La autoestima y nuestra posición correcta ante Dios
Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 11 viewsNotes
Transcript
1. La autoestima y nuestra posición correcta ante Dios
A. AUTOESTIMA
a) Escrituras clave
Salmos 139:13-16 Romanos 12:3
b) Introducción
Romanos 9:20-21; Efesios 2:10; 1 Samuel 16:7
Romanos 9:20-21 Reina-Valera 1960
20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?
Efesios 2:10 Reina-Valera 1960
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
1 Samuel 16:7 Reina-Valera 1960
7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
La autoestima es una opinión favorable, loable, prometedora y apropiada de nosotros mismos. Podemos tener un concepto demasiado alto de nosotros (Romanos 12:3
Romanos 12:3 Reina-Valera 1960
3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
Gálatas 6:3-4
Gálatas 6:3-4 Reina-Valera 1960
3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 4 Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse solo respecto de sí mismo, y no en otro;
o demasiado bajo (Efesios 2:10). Efesios 2:10 Reina-Valera 1960
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Como discípulos de Jesús, somos especiales a los ojos de Dios.
Dios, el creador del universo, vive en nosotros por su Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20).
1 Corintios 6:19-20 Reina-Valera 1960
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
Somos hijos de Dios, coherederos con Jesús y compartimos con El en su gloria (Romanos 8:17).
Romanos 8:17 Reina-Valera 1960
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.
Hemos sido hechos vivos con Cristo (Efesios 2:5:)
Efesios 2:5 Reina-Valera 1960
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),
y nos ha sido dada plenitud en Cristo (Colosenses 2:10).
Colosenses 2:10 Reina-Valera 1960
10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
En efecto, podemos hacerlo todo a través de El que nos fortalece (Filipenses 4:13)
Filipenses 4:13 Reina-Valera 1960
13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
y hemos sido levantados con Cristo y sentados en lugares celestiales (Efesios 2:6).
Efesios 2:6 Reina-Valera 1960
6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,
Necesitamos equilibrar la grandeza de quién somos en Cristo con una aceptación humilde de lo
que Dios quiere que seamos y lo que El quiere que hagamos.
Dios nos hizo (Salmos 139:13-16)
Salmos 139:13-16 Reina-Valera 1960
13 Porque tú formaste mis entrañas;
Tú me hiciste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado,
Y mi alma lo sabe muy bien.
15 No fue encubierto de ti mi cuerpo,
Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16 Mi embrión vieron tus ojos,
Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
Que fueron luego formadas,
Sin faltar una de ellas.
Dios nos hizo y nos conoció incluso antes que naciéramos. El es lo suficiente grande como para poder con nuestros mayores problemas y sacarnos de ellos. Si somos bajos, altos, gordos, delgados, feos, guapos, inteligentes, menos inteligentes, introvertidos o extrovertidos, deberíamos aceptarnos, porque esta es la manera en que Dios nos creó y nos hizo. El sabe lo que es mejor y producirá lo mejor en nosotros si se lo permitimos. Esto significa cooperar con El. No deberíamos estar contentos con el pecado en nuestra vida, ni con los problemas de nuestra vieja concupiscencia, mas deberíamos estar contentos de cómo fuimos hechos. Nunca hubo ni nunca habrá otra persona tal como tú. Los dones que Dios te ha dado y te dará, la manera en que te hizo, e incluso las circunstancias en que te ha puesto, todo te capacitará para hacer y llevar a cabo un trabajo que nadie más podría hacer tan bien como tú. Tú eres la mejor persona para la tarea que Dios te ha llamado a hacer. Has sido hecho y estás siendo moldeado por Dios para esa misma cosa. Has sido hecho con un patrón que no se repetirá nunca (Romanos 9:20-21).
Romanos 9:20-21 Reina-Valera 1960
20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así? 21 ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?
