La mano de Dios está obrando (Hechos 25:1-27)

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Repaso

Hagamos un respaso de los capítulos que ya hemos visto en nuestra serie “El camino a Roma”:
Viaje a Jerusalén (21:1-16). Pablo viajó a Jerusalén para reunirse con Santiago y los ancianos.
Arresto en el templo (21:17-35). Un grupo de judíos intenta matar a Pablo, pero es rescatado y arrestado por el tribuno Lisias.
Defensa ante el pueblo (21:37-22:21). Pablo se defiende ante la multitud contando su conversión.
Ciudadano romano (22:22-30). Cuando Pablo menciona su llamado a los gentiles, los judíos nuevamente intentan matarlo. El tribuno ordenó interrogarlo bajo tortura, pero cuando Pablo le declaró su ciudadanía romana, tuvo gran temor por la forma en que lo había tratado. Al día siguiente, mandó convocar al Sanedrín.
Ante el concilio (23:1-11). Pablo se defendió ante el Sanedrín, afirmando tener una buena conciencia ante Dios y declarando su esperanza en la resurrección de Jesucristo. Esto provocó una fuerte discusión entre los fariseos y saduceos del concilio, por lo que el tribuno nuevamente manda llevar a Pablo a la fortaleza. Esa noche el Señor se presentó a Pablo para animarlo y comunicarle su propósito de ir a Roma a testificar (ser testigo, dar testimonio) de Cristo.
El complot (23:12-23). Un grupo de unos 40 judíos jura matar a Pablo mientras está preso, pero el tribuno se entera gracias al sobrino de Pablo.
Viaje a Cesarea (23:23-35). Pablo es transferido secretamente a Cesarea con una gran escolta para comparecer ante el gobernador Félix, la autoridad romana más importante en la provincia de Judea.
Juicio ante Félix (24:1-27). Pablo comparece ante el gobernador Félix en Cesarea.
La apelación (25:1-27). Ante la amenaza de los judíos, Pablo solicita al nuevo gobernador Festo que su caso sea llevado ante el César.

Introducción

Este es un capítulo raro:
No se menciona a Dios.
Sólo tres versículos registran palabras de Pablo (8, 10 y 11).
El protagonismo del relato lo tienen las autoridades judías y romanas, especialmente Festo.
Sin embargo, este capítulo es crucial para entender el plan que Dios estaba desarrollando en la vida de Pablo y su propósito de llevarle a Roma. Podemos ver su mano poderosa actuando detrás de escena y acomodando todas las piezas. Algunos predicadores lo relacionan con el libro de Ester, en el que tampoco se menciona a Dios explícitamente pero su poder es evidente a través de todo el relato.

Destruyendo los planes del enemigo (vv. 1-5)

