Aquí vemos el paralelo directo con la consagración sacerdotal. Para acercarse (proserchōmetha, término técnico de culto), se requieren cuatro condiciones:
Corazón Sincero: (alēthinēs). Dios demanda verdad en lo íntimo (Salmo 51:6). No podemos acercarnos con hipocresía o doble vida.
Plena certidumbre de fe: No es una esperanza vaga, es una convicción absoluta de que somos aceptados.
Corazones purificados (rociados): Referencia a Levítico 8:23-24, donde Moisés rociaba sangre sobre los sacerdotes. Pero aquí el rociamiento es interno: limpia la "mala conciencia". Cumple la profecía de Ezequiel 36:25: "Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados... y os daré un corazón nuevo".
Cuerpos lavados: Referencia a Éxodo 29:4 y Éxodo 30:19-21, donde Aarón y sus hijos debían lavarse en la fuente de bronce antes de entrar, bajo pena de muerte. Para nosotros, esto alude al Bautismo cristiano (el acto externo) que refleja la regeneración interna (Tito 3:5, "el lavamiento de la regeneración"). Aplicación: La adoración requiere santidad integral: interna (conciencia) y externa (conducta/cuerpo).
Movimiento Hacia el Mundo: La ESPERANZA (v. 23)
Movimiento Hacia el Mundo: La ESPERANZA (v. 23)
Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.
La Acción: "Mantengamos firme" (katechōmen - retener, sujetar fuertemente). El contexto de Hebreos era la persecución; la tentación era soltar a Cristo para volver al judaísmo seguro.
La Confesión: "Profesión" (homologian). Significa decir públicamente lo mismo que Dios dice. Nuestra "liturgia" incluye testificar ante el mundo que Jesús es el Señor (Romanos 10:9).
La Base: No es nuestra fuerza, sino el carácter de Dios: "Fiel es el que prometió". Como dice 1 Tesalonicenses 5:24: "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará".
Movimiento Hacia los Hermanos: El AMOR (vv. 24-25)
Movimiento Hacia los Hermanos: El AMOR (vv. 24-25)
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
El sacerdocio cristiano no es solitario. No puedes ser sacerdote en una isla desierta. Necesitas ministrar en la "Casa".
El Deber de la Observación Profunda (v. 24)
El Deber de la Observación Profunda (v. 24)
Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;
El verbo es Katanoōmen (Considerar atentamente). Es el mismo verbo usado en Hebreos 3:1 ("Considerad... a Jesús"). Debemos estudiar a nuestros hermanos con la misma atención con la que estudiamos a Cristo o las Escrituras.
Propósito: "Estimularnos" (paroxusmos). Esta palabra griega aparece en Hechos 15:39 para describir el "desacuerdo" agudo entre Pablo y Bernabé. Aquí se usa irónicamente: debemos provocar un "paroxismo" o un "ataque" de amor y buenas obras en los demás. Debemos ser incitadores de la gracia.
La Asistencia como Mandato y Resistencia (v. 25)
La Asistencia como Mandato y Resistencia (v. 25)
no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
El Problema: "Como algunos tienen por costumbre". El abandono de la asamblea local (episunagōgēn) es el primer paso hacia la apostasía.
El Mandato: "No dejando de congregarnos". La fe cristiana es corporativa. La adoración privada no sustituye a la asamblea pública.
La Urgencia Escatológica: "Y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca". Se refiere al Día del Juicio o la Segunda Venida (Romanos 13:11-12). En los tiempos finales, la comunión no es un lujo, es un mecanismo de supervivencia espiritual.
CONCLUSIÓN Y LLAMADO
CONCLUSIÓN Y LLAMADO
Hermanos, el mensaje es claro. El velo que separaba a Dios del hombre ha sido rasgado por la obra de la cruz. Ya no hay barrera legal.
Pero la pregunta hoy es:
¿Estamos ejerciendo nuestro sacerdocio?
¿Te has lavado en la fuente? ¿Estás confiando en la sangre de Cristo para limpiar tu conciencia, o sigues cargando culpas pasadas?
¿Estás entrando al Santuario? ¿O te quedas en el atrio de la indiferencia?
¿Estás provocando a tus hermanos? ¿Vienes a la iglesia a ver qué recibes, o vienes a observar a quién puedes estimular al amor?
Cristo, nuestro Gran Sacerdote, abrió la puerta y nos espera adentro. Entremos con confianza.
Oremos.