No deberíamos empuñar las armas contra la hechura de Dios. No deberíamos jamás, entonces, odiarnos ni tener ninguna amargura o resentimiento contra el Señor por habernos hecho de la manera que somos. Esto contristaría al Espíritu Santo de Dios en nosotros. Dios acepta toda la responsabilidad por nuestra creación, pero nuestro desarrollo y destino final depende de nuestra cooperación con El. ¡Es elección nuestra si dejamos que Dios lo haga o no! Jesús cambió el nombre de Simón por Pedro o Cefas. Lo hizo porque "Pedro" significa "roca" y "Simón" significa "junco". Un junco es movido con facilidad por todo viento, pero una roca es sólida y estable. Esto habría hecho que Pedro se viera diferente, haciéndole estable donde era inestable. Jesús sabía que Pedro había de llegar a ser un fundamento estable de Su iglesia. Pedro necesitaba verse como le veía Dios. Nosotros necesitamos hacer lo mismo. Dios ve lo que nosotros podemos llegar a ser en El por medio de Su amor y poder obrando en nosotros, y a través nuestro. Necesitamos vernos como Dios nos ve y no como nosotros nos vemos. El Señor no mira la apariencia exterior, sino que mira al corazón (1 Samuel 16:7).
1 Samuel 16:7 Reina-Valera 1960
7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
B. NUESTRA POSICION CORRECTA ANTE DIOS
a) Escrituras clave
Romanos 6:1-23 Romanos 8:1-39
2 Corintios 5:17 Romanos 7:1-25
Romanos 12:1-2
b) Nuestro viejo yo fue crucificado con Cristo
(Efesios 2:10)
Efesios 2:10 Reina-Valera 1960
10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.
Cuando nos convertimos en discípulos de Jesús, Dios ve a nuestro viejo yo como muerto. Dios llevó nuestro viejo yo y lo crucificó con Cristo Jesús (Romanos 6:6).
Romanos 6:6 Reina-Valera 1960
6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.
Hemos muerto y ahora vivimos con Cristo. Somos nuevas criaturas, lo viejo ha pasado, lo nuevo ha llegado (2 Corintios 5:17).
2 Corintios 5:17 Reina-Valera 1960
17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Nos hemos convertido en la justicia de Dios en Jesús (2 Corintios 5:21).
2 Corintios 5:21 Reina-Valera 1960
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Necesitamos considerarnos, por tanto, muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús. (Romanos 6:11).
Romanos 6:11 Reina-Valera 1960
11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Esta es la manera en que Dios quiere que nos veamos. Muchas veces, incluso como cristianos nacidos de nuevo, nos vemos débiles e ineficaces contra nuestra concupiscencia pecaminosa. Esto es un concepto totalmente erróneo. Tenemos en nosotros el potencial de resistir el pecado y vivir una vida totalmente victoriosa en Cristo. Nuestro viejo yo, que no tenía ni el poder ni el potencial como para resistir el pecado, ha pasado y tenemos un nuevo yo, nacido del Espíritu de Dios, al cual, si se le permite reinar, nos capacitará para vencer toda tentación y por tanto todo pecado. Necesitamos vivir en lo bueno de esto (Colosenses 2:9-15; Colosenses 3:9-10).
Colosenses 2:9-15 Reina-Valera 1960
9 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad. 11 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo; 12 sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos. 13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.
Colosenses 3:9-10 Reina-Valera 1960
9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,
Satanás intentará convencernos de que este no es el caso e intentará enredarnos en el pecado de nuevo e incluso puede tener éxito. El quiere que creamos que no tenemos nada de poder para dejar de pecar. Sin embargo, en Cristo sí tenemos el poder, no sólo para resistir el pecado, sino también para vencerlo. Si pecamos, todo lo que tenemos que hacer es confesarlo, darle la espalda y recibir el perdón de Dios, y entonces volveremos a nuestro lugar correcto sin pecado (1 Juan 1:9).
1 Juan 1:9 Reina-Valera 1960
9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
Ya no somos esclavos del pecado. Estamos sin pecado en Cristo, a menos que permitamos que el pecado reine de nuevo en nuestra vida.
c) No dejes que el pecado te enrede
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gálatas 5:1)
Gálatas 5:1 Reina-Valera 1960
Estad firmes en la libertad
5 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
Cristo Jesús nos ha librado de nuestro yo pecaminoso, por tanto, no debemos dejar que ni Satanás ni el pecado nos enreden de nuevo. Esto necesita disciplina y un conocimiento de que, aunque el pecado es "pegajoso", no puede adherirse permanentemente a nuestro nuevo yo en Cristo, a menos que persistamos en él (2 Pedro 2:19-22).
