Jesucristo Nuestra Primicia
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Introducción
Introducción
¡Qué la Gracia de Dios y La Paz del Señor Jesús este con todos nosotros!
Amados hermanos acompañenme a Proverbios 3
Vamos a leer todo el capítulo.
Oración.
Hermanos,
A pesar de que leimos todo el capítulo completo solo vamos a profundizar en el los versículos 9 y 10.
Proverbios 3:9–10 "Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto."
Pero antes de entrar de lleno al estudio del pasaje de esta noche.
Hagamos un viaje a comprender la complejidad que tiene el libro de Proverbios.
Algo que nos han dejado muy claro en el Instituto: “un texto fuera de contexto solo genera un pretexto”.
Así que profundicemos en el contexto:
Siempre debemos tener presente que los textos originales no fueron escritos a nosotros en este caso en particular, Salomón le dejo estos proverbios a su hijo, es por eso que tiene aún más importancia el tener todo el panorama completo y sobre todo para comprender lo que el Salomón inspirado por el Espiritu Santo, le dejo de instrucciones a su hijo, pero eso no quiere decir que para nosotros no sea de gran bendición el tener la palabra de Dios, pero si debemos tener cuidado con la aplicación en nuestros días.
Sobre todo porque el libro de Proverbios, no es como los libros de Genesis, Exodo, o Hechos que son narrativos y que podemos ver claramente promesas de Dios.
Gordon D. Fee y Douglas Stuart en su libro titulado La Lectura Eficas de la Biblia, nos dan un contexto sobre el libro de Proverbios.
Primero lo define como que el Libro de Proverbios “es la fuente primaria de sabiduría prudencial; esto es, de reglas y máximas que la gente puede usar para llevar una vida responsable y exitosa”
Adicional a esto mencionan que como generalización, es útil anotar que los Proverbios enseñan lo que se podría llamar “valores fundamentales tradicionales”. En Proverbios se encuentra una recopilación de buenos consejos, para ese fin. No hay garantía, por supuesto, de que un joven siempre le vaya a ir bien en la vida. Lo que se dice en los Proverbios es que, en circunstancias iguales, hay actitudes y normas de comportamiento básicas que le ayudan a una persona a llegar a ser un adulto responsable.
Los Proverbios en hebreo se llaman meshallin (“figuras de dicción”, “parábolas” o “dichos breves”). Un proverbio es la expresión particular y breve de una verdad. Mientras más breve sea una declaración, más imposible es que sea totalmente precisa y aplicada universalmente. Sabemos que la declaraciones detalladas, extensas y precisas de un hecho, no sólo son difíciles de entender, sino que es casi imposible memorizarlas. Los proverbios se escriben de tal modo que cualquiera pueda aprenderlos de memoría.
En hebreo, muchos proverbios tienen cierto ritmo, repetición de sonido y cualidades de vocabulario que hacen fácil su aprendizaje.
Consideremos los proverbios en castellano:
“Antes que te cases, mira lo que haces” y “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”; vemos que tienen cierta rima y ritmo que los hace más atractivos. No se pueden olvidar tan fácil como las siguientes declaraciones: “Antes de comprometerte a algo permanente, considera las circunstancias y las opciones”; y “si no dejas acumular el trabajo, haciendo cada día lo que tienes a mano para hacer, todo será más facil”. Estas últimas explicaciones son más precisas, pero les faltan la fuerza y la eficacia de los proverbios anteriores, y es más difícil de recordarlas. “Antes que te cases, mira lo que haces” es una declaración inexacta; se puede entender mal, tal vez se crea que se aplica sólo al matrimonio.
Así pasa con los proverbios hebreos. Se deben entender considerando sus limitaciones. No lo dicen de todo acerda de una verdad, pero señalan hacia ella. Al pie de la letra, son inexactos, pero como guías didácticas para la formación de una conducta selecta, son insuperables.
Para que el mensaje sea útil, el proverbio no se debe considerar al pie de la letra, ni con demasiada universalidad.
Entonces, cuando estos proverbios se toman como son, y se entienden como una categoría especial de sugerencia acerca de la verdad, como lo son, se convierten en normas útiles e importantes para la vida.