Hechos de los Apóstoles 25:1–5 RVR60
Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después. Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron, pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino. Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle.
Cuando el nuevo gobernador Porcio Festo llegó a la provincia, la situación era muy complicada. El historiador Flavio Josefo registra: “cuando Festo llega a Judea, el país estaba siendo devastado por bandidos que incendiaban las aldeas y las saqueaban”. Festo aparentemente actuó con rapidez para eliminar las bandas rebeldes y devolver la paz. También decidió finalizar con el caso de Pablo, que su antecesor había dejado sin solución. Así que apenas tres días después de haber llegado a Cesarea (la capital de la provincia) lo vemos viajando a Jerusalén.
Una vez llegado allá, Festo fue abordado por los “principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos”, pidiéndole por favor (“como gracia”) que trajera a Pablo para ser juzgado; sin embargo, su verdadera motivación era matarlo en el trayecto, así como ya habían intentado en el pasado (cap. 23). Es increíble que después de dos años, su odio hacia Pablo no había disminuido; por el contrario, a pesar de la crítica situación en la que se encontraba Judea, la prioridad número uno de ellos seguía siendo matar al apóstol. Sus tácticas eran las mismas: el complot, la mentira y el asesinato.
¿Por qué tanto odio y tanta maldad de parte de los líderes judíos? Sabemos que el evangelio que Pablo predicaba amenazaba su posición y desafiaba sus creencias (especialmente los saduceos), pero sin duda aquí hay algo mucho más profundo. El mismo Pablo era consciente de esta realidad cuando escribía su carta a los cristianos en Éfeso:
Efesios 6:12 RVR60
Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
El enemigo de nuestras almas siempre se ha opuesto al plan de Dios. Él sabía que Pablo estaba siendo usado poderosamente para la proclamación del evangelio e intentaba por todos los medios detenerlo. Satanás es un ser cruel y despiadado: intentó asesinar a Jesús a través de Herodes el Grande cuando mandó matar a los niños menores de dos años en Belén; incitó a Herodes Antipas a decapitar a Juan el Bautista y a Herodes Agripa I a matar a Jacobo; utilizó a los judíos para matar a pedradas a Esteban; utilizó al mismo Pablo para encarcelar y matar a decenas de creyentes; y dejó fluir toda su crueldad hacia Jesucristo cuando colgaba en la cruz. No tiene nada de raro que ahora esté utilizando la misma estrategia en contra de Pablo. Ya Jesús lo había denunciado como homicida y mentiroso cuando hablaba con los judíos:
Juan 8:44 RVR60
Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Así que los judíos que perseguían a Pablo simplemente estaban siendo instrumentos en las manos de Satanás.
Pero aunque nuestro enemigo es muy poderoso, nuestro Dios es todopoderoso. Él había declarado su propósito para su siervo Pablo y nada en este mundo podría impedirlo. Y en este caso utilizó al procurador romano Festo para deshacer los planes del enemigo. Aunque él desconocía el complot de los judíos y sabía que podría haberse librado del problema (el “cacho”) que representaba Pablo simplemente entregándolo a ellos, se negó a complacerlos argumentando que “Pablo estaba custodiado en Cesarea” (es decir, siendo juzgado por la ley romana) e invitándolos a ir allá a presentar sus cargos.
El carácter activo y apegado a la ley de Festo contrasta fuertemente con el de Félix (indeciso y corrupto). Dios utilizó a este gobernador romano incrédulo para desarmar el plan de Satanás. No es casualidad que Festo estuviera en ese momento en ese lugar y en esa posición de autoridad: todo era parte del plan perfecto del Señor. Él es quien establece a los gobernantes y los utiliza para sus propósitos.
Romanos 13:1 RVR60
Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
Daniel 2:21 RVR60
El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
Esto NO significa que las autoridades tienen licencia (“cheque en blanco”, “chipe libre”) para hacer lo que quieran sin consecuencias. Ya vimos como Herodes Agripa murió comido por gusanos y cómo Félix fue depuesto y murió en una revuelta. E incluso aquellos que aparentemente no tuvieron consecuencias en esta vida tendrán que presentarse un día ante el trono del Gran Juez del Universo para dar cuenta de sus actos y recibir una condena de castigo eterno.
Aplicación: Dios está en control de todas las cosas. Él frustra los planes del enemigo y lleva adelante los suyos. Por eso debemos alinear nuestras vidas con su propósito y descansar en su soberanía.
Aplicación: ¡Cuántas veces Dios obra en nuestro favor sin que ni siquiera nos demos cuenta! Podemos vivir sin temor porque Él es nuestro protector:
Salmo 5:11–12 RVR60
Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Guiando nuestras decisiones (vv. 6-12)

