La iglesia de Éfeso a la que Timoteo estaba pastoreando estaba luchando con doctrinas heréticas (herejías), y Pablo dejó a su hijo para que corrigiera eso. (1 Ti. 1.3-4; 1 Ti. 4.1-5)
Entrenamiento
1 Ti. 4.7-8
1 Co. 9.27
Lectura de la Biblia
(1 Ti. 4.13; Dt. 6. 6-7; Ap. 1.3)
Oración personal
(1 Tes. 5.17; Neh. 1.5, 2.4)
Meditación
(Jos. 1.8; Ro. 15.4)
Memorización
(Sal. 119.11; Jn. 14.26)
Estudio
(2 Ti. 4.13; 1 Cr. 12.32)
Mayordomía
Tiempo (Ef. 5.15-16; Col. 4.5)
Dinero (Lc. 16.10-11; 1 Co. 4.2)
Evangelismo
(Is. 49.6; Mt. 28.18-20; Mr. 16 .15; 1 Co. 9.16)
Rendición de cuentas
(Ex. 32.21; Stg. 5.13-16)
Servicio
(Nm. 3:7–8; Ef. 3.7-9)
Retiro Espiritual
(1 Re. 19.8-12; Mt. 14.23; Mr. 6.46; Lc. 6.12)
Como cristianos, nuestra vida debe estar caracterizada por la disciplina. Nuestra vida peligra si no tenemos autocontrol (Pr. 25.28)