¿Estás usando el don que Dios te dio?
Romanos • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 31 viewsNotes
Transcript
Romanos 12:6-8
Romanos 12:6-8
Ningún don o habilidad, sea espiritual o de otro tipo, es de valor alguno si no se utiliza. Leí el relato acerca de un agricultor retirado en un pequeño pueblo de las praderas de Saskatchewan en Canadá, quien posee una gran colección de violines antiguos y valiosos. Es muy poco probable que alguien pueda tocar esos instrumentos espléndidos mientras sigan guardados, protegidos y admirados como piezas de museo, pero en las manos de músicos profesionales, esos violines producirían una música bella para inspirar y bendecir a miles de oyentes.
Es una tragedia infinitamente mayor que muchos cristianos mantengan guardados sus dones espirituales en lugar de usarlos para servir al Señor quien se los dio.
Los dones espirituales mencionados en el Nuevo Testamento y primordialmente en Romanos 12 y 1 Corintios 12, se pueden clasificar en tres categorías: señales, proclamación y servicio. Antes que el Nuevo Testamento fuera escrito, los hombres no contaban con parámetros para juzgar la veracidad de alguna persona que predicara, enseñara o testificara en el nombre de Cristo. Los dones de señales autenticaron la enseñanza de los apóstoles, que a su vez era la medida y el criterio para evaluar todas las demás enseñanzas, razón por la cual estos dones cesaron después que los apóstoles murieron, y es probable que aun antes de su muerte. "Las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia", explicó Pablo a la iglesia de los corintios, "por señales, prodigios y milagros" (2 Co. 12: 12).
El escritor de Hebreos ofrece más revelación en cuanto al propósito de estos dones especiales: "La cual [palabra del evangelio], habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad" (He. 2:3-4).
Incluso durante los inicios del ministerio terrenal de Jesús, los apóstoles “saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían" (Mr. 16:20).
Parece evidente que Pablo no mencionó los dones de señales en Romanos porque su lugar en la iglesia estaba llegando a su fin. Habían pertenecido a un tiempo único e irrepetible en la vida de la iglesia y no tendrían un lugar permanente en su ministerio continuo y regular. Por ende, es significativo que todos los siete dones mencionados en Romanos 12:6-8 estén dentro de las categorías de proclamación y servicio
Pablo introduce esta lista de dones haciendo referencia a la unidad en la diversidad, una realidad espiritual que acaba de acentuar en los versículos 4-5.
De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada. La palabra diferentes aquí se relaciona con la diversidad, y gracia tiene que ver con la unidad. Bajo la gracia soberana de Dios cuyos beneficios reciben todos los creyentes en común, todos tenemos diferentes dones, según las formas específicas como Él nos equipa con dones a cada uno como individuos.
Los dones de enseñanza (vv.6-7)
-PROFECÍA.
Si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe (v.6b)
El primer don espiritual en esta lista es el de profecía. Algunos intérpretes creen que se trataba de un don especial de revelación que solo pertenecía a los apóstoles, y que tal como sucedió con los dones de señales, cesaron después que aquellos hombres murieron.
Aunque es cierto que este don tenía un aspecto evidente de revelación durante el Antiguo Testamento y la era apostólica, también es innegable que no se limitaba a la revelación. Se ejercía cada vez que se hacía una proclamación pública de la verdad divina, bien fuese antigua o nueva.
El profeta (o apóstol) del Antiguo o del Nuevo Testamento podía enunciar una revelación directa, pero de la misma forma también declaraba cosas que ya habían sido reveladas con anterioridad.
El don de profecía no tiene tanto que ver con el contenido mismo de la revelación sino más bien con los medios para proclamarla. En nuestros días, es la facultad activa para proclamar la Palabra de Dios que ya está escrita en la Biblia.
Pablo no distingue entre este don y los otros seis que son dones de uso continuo en la iglesia, de modo que no se limita a la revelación.