Hechos de los Apóstoles 25:6–12 RVR60
Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo. Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar; alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada. Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.
Cuando los judíos llegaron a Cesarea, al parecer presentaron contra Pablo las mismas acusaciones que habían utilizado dos años antes delante de Félix: sedición, ser el líder de una secta e intentar profanar el templo. Pero a pesar del tiempo transcurrido, aún no tenían ninguna prueba para afirmar sus dichos. Pablo mantuvo su línea de defensa: “Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada”.
Frente a esta situación, Festo debería haberlo declarado inocente. Pero como veremos más adelante, el pobre gobernador romano no lograba entender completamente lo que estaba pasando. Él no era un conocedor de la religión y la cultura judías, y toda esta discusión le debe haber “sonado a chino”. Además, siendo una autoridad recién llegada, quería congraciarse (“quedar en la buena”) con las autoridades judías. Así que, sin pasar por encima de la ley romana, le preguntó a Pablo si estaba de acuerdo con ser juzgado en Jerusalén, pero colocándose él mismo como garante de un juicio justo (“ser juzgado de estas cosas delante de mí”).
Pero Pablo ya no estaba para más juegos con los judíos. Él sabía que en el pasado ellos habían intentado matarlo (varias veces) y probablemente sospechaba que querían intentarlo de nuevo en esta ocasión. Además, era consciente de que nunca tendría un juicio justo si el sumo sacerdote Ananías y el Sanedrín estaban involucrados. Así que hizo tres cosas: 1) afirmó su inocencia (que era evidente para todos), 2) declaró que su juicio debía seguir bajo la ley de Roma, y 3) haciendo uso de un derecho de su ciudadanía roma, apeló al César.
La apelación al Emperador (ius appellationis ad Caesarem) era un derecho exclusivo de los ciudadanos romanos. Al apelar, el acusado detenía cualquier juicio local en curso. El gobernador provincial ya no podía condenarlo ni ejecutarlo, sino que debía enviar el caso a Roma junto con una carta explicativa, para ser oído por el César o por jueces que actuaban en su nombre. Era una jugada riesgosa: la apelación podía demorar desde unos pocos meses hasta varios años (solo el traslado del acusado desde una provincia podía tomar semanas o meses, dependiendo del clima y las rutas marítimas) y el emperador podía absolver, condenar o simplemente prolongar el caso.
Esta apelación parece haber tomado por sorpresa a Festo, ya que tuvo que conversar con sus consejeros antes de responder: “A César has apelado; a César irás.”
Algunos han interpretado esta decisión de Pablo como un error, ya que en Hch 26:32 (spoiler de la próxima semana) el rey Herodes Agripa II dice: “Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César”. Pero personalmente creo que esa conclusión es incorrecta por tres razones:
SI Pablo hubiera sido dejado en libertad, lo más probable es que los judíos simplemente lo hubieran asesinado. En este momento, el apóstol estaba vivo sólo por la protección de las autoridades romanas.
Como vimos anteriormente, el propósito de Pablo era ir a Roma (Hch 19:21, Ro 1:9-10) y el Señor mismo le había confirmado que llegaría allá (Hch 23:11). Al apelar a César se aseguró un pasaje gratuito y con escolta a la capital del imperio.
En ninguna parte del relato de Hechos o en las epístolas vemos que Pablo se arrepienta de esta decisión o que alguien más la critique (excepto por el incrédulo rey Agripa II).
Así que es mucho más consistente con el relato considerar esta decisión de Pablo como guiada por el E.S., a fin de cumplir el propósito que Dios ya le había revelado. Recordemos que el apóstol se esforzaba por tener una buena conciencia, viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios. Sin duda, Él guió sus pensamientos en esta situación crítica en la que se encontraba para poder tomar una decisión correcta.
Aplicación: En muchas ocasiones es difícil saber qué decisión tomar. Hay situaciones en las que nuestros pensamientos se confunden y no podemos ver con claridad. Por eso necesitamos que nuestra mente sea renovada por la Palabra de Dios y por la obra del E.S. para que podamos comprobar Su voluntad, que es buena, agradable y perfecta (Ro 12:2).

Utilizando nuestro testimonio (vv. 13-22)

