El Éxodo Final
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Introducción
Introducción
Uno de los eventos más importantes en la vida del pueblo de Israel es la salida de Egipto.
Es uno de los puntos más dramáticos de la película los 10 Mandamientos donde Moisés aparece delante del Mar Rojo, levanta las manos, y de pronto el mar se abre para que los hebreos puedan pasar sobre tierra firme.
Este evento viene a ser para Israel un antes y después.
Antes del cruce del Mar Rojo - son esclavos en Egipto, sometidos a los trabajo forzado ordenados por el Faraón.
Después del cruce del Mar Rojo - son un pueblo libre, son el pueblo de Dios caminando hacía la Tierra que Dios había a sus padres.
Luego en el Nuevo Testamento Pablo recuerda a los Corintios de como la experiencia de los hebreos es una imagen de la experiencia de los cristianos.
1 No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar.
11 Todo eso les sucedió para servir de ejemplo y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos.
Lo que vivieron los hebreos cuando cruzaron el mar quedó registrado en la Biblia para “advertencia nuestra” o para “nuestra enseñanza”.
La Biblia nos dice que nosotros éramos esclavos del pecado.
17 Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida.
18 En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia.
Pero fuimos liberados del pecado y ahora somos esclavos de la justicia - somos siervos del Dios justo.
Pero, hay un Éxodo final - hay una liberación que Dios obrará a favor de su pueblo al fin de la historia de la humanidad.
Esto lo registra Juan en Apocalipsis 15.
En este capítulo vemos como Dios envía plagas sobre la humanidad en rebelión contra él - tal y como lo hizo en Egipto cuando Faraón no quería dejar libre a los hebreos.
Vemos el pueblo victorioso que han sido liberados de sus opresores.
Vemos el canto de victoria que de los liberados.
Las plagas
Las plagas
En el libro del Éxodo Dios envió sobre los Egipcios nueve plagas porque Faraón endureció su corazón y no quería liberar a los hebreos.
Esto lo leemos en Éxodo 7-11. Dios resume el juicio de los Egipcios con estas palabras.
3 Yo endureceré el corazón del faraón y, aunque haré muchas señales milagrosas y prodigios en Egipto,
4 él no les hará caso. Entonces descargaré mi poder sobre Egipto; ¡con grandes actos de justicia sacaré de allí a los escuadrones de mi pueblo, los israelitas!
5 Y cuando yo despliegue mi poder contra Egipto y saque de allí a los israelitas, sabrán los egipcios que yo soy el Señor.
Dios envía las plagas para demostrar que él es Dios sobre todas las cosas.
Los Egipcios oprimían al pueblo de Dios, Faraón los maltrataba, los enemigos de Dios querían someter a los hebreos - pero Dios muestra su poder para demostrar que su voluntad será cumplida y que su pueblo ha de vivir en libertad.
En el libro del Apocalipsis vemos siete iglesias que han sido oprimidas por los enemigos de Dios.
Los vemos sufrir persecución por su fe en Cristo.
Los vemos ser atacados por aquellos que insisten en dañar a los seguidores de Jesús.
Los vemos ser acosados por gente idolatra e inmoral.
La historia de la humanidad testifica que los seguidores de Jesús siguen siendo acosados por los enemigos de Dios.
Gobiernos ateos que persiguen al cristianismo.
Gobiernos musulmanes que imponen la pena de muerte a los que abandonan el Islam por el cristianismo.
Gobiernos seculares que pasan leyes y aceptan normas que van en contra de la Palabra de Dios.
El pueblo de Dios es minimizado, marginado, insultado, menospreciado, etc.
Dios anima a su pueblo dejándolo saber que al final de la historia él ha de enviar plagas como lo hizo en Egipto.
1 Vi en el cielo otra señal grande y maravillosa: siete ángeles con las siete plagas, que son las últimas, pues con ellas se consumará la ira de Dios.
Esto sucederá al final final “son las últimas”.
Con esto ha de consumarse la ira de Dios.
Es interesante que Juan usa la palabra plagas y no juicios - porque nos quiere hacer recordar el Éxodo de los hebreos.
Dios va a sacar a su pueblo de este mundo pero no sin antes enviar plagas sobre los que oprimen a su pueblo.
Para entender que son estas plagas necesitamos leer el capítulo 17. Pero, en los vv. 5-8 Juan nos da un anticipo de lo que serán estos juicios.
5 Después de esto miré y en el cielo se abrió el templo, la tienda con las tablas del pacto.
6 Del templo salieron los siete ángeles que llevaban las siete plagas. Estaban vestidos de tela de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos con bandas de oro a la altura del pecho.
7 Uno de los cuatro seres vivientes dio a cada uno de los siete ángeles una copa de oro llena del furor de Dios, quien vive por los siglos de los siglos.
8 El templo se llenó del humo que procedía de la gloria y del poder de Dios; nadie podía entrar allí hasta que se terminaran las siete plagas de los siete ángeles.
¿De dónde salen los ángeles que llevan las siete plagas?
Salen del templo de Dios.
Dios mismo es el que envía estas plagas.
A final de cuentas el juicio llegará porque es Dios quien lo ordena.
Notemos como el v. 8 menciona como el templo se llena de humo que procede de la gloria y el poder de Dios.
