Salmo 32:1 El Camino al Perdón Verdadero (1)
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“La felicidad que todos buscan… y pocos encuentran”
“La felicidad que todos buscan… y pocos encuentran”
Salmo 32:1
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.”
1. INTRODUCCIÓN: DIOS HABLA HOY
1. INTRODUCCIÓN: DIOS HABLA HOY
Quiero comenzar afirmando algo que la Biblia enseña con claridad: nadie llega a escuchar la Palabra de Dios por accidente. El libro de los Proverbios dice:
“El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos” (Proverbios 16:9).
Tal vez tú pensaste que decidiste venir, pero esta noche Dios ha permitido que estés aquí para escucharlo.
Este lugar no es un lugar santo por sí mismo. No es el edificio lo que hace sagrado este momento. La Biblia dice:
“La fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).
Cuando la Palabra de Dios es anunciada, Dios mismo está hablando al corazón humano.
Por eso debo ser claro desde el inicio. La Escritura nos recuerda:
“He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).
No mañana.
No después.
Ahora.
El texto que hemos leído comienza con una palabra profundamente humana y profundamente espiritual: “Bienaventurado”. El Señor Jesucristo usó esa misma palabra cuando dijo:
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3).
La Biblia afirma que existe una felicidad verdadera, una plenitud real, una paz profunda. Y esta noche Dios quiere mostrarnos dónde se encuentra y por qué muchos no la tienen.
2. DESARROLLO DEL MENSAJE
2. DESARROLLO DEL MENSAJE
A. La felicidad no es para los perfectos, sino para los perdonados
A. La felicidad no es para los perfectos, sino para los perdonados
El salmo no dice: “Bienaventurado el que nunca falla”. Dice:
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada” (Salmo 32:1).
Esto concuerda con lo que la Escritura enseña en toda la Biblia:
“No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10).
“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
Dios no está buscando personas que nunca se equivoquen. Dios llama a personas que reconocen su necesidad. El Señor Jesucristo dijo:
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:32).
La felicidad verdadera no comienza cuando uno se cree bueno, sino cuando uno reconoce su condición delante de Dios.
B. El problema del ser humano es el pecado
B. El problema del ser humano es el pecado
La Biblia define claramente el problema humano. No es económico, no es social, no es emocional en primer lugar. La Escritura dice:
“Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isaías 59:2).
El pecado no es solo cometer actos malos. Es vivir separados de Dios. Por eso la Biblia afirma:
“El alma que pecare, esa morirá” (Ezequiel 18:4).
“La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).
Esta muerte no es solo física. Es separación espiritual de Dios. Por eso el ser humano vive con culpa, con temor y con vacío, aunque intente llenarse con otras cosas.
El libro de Eclesiastés resume esta realidad cuando dice:
“Todo es vanidad y aflicción de espíritu” (Eclesiastés 1:14).
C. Dios actuó enviando a su Hijo
C. Dios actuó enviando a su Hijo
Aquí aparece la buena noticia del evangelio. La Biblia no termina con el pecado del hombre. Continúa con el amor de Dios:
“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
El Señor Jesucristo vino al mundo con un propósito claro. Él mismo dijo:
“El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
La Escritura enseña que Cristo murió de manera real y sustitutiva:
“Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).
Pero el evangelio no termina en la cruz. La Biblia proclama con poder:
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos” (1 Corintios 15:20).
Si Cristo no hubiera resucitado, no habría esperanza. Pero la Escritura afirma:
“Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.” (1 Corintios 15:14).
Cristo murió… y resucitó, venciendo al pecado y a la muerte.
3. HOY ES EL DÍA
3. HOY ES EL DÍA
Amigo, amiga, la Palabra de Dios es clara.
El salmo dice:
“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada” (Salmo 32:1).
Y la Biblia explica cómo ocurre ese perdón:
“Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19).
“Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31).
La salvación no es por obras. La Escritura declara:
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).
Hoy Dios te llama a responder. La Escritura advierte:
“Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones” (Hebreos 3:15).
No sabes si mañana tendrás esta oportunidad. Pero hoy Cristo, el que murió y resucitó, te ofrece perdón, vida y paz con Dios.
4. CIERRE
4. CIERRE
Bienaventurado no es el que se promete cambiar.
Bienaventurado es el que viene a Cristo por fe.
Que Dios, por su Espíritu, te conceda arrepentimiento y fe esta noche.