2 Pedro 2:19-22 Reina-Valera 1960
19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. 20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.
En la Escritura somos continuamente animados a no alimentar nuestra vida con cosas impías. No hemos de involucrarnos en los caminos del mundo (1 Juan 2:15-17).
1 Juan 2:15-17 Reina-Valera 1960
15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Como Jesús, necesitamos estar en el mundo pero no ser del mundo. Necesitamos vivir una vida que agrade a Dios, y esto significa servirle siempre con 100% de nuestra vida (Hebreos 10:26-39).
Hebreos 10:26-39 Reina-Valera 1960
Advertencia al que peca deliberadamente
26 Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27 sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. 28 El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. 29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? 30 Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. 31 ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! 32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos; 33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante. 34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. 35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; 36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. 37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.
Para hacer esto necesitamos alimentarnos de las cosas de Dios y no de la basura que ofrece el mundo (Colosenses 2:20; 2 Timoteo 2:4; Filipenses 4:8).
Colosenses 2:20 Reina-Valera 1960
20 Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos
2 Timoteo 2:4 Reina-Valera 1960
4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
Filipenses 4:8 Reina-Valera 1960
En esto pensad
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
El pecado no tiene dominio en nosotros a menos que se lo permitamos (Efesios 4:22-24).
Efesios 4:22-24 Reina-Valera 1960
22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino que transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:1-2)
Romanos 12:1-2 Reina-Valera 1960
Deberes cristianos
12 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
d) Nuestro espíritu debería gobernar
Necesitamos dejar que nuestro espíritu, que fue hecho vivo por el Espíritu Santo cuando nacimos de nuevo (Juan 3:5-6); 1 Pedro 1:23),
Juan 3:5-6 Reina-Valera 1960
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es.
1 Pedro 1:23 Reina-Valera 1960
23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.
reine en nuestra vida y experiencia. Nuestro espíritu debería gobernar sobre nuestra alma (es decir la mente, las emociones y la voluntad) y sobre nuestro cuerpo. Nuestro espíritu es habitado y controlado por el Espíritu Santo, y el Espíritu Santo conoce la mente de Dios (1 Corintios 2:10-16). Si Jesús es en verdad Señor de nuestra vida entonces nuestro espíritu necesita gobernar en toda nuestra vida (Gálatas 5:13-26; Romanos 8:1-17). Así es como un discípulo de Jesús debería vivir. Este es el orden de Dios para las cosas.
Sin embargo, muchos cristianos han alzado el alma, o incluso el cuerpo, en ciertas áreas de su vida, para que rijan ellos en vez del espíritu. Si pecamos en cualquier área de nuestra vida, en realidad nuestra alma gobierna en aquella área. Necesitamos confesar esto y pedir a Dios que nos perdone, recibir su limpieza, y luego hacer que Jesús sea Señor sobre esa área de nuestra vida de nuevo. Así reintegramos nuestro espíritu, el cual está bajo el control del Espíritu Santo para gobernar en esa área.
Conclusión
Necesitamos morir a nosotros mismos diariamente y vivir como vivió Cristo Jesús (Lucas 9:23). Necesitamos considerarnos muertos al pecado. Ya no tenemos que obedecer nuestra vieja concupiscencia que no podía quitarse el pecado de encima, porque ahora somos nuevas criaturas en Cristo. Necesitamos vivir con nuestro espíritu en control sobre nuestra vida y no permitir que nuestra alma o cuerpo se levante y asuma el control. Esto significa que necesitamos alimentar y animar nuestro espíritu y evitar todo aquello que pudiera ayudar a nuestra alma o cuerpo a levantarse de nuevo, por tanto, a pecar.
Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.
(Romanos 8:12-14)
