¿Qué implica mi llamado?
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Introducción:
Introducción:
Doy gracias a Dios por este maravilloso tiempo que estamos teniendo en esta vigilia de hoy viernes, 30 de enero. Quiera Dios usar este tema tan importante para que de aquí podamos, inmediatamente, generar cambios para nuestra vida. No esperar al domingo, o mañana que me despierte o siga el día de largo para algunos. ¡No! Se trata de actuar ya, de poner manos a la obra, de ser valientes, esforzados y determinados, para que en las fuerzas y el poder que Dios nos da a través y por medio de Su Santo Espíritu, que mora en todo creyente regenerado, seamos y cumplamos el llamado que Él nos ha hecho para esta vida y este mundo.
Para empezar mi charla esta noche, quiero expresar que este llamado del que estamos hablando esta noche, es ese el llamado particular que Dios ha hecho a cada hijo suyo. Por tanto, estas charlas, si bien están enfocadas a los creyentes, llevando años o meses en la fe, no es mi intención excluir a las personas que tal vez, alguno de los que están aquí esta noche, no han entregado su vida a Cristo. Para éstas personas, el primer llamado que Dios les hace esta noche, es el Llamado general a la Salvación, poner sus corazones, mentes, almas y cuerpos en las manos del Señor para salvación eterna. Ustedes están siendo llamados hoy al arrepentimiento, a la fe en nuestro Señor Jesucristo como amo absoluto de sus vidas. Te exhorto, por la autoridad de la Palabra de Dios que vengas hoy a Cristo, que no le desprecies más, y sigas en tu necio corazón entenebrecido apartado de Él, pues tu mañana no está asegurado. No seas como los insensatos y necios que viven como si su mañana fuere seguro, pero un día la muerte estará en su puerta y los alcanzará sin reparo; y será allí, si no te arrepientes hoy, que el lloro y crujir de dientes tuyo será demasiado tarde, sin posibilidad de hacer nada.
Ahora bien. Para el tema que me corresponde, «¿Qué implica mi llamado?», estuve meditando y considerando cómo abordarlo, primero para mi propia vida, y luego para ver cómo enseñarlo hoy a ustedes. Este tema es bastante diverso, tiene varios matices y enfoques y quiero intentar, ser preciso, desde la Escritura para hablar el consejo de Dios para esta iglesia hoy.
El tema hoy que compartiré serán tres puntos breves, partiendo de nuestro pasaje principal
I. ¿Qué es el llamado o llamamiento?:
I. ¿Qué es el llamado o llamamiento?:
Por lo general, ustedes saben que me gusta dar definiciones de los temas que comparto, para que de esta forma podamos partir de la misma definición todos. Así que quiero hablar primero de qué significado llamado o llamamiento, de acuerdo a la Palabra de Dios. Vamos a empezar con el Antiguo Testamento, y luego el Nuevo Testamento.
1. Llamado según el Antiguo Testamento:
1. Llamado según el Antiguo Testamento:
La palabra hebrea utilizada en el Antiguo Testamento es qará (קרא), que significa “llamar” o “clamar”.
En su sentido ordinario, significa invocar a alguien por su nombre, puesto que conocer el nombre de una persona o cosa frecuentemente implica una declaración de soberanía sobre ella. El acto de llamar puede expresar dominio, y “llamar por su nombre” o “poner el nombre” sugiere que quien llama ejerce poder sobre lo que es nombrado.
La palabra posee múltiples sentidos según el contexto:
Dominio y creación: Dios “llamó a la luz día”1, expresando su autoridad sobre la creación.
Invocación y petición de ayuda: También significa solicitar ayuda de alguien, “pedir auxilio”. Se entiende como “invocar” o “clamar” en pasajes como “Este pobre clamó, y le oyó Jehová” (Psalm 34:6).
Convocación e invitación: Otro sentido es “invitación” o “convocación”.
Identificación y pertenencia: Ser llamado por un nombre significa entrar bajo la protección de alguien.
Ahora, me encanta como aparece esta palabra «llamado» en Isa 43:1
1 Mas ahora, así dice el Señor tu Creador, oh Jacob, Y el que te formó, oh Israel: «No temas, porque Yo te he redimido, Te he llamado por tu nombre; Mío eres tú.
Cuando se dice que Dios “te he llamado por tu nombre”, se concentran estos significados: Dios ejerce soberanía, establece una relación personal e íntima, e invita al individuo a una misión específica bajo su protección divina.
