Gloriosa Gracia
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“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,” (Efesios 1:3–6, RVR60)
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,” (Efesios 1:3–6, RVR60)
Importancia y Relevancia: El versículo previo resume el propósito último de por qué Dios hace todas las cosas y cuál es nuestro lugar en el plan de Dios y cómo va a ser llevado a cabo.
Definiciones: La Gloria y la Gracia de Dios
Definiciones: La Gloria y la Gracia de Dios
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;” (2 Pedro 1:3-4, RVR60)
“Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;” (2 Pedro 1:3-4, RVR60)
La gracia (charis) representa todas las cosas que nos han sido dadas y que Dios ha hecho por nosotros a través de Cristo Jesús y por el poder de su Santo Espíritu.
La gloria (dŏxa) de Dios representa su eterno poder y deidad, su virtud, perfección y excelencia, todo lo que hay en Él que lo exalta y lo hace digno.
La gracia y la gloria de Dios corren paralelas la una de la otra, porque cuando Dios nos da gracia , que procede de su naturaleza divina, atribuímos gloria a su nombre.
La gracia es Dios cediendo y otorgando su poder , naturaleza y vida eterna a hombres débiles y mortales para hacerlos sus hijos, a su imagen y semejanza, herederos de la naturaleza divina.
La gracia no es la única manera en la que Dios muestra y revela su gloria, sino como vamos a ver más adelante, él muestra su gloria también mediante juicio e ira.
Naturaleza de la Gracia y la Gloria de Dios.
Naturaleza de la Gracia y la Gloria de Dios.
La gloria de Dios, su naturaleza, perfecciones y atributos no crecen, sino son definitivos, no aumentan ni dismunuyen. Somos nosotros los que cambiamos y podemos reconocer la Majestad de Dios al Él revelarse a nosotros y entonces le damos el tributo que sólo Él merece.
“Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrendas, y venid a sus atrios.” (Salmo 96:7–8, RVR60)
Así como la gloria de Dios se va revelando a nosotros en forma progresiva, la gracia es progresiva y crece.
“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” (2 Pedro 3:18, RVR60).
“Porque de su plenitud tomamos todos [we have all received], y gracia sobre gracia.” (Juan 1:16, RVR60)
“a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio,que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,” (Colosenses 1:5–6, RVR60)
La Gloria de Dios en el Éxodo
La Gloria de Dios en el Éxodo
Habló Jehová a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar. Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado. Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.” (Éxodo 14:1–4, RVR60)
Dios se glorifica para salvación de unos y para perdición de otros.
“Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová. Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto? ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.” (Éxodo 14:10–12, RVR60).
Dios glorifica su nombre a pesar de nuestra actitud. Él lo hace así por su propio nombre.
Una Palabra De Advertencia
Una Palabra De Advertencia
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. ”
“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.”
(1 Corintios 10:1–5, 11 RVR60).
No es garantía el que hayamos experimentado y visto la gloria de Dios y sus hechos maravillosos en nuestra vida para calificar y alcanzar la salvación.
La Gratitud Es La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo
La Gratitud Es La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo
La única garantía es permanecer en la gracia de Dios mediante la fe y gratitud.
“Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.” (Hebreos 6:7–8, RVR60).
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;” (Hebreos 12:15, RVR60)
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.Profesando ser sabios, se hicieron necios,y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.
Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” (Romanos 1:18–25, RVR60)
Cómo Activar La Gracia De Dios: El Ejemplo Del Apóstol Pablo
Cómo Activar La Gracia De Dios: El Ejemplo Del Apóstol Pablo
“De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí. Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (2 Corintios 12:5–10, RVR60)
