Enseñanzas de los apóstoles para los cristianos de hoy 98
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Pra. Naydú Villamarín Rentería
25 de enero de 2025
Buenos días, doy hoy, como cada día de reunión, doy gracias a Dios por sus vidas, por mi vida y por este lugar que nos permite tener para reunirnos.
En realidad, creo que poder estar juntos en un sitio en donde es tan manifiesta la presencia de Dios es un privilegio que nos ha concedido, y ante el cual no podemos ser egoístas. No se trata solo de nosotros, se trata de que la Palabra de Dios siga corriendo y sea conocida por muchas personas.
Si los apóstoles se hubieran quedado en la comodidad de sus casas, hoy por hoy el cristianismo no sería la religión con el número más grande del mundo; cuenta con 2.400 millones de creyentes. Después sigue el islam con 2000 millones[1], y hay un crecimiento en el tercer lugar de 1900 millones que se declaran sin religión, lo cual implica un crecimiento acelerado de ateos, agnósticos o personas sin afiliación religiosa. Estos datos son el resultado de una iglesia que se ha quedado quieta, del avance de la secularización cultural, de perder el hábito de la práctica religiosa y permitir que la sociedad vea bien la increencia.
La secularización cultural es el resultado de la pérdida de importancia que tiene en las personas, las instituciones y la sociedad la práctica religiosa. No implica que las personas dejen de creer en algo espiritual, porque el ser humano es espíritu, cuerpo y mente, diseñado para adorar a Dios; sino que se trata más bien de que las personas buscan otro tipo de espiritualidad y dejan de lado la religión, por lo cual los principios y valores van dejando de ser colectivos, y empiezan a hacerse personales, simbólicos y culturales que los llevan a tener otros referentes. Por ejemplo, Colombia es un país fundado sobre las bases judeocristianas de la Biblia; sin embargo, con la separación de la iglesia y el estado, la base sobre la que se construyen los principios y valores no es la Biblia, sino la Constitución y los derechos humanos.
Imagen tomada de: https://img.lalr.co/cms/2024/03/30182523/web_globo_habitantes_sin_religion.jpg
Abran su Biblia en Hechos 20:7-12. El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos; y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. 12 Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.
I. Reunidos el primer día de la semana
Hechos 20:7. El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
- Reuniones de los discípulos
Hoy estamos reuniéndonos nuevamente en domingo, pensando más en cómo llegar a otros, porque, aunque tenemos todos muy claro que el sábado es el día que Dios ordenópara santificarlo, frente a esto no hay discusión. Sino que no es práctico hacerlo así en Colombia, porque el sábado para muchos es un día de trabajo, y por costumbre se ha dejado el domingo para la celebración al Señor. Ahora bien, esperamos que nuestra iglesia crezca y que puedan hacerse servicios todos los días de la semana y varias veces al día.
En esta oportunidad, la Biblia menciona la reunión de los discípulos el primer día de la semana, pero la realidad es que ellos se reunían todos los días de la semana, conforme se puede observar en Hechos 2:46. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
Para nosotros es importante la reunión que hacemos cada ocho días con ustedes; lo hacemos convencidos del llamado que Dios nos hizo, pero la iglesia no es solo de los pastores, sino de todos sus miembros. Llevamos dos años asumiendo fuertes responsabilidades económicas, y quiero que sepan que este lugar es un tesoro que Dios ha puesto en las manos de cada uno; porque en realidad la presencia de Dios es manifiesta en este lugar, venir aquí nos permite recargarnos de su presencia y se han hecho oraciones en este sitio que han sido respondidas por Él.
Estar juntos es muy importante porque el cristianismo no se hace en solitario; el primero que mostró eso fue Jesús; el maestro buscó un equipo para empezar la obra para el reino de Dios. Ellos, después de que Jesús ascendió a los cielos, siguieron haciendo lo que aprendieron, y dentro de eso estaban las reuniones.
Cada vez que uno tiene la oportunidad de saludar a quienes asisten personal o virtualmente, se siente reanimado. Hoy solo puedo tener gratitud hacia Dios y hacia cada uno de ustedes por su amor y lealtad.
Este año Dios ha puesto en nuestro corazón la importancia de llegar a otros. Considero que el Señor nos ha permitido cuidarlos y alimentarlos, pero ahora es el momento en donde todos están llamados a dar frutos. No se pueden quedar más como oidores; puede que aún no haya con nosotros muchos, pero Dios ha prometido que eso sucederá y yo le creo. Por eso, pese a todo lo que hemos entregado y debamos entregar, seguiremos aquí, hasta cuando el Señor disponga.