La palabra propheteia (profecía) tiene el significado literal de hablar hacia adelante, sin connotación alguna de predicción y carente de cualquier significado sobrenatural o místico intrínseco.
El don de profecía es sencillamente el don de predicar, de proclamar la Palabra de Dios. Dios utilizó a muchos profetas del Antiguo y del Nuevo Testamento para predecir eventos futuros, pero esa nunca fue una parte indispensable del ministerio profético. Pablo ofrece quizás la mejor definición del don profético en 1 Corintios: "El que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación" (1 Co. 14:3).
La admonición de Pedro también se aplica a ese don: "Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; ... para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos" (1 P. 4: 11).
El don de profecía es el don de ser el vocero público de Dios, de manera primordial para con el pueblo de Dios mismo, a fin de instruir, amonestar, reprender, corregir, retar, consolar y animar.
Sin importar la forma que pueda asumir su mensaje, el profeta debe ministrar conforme a la medida de la fe que Dios le dio. Puesto que el original griego incluye el artículo definido, fe aquí puede hacer referencia a la fe, es decir, todo al mensaje del evangelio. En ese caso, la frase conforme a la medida de la fe se relaciona de manera objetiva con el cuidado que el profeta debe tener para predicar de conformidad con el evangelio que ha sido revelado por medio de los apóstoles, según "la fe que ha sido una vez dada a los santos" (Jud. 3).
-ENSEÑANZA
o el que enseña, en la enseñanza (v.7b)
La palabra griega didask6n (enseña) se refiere al acto de enseñar, y didaskalia (enseñanza) se puede referir a lo que se enseña así como al acto de enseñarlo. Ambos significados son relevantes al uso práctico de este don.
El cristiano que enseña ha sido equipado por Dios con la capacidad especial para interpretar y presentar la verdad de Dios de una manera comprensible.
La diferencia básica entre enseñar y profetizar no radica en el contenido sino en la distinción entre la capacidad para proclamar y la capacidad para suministrar instrucción sistemática y regular en la Palabra de Dios
El don de enseñanza se podría aplicar al profesor que enseña en un seminario, una universidad bíblica, una Escuela Dominical o cualquier otro lugar de nivel elemental o avanzado, donde se enseña la verdad de Dios. La iglesia primitiva se caracterizaba por la enseñanza frecuente y continua (Hch. 2:42). La gran comisión incluye el mandato: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, ... enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado" (Mt. 28:19-20). El don espiritual de Pablo incluía las funciones de predicar y enseñar (2 Ti. 1:11).
La enseñanza habitual y sistemática de la Palabra de Dios es la función primordial del pastor-maestro, quien siendo un anciano de la iglesia, se requiere que sea "apto para enseñar" (1 Ti. 3:2) y que sea "retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen" (Tit. 1:9).
Por encima de todo, Pablo encargó a Timoteo: "Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina" (1 Ti. 4:16). Los pastores no son los únicos a quienes el Señor llama y enviste de poder para enseñar, pero si el ministerio de un pastor debe juzgarse entre otras cosas, por la integridad de su doctrina y enseñanza como lo indica el pasaje citado, entonces parece razonable suponer que en alguna medida, los pastores deberían tener el don de la enseñanza.
-EXHORTACIÓN
el que exhorta, en la exhortación (v.8a)
Tanto el verbo parakaleo (exhorta) como el sustantivo paraklesis (exhortación) se forman a partir de las mismas dos palabras griegas (para y kaleo) y tienen el significado literal de llamar alguien al lado de uno.
Tienen una relación muy estrecha con parakletos (abogado, consolador, ayudador), un título que jesús empleó para referirse a sí mismo ("Consolador",jn. 14:16) y el Espíritu Santo ("otro Consolador"; jn. 14: 16, 26; 15:26; 16:7). En 1 juan 2: 1, esta palabra se traduce "abogado" y hace referencia a Jesucristo.
Por lo tanto, el don de exhortación abarca las ideas de aconsejar, apelar, animar, advertir, fortalecer y consolar.