2. Llamado según el Nuevo Testamento:
2. Llamado según el Nuevo Testamento:
En el Nuevo Testamento, la palabra griega principal es kaléō (καλέω), que significa “llamar”. De esta raíz se derivan términos relacionados: klesis (κλῆσις) significa “llamado” o “vocación”, y kletos (κλητός) es el adjetivo “llamado”.
Kaléō es el verbo regular para “llamar” a una persona o cosa por su nombre—por ejemplo, el Señor es “llamado” “Jesús” (Mt. 1:21, 23, 25), y los pacíficadores son “llamados” hijos de Dios (Mt. 5:9).
9 »Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
Kaléō se utiliza para “citar” o “llamar” a una persona para un empleo, honra o tarea específica—Pablo es “llamado” a ser apóstol (Ro. 1:1; 1 Co. 1:1), los criados son “llamados” para hacerse cargo de los bienes de su señor (Mt. 25:14; Lk. 19:13), y se usa en conexión con empleo, tarea, responsabilidad, recompensa y ajuste de cuentas4.
1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,
14 »Porque el reino de los cielos es como un hombre que al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encomendó sus bienes.
Así que les comparto la definición que construí a partir de los significados que les compartí:
Llamado es que Dios me llama por mi nombre porque Él me conoce desde antes de la fundación del mundo, me ha redimido en Cristo ejerciendo un completo Señorío sobre mi vida y me ha encomendado una vocación particular en esta vida fugaz para traer la mayor gloria a Su Nombre en cada área de mi vida.
Ahora, vamos a ver dos ejemplos bíblicos de las implicaciones de mi llamado. Primero uno negativo y otro positivo.
II. Implicaciones negativas del llamado:
II. Implicaciones negativas del llamado:
Para este caso, podríamos citar el ejemplo del rey Saúl, pero creo que sería evidente, tal vez algunos conocen aquí la historia y no sé si el hombre llegó a ser salvo o no. No puedo negarlo, pero tampoco lo afirmo. Así que para este primer ejemplo tomaré al profeta Jonás, pues este es un profeta de Dios y nos vamos a identificar en algunos cosas con él.
Por cuestiones de tiempo voy a leer algunos poco pasajes de él, pero les invito, como tarea, que se lean todo el libro de Jonás en casa, y puedan identificar los puntos que les voy a compartir hoy.
Jonás constituye un ejemplo bíblico particularmente instructivo de un llamado rechazado que generó consecuencias devastadoras tanto para él como para otros.
Cuando Dios llamó a Jonás para que predicara a la ciudad de Nínive, capital del Imperio Asirio, el profeta se rebeló. En lugar de obedecer, Jonás decidió irse lo más lejos posible, a un “lugar donde Dios no pudiera encontrarlo”. Su desobediencia desencadenó una cascada de consecuencias negativas.
Impacto inmediato:
Impacto inmediato:
Cuando ya estaban en alta mar, Dios mandó un viento muy fuerte que pronto se convirtió en una terrible tempestad, y el barco estaba a punto de romperse en pedazos. Lo significativo es que la desobediencia del profeta atrajo repercusiones negativas sobre la tripulación de la nave en que viajaba, los marineros lo rechazaron y tiraron literalmente por la borda. Su rebeldía afectó a inocentes.
4 Pero el Señor desató sobre el mar un fuerte viento, y hubo una tempestad tan grande en el mar que el barco estuvo a punto de romperse. 5 Los marineros tuvieron miedo y cada uno clamaba a su dios; y arrojaron al mar la carga que estaba en el barco para aligerarlo. Pero Jonás había bajado a la bodega del barco, se había acostado y dormía profundamente. 6 El capitán se le acercó y le dijo: «¿Cómo es que estás durmiendo? ¡Levántate, invoca a tu Dios! Quizás tu Dios piense en nosotros y no pereceremos» 7 Y cada uno dijo a su compañero: «Vengan, echemos suertes para saber por causa de quién nos ha venido esta calamidad». Y echaron suertes, y cayó la suerte sobre Jonás. 8 Entonces le dijeron: «Decláranos ahora por causa de quién nos ha venido esta calamidad. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?» 9 Él les respondió: «Soy hebreo, y temo al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la tierra». 10 Los hombres se atemorizaron en gran manera y le dijeron: «¿Qué es esto que has hecho?». Porque ellos sabían que él huía de la presencia del Señor, por lo que él les había declarado. 11 Ellos le preguntaron: «¿Qué haremos contigo para que el mar se calme alrededor nuestro?». Pues el mar se embravecía más y más. 12 Y él les respondió: «Tómenme y láncenme al mar, y el mar se calmará alrededor de ustedes, pues yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre ustedes» 13 Los hombres se pusieron a remar con afán para volver a tierra firme, pero no pudieron, porque el mar seguía embraveciéndose contra ellos. 14 Entonces invocaron al Señor, y dijeron: «Te rogamos, oh Señor, no permitas que perezcamos ahora por causa de la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; porque Tú, Señor, has hecho como has deseado». 15 Tomaron, pues, a Jonás y lo lanzaron al mar; y el mar cesó en su furia. 16 Y aquellos hombres temieron en gran manera al Señor; ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos.