Al congregarse, se fortalecen los vínculos de amor, fraternidad y amistad. Póngase la meta de venir a la iglesia si está en Bogotá; conéctese a la plataforma desde donde esté si no puede venir; asúmalo como un compromiso con Dios. Esta semana me estaba acordando de personas que le han pedido al Señor, por temas de negocio, trabajo, casa, finca, carro, salud, matrimonio, viajes, etc., y Dios se los ha dado, y ¿saben qué les ha sucedido? La bendición que les dio ahora se convierte para ellos en la excusa para no asistir a los servicios. Para ellos, la bendición ya no les da tiempo. Hablé con una pastora al respecto de esto y me contaba que en su iglesia tuvo una pareja que llevaba 8 años de casados y querían tener hijos, pero ella no podía quedar embarazada. Un día le dijeron que orara por ella; la pastora oró y la mujer quedó embarazada, tuvo su bebé y no regresaron. De pronto el pastor de la iglesia se lo encontró con el esposo de la mujer, y le preguntó el motivo por el cual no habían regresado a la iglesia, y el hombre le contestó que con el bebé no les quedaba tiempo. Después de ese encuentro con el pastor, el esposo de la mujer volvió a las reuniones y empezó a pedir oración por una camioneta tipo van, para poder trabajar; el Señor, en su infinita nobleza, se lo concedió… y el hombre no volvió. Lo llamaron para preguntarles si le había pasado algo y su respuesta fue que ahora con el bebé y la van, ya no le quedaba tiempo de ir a la iglesia… Pido en el nombre de Jesús que eso no pase en esta iglesia.
- El partimiento del pan.
Es lo que se conoce como la cena del Señor; el Apóstol Pablo la describió de la siguiente manera en 1 Corintios 11:23-24. Yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado a ustedes: Que la noche que fue entregado, el Señor Jesús tomó pan, 24 y que luego de dar gracias, lo partió y dijo: «Tomen y coman. Esto es mi cuerpo, que por ustedes es partido; hagan esto en mi memoria.» 25 Asimismo, después de cenar tomó la copa y dijo: «Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; hagan esto, cada vez que la beban, en mi memoria.» 26 Por lo tanto, siempre que coman este pan, y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor, hasta que él venga.
La cena era importante para los primeros creyentes porque lo hacían en obediencia y para recordar el mandato de Jesucristo, de partir el pan y compartir el vino en memoria de Él, lo cual se hizo extensivo a todos los creyentes en todo el mundo y en todo tiempo. En la cena no hay un sacrificio nuevo de Cristo, porque Él se sacrificó una vez y para siempre. El pan no se convierte en su cuerpo, ni el vino en su sangre; como iglesia no creemos en la transubstanciación porque lo único que pidió Jesús fue que se hiciera en su memoria, y esa es la forma como se hace en esta iglesia. Ahora bien, antes de consumir el pan y el vino, es importante reconocer los pecados que se hayan cometido y pedir perdón por ellos, para no recibir la cena de manera indigna porque esto trae castigo, de acuerdo con 1 Corintios 11:27-29. Así que cualquiera que coma este pan o beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, cada uno de ustedes debe examinarse a sí mismo antes de comer el pan y de beber de la copa. 29 Porque el que come y bebe de manera indigna, y sin discernir el cuerpo del Señor, come y bebe para su propio castigo. Tengan esto presente cuando se celebra la cena del Señor.
- Enseñando sin importar la hora
Los apóstoles tenían un apasionamiento tan grande por la obra, que no les importaba que fuera día, tarde o noche; daban todo de sí para que el mensaje del Señor continuara corriendo.
Eso es algo digno de tener presente; no importaba la hora, ellos estaban dispuestos a hablar siempre que había un público atento a escuchar lo que compartían. Y yo sueño que llegue un día en que nuestra iglesia esté abierta las veinticuatro horas del día, porque hay siervos apasionados por servir a quienes quieren escuchar la Palabra de Dios. Que este lugar esté rebosante de la gloria de Dios para que muchos lleguen aquí porque el Espíritu de Dios se está manifestando con milagros y prodigios, debido a que el Señor ha traído el avivamiento a esta iglesia.
II. Una fe inquebrantable
Hechos 20:8-10. Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estaban reunidos y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo disertaba largamente, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto. Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues está vivo.