En una ocasión el don puede ser usado para persuadir a un creyente de apartarse de un pecado o un mal hábito, y más adelante se puede aplicar para animar a la misma persona a mantener su conducta corregida.
El don puede ser usado para amonestar a la iglesia como un todo hacia la obediencia a la Palabra. Así como el don de hacer misericordia, la exhortación se puede ejercer en la consolación de un hermano o hermana en el Señor quien está enfrentando alguna tribulación o sufriendo en el área física o emocional.
La persona que exhorta también puede ser usada por Dios para animar y fortalecer a un creyente débil que está enfrentando una prueba difícil o una tentación persistente.
Algunas veces puede usar su don por la simple razón de andar al Iado de un amigo quien está afligido, desanimado, frustrado o deprimido, a fin de brindar ayuda en todo lo que sea necesario. Este don se puede ejercer cuando se ayuda a una persona a llevar una carga que es demasiado grande para llevar solo.
En resumen, podría decirse que así como la profecía proclama la verdad y la enseñanza sistematiza y explica la verdad, la exhortación llama a los creyentes a obedecer y seguir la verdad, a vivir como se supone que los cristianos deben vivir, de manera consecuente con la voluntad revelada de Dios. En muchos siervos de Cristo, todas estas capacidades están mezcladas en maneras hermosas y únicas.
2. Los dones de servicio (vv.7-8)
-SERVICIO
o si de servicio, en servir (v.7a)
Servicio es la traducción de diakonia, palabra griega de la cual también obtenemos los términos diácono y diaconisa: "los que sirven". Los primeros diáconos en la iglesia primitiva fueron "varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría", quienes fueron encargados de suministrar alimentos para las viudas con el fin de que los apóstoles quedaran en libertad para dedicarse tiempo completo a la "oración y el ministerio de la palabra" (Hch. 6:3-4).
El don de servicio es sencillo y directo pero bastante amplio en su aplicación. Parece tener un significado similar al del don de ayuda mencionado en 1 Corintios 12:28, aunque allí se emplea un término griego diferente (antilepsis). Sin duda alguna, este don tiene aplicaciones que van mucho más allá de las funciones propias de un cargo oficial como el de diácono o diaconisa, y es la idea que Pablo tiene en su encargo a los ancianos efesios de "ayudar a los necesitados" (Hch. 20:35).
El don de servicio se manifiesta en toda clase de ayuda práctica que los cristianos prestan unos a otros en el nombre de Jesús.
-REPARTIR
el que reparte, con liberalidad (v.8b)
La quinta categoría de dotación espiritual tiene que ver con la acción de dar. El término griego usual para dar es didomi, pero aquí el concepto se intensifica con metadidomi, que tiene los significados adicionales de distribuir e impartir aquello que uno ha recibido. La persona que ejerce este don reparte lo que tiene como un sacrificio personal.
La palabra liberalidad alude a la idea de una actitud generosa que da con sinceridad y de corazón, sin mancha alguna de fingimiento o dobles intenciones.
El cristiano que reparte con liberalidad da de sí, no para sí mismo. No da para recibir gratitud o reconocimiento, sino por amor de aquel que recibe su ayuda y para la gloria del Señor.
Aquellos que dan con liberalidad son todo lo opuesto de aquellos que se dedican a "tocar trompeta delante de [ellos], como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres" (Mt. 6:2).
Ananías y Safira murieron por mentir al Espíritu Santo, y detrás de su mentira estaba el deseo egoísta de quedarse con parte de las ganancias por la venta de su propiedad (Hch. 5:1-10). En aquel caso trágico, a los creyentes que se negaron a dar con liberalidad, su egoísmo les costó la vida.
