El Resultado de la Disciplina

Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 5 views

La disciplina la ejerce Dios, pero nosotros la debemos recibir y sujetarnos a Dios, siendo ejercitados (entrenados) por Él para desarrollar la santidad y justicia en nuestras vidas. Todo esto debe llevarse a cabo mientras somos fortalecidos de nuestras debilidades y animados por la mirada puesta en Jesús.

Notes
Transcript

Lectura Inicial

[Salmo 148]
Salmo 148 NBLA
1 ¡Aleluya! Alaben al Señor desde los cielos; Alábenlo en las alturas. 2 Alábenlo, todos Sus ángeles; Alábenlo, todos Sus ejércitos. 3 Alábenlo, sol y luna; Alábenlo, todas las estrellas luminosas. 4 Alábenlo, cielos de los cielos, Y las aguas que están sobre los cielos. 5 Alaben ellos el nombre del Señor, Pues Él ordenó y fueron creados; 6 Los estableció eternamente y para siempre, Les dio ley que no pasará. 7 Alaben al Señor desde la tierra, Monstruos marinos y todos los abismos; 8 Fuego y granizo, nieve y bruma; Viento tempestuoso que cumple Su palabra; 9 Los montes y todas las colinas; árboles frutales y todos los cedros; 10 Las fieras y todo el ganado; Reptiles y aves que vuelan; 11 Reyes de la tierra y todos los pueblos; Príncipes y todos los jueces de la tierra; 12 Jóvenes y también vírgenes; Los ancianos junto con los niños. 13 Alaben ellos el nombre del Señor, Porque solo Su nombre es exaltado; Su gloria es sobre tierra y cielos. 14 Él ha exaltado el poder de Su pueblo, Alabanza para todos Sus santos, Para los israelitas, pueblo a Él cercano. ¡Aleluya!

Lectura Bíblica

Proverbios 4:1–6 NBLA
1 Oigan, hijos, la instrucción de un padre, Y presten atención para que ganen entendimiento, 2 Porque les doy buena enseñanza; No abandonen mi instrucción. 3 Cuando yo fui hijo para mi padre, Tierno y único a los ojos de mi madre, 4 Entonces él me enseñaba y me decía: «Retenga tu corazón mis palabras, Guarda mis mandamientos y vivirás. 5 »Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca. 6 »No la abandones y ella velará sobre ti; Ámala y ella te protegerá.

El Resultado de la Disciplina

Hebreos 12.9-13

Hebreos 12:9–13 NBLA
9 Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos? 10 Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad. 11 Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia. 12 Por tanto, fortalezcan las manos débiles y las rodillas que flaquean, 13 y hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane.

Introducción:

Recuerdan al joven “Dre Parker” más bien conocido como “The Karate Kid” la película basada en la historia original pero con nuevos personales y un ambiente nuevo.
Donde el Sr. Han (Jackie Chan) le comienza a dar clases de Kung Fu al joven pero el joven ve como que no tiene sentido todo lo que hace porque le pone ejercicios muy rutinarios.
Y pone énfasis en que sea ordenado, que no deje tirada su sudadera, que haga el movimiento de ponérsela o colgarla en el lugar que va. Cuando está a punto de renunciar, le muestra que el ponerse la sudadera es un movimiento defensivo del kung fu, el agacharse y recoger la sudadera y colgarla representan movimientos que le llevarán a tener la habilidad de defenderse en un combate, pero debe repetirlos, debe hacerlos bien, debe “ejercitar” su cuerpo para estar preparado y desarrollar los músculos para hacer los movimientos.
(2) Implicación
La disciplina la ejerce Dios, pero nosotros la debemos recibir y sujetarnos a Dios, siendo ejercitados (entrenados) por Él para desarrollar la santidad y justicia en nuestras vidas.
Todo esto debe llevarse a cabo mientras somos fortalecidos de nuestras debilidades y animados por la mirada puesta en Jesús.
(3) Explicación / Bosquejo
El resultado de la Disciplina
I. La Sujeción (He 12.9)
II. Nuestro Aprovechamiento (He 12.10-13)
A. Participantes de Su Santidad
B. Ejercitarnos en Justicia
C. Sanando las heridas
[Hebreos 12.9]
Hebreos 12:9 NBLA
9 Además, tuvimos padres terrenales para disciplinarnos, y los respetábamos, ¿con cuánta más razón no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos?
Como vimos la semana pasada, la Disciplina busca corregir el corazón de los hijos (lo hace Dios y lo debemos hacer nosotros) para que podamos vivir de acuerdo a la justicia.
Debemos recibir la exhortación, la reprensión y valorar el trabajo que hace Dios en nosotros, porque somos Sus hijos.
Ahora el libro de hebreos, nos invita a sujetarnos voluntariamente entendiendo que esta disciplina es para nuestro bien y si respetábamos a nuestros padres terrenales por un provecho terrenal y temporal, ¡Cuánto más a nuestro Padre celestial que quiere corregirnos para que participemos de Su Santidad!
Debemos entender que la disciplina debe recibirse, pues las normas externas no pueden cambiarnos en el interior. Debe haber un consentimiento de nuestra parte para estar de acuerdo y practicar como una convicción lo que nos dice nuestro Padre celestial.
Veamos un ejemplo:
Un niño o un joven que sus padres lo obligan a bañarse o lavarse los dientes o hacer sus tareas. El día que sus padres no lo obligan o ya no están junto a él ¿Acaso dejará de hacer estos hábitos?
Si él nunca estuvo convencido de que eran lo mejor, puede ser...
Lo mismo con un niño o joven que asiste a la iglesia, que hace sus tareas de lectura y memorización de la Biblia, pero que lo hace solo porque sus padres lo obligan a hacerlo. El día que sus padres no lo obligan, ¿Acaso por sí mismo lo hará? Puede ser...
Por eso es necesaria:

I. La Sujeción

Ya lo dijo el texto en [Hebreos 12.5-7]
Hebreos 12:5–7 NBLA
5 Además, han olvidado la exhortación que como a hijos se les dirige: «Hijo Mío, no tengas en poco la disciplina del Señor, Ni te desanimes al ser reprendido por Él. 6 »Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo». 7 Es para su corrección que sufren. Dios los trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien su padre no discipline?
Basado en [Proverbios 3.11-12]
Ahora, el libro de Proverbios también nos deja ver cómo es que el Padre le hace la invitación a los hijos a ser sabios y recibir la instrucción y la reprensión:
Proverbios 1:8 NBLA
8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre;
Proverbios 1:15 NBLA
15 Hijo mío, no andes en el camino con ellos. Aparta tu pie de su senda,
Proverbios 2:1–2 NBLA
1 Hijo mío, si recibes mis palabras Y atesoras mis mandamientos dentro de ti, 2 Da oído a la sabiduría, Inclina tu corazón al entendimiento.
Proverbios 3:1 NBLA
1 Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, Y tu corazón guarde mis mandamientos,
Proverbios 3:5–7 NBLA
5 Confía en el Señor con todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propio entendimiento. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y Él enderezará tus sendas. 7 No seas sabio a tus propios ojos; Teme al Señor y apártate del mal.
Proverbios 3:11–12 NBLA
11 Hijo mío, no rechaces la disciplina del Señor Ni aborrezcas Su reprensión, 12 Porque el Señor ama a quien reprende, Como un padre al hijo en quien se deleita.
Proverbios 3:21 NBLA
21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la prudencia y la discreción,
Proverbios 4:1–6 NBLA
1 Oigan, hijos, la instrucción de un padre, Y presten atención para que ganen entendimiento, 2 Porque les doy buena enseñanza; No abandonen mi instrucción. 3 Cuando yo fui hijo para mi padre, Tierno y único a los ojos de mi madre, 4 Entonces él me enseñaba y me decía: «Retenga tu corazón mis palabras, Guarda mis mandamientos y vivirás. 5 »Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca. 6 »No la abandones y ella velará sobre ti; Ámala y ella te protegerá.
Proverbios 4:10 NBLA
10 Oye, hijo mío, recibe mis palabras, Y muchos serán los años de tu vida.
Proverbios 4:20–21 NBLA
20 Hijo mío, presta atención a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. 21 Que no se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón.
Proverbios 4:27 NBLA
27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal.
Proverbios 5:1 NBLA
1 Hijo mío, presta atención a mi sabiduría, Inclina tu oído a mi prudencia,
Proverbios 6:1 NBLA
1 Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo, Si has dado promesa a un extraño,
Proverbios 6:20 NBLA
20 Hijo mío, guarda el mandamiento de tu padre Y no abandones la enseñanza de tu madre;
Proverbios 7:1 NBLA
1 Hijo mío, guarda mis palabras Y atesora mis mandamientos contigo.
Proverbios 7:24 NBLA
24 Ahora pues, hijos míos, escúchenme, Y presten atención a las palabras de mi boca.
Proverbios 23:15 NBLA
15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, Mi corazón también se me alegrará;
Proverbios 23:19 NBLA
19 Escucha, hijo mío, y sé sabio, Y dirige tu corazón por el buen camino.
Proverbios 23:26 NBLA
26 Dame, hijo mío, tu corazón, Y que tus ojos se deleiten en mis caminos.
Proverbios 24:21 NBLA
21 Hijo mío, teme al Señor y al rey; No te asocies con los que son inestables;
Proverbios 27:11 NBLA
11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, Para que yo responda al que me afrenta.
Todos estos textos nos ayudan a ver el gran interés que tiene el autor de Proverbios por educar a su hijo y darle toda la instrucción posible ante diversos escenarios para que sepa cómo conducirse sabiamente aplicando la justicia siempre.
El padre no debe dejar de ejercer la disciplina a los hijos con el firme propósito de corregirlos y dejarles la instrucción suficiente para que ellos formen sus propias convicciones en su vida, si es que se sujetan a ellas.
Sujetarse significa:

1. La forma activa de este verbo significa «colocar debajo», «fijar», «subordinar» (en pasiva «subordinarse», «estar sujeto»).

2. La forma media significa «sujetarse», «estar al servicio de», «someterse voluntariamente».

Por un lado vemos que hay personas que tienen el poder o la autoridad para sujetar a otros ante ellos, y por supuesto Dios tiene esa capacidad y ese poder y lo ejerce en Sus hijos, pero también vemos que es una sujeción voluntaria.
Como se puede ver en el matrimonio bíblico, pues sin ejercer el dominio o la fuerza el esposo instruye a la esposa, la ama y dirige la familia y ella se somete al liderazgo de su esposo, no se rebela, no se subleba, no vive como si no tuviera autoridad, sino com amor y mansedumbre considera que su esposo es la autoridad puesta por Dios para su familia y respeta la autoridad de su marido.
Santiago 4:7 NBLA
7 Por tanto, sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirá de ustedes.
Lucas 2:51 NBLA
51 Descendió con sus padres y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y Su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón.
Colosenses 3:18 NBLA
18 Mujeres, estén sujetas a sus maridos, como conviene en el Señor.
Romanos 13:1 NBLA
1 Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan. Porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas.
Solo cuando ejercitamos esta sujeción al Señor, y Él conjuntamente nos instruye y reprende, se logra el resultado que es:

II. Nuestro Aprovechamiento

Así como los padres terrenales disciplinan a sus hijos para corregir sus corazones y para que les vaya bien en la vida (que sean hombres y mujeres de provecho) así Dios disciplina (instruye, reprende y azota) a Sus hijos para hacer de ellos 3 cosas:

A. Participantes de Su Santidad

[He 12.10]
Hebreos 12:10 NBLA
10 Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad.

Este compuesto tiene sentidos como «asumir», un cargo, o «heredar», especialmente cosas intelectuales, por ejemplo un estudiante de su maestro.