· El cansancio que causó la muerte
El cansancio no fue un buen aliado en el caso del joven Eutico. Cuando reflexionaba en esto, me acordé de cuando era cadete y alférez en la Escuela de Cadetes de Policía General Santander; las jornadas allá eran muy pesadas, nos levantaban temprano, teníamos que arreglar el alojamiento. Yo era de la compañía de deportistas y tenía que ir a entrenar; después corría a arreglarme nuevamente para ir a desayunar. Corríamos todo el tiempo; primero usábamos zapatos de amarrar, pero luego a alguien se le ocurrió la idea de colocarnos zapatos de tacón porque éramos mujeres y todo se puso más difícil aún. En las noches nos tocaba prestar servicios de guardia; a las mujeres nos tocaba más seguido porque éramos menos. Mientras los hombres eran 300, las mujeres éramos de alférez 24, y en cada turno que se hacía debían salir mujeres. Había en especial un turno que era de las 12:00 a.m. a las 3:00 a.m., que lo dejaba a uno desbaratado todo el día. Con el cansancio encima debía recibir clases, y eso era una lucha terrible conmigo misma porque mantenía mucho sueño, a tal punto que un día, estando parada, casi me voy de frente del sueño.
Así que puedo entender cómo el sueño le hace a uno malas pasadas; al pobre Eutico le costó nada más y nada menos que la vida; estaba mal ubicado y se cayó de un tercer piso.
Esto debió causar una conmoción profunda en medio de la reunión, pero más allá de la parte física, quiero reflexionar sobre lo que sucede cuando se duerme en vez de estar atento a la voz de Dios. Las personas buscan excusas para no asistir a los servicios presenciales o virtuales, o aun estando presentes físicamente, su mente está en otra parte; si es virtualmente, a la par que escuchan, porque no prenden las cámaras, están haciendo otra cosa, lo cual los aleja de concentrarse en el mensaje.
Controlar la mente no es fácil, pero es importante ayudarla a estar presente cuando se habla del Señor, de ahí que los anime a usar la Biblia, y también a tomar nota, porque esto les ayuda a concentrarse. Si está en alabanza y adoración, trate de darle imagen a las letras de las canciones para que esto le permita conectarse más con el Señor.
El sueño impide que uno tenga más comunión con Dios. Yo participo hace unos años en un grupo de meditación de la Palabra y oración que se llama “Imparables”. Nos conectamos martes, jueves y sábados por Zoom a las 6:00 a.m.; el pastor que inició este grupo dice algo muy simpático sobre la hora de la reunión, dice que para estar conectado a esa hora hay que vencer al dios “sabanón”, refiriéndose a las sábanas. Si uno se queda acostado, le puede el sueño, así que lo mejor es levantarse para escuchar y poder participar activamente.
La muerte de Eutico representa la muerte espiritual de quien se duerme y no está despierto a las cosas del Señor. Es momento de despertar, de comprometerse, de estudiar y de estar atento a lo que dice el Señor.
· Estar en la presencia del Señor activa los dones
La Biblia muestra cómo hombres y mujeres son llenos de la presencia del Señor cuando se está ante Él.
Voy a recordarles la historia de Ana, descrita en I Samuel 1. Ella es la mamá de Samuel, el profeta que oró por el rey Saúl, primer rey de Israel, y por el rey David, del cual es descendiente Jesús de Nazaret.
Ana era la esposa de Elcana, y este tenía otra esposa también, Peniná;ella tenía sus hijos, pero Ana no, y en esos tiempos era muy clara la importancia de tener hijos; hoy las nuevas generaciones no lo consideran así, pero la realidad es que sí lo es. Dios no se equivoca y Él dejó explícito en su Palabra que el ser humano debía multiplicarse.
Penina solía molestar a Ana porque no podía tener hijo, y eso la entristecía mucho, hasta que un buen día Ana decidió ir a orar junto a un pilar del templo; estaba tan conectada en su oración que el sacerdote la veía mover sus labios sin que saliera voz de ellos y el sacerdote Elí se acercó a ella cuestionándola por su actitud porque pensó que ella estaba embriagada. Ana le dijo que no, y le abrió su corazón contándole su congoja y aflicción. Así que finalmente el sacerdote la despacha diciéndole que vaya en paz, y que el Dios de Israel le conceda los deseos de su corazón. Entonces, ella quedó embarazada de Samuel y, después de que este nació y fue destetado, se lo llevó al sacerdote porque ella le había prometido a Dios que dedicaría a su hijo a su servicio.
