NUTRIENDO LA SEMILLA

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INTRODUCCIÓN:

Ilustración: Imagina a un joven que recibe una pequeña planta como regalo. Al principio la coloca en un lugar especial, la mira con entusiasmo y sueña con verla crecer fuerte y verde. Pero con el paso de los días, se olvida de regarla, no le da luz ni cuidado, y poco a poco la planta se marchita hasta morir. Así también sucede con la fe: si no la alimentamos con oración y con la Palabra de Dios, aunque haya comenzado con entusiasmo, terminará debilitándose.
Declaración: Muchos jóvenes comienzan con entusiasmo su caminar con Dios, pero pronto se enfrentan a distracciones, tentaciones y prioridades desordenadas. Lo que parecía un fuego ardiente se convierte en una llama débil, porque la semilla del evangelio no fue nutrida.
Proposición: La Palabra nos enseña que la semilla del evangelio necesita ser nutrida con oración y lectura diaria de la Biblia para crecer y dar fruto. No basta con recibirla; debemos cuidarla, alimentarla y protegerla.
Frase transitoria: Veamos juntos TRES PUNTOS a considerar para alimentar esa semilla y que produzca en nosotros una vida que ame a Dios con todo el corazón.

I. LA SEMILLA NECESITA RAÍCES FIRMES EN LA PALABRA.

Mateo 13:19 RVR60
19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
En la predicación que Jesús hizo de la parábola del sembrador, comparó los cuatro resultados de la siembra a cuatro respuestas que obtiene el mensaje del reino.
Jesús dice que, cuando alguno oye la palabra pero no la entiende, el diablo (el malo), arrebata el mensaje que fue sembrado.
Necesitamos entender que “La semilla que no se arraiga en la Palabra se pierde fácilmente”.
¡La Biblia es el alimento que fortalece nuestras raíces espirituales!
“Estimado hermano joven, si quieren conocer a Dios, deben leer su Palabra cada día. No basta con escuchar en la iglesia; hay que meditar en ella personalmente”
Así como un estudiante que repasa sus apuntes cada día para no olvidar lo aprendido, así debemos repasar la Palabra para que permanezca en nosotros.
Si no tomamos la desición de araigarnos en la palabra, no vamos a fortalecer nuestras raices espirituales.
¡La semilla es la palabra y ella misma nos da el nutriente para que esa palabra sembrada en nosotros dé frutos!
Pero además de raíces, la semilla necesita agua constante para crecer. En nuestro caso:

II. LA SEMILLA SE NUTRE CON LA ORACIÓN DIARIA:

Filipenses 4:6 RVR60
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
La petición de Pablo a los filipenses era que por nada estuvieran afanosos. Pero de ningún modo era un llamado a que vivieran en forma despreocupada.
Pablo exhorta a los filipenses a orar en lugar de dar rienda suelta a la ansiedad.
¡Orar con acción de gracias involucra confianza en Dios!
Se usan cuatro palabras aquí para describir la comunión de un creyente con el Padre.
Oración (proseuj̱ē) describe el acercamiento de un creyente con el Señor.
Peticiones (deēsei) puntualiza la solicitud de una respuesta a una necesidad específica.
Acción de gracias (euj̱aristias) es una actitud del corazón, la cual debe siempre acompañar las oraciones de cualquier cristiano.
Ruego (aitēmata) comunica la petición de algo en forma definida y específica.
Jóvenes, La oración es como el agua que mantiene viva la semilla. Sin oración, la fe se seca y muere.
- Aplicación: “Los jóvenes enfrentan ansiedad, presión social y tentaciones. La oración les conecta con Dios y les da fuerza para mantener sus prioridades en orden”
- Ilustración: Un celular sin conexión a internet pierde acceso a todo. Así es un cristiano sin oración: desconectado de la fuente.
Frase transitoria: Cuando la semilla tiene raíces y agua, entonces puede crecer y dar fruto. Y para nosotros esto es que

III. LA SEMILLA DA FRUTO DEN UNA VIDA TRANSFORMADA.

Mateo 13:23 RVR60
23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Sólo la semilla que cayó en buena tierra tiene un resultado duradero y la producción de su fruto aumenta a ciento, a sesenta, y a treinta veces lo que fue sembrado.
¡La semilla nutrida por la Palabra y la oración produce fruto: carácter cristiano, amor a Dios y testimonio evangelístico!
¡La diferencia entre los resultados no radica en la semilla, sino en el suelo donde cayó!
“Jóvenes, el fruto de una vida que ama a Dios con todo el corazón se ve en decisiones correctas, en relaciones sanas y en pasión por compartir el evangelio”
- Ilustración: Un árbol que da sombra y alimento no solo vive para sí, sino que bendice a otros. Así debe ser la vida del joven cristiano.

CONCLUSIÓN:

Resumen:
La semilla necesita raíces en la Palabra.
Agua en la oración.
Fruto en la vida transformada.
- Llamado: Jóvenes, ¿Qué están haciendo con la semilla que Dios sembró en su corazón? Hoy pueden decidir nutrirla con oración y lectura diaria de la Biblia.
- Invitación: Si aún no has recibido la semilla del evangelio, abre tu corazón a Cristo. Él es la Palabra viva y el agua de vida que puede transformar tu vida y darte un nuevo inicio para amar a Dios con todo tu corazón.
Ilustración final: Una semilla que germina y se convierte en un árbol fuerte. Así es la vida que se nutre en Cristo.
¿Qué hay contigo?, ¿Tienes una vida así?
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