Los proverbios presentan un modo sabio de tratar ciertas metas prácticas selectas, pero lo hacen de modo sabio de tratar ciertas metas prácticas selectas, pero lo hacen de modo que no se pueden considerar como garantía divina de éxito. Las bendiciones, recompensas y oportunidades particulares mencionadas en Proverbios es posible que surjan si uno sigue la sabia conducta que se bosqueja en el idioma figurado y póetico del libro. En cambio, en ninguna parte de los Proverbios enseñan algo sobre el éxito automático.
Los Proverbios no son garantías legales de Dios.
Cada proverbio inspirado se debe de equilibrar con otros y se debe entender en comparación con el resto de la Escritura. Un proverbio aislado, si se entiende mal, puede conducir a actitudes o compartamientos más inadecuados que si se leen los Proverbios en su totalidad. Además, hay que cuidarse de permitir que su interés intensamente práctico por las cosas materiales y este mundo haga olvidar el valor inigualador de otras Escrituras que advierten contra el materialismo y la mundalidad.
Los Proverbios se debe de leer como una colección.
Por esta última razón leimos todo el capítulo 3.
Podemos concluir este contexto en los siguientes puntos:
Los proverbios son generalmente parabólicos, es decir, figurados, pues su significado está más alla de su apariencia literal.
Son prácticos, no de teoría teológica.
Están compuestos de manera que se puedan memorizar, no con precisión técnica.
No apoyan el compartamiento egoísta, sino lo opuesto.
Las que reflejen una cultura antigua quizá necesiten una “traducción” adecuada, para que no pierdan su significado.
No son garantías de Dios, sino guías poéticas para la buena conducta.
Pueden usar un lenguaje muy específico, la exageración o cualesquiera de las técnicas literarias para transmitir su mensaje.
Dan buenos consejos para tratar con sabiduría ciertos aspectos de la vida, pero no los cubren todos.
Si se usan mal, los proverbios pueden justificar un estilo de vida materialista; si se usan bien, dan consejos prácticos para la vida díaria.
Honra a Jehová
Honra a Jehová
Ahora que tenemos más claro en la mente como debemos de acercanos al libro de Proverbios.
Leamos nuevamente el pasaje de esta noche:
Proverbios 3:9–10 "Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto."
Cuando leimos todo el capítulo es posible que te dieras cuenta que todo el capítulo en general.
Nos habla de obediencia.
Sin duda alguna Salomón le quería dejar en claro a su hijo la importancia de la obediencia en todos los aspectos de su vida.
Cuando le hace la mención de Honra a Jehová con tus bienes.
Salomón quiere que siempre tenga en mente que TODO es del Señor, todo lo que tienen, le pertenece, en eso no hay duda, pero Salomón no solo se enfoca en la cosas materiales, sino también al fruto de su trabajo. Cuando le hace la mención de primicias de todos los frutos.
Salomón le esta diciendo a David,
Recuerda que debes de cumplir toda la ley de Dios. Es decir, en todo lo que haga, debería de estar honrando a Jehová.
Y Salomón le deja en claro el resultado de ser obediente.
La metafora de que sus graneros estarán llenos de abundancia y sus lagares rebosarán de mosto, va más alla de tener solo comida y la provisión de Dios, sino que tendrá una vida plena, una vida llena de la presencia del Señor.
Jesucristo - Nuestra primicia
Jesucristo - Nuestra primicia
En el momento en el que el Señor Jesús resucito, se convirtió en nuestra primicia para todos los que morimos en Cristo. Esta es la certeza que tenemos al regreso del Señor Jesús.
1 Corintios 15:20–23 "Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida."
Sin la resurección del Señor Jesús vana sería nuestra fe.
1 Corintios 15:14–17 "Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados."
Así que amado hermano honremos a Nuestro Señor no solo con nuestros bienes, ni con el fruto de nuestro trabajo, sino con nuestra propia vida.
Estemos preparados para el regreso del Señor Jesús.
Dios bendiga su palabra.
Bendiciones.