La conexión que Ana tuvo en ese momento con Dios hizo la diferencia; Él la escuchó y le concedió los deseos de su corazón. De esa misma manera, cuando usted se conecta con Dios en medio de la oración, es escuchado y Él le concede los deseos de su corazón porque Él actúa.
En la perícopa de hoy, y específicamente ante la muerte de Eutiquio, hay que resaltar que las personas están reunidas, sin tantas distracciones como las de hoy, enfocados en escuchar el mensaje que Pablo les estaba dando sobre Jesús.
Pablo se encuentra cumpliendo el llamado que Dios le hizo; está ejerciendo los dones que le ha dado y esto hace que esté lleno de su presencia. A través de Pablo, Dios obraba milagros y prodigios, pero es importante tener claro que los milagros y prodigios no han cesado porque Dios es el mismo ayer, hoy y siempre; estos están al alcance de todos porque los milagros los hace Dios a través de quienes se dan la oportunidad de dejarse usar por Él.
Cuando Pablo baja, los que se le habían adelantado tenían claro que Eutico estaba muerto, pero Pablo, lleno de la presencia del Señor, se deja usar, se acuesta sobre el muchacho y les dice que está vivo. ¡Fue un gran milagro! Esta historia es parecida a la historia de la hija de Jairo, un líder de la sinagoga, a quien se le murió una niña y Jesús la resucitó. (Mateo 5:21-43)
Jesús dejó una enseñanza que quiero que tengan presente en el día de hoy; está en Juan 14:12-14. »De cierto, de cierto les digo: El que cree en mí, hará también las obras que yo hago; y aun mayores obras hará, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si algo piden en mi nombre, yo lo haré.
Así como Pablo obró milagros después de Jesús, el Señor usa a los creyentes, o sea, a personas como usted y como yo, para hacer prodigios y milagros hoy.
III. Compartieron el pan
Hechos 20:11-12. Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió. 12 Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.
· Compartían sin cansarse
Si hay algo que debe quedar en su corazón al conocer lo que hacían los apóstoles, es lo de no cansarse al compartir la Palabra de Dios. Ellos amanecieron hablando sobre el Señor y las cosas que hacían relacionadas con el Señor, y saben que es maravilloso cuando, al reunirse entre hermanos, en vez de estar dedicados a hablar mal de los demás, se dedican a hablar más bien del Señor o de las cosas buenas de los demás.
El tema de Dios no tiene fin, porque Dios es sencillamente maravilloso, y tenemos que involucrarlo en nuestras conversaciones. Ahora bien, no quiero decir con esto, ni me gustaría que cada que hablamos, usted me responda a punta de Biblia; digo esto porque he conocido unas hermanas en la fe con esa línea en su comunicación y se torna pesado. Por ejemplo, estamos reunidos porque nos fuimos a comer a un restaurante, y todo lo empiezan a relacionar con la última cena. Si toman una copa de vino, es porque así lo hacían los apóstoles… y era la celebración de un aniversario; la verdad, uno debe actuar bien en todo lugar, pero también todo tiene su momento y su lugar. Para mí, es terrible escuchar de fondo una alabanza cuando están en una fiesta de 15 o en pleno almuerzo; hay otros tipos de música para esos momentos. Las personas, por quererse ver más espirituales, se desubican un poco. Los creyentes están llamados a ser la sal y la luz en el mundo a través del amor y el servicio, en todo momento, como algo que va más allá de su apariencia.
· El milagro del joven trajo consuelo
Ver al joven vivo los consoló, imágenes de esos instantes tan angustiantes, entre el punto de ver la caída, escuchar el ruido, levantarlo muerto y verlo resucitado. Solo podían estar contentos.
Así como los presentes de esa reunión sienten consuelo, y alegría, siente uno cada día que ve o se entera de un milagro que el Señor hace a través de la oración de las personas de esta iglesia.
Como creyentes, se está llamado a expandir el evangelio del Señor, y a declarar prodigios y milagros en el nombre de Jesús porque ante su nombre se dobla toda rodilla.
CONCLUSIONES
Es importante congregarse y estar en los servicios de forma presencial o virtual, para seguir creciendo en el conocimiento del Señor, pero no haciéndolo de cualquier manera, sino aprendiendo a estar presente.
Estar reunidos y compartiendo del Señor es lo que llena espiritualmente a los creyentes.
Los dones y talentos que Dios da se afianzan y crecen con su uso, por eso es que deben usarlos. Amén.
[1]https://netvaluator.com/es/las-religiones-mas-grandes-del-mundo-top-10-por-numero-de-creyentes/