-LIDERAZGO
el que preside, con solicitud (v.8b)
Aquí la palabra preside viene del griego proistemi que tiene el significado básico de "estar de pie al frente" de otros, y de ahí el concepto de liderazgo. En el Nuevo Testamento nunca se utiliza con referencia a gobernadores políticos sino al gobierno que un padre de familia ejerce en su propia casa (1 Ti. 3:4, 5,12) y en la iglesia (1 Ti. 5: 17). En 1 Corintios 12:28,
Pablo se refiere al mismo don pero con otro nombre: "los que administran" (kubernesis), del verbo griego que significa “guiar" y del que se deriva la palabra "cibernética". En Hechos 27: 11 y Apocalipsis 18:17 se emplea para designar al piloto o timonel que se encarga de encauzar o presidir una embarcación.
Aunque no se limita al ejercicio de cargos oficiales, el don de liderazgo eclesiástico corresponde claramente a ancianos, diáconos y diaconisas. Es significativo que Pablo no haga mención alguna de líderes en su primera carta dirigida a Corinto.
En esta iglesia la falta de un liderazgo operativo explicaría gran parte de sus graves problemas morales y espirituales, que sin duda se vieron exacerbados por tal deficiencia. Una democracia en la que todos sean libres de hacer lo que quieran se convierte en anarquía y con resultados desastrosos en cualquier sociedad, incluyendo la iglesia misma. La ausencia de líderes trae como resultado que todos hacen "lo que bien les parezca" en sus propios ojos, como sucedió con los israelitas en el tiempo de los jueces (Jue. 17:6; 21:25; cp. Dt. 12:8).
El liderazgo efectivo debe ejercerse con solicitud, diligencia y celo. El término spoude (solicitud) también transmite la idea de prontitud (Mr. 6:25; Le. 1:39).
Por ende, el liderazgo apropiado hace imposible la desidia y la ociosidad. Bien sea que lo tengan oficiales de la iglesia o miembros que estén al frente de responsabilidades tales como la Escuela Dominical, el grupo de jóvenes, la guardería o el programa de construcción, el don de liderazgo debe ejercerse con cuidado, constancia y sensatez.
-MISERICORDIA
el que hace misericordia, con alegría (v.8b)
La expresión griega elee6 (hace misericordia) transmite la idea de demostrar simpatía por alguien con acciones, y al mismo tiempo tener los recursos necesarios para consolar y fortalecer con éxito a esa persona.
El cristiano que hace misericordia ha sido facultado por Dios con una sensibilidad especial al sufrimiento y la tristeza, tiene la capacidad de percatarse de la miseria y las dificultades que pasan desapercibidas para otros, y también cuenta con el deseo y los medios para contribuir al alivio efectivo de tales aflicciones.
Este don involucra mucho más que sentimientos de simpatía, se trata de un sentimiento que se traduce en acciones concretas. El cristiano que tiene este don siempre encuentra la manera de expresar sus sentimientos de interés y preocupación en ayuda práctica. Se caracteriza porque demuestra que hace misericordia en lo que dice y hace por aquellos que lo necesitan.
El creyente que hace misericordia puede ejercer su don en visitas a hospitales, ministerio carcelario, o en el servicio a los desposeídos, los pobres, los incapacitados, los que padecen sufrimiento y tristeza. Este don tiene una relación muy estrecha con el de exhortación, y es muy común que tales creyentes tengan una medida de ambos.
Esta facultad no debe ministrarse con titubeos o por un mero sentido del deber, sino con alegría. Como lo sabe cualquier persona que haya pasado por un tiempo de sufrimiento o necesidad especial, la actitud de un hermano en la fe puede hacer toda la diferencia para que su intervención sea de ayuda o que se convierta en un obstáculo para la recuperación. Lo único que logró el consejo de los amigos de Job fue llevarlo a un abatimiento todavía más profundo.
El prolífico escritor puritano John Owen decía que los dones espirituales son aquellas gracias y capacidades divinas sin las cuales la iglesia no puede subsistir en el mundo, y los cristianos no podrían ser tan útiles entre ellos y para el resto de la humanidad como deben serlo para la gloria de Cristo. Los dones son los poderes del mundo por venir, aquellas operaciones efectivas del poder de Cristo por medio de las cuales se edificó su reino y es preservado