NOTA: mostrar línea de tiempo.
Hechos de los Apóstoles 25:13–22 RVR60
Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea para saludar a Festo. Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix, respecto al cual, cuando fui a Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo condenación contra él. A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación. Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre. Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba, sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo. Yo, dudando en cuestión semejante, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas. Mas como Pablo apeló para que se le reservase para el conocimiento de Augusto, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César. Entonces Agripa dijo a Festo: Yo también quisiera oír a ese hombre. Y él le dijo: Mañana le oirás.
El rey Agripa II (hijo de Agripa I, quien mató a Jacobo, encarceló a Pedro y murió comido por gusanos) y su hermana Berenice (con quien tenía una relación incestuosa, según registran varios historiadores de la época) vinieron a Cesarea a presentar sus respetos al nuevo procurador romano Festo, quien era la máxima autoridad en la provincia. (Su otra hermana, Drusila, había sido la tercera esposa del anterior gobernador, Félix).
Festo estaba preparando el envío de Pablo a Roma y tenía que escribir una carta para César explicando su situación, pero aún estaba confuso y no lograba comprender completamente las acusaciones de los judíos. Así que aprovechó la visita de varios días de Agripa y Berenice (ambos de ascendencia judías) para comentarles el caso que le había dejado el “gobierno anterior”, esperando que ellos le ayudaran a entender mejor los cargos contra Pablo. En sus propias palabras, “ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba, sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo”. Aún en medio de su confusión, Festo ha podido vislumbrar el evangelio y la importancia de la muerte y resurrección de Jesucristo (el punto central del conflicto).
Siendo de ascendencia judía, Agripa se interesó por el caso de Pablo y expresó su deseo de escucharle. Él no tenía autoridad judicial en este tema, ya que no era rey de la provincia de Judea (que dependía directamente de Roma en esta época) sino de las regiones del norte. Pero sin duda conocía los conflictos religiosos entre fariseos y saduceos y probablemente estaba interesado de manera personal en el tema. Aún teniendo una vida llena de pecado, el corazón de Agripa fue inquietado por el testimonio de Pablo y dijo: “Yo también quisiera oír a ese hombre.”
Aplicación: Dios utiliza nuestro testimonio y las situaciones en nuestra vida para despertar el interés de las personas y permitirles escuchar el evangelio. ¿Quieren las personas escucharnos?

Creando oportunidades (vv. 23-27)

Hechos de los Apóstoles 25:23–27 RVR60
Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo. Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros, aquí tenéis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, dando voces que no debe vivir más. Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarle a él. Como no tengo cosa cierta que escribir a mi señor, le he traído ante vosotros, y mayormente ante ti, oh rey Agripa, para que después de examinarle, tenga yo qué escribir. Porque me parece fuera de razón enviar un preso, y no informar de los cargos que haya en su contra.
Al día siguiente se concretó el encuentro. Aunque la máxima autoridad presente era Festo, fueron Agripa y Berenice los vanidosos que llegaron “con mucha pompa”; según algunas fuentes, con ropajes reales de color púrpura, con la corona de oro y collares reales resplandecientes que impactaron al público reunido. Pero no estaban solos: junto a ellos se encontraban “los tribunos y principales hombres de la ciudad”. Esta es la audiencia más destacada que Pablo ha enfrentado en toda su vida.
Ante ellos se presentó un hombre sin corona ni ropa reluciente, sino con la túnica de prisionero. Por este insignificante personaje es el que han reunido reyes, gobernadores y autoridades. ¡Dios estaba cumpliendo su propósito declarado para Pablo en Hch 9:15!
Festo nuevamente hace un resumen de caso: explica la solicitud de los judíos de matar a Pablo, reconoce que “ninguna cosa digna de muerte ha hecho”, da a conocer que el caso será llevado ante César y les informa a todos que esta audiencia tiene el propósito de que “después de examinarle, tenga yo qué escribir” en su carta al emperador. Una vez más se observa el carácter metódico, activo y apegado a la ley del gobernador romano.
¿Qué hará Pablo? ¿De qué hablará ante esta audiencia tan selecta? Tendrán que venir la próxima semana para saberlo, pero les hago un spoiler: ¡él va a predicar el evangelio!
Aplicación: ¿Qué posibilidades había de que una persona como Pablo tuviera una audiencia ante las más altas autoridades romanas para predicar el evangelio? Pero Dios ya lo había determinado de esta manera y le dio a Pablo la posibilidad de estar en esta posición privilegiada para dar testimonio de Jesucristo. Él es quien abre las puertas; nosotros sólo debemos ser testigos fieles.

Conclusión

Aunque a veces no lo veamos, la poderosa mano de Dios está obrando. Nada escapa a su control, nada le toma por sorpresa. Él cumplirá sus propósitos en nuestras vidas y en toda la creación. Él destruye los planes del enemigo, guía nuestras decisiones, utiliza nuestras circunstancias para que podamos dar testimonio de Jesucristo y crea oportunidades para la proclamación del evangelio en lugares y frente a personas que ni siquiera podríamos imaginar.
Salmo 115:3 RVR60
Nuestro Dios está en los cielos; Todo lo que quiso ha hecho.
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