Advertencia de Dios por medio de Jeremías

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En el reinado de Joacim el mensaje de Dios por medio de Jeremías era de arrepentimiento, pero el pueblo rechazó el mensaje de Dios.

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Advertencia de Dios por medio de Jeremías

Jeremías 26:1–6
1En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová, diciendo: 2Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra. 3Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras. 4Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros, 5para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis oído, 6yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra.

Introducción

Después de la muerte de Josías reinó su hijo Joacaz pero duró solo 3 meses porque Necao el rey de Egipto lo tomó prisionero.
Ahora reina otro hijo de Josías llamado Eliaquim (El Señor establece) pero el rey de Egipto le cambió el nombre por Joacim (Jehová ha establecido).
Cambió su nombre para declarar su dominio sobre Judá y porque Eliaquim significaba El Dios de todos los dioses ha establecido, por Joacim que significaba el Dios de Israel ha establecido.
Necao creía que El Dios de Israel era diferente al Dios de todos los dioses, cuando es el mismo y el único.
Durante el periodo de Joacim había conflicto entre Egipto y Babilonia, habiendo recibido el reino de Egipto le debía lealtad, pero Babilonia cobraba fuerza cada día.
Judá seguía con las costumbres religiosas pero su corazón estaba lejos de Dios. Isaías 29:13 "Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;"
Durante este periodo el ministerio del profeta Jeremías fue de predicar arrepentimiento.

La comisión

Jeremías 26:1–2 "En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová, diciendo: Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra."
Claramente se identifica el periodo del reinado de Joacim.
Los judíos acudían al templo a presentar sus ofrendas y adoración, pero no eran sinceros con Dios.
Por lo tanto, Dios ordena a Jeremías acudir al templo y declarar el mensaje de arrepentimiento.
El mensaje de Jeremías no anunciaba prosperidad o palabras agradables, era un mensaje confortativo.
La iglesia no puede modifica el sentido de la predicación para no ofender… tristemente ahora se busca agradar a la gente antes de predicar el verdadero mensaje de Dios. Gálatas 1:10 "Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo."
El mensaje del evangelio debe predicarse sin adulterarlo pero debe darse con convicción, fervor, firmeza y amor: 2 Timoteo 2:24–25 "Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad,"
Debemos predicar la verdad pero con compasión para que las personas se arrepientan.
La Palabra del Señor nos advierte: Apocalipsis 22:19 "Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro."
Jeremías presentó el mensaje del Señor al pueblo sin omitir nada y sin considerar que atentaba contra su vida.

El mensaje

Jeremías 26:4–6 "Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros, para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis oído, yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra."
La adoración y ofrendas del pueblo no eran sinceras, estaban cegados en su entendimiento viviendo una religión que Dios no aprobaba, pero ellos se justificaban, creyendo que lo poco que hacían para el Señor los libraría del mal.
Dios les reclama que no estaba prestando atención a su Palabra, que estaban rechazando el mensaje de los profetas por seguir sus propios criterios.
Nuestra sociedad se identifica como cristiana (aún los delincuentes) pero están muy lejos de Dios.
Es necesario evaluar nuestra vida a la luz de la Palabra de Dios y corregir lo que sea necesario.
El pecado de la obstinación es fatal porque cierra la mente a aceptar el error. 1º Samuel 15:23 "Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey."
He echo hincapié en la obstinación y la rebelión porque son pecados que pueden aparentar piedad, pero es la necedad y el rechazo a obedecer la Palabra de Dios, procurando justificar nuestras acciones.
Este es el problema con Judá, creían estar bien en su propia opinión pero ante los ojos de Dios estaba mal y por eso les advierte que vendrá maldición sobre ellos por su obstinación.

El rechazo

Jeremías 26:8 "Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase a todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás."
El pueblo rechazó el mensaje de Jeremías incitados por “Los sacerdotes y Profetas”, los espirituales y guías del pueblo.
La religión y las doctrinas son buenas cuando están sujetas a la Palabra de Dios… pero cuando se convierten en mandamientos de hombres se corrompen y traen pecado.
Los “siervos de Dios” pedían para el profeta la pena de muerte porque les predicó la Palabra de Dios.
Dios le había advertido a Jeremías que lo rechazarán: Jeremías 7:27 "Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán."
Pero también que lo guardará: Jeremías 1:19 "Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte."
Aunque Jeremías sufrió violencia e injusticia, Dios guardó su vida.
El pueblo rechazó la advertencia de Dios porque eran carnales… todo aquel que es carnal nunca aceptará el mensaje de Dios, siempre se justificará.
Pero el espiritual recibirá la Palabra y se humillará: Santiago 1:21 "Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas."
Fueron los príncipes (gobernantes políticos) los que salvaron la vida de Jeremías: Jeremías 26:16 "Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado."
Tristemente eran los “guías espirituales” los que se oponían a Dios, que se podía esperar del pueblo.
Tenían más temor de Dios los príncipes.
Hoy en día existen muchos líderes religiosos que están alejando a la gente de Dios, son instrumentos de Satanás: 2 Corintios 11:14–15 "Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras."

Conclusión

El mensaje de Jeremías fue de arrepentimiento, Dios estaba dando oportunidad de enmendar sus caminos: Jeremías 26:12–13 "Y habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído. Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros."
Ese es el mensaje que Dios envía ahora, no solamente al mundo perdido, también a su iglesia.
Lamentablemente Judá no prestó oido a la invitación del Señor, no pudieron matar a Jeremías pero si a Urías:
Jeremías 26:20–2320Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Jeremías; 21y oyeron sus palabras el rey Joacim y todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró matarle; entendiendo lo cual Urías, tuvo temor, y huyó a Egipto. 22Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán hijo de Acbor y otros hombres con él, a Egipto; 23los cuales sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al rey Joacim, el cual lo mató a espada, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo.
Joacim reinó 11 años en los cuales Dios no cesó en enviar sus profetas para advertirles pero los rechazó.
¿Qué decisión tomamos hoy nosotros?
¿Queremos escuchar palabras que endulcen el oido pero que conduzcan a la muerte?
O estaremos dispuestos a recibir la Palabra de Dios aunque parezca dura para obtener vida eterna?
Jeremías 23:29 "¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?"
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