La Terrible Responsabilidad
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Introducción
Introducción
Un anciano en su lecho de muerte estaba profundamente turbado. Cuando finalmente reveló la causa de su angustia, confesó que de niño, junto con otros chicos, había cambiado un indicador de direcciones en una encrucijada para que señalara en sentido contrario, y durante toda su vida se había preguntado a cuántas personas habría hecho tomar una dirección equivocada.
La moraleja detrás de esta historia es la falta de consciencia que tenemos del alcance real de nuestras acciones. Un gesto aparentemente insignificante—cambiar un indicador de direcciones—se convierte en una carga de culpa que persigue a alguien durante décadas. De manera similar, cuando inducimos a otros a pecar o somos piedras que hacen caer a otros, iniciamos una cadena de consecuencias que trasciende nuestro control y comprensión.
Vaya conmigo a Mateo 18:6–9 y observemos el terrible peso de responsabilidad que recae sobre cada uno de nosotros, tanto respecto a cómo tratamos a otros creyentes como en relación con nuestras propias acciones.
Mateo 18:6-9 Así pues, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como este en mi nombre, a mí me recibe. Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar.
¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
Y si tu mano o tu pie te es ocasión de pecar, córtatelo y échalo de ti; te es mejor entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos y dos pies, ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de pecar, arráncatelo y échalo de ti. Te es mejor entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos, ser echado en el infierno de fuego."
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Tanto este como otros pasajes de las Escrituras son muy enfáticos proporcionándonos una idea sobre la gravedad de ser “piedra de tropiezo” a otros para que caigan en el pecado, para que desagraden a Dios.
Jesús en el versículo 6 enfatiza que es mejor enfrentar severas consecuencias que perjudicar la fe de los demás, y con ello resalta la importancia de cuidar nuestras acciones y su impacto en la comunidad.
7 ¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
¿Qué significa la frase “piedra de tropiezo”?
Una piedra de tropiezo es cualquier cosa que, colocada en el camino de otro, lo hace caer. (Eso es muy fácil de comprender)
Pero existen 2 términos griegos que se traducen en la Biblia como “piedra de tropiezo o motivo”
Skandalon originalmente designaba la parte de una trampa donde se coloca el cebo—el mismo lazo o trampa. Es literalmente el pedazo de madera que acciona una trampa, y en sentido metafórico comunica la idea de una incitación deliberada al pecado. Este término enfatiza la intención de dañar o atrapar.
Proskomma, por su parte, designa un obstáculo contra el que uno puede dar con el pie. Mientras que skandalon a menudo implica una intención de dañar, proskomma puede ser simplemente un obstáculo en el camino sin que esté presente la idea de querer causar daño.
Puedo distinguir tres cosas que constituyen la columna vertebrar de este verso:
Existe un variedad de formas de hacer tropezar a otros.
De paso, como ya hemos visto existen intencionales y no deliberados.
Apocalipsis 2:14 "“Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad."
Están en las redes sociales, están en la radio, en el televisor, en youtube, por donde quiera.
Romanos 14:13 "Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano."
1 Corintios 8:9 "Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil."
Esta es la razón por la que necesitamos cuidar nuestro comportamiento y la influencia que tenemos en los demás, especialmente en aquellos que son más vulnerables en su fe o aquellos que son más sensibles.
1 Corintios 10:32 "No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios;"
Hermano nuestro propósito es que reflexione sobre tus propias acciones y palabras, y cómo estas pueden afectar la vida espiritual de quienes te rodean. Bíblicamente existe una responsabilidad moral y espiritual en nuestras interacciones diarias.
En estos versículos pudimos observar algunas acciones que forman parte del abanico de posibilidad que propician ser motivo de tropiezo para otros. Pero quiero mencionar que las acciones que se convierten en piedra de tropiezo para otros son muy diversas: las malas actitudes, palabras deshonestas o hirientes, la altanería, la glotonería, las conductas insensatas, la falta de amor y el orgullo. Otros obstáculos comunes incluyen el pecado sexual, la avaricia, una familia con mal testimonio, una doctrina deficiente y la hipocresía religiosa.
Muchos cristianos profesantes son piedras de tropiezo porque su adoración está divida. Los domingos adoran a Dios, pero los demás días, Dios ocupa poco o ningún lugar en sus pensamientos.
Dwight Lyman Moody (Evangelista)
Nosotros debemos vivir de manera que nuestras acciones edifiquen la fe de otros, no la derrumben, entendiendo que ser responsables ante Dios incluye cómo influimos en nuestras comunidades.
2. Es inevitable que vengan las piedras de tropiezo
En este mundo caído en que vivimos es imposible estar libres de piedras de tropiezo. Ya sean intencionales o no intenciones.
¿Qué debemos hacer nosotros? No debemos dormirnos ante esta realidad ni ser pasivos. Debemos estar tan apercibidos de todas las posibilidades de caer. Además, Aunque los tropiezos son inevitables en un mundo lleno de obstáculos espirituales, el creyente no podrá eludirlos completamente.
¿Qué debemos hacer entonces?
Lo fundamental no es el hecho de tener que afrontarlos, sino la manera como lo hacemos: con fe e integridad, o con desánimo y caída.
Esta distinción es crucial: los tropiezos no son enemigos inevitables de la fe, sino pruebas que revelan su autenticidad. Los tropiezos son necesarios para poner a prueba la autenticidad de nuestra fe. Si nuestra vida estuviera libre de toda prueba y todo tropiezo, ¿Cómo se sabría si somos capaces de superar la tentación? ¿Cómo creceríamos en madurez y santidad? Dios no tienta a nadie, pero permite que estemos en medio de tentaciones para que, al luchar contra ellas, podamos crecer espiritualmente.
El creyente no enfrenta los tropiezos en soledad. El creyente goza de la protección especial de Dios en su caminar por el mundo, como Jesús pidió al Padre: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Además, aun en la mayor de las tentaciones, nunca llegará a un nivel que le sea imposible salir de ella, con las fuerzas que Dios le comunique
Mateo 18:7 "¡Ay del mundo por sus piedras de tropiezo! Porque es inevitable que vengan piedras de tropiezo; pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!"
3. Hay consecuencias para quienes son piedra de tropiezo.
Jesús establece serias advertencias hacia equillos que son capaces de hacer tropezar a los demás.
Mateo 18:6 "Pero al que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le sería que le colgaran al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno, y que se ahogara en lo profundo del mar."
¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!
¿Por qué es tan serio y tan drástico este asunto? ¿Por qué una advertencia tan terrible?
Porque toda piedra de tropiezo se opone y contrarresta la misión de Cristo de salvar y edificar.
Mateo 18:10–11 "Mirad que no despreciéis a uno de estos pequeñitos, porque os digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos. Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido."
1 Corintios 10:32–33 "No seáis motivo de tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios; así como también yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos."
Conclusión
Tengan cuidado, para que el ejemplo de ustedes no contradiga su doctrina, para que no pongan piedras de tropiezo delante de los ciegos que puedan ser ocasión de su ruina; para que no desdigan con sus vidas lo que dicen con sus lenguas y sean así los más grandes obstáculos del éxito de sus propias labores.
Richard Baxter (Teólogo puritano)
Mateo 11:6 "Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí."