Cuando pensamos en la gloria y el poder de Dios pensamos en milagros, una sanidad divina, un acto sobrenatural de Dios en proveer para una necesidad, etc.
Dios quiere que entendamos que aun el juicio final de Dios es una muestra de la gloria y el poder de Dios.
En cada una de estas plagas Dios está mostrando a la humanidad rebelde que él es todopoderoso y que la gloria suprema le pertenece a él.
Los victoriosos
Los victoriosos
Juan ve a los siente ángeles pero luego su mirada se dirige hacía lo que parece un mar de vidrio.
2 Vi también un mar como de vidrio mezclado con fuego. De pie, a la orilla del mar, estaban los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número de su nombre. Tenían las arpas que Dios les había dado
¿Porque está esta multitud a la orilla del mar?
Nuevamente Dios quiere llevarnos a la historia del Éxodo.
Son el pueblo de Dios que ha salido de la esclavitud, han cruzado el mar, y ahora son el pueblo libre de Dios.
La Biblia los describe los que han “vencido a la bestia, a su imagen y al número de su nombre”.
Son el pueblo redimido de Dios de todos los tiempos (AT y NT).
Es posible que son los 144,000 de Apocalipsis 14:2 que producen un sonido como el “de músicos que tañen sus arpas”.
Así que Dios aquí reúna a todo el pueblo de Dios de todos los tiempos que le dieron la espalda a la bestia y rindieron sus vidas al Dios de Israel.
Entre estos nos encontramos nosotros que hemos creído en Dios.
Antes éramos enemigos de Dios pero ahora somos hijos y herederos de las promesas que Dios revela en la Biblia.
Antes no éramos pueblo pero ahora somos pueblo de Dios.
Así que todos los que hemos vivido la experiencia del Éxodo:
…éramos esclavos de Satanás, del pecado, de nuestros propios deseos y fuimos liberados por Jesucristo.
…ahora somos libres, somos pueblo de Dios y herederos de la vida eterna.
…algún día participaremos del Éxodo final en que Dios derramará su juicio sobre los que persiguen al pueblo de Dios y estaremos para siempre con él.
El canto de victoria
El canto de victoria
¿Qué hicieron los hebreos después de cruzar el Mar Rojo?
Dejaron atrás la esclavitud, los golpes, el abuso, la explotación, el trabajo forzado, etc.
Ahora serían libres para servir a Dios y dueños de su propia tierra.
Era tiempo de celebración.
La Biblia registra que los hebreos alabaron a Dios con cántico de júbilo.
1 Entonces Moisés y los israelitas entonaron un cántico en honor del Señor, que decía: Cantaré al Señor, que se ha coronado de triunfo arrojando al mar caballos y jinetes.
2 El Señor es mi fuerza y mi canción; ¡él es mi salvación! Él es mi Dios y lo alabaré; es el Dios de mi padre y lo enalteceré.
3 El Señor es un guerrero; su nombre es el Señor.
4 Él arrojó al mar los carros y el ejército del faraón. Los mejores oficiales egipcios se ahogaron en el mar Rojo.
5 Las aguas profundas se los tragaron; como piedras se hundieron en los abismos.
6 Tu diestra, Señor, reveló su gran poder; tu diestra, Señor, despedazó al enemigo.
Pues ahora el pueblo de Dios, al final de los tiempos, al ver su liberación final, cantan a Dios un cántico nuevo.
3 y cantaban el himno de Moisés, siervo de Dios, y el himno del Cordero: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de las naciones.
4 ¿Quién no te temerá, oh Señor? ¿Quién no glorificará tu nombre? Solo tú eres santo. Todas las naciones vendrán y te adorarán, porque han salido a la luz las obras de tu justicia».
Se le llama el himno de Moisés porque hasta el momento hemos visto los elementos del Éxodo.
Estos cantan al igual que sus ancestros de la fe - los hebreos - guiados por su libertador Moisés - cantaron a Dios por haberlos librado de la esclavitud.
Se le llama el himno del Cordero porque es el Cordero que los ha libertado.
Los elementos del canto son muy sencillos:
Reconocen la gran obra que Dios ha hecho.
Grande y maravillosa.
Reconocen la naturaleza de Dios.
Señor, Dios, Todopoderoso.
Justo y verdadero en sus caminos.
Rey de las naciones.
Santo.
Reconocen lo que el ser humano le debe rendir.
Temor
Gloria.
Todas las naciones deben venir y adorar a Dios.
Lo tremendo de este canto es que hasta este momento vemos como las naciones le dieron la espalda a Dios.
Los grandes imperios - Babilonia, Medo Persia, Grecia, Roma, Británico, Chino, EEUU, etc., todos los imperios le han dado la espalda a Dios.
No le temen.
No le dan gloria.
No se postran ante él en adoración.
Pero, el pueblo de Dios que ha sido liberado de la esclavitud al pecado le rinde adoración a Dios porque ha recibido una nueva naturaleza, su vida ha sido transformada, su corazón de piedra ha sido quitado, Dios lo ha convertido en un ser con hambre y sed de Dios.
Somos el pueblo del Éxodo.
Somos el pueblo libre.
Somos un pueblo constituido por gente de toda tribu, lengua, y nación para ser llamado el nuevo pueblo de Dios cuyo propósito principal en esta vida es darle gloria y alabanza a su libertador.