La palabra participar implica una especie de “herencia o legado” que un maestro le deja a su alumno, como la herencia del conocimiento transmitido, de la práctica de un oficio que el maestro durante muchos años instruyó y corrigió. Ahora el alumno pertenece al “gremio” del oficio que acaba de aprender y debe seguir adelante para tomar el lugar del maestro.
Hay un sentido de pertenencia, de que nos transmite “La Santidad de Dios cuando recibimos Su disciplina”
2 Pedro 1:4 NBLA
4 Por ellas (todas las cosas que conciernen a la vida y la piedad) Él (Jesús) nos ha concedido Sus preciosas y maravillosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a ser partícipes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo por causa de los malos deseos.
Es el deseo de Dios para Sus hijos:
1 Pedro 1:15 NBLA
15 sino que así como Aquel que los llamó es Santo, así también sean ustedes santos en toda su manera de vivir.
Él quiere que seamos como Él es y que recibamos Su naturaleza y ejerzamos Su herencia en nuestra vida: “La Santidad” pues es para nuestro bien.
La Santidad se diferencia de la justicia en que es un lugar y una posición que tenemos con respecto al pecado.
Por un lado la justicia implica cumplir la ley totalmente, pero la santidad es el lugar que ocupamos con respecto al pecado, a veces podemos ser justos pero no santos, pero nunca podríamos ser santos sin primero ser justos.
La santidad es estar separado del pecado y consagrado a Dios.
Dios es Santo y la máxima expresión de ella, significando limpieza y hermosura absoluta.
Stephen Charnok dijo:
“El poder es la mano o el brazo de Dios, la omnisciencia Su ojo, la misericordia Sus entrañas, la eternidad Su duración, pero la santidad es Su belleza.”
Dios es más a menudo llamado Santo que Todopoderoso, y se le describe más por esta parte de Su dignidad que por cualquier otra. Este atributo es más usado como calificativo de Su nombre que cualquier otro. Nunca se nos habla de “Su poderoso nombre” o “Su sabio nombre”, sino de Su grande nombre, y sobre todo, Su santo nombre. Este es el mayor título de honor; en este último aparece la majestad y veneración de Su nombre.
A.W. Pink. “Los Atributos de Dios”
“La suma de toda la excelencia moral se encuentra en Él. Él es la Pureza absoluta y sin mancha ni sombra de pecado.” La santidad es la excelencia misma de la naturaleza divina: el gran Dios es “magnífico en santidad” (Éx 15:11).
Éxodo 15:11 NBLA
11 »¿Quién como Tú entre los dioses, oh Señor? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, Temible en las alabanzas, haciendo maravillas?
Nuestro aprovechamiento también nos lleva a:

B. Ejercitarnos en Justicia

[He 12.11]
Hebreos 12:11 NBLA
11 Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza. Sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, después les da fruto apacible de justicia.
Por supuesto que a nadie le gusta ser corregido, reprendido o azotado y menos cuando creemos que estamos bien. Por lo tanto, el autor de Hebreos dice que estas reprensiones y azotes los tomamos como una tristeza (aflicción o pesar), sin embargo, cuanto más somos expuestos a la disciplina, ésta da fruto en nosotros para que practiquemos la justicia.
Nos “ejercitamos” es decir, nos entrenamos o practicamos hasta ser hábiles en algo, en este caso, la justicia.
A.W. Pink. “Los Atributos de Dios”
La santidad de Dios se manifiesta en Su ley. Esa Ley prohíbe el pecado en todas sus formas: tanto en las más refinadas como en las más groseras, ya sea en los pensamientos de la mente o en la contaminación del cuerpo; ya sea el deseo secreto o en el acto manifiesto. Por lo tanto, leemos: “La ley a la verdad es santa, y el mandamiento es santo, y justo, y bueno” (Rm 7:12). “El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos” (Sal 19:8-9).
Su Ley, Sus mandamientos, Sus estatutos nos guían a la justicia, debemos mantenernos firmes y constantes (1 Co 15.58) practicando la justicia en todo momento, no permitirnos “relajarnos” de perseverar en la justicia.
Recuerda esto:
Sansón fue el hombre más fuerte.
David fue el hombre más íntegro
Salomón fue el hombre más sabio
Pero ninguno de ellos permaceció victorioso ante la tentación.
La lección que nos dan estos hombres es que se apartaron de la disciplina (instrucción, represnsión o azotes) que el Señor les dió. Todos ellos creyeron que estaban por encima de la ley, que a ellos no les iba a pasar, que ellos podían confiar en ellos mismos para librar la batalla, o que ellos mismos se daban “licencia para pecar” pero cuando se dieron cuenta ya habían caído, ni siquiera vieron la batalla, ni la pelearon, sino que perdieron.
Es un llamado de atención para que nosotros estemos siempre atentos de nosotros mismos, practicando la justicia:
Filipenses 4:8 NBLA
8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten.

