Romanos 9:25-33

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Introducción
Introducción
La semana pasada vimos que Dios inculpa por resistir y rechazar su voluntad. Si sea un vaso de honra, Dios será glorificado. Si sea un vaso de deshonra, Dios será glorificado. La clave es que el barro cede a la formación del alfarero. Eso es lo que determina que tipo de vaso Dios hará.
Hoy terminamos con el capítulo 9. Estudiamos de verso 25-33.
Aquí veremos que aunque la mayoría de Israel no ha creído, un remanente de ellos será salvo. Además, los gentiles serán incluidos en los redimidos de Dios. Y, finalmente, esa redención se alcanza o se pierde basado en la raíz de fe del creyente.
Desarrollo
Desarrollo
1 - El remanente y los gentiles
1 - El remanente y los gentiles
25 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, y a la no amada, amada. 26 Y acontecerá que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no sois mi pueblo, allí serán llamados hijos del Dios viviente. 27 También Isaías clama tocante a Israel: Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, un remanente será salvo. 28 Porque Él consumará la obra, y la acortará en justicia, porque obra abreviada hará el Señor sobre la tierra. 29 Y como antes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra seríamos semejantes.
Aquí Pablo cita cuatro citas del AT.
v.25
23 Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de la que no ha obtenido misericordia; y diré al que no era mi pueblo: Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios.
Aunque habla del norte de reino de Israel como un pueblo restaurado, aquí Pablo lo aplica al pueblo gentil.
6 para alabanza de la gloria de su gracia, en la cual nos hizo aceptos en el Amado,
v.26
10 Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, que no se puede medir ni contar. Y sucederá que en el lugar donde se les ha dicho: Vosotros no sois mi pueblo, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente.
Pablo hace lo mismo otra vez.
18 y seré Padre a vosotros, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.
vv.27-28
22 Porque aunque tu pueblo, oh Israel, fuere como la arena del mar, solo un remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia. 23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación, ya determinada, en medio de toda la tierra.
v.27 - Aunque el pueblo judío es muy numeroso hablando físicamente, la cantidad de ellos que serán salvos es muy poquita. Unos pocos ahora y otros pocos durante la Tribulación.
Salvar a algunos de ellos (el remanente) es una promesa de Dios para guardar su pacto con Israel.
9 Mas sacaré simiente de Jacob, y de Judá heredero de mis montañas; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos habitarán allí.
v.28 - Es una referencia a la Tribulación cuando Dios cortará a la gran mayoría de la tierra pero un remanente será salvo
21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni jamás habrá. 22 Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
v.29
9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un pequeño remanente, seríamos como Sodoma, y semejantes a Gomorra.
Si Dios no salvara al remanente de Israel, ellos habrían dejado de existir en la tierra y Dios no pudiera haber guardado su pacto con ellos.
25 y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.
Su propósito doctrinal es al doble
vv.25-26 - Los gentiles serán incluidos
vv.27-29 - Solo un remanente pequeño de Israel será salvo
2 - La fe y las obras
2 - La fe y las obras
30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no procuraban la justicia han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por la fe; 31 pero Israel, que procuraba la ley de la justicia, no ha alcanzado la ley de la justicia. 32 ¿Por qué? Porque no la procuraron por fe, sino como por las obras de la ley, por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo, 33 como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que en Él creyere no será avergonzado.
v.30 - ¿Qué, pues, diremos?… - Aquí Pablo resume todo el asunto de su soberanía en cuanto a Israel.
…los gentiles…han alcanzado la justicia… por la fe; - Los gentiles han sido redimidos por la fe.
12 que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y extranjeros a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
v.31 - …Israel…no ha alcanzado la justicia - Los judíos quedan con su culpabilidad delante de Dios.
10 Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.
v.32 - ¿Por qué? - Los gentiles alcanzaron la justicia por fe y los judíos no la alcanzaron porque trataron de hacerlo por las obras.
11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente; porque: El justo por la fe vivirá,
vv.32-33 - …piedra de tropiezo… - La diferencia fue Cristo. Los judíos no pudieron llegar a confiar en Jesucristo y por tanto quedan en su pecado, perdidos, y condenados. Les era una vergüenza, no pudieron hacerlo. Pero, el hecho de su rechazamiento cumple perfectamente la palabra de Dios.
42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, esa misma, ha venido a ser la cabeza de ángulo: El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?
22 La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.
Conclusión
Conclusión
Entonces, capítulo 9 tiene sentido perfecto. A pesar de sus ventajas como pueblo de Dios, los judíos rechazaron a Cristo corporalmente. Ese rechazo reveló quienes no eran o son de la Israel de Dios. No es injusto que Dios da misericordia a algunos y a otros no. Porque esa misericordia se le da a la persona que responda por fe a su palabra, la que habla de Jesucristo el Salvador de todo el mundo (judíos y gentiles).
Entonces, como Dios es fiel, deberíamos confiar en Él. Él es recompensador a los que confían en él. La fe en Cristo, y no en sus propias obras, es lo que nos brinda la justicia y nos salva de la culpabilidad.