Pérdidas espirituales:
Pérdidas espirituales:
Perdió la voz de Dios, porque ahora Él tuvo que hablarle en una tormenta. Perdió su energía espiritual y se echó a dormir en el interior de la nave. Perdió su poder en la oración e incluso su deseo de orar.
17 Y el Señor dispuso un gran pez que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches. 1 Entonces Jonás oró al Señor su Dios desde el vientre del pez, 2 y dijo: «En mi angustia clamé al Señor, Y Él me respondió. Desde el seno del Seol pedí auxilio, Y Tú escuchaste mi voz. 3 »Pues me habías echado a lo profundo, En el corazón de los mares, Y la corriente me envolvió; Todas tus encrespadas olas y tus ondas pasaron sobre mí. 4 »Entonces dije: “He sido expulsado de delante de Tus ojos; Sin embargo, volveré a mirar hacia Tu santo templo”. 5 »Me rodearon las aguas hasta el alma, El gran abismo me envolvió, Las algas se enredaron en mi cabeza. 6 »Descendí hasta las raíces de los montes, La tierra con sus cerrojos me ponía cerco para siempre; Pero Tú sacaste de la fosa mi vida, oh Señor, Dios mío. 7 »Cuando en mí desfallecía mi alma, Del Señor me acordé; Y mi oración llegó hasta Ti, Hasta Tu santo templo. 8 »Los que confían en ídolos vanos Su propia misericordia abandonan. 9 »Pero yo con voz de acción de gracias Te ofreceré sacrificios. Lo que prometí, pagaré. La salvación es del Señor». 10 Entonces el Señor dio orden al pez, y este vomitó a Jonás en tierra firme.
Consecuencias posteriores:
Consecuencias posteriores:
Aunque Jonás finalmente obedeció y predicó en Nínive, su obediencia tardía no resolvió sus conflictos internos. Jonás se enojó con Dios por haber mostrado misericordia a quienes él creía indignos de recibirla. En última instancia, cayó en una depresión severa que lo consumió por la amargura y desesperanza, al punto de que quería morir.
1 Pero esto desagradó a Jonás en gran manera, y se enojó. 2 Y oró al Señor: «¡Ah Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando aún estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis. Porque yo sabía que Tú eres un Dios clemente y compasivo, lento para la ira y rico en misericordia, y que te arrepientes del mal anunciado. 3 »Y ahora, oh Señor, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es la muerte que la vida». 4 Y el Señor dijo: «¿Tienes acaso razón para enojarte?». 5 Entonces salió Jonás de la ciudad y se sentó al oriente de la misma. Allí se hizo un cobertizo y se sentó bajo la sombra de él, hasta ver qué sucedería en la ciudad. 6 Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta. 7 Pero al rayar el alba del día siguiente Dios dispuso que un gusano atacara la planta, y esta se secó. 8 Y sucedió que al salir el sol, Dios dispuso un sofocante viento del este, y el sol hirió la cabeza de Jonás, así que él desfallecía, y con toda su alma deseaba morir, y decía: «Mejor me es la muerte que la vida» 9 Entonces Dios le preguntó a Jonás: «¿Tienes acaso razón para enojarte por causa de la planta?». «Tengo mucha razón para enojarme hasta la muerte», le respondió. 10 Entonces el Señor le dijo: «Tú te apiadaste de la planta por la que no trabajaste ni hiciste crecer, que nació en una noche y en una noche pereció, 11 ¿y no he de apiadarme Yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de 120,000 personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda, y también muchos animales?»
Lo crucial es que no encontramos en la Biblia a ningún otro profeta que haya desobedecido tan directamente la llamada de Dios. Su historia demuestra que rechazar el llamado particular no solo trae sufrimiento personal, sino que también afecta a otros y puede resultar en una vida marcada por la amargura incluso después de la obediencia tardía.
III. Implicaciones positivas del llamado:
III. Implicaciones