C. Sanar sus heridas

[He 12.12-13]
Hebreos 12:12–13 NBLA
12 Por tanto, fortalezcan las manos débiles y las rodillas que flaquean, 13 y hagan sendas derechas para sus pies, para que la pierna coja no se descoyunte, sino que se sane.
otra traducción dice:
Hebreos 12:12–13 LP:EMD
12 Así pues, ármense de valor y no se dejen vencer por el cansancio, 13 y encaminen sus pasos por senderos llanos para que el pie cojo no sufra una nueva torcedura, sino que pueda, más bien, sanar.
El autor de hebreos toma un pasaje conocido para la audiencia judía sobre la venida del Mesías y les habla como un entrenador deportivo
Simon Kistemaker - Comentario de Hebreos 4. Sed fuertes (12:12–13)

El enfatiza la necesidad y la obligación de la responsabilidad corporativa que tienen los creyentes. En pasajes anteriores él ya había instruido a los lectores a tomar esta responsabilidad seriamente:

Antes que un corredor empiece a correr, el mismo examina la pista con cuidado; ya que el terreno disparejo puede hacerlo vulnerable a una caída. Corre peligro de lesionarse y quedar así descalificado de la carrera. Por dicha razón, las sendas deben ser emparejadas.

No todos los corredores están en una condición física óptima. Algunos son inválidos es decir, cojos. Y aun así, a pesar de su condición, ellos deben perseverar y completar la carrera.

Al alentar a estos corredores inválidos y al nivelar los baches y protuberancias de la ruta, los atletas en buenas condiciones cumplen un servicio útil. El resultado será que también los débiles llegarán a la meta. Si no se empareja la senda, habrá riesgo de que no lleguen al final.

Estos versículos retoman la metáfora de la carrera. Lo primero que le ocurre a un corredor cuando se cansa es que sus brazos caen. La posición y el movimiento de los brazos son muy importantes al correr para mantener la coordinación y el ritmo corporal adecuados. Sus brazos ayudan a impulsar su zancada, y son las primeras partes del cuerpo en mostrar fatiga. Después siguen las rodillas. Primero los brazos comienzan a caer y luego las rodillas a tambalearse. Pero si usted se concentra en la caída de los brazos o el tambaleo de las rodillas, hasta ahí llegó. La única forma mediante la cual cabe esperar continuar es enfocándose en el objetivo.

Cuando experimentamos las manos caídas y las rodillas paralizadas espiritualmente, nuestra esperanza está en poner “los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.”

En otras palabras: “No se rindan ahora. Mejores días están por venir. Pongan allá su mirada y tendrán el aliento y la fuerza que necesitan. ¡La victoria está adelante!”.

El énfasis de

(4) Redención
Dios nos quiere entrenar para vivir en santidad y justicia a la medida de Su Hijo Jesucristo, fíjate nada más, uno de los argumentos más citados por la humanidad que no conoce a Dios y por algunos cristianos es: ¡Dios no es Justo!
Bueno, la máxima demostración de la justicia de Dios se dió en la cruz de Jesucristo:
Dios había pasado por alto a los pecadores, generación tras generación hasta que llegara el Mesías quien cargaría todos sus pecados y entonces Dios fue reivindicado como Justo y también el que perdona, sin ningún reproche de ser injusto.
Cristo, fue justo, el único ser humano totalmente justo, sin pecado, nunca quebrantó la ley de Dios, sino que la cumplío hasta la letra más pequeña. Y murió cumpliendo así la justicia impuesta en la ley de que el que quebrante la ley debe morir. Él se sacrifica en lugar de nosotros.
Tú y yo también aparecemos en escena, pero no como los actores, sino como los “receptores” de esta justicia, la cual ahora debemos ejercitar y practicar porque hemos sido hechos hijos de Dios y participantes de Su naturaleza.
Nuestro Señor perseveró, a pesar de la debilidad, el dolor, el sufrimiento, no se rindió sino que se fortaleció viendo la gloria que le esperaba después de su aflicción. Y lo consiguió, y Él mismo está con cada uno de nosotros y ha estado con cada uno de Sus hijos para fortalecernos en la debilidad, en la hora del cansancio y cuando creemos que ya no podemos más, allí está el Señor para socorrernos y poder terminar.

Conclusión

Puestos los ojos en Jesús debemos correr la carrera.
Esta carrera está llena de retos, por lo que debemos someternos a disciplina de Dios para avanzar y finalizar la carrera.
Recibiendo la instrucción de Dios y sujetándonos a Él como nuestro Padre que nos ama y nos educa para nuestro bien, lograraremos participar de Su santidad, Su justicia y Su fortaleza para terminar la carrera.
Esta es una exhortación a observar la Palabra de Dios, recibir Su reprensión y obedecer al Señor con firmeza y constancia.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.