Justificación solamente por fe. Romanos 3:21-26
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Justificación solamente por fe. Romanos 3:21-26
Introducción: ¿Cuándo mueras irás al cielo? Yo creo que sí porque nunca he nada tan malo como para ir al infierno, yo no he matado a nadie, no he robado…no soy el más santo de todos, pero tampoco soy el peor; de manera que espero que Dios pueda tomar eso en cuenta.
En esa respuesta podemos ver cómo piensa la mayoría de la gente acerca de la salvación. La calificación final se determina como se ha comportado en esta vida; la fe de ellos está puesta en sus obras, no en el sacrificio de Cristo. Piensan que puede alcanzar el cielo solo comportándose bien. Esto ocurre porque no entendemos la santidad que Dios demanda para entrar en su presencia. Dios demanda la justicia perfecta para entrar en Su reino, la justicia moral de Dios. El estándar de la justicia es Su propia justicia.
La justificación ¿es sólo por fe? O ¿es también por medio de las obras?
Este es uno de los temas más controversiales entre protestantes y católicos romanos. Este tema es el corazón de la Reforma Protestante. Es necesario defender la postura protestante desde la Escritura misma. “Si la doctrina de la justificación (por fe) se pierde, se pierde todo el resto de la doctrina cristiana” (Miguel Núñez. Enseñanzas que Transformaron el Mundo. Pág. 57)
La pregunta crucial. ¿Cómo un pecador encuentra salvación en Cristo? La doctrina de la justificación solamente por la fe es la doctrina donde la iglesia se mantiene o se derrumba. Para los Reformadores la salvación de la condenación es solamente por fe, mientras que “la iglesia Católica Romana entiende y enseña que la salvación se obtiene a través de un sinergismo entre la gracia de Dios, la fe puesta en Dios más la obras que el hombre realiza” (Núñez).
Para la iglesia católica la causa instrumental es el sacramento del bautismo, mientras que los Reformadores enseñaron que la causa es la fe solamente, por eso es sola fide. Otra gran diferencia es que para los católicos romanos, Dios no declara justa a una persona a menos que esa persona tenga su propia justicia, es lo que lo llaman justicia inherente. Por eso, siguiendo ese pensamiento, cuando una persona muere en pecado mortal, esa persona va al infierno. Pero si una persona muere en algún pecado o en cualquier imperfección, no puede ser admitida en el cielo, sino que debe pasar primero al purgatorio para que le sea limpiada toda esa impureza en el alma hasta que alcance la justicia inherente. Sin embargo, como dice Sproul: “Gracias a Dios, la Reforma afirmó el evangelio bíblico, la verdad de que en el momento en el que una persona se hace poseedor de la fe salvífica, en ese momento es transferida del reino de las tinieblas hacia el reino de la luz, sus pecados son removidos, es declarada justa por la justicia de Cristo y es adoptado en la familia de Dios. No hay necesidad de una gracia inherente, un purgatorio o una segunda tanda de justificación” (Estamos Junto de verdad. Pág. 49)
Tristemente, muchos cristianos evangélicos tienen todavía en su mente esas enseñanzas católicas. Por ejemplo, si mueres en algún accidente, no pudiste confesar tus pecados y eso puede impedir tu entrada al cielo; también cuando pecan intentan restituir su relación con Dios por medio de sus diezmo u ofrendas, tipo indulgencias. Por eso la sola fide es crucial en nuestros días.
Su aparente problema: Una de las quejas u hombre de paja que usan los que atacan la sola fide es que predicamos un evangelio sin hacer buenas obras, pero esto no cierto. (Efesios 2:8-10; Santiago 2:14-20). La gran diferencia es que la obras son las evidencias de la justificación, no el medio. Para la iglesia católica romana las obras son medios de la justificación, algo como así: fe + obras = justificación; pero la perspectiva de los Reformadores es: fe= justificación + obras. Esto implica que las obras no añaden nada a la justificación, pero lo evidencia.
Proposición: Habiendo entendido que Dios demanda la justicia perfecta, nuestro primer punto es hacernos la pregunta ¿Cómo se alcanza la justicia de Dios? Se alcanza por fe. En el segundo punto veremos que la justicia que alcanzamos no es nuestra, es extra nos. Es la justicia de Jesucristo. Por eso se alcanza mediante la obra redentora de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Finalmente veremos que Dios mismo es quien nos justifica, nos declara justo.
Propósito: para que cada creyente en primer lugar, ame a Dios con toda la pasión por la obra que hizo Jesús por amor. También para que cada creyente descansa confiadamente en la obra redentora de Jesús. Finalmente, para que el no creyente abandona sus esfuerzos y vengan a Jesús para perdón de sus pecados.
I. ¿Cómo se alcanza la justicia de Dios? 22-23. Es aparte de la ley. Por medio de la fe,
¿Qué es la justicia de Dios? 21. Justicia. Rectitud moral, lo correcto. Antes de ver qué es la justicia, me parece menester entender que la justicia de Dios es su rectitud moral, y es esa rectitud que Él demanda para entrar en su presencia. El estándar de su justicia es su santidad.
A. Aparte de la Ley-nomos.
A veces se refiere al legalismo, la confianza estricta en uno mismo y los esfuerzos propios para alcanzar el nivel de la moralidad divida (Luc. 18:9). Algunas veces se refieren a los mandamientos y rituales ceremoniales de la ley mosaica. A veces también se refiere a los estándares generales. Otras veces a todo el conjunto de las Escrituras. MacArthur dice: “Pablo tiene el concepto de legalismo en mente, de los intentos realizados por el hombre para llegar a ser aceptable ante Dios por medio de sus propios esfuerzos humanos” (Com. Romanos. pág. 236).
Esa justicia fue testificada por la ley y por los profetas. Apuntaban la venida del Mesías venidero. Ese Mesías sería la previsión de la justicia perfecta que Dios demanda de los hombres. Debido que todos somos pecadores nadie alcanza esa justicia por méritos propios, por lo tanto, el medio para alcanzar la justicia es por fe, solamente por medio de la fe en la obra de Jesucristo. (Rom. 4:1-5)
B. Se adquiere por fe. Ver Rom. 5:1
La justicia, la rectitud moral, es la justicia de Dios absoluta y perfecta. Es esa justicia que Dios demanda a los que entran en su presencia (Sal. 24). Sola Fide. Este es el lema de la Reforma en cuanto a la justificación. El punto crucial no es la fe, sino la “sola”. Es decir, solo la fe es suficiente para ser justificado. Para Roma, la fe es importante pero no suficiente. “una persona no puede tener justificación sin fe, pero puede tener fe sin justificación” (Sproul).
II. La justicia se alcanza mediante la redención. 24-25 a.
A. Justificado. poner a cuentas con, justificar, vindicar, declarar justo, es decir, hacer que alguien tenga una buena relación. (verbo presente y pasivo). “La justificación es la declaración de Dios de que todas las demandas de la ley han quedado satisfechas en beneficio del pecador creyente, por medio de la justicia de Jesucristo” (MacArthur. Pág. 243)
B. Dios declara justo al creyente.Conocido como imputación. “El día que nosotros depositamos nuestra fe en Cristo como Señor y Salvador, ese día, Su santidad o Su carácter moral perfecto es cargada a nuestra cuenta o a nuestra vida” (Miguel Núñez. Pág. 63)
“La justificación esa una transacción de carácter puramente legal, en la que se cambia la situación judicial del pecador delante de Dios” MacArthur. Pág. 243.
· Dios declara justo al creyente. Esa declaración es legal. El creyente reciba la justificación al depositar su fe en Cristo, por lo tanto, la justificación es la de Cristo.
· El creyente podrá entrar en el cielo, no poder sus propias obras/justicia, sino por la justicia de Cristo.
C. Mediante la redención. liberación, redención, rescate, remisión (Ver. Ef. 1:7). “se emplea comúnmente para referirse al pago de un rescate para libertar a un prisionero de sus captores o el pago del precio establecido para libertar a un esclavo de su amo”
¿Cuál fue el pago de nuestra liberación? La sangre de Jesucristo. “esa gracia entregada gratuitamente le costó a Dios el sufrimiento y la muerte de su propio Hijo en la cruz, de modo que para el creyente ya no hay nada más que pagar” (MacArthur).
D. Dios mismo hizo la provisión. Propiciación. Medio de lograr el perdón, un sacrificio expiatorio. Tiene la idea básica de apaciguamiento o satisfacción. (1 Pedro 1:18-19).
“en las religiones paganas antiguas, al igual que en muchas religiones de la actualidad, es común la idea de que el hombre aplaque a un dios por medio de diversas ofrendas o sacrificios; pero en el Nuevo Testamento propiciación siempre hace referencia a la obra de Dios, no la del hombre” (MacArthur). Dios mismo provee la propiciación porque el hombre es incapaz de satisfacer la justicia de Dios a no se que pase la eternidad en el infierno.
III. Dios mismo nos justifica. 25 b -26.
Dios, en la crucifixión de Jesús proveyó castigo por el pecado suficiente para perdonar pecados. Él castigó a Su Hijo para satisfacer su justicia, ningún pecado queda sin ser castigado. Desde la caída de Adán pasó por alto el pecado no porque tolerara el pecado, sino en su paciencia no derramó su ira sobre la humanidad.
En la cruz Dios manifestó su justicia y su gracia. El sacrificio de Cristo satisfizo la justicia divina, y, por lo tanto, él puede justificar al pecador que pone su en Cristo sin pasar por alto su justicia.
El Salmista dice: “la misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron” (Sal. 85:10).
“Cristo murió para que la gente viera que ni la santidad ni la justicia de Dios han quedado abrogadas” (MacArthur. Pág. 255).
Conclusión: la sola Fide es la base de la salvación misma. Si rechazamos esta doctrina, rechazamos el evangelio mismo. La sola fide nos presenta la santidad y la justicia de Dios, y nos revela que no podemos alcanzarla con nuestras obras, no podemos con nuestra justicia inherente. Pero gloria a Dios por la obra redentora de Cristo, podemos ser justificados solamente por fe. También cabe recalcar que, una vez justificados empezamos a vivir la vida cristiana, la justificación de la sola fide nunca ha sido una licencia para pecar, sino más es el motivo para crecer en santidad. Las buenas obras evidencian que somos nueva criatura en Cristo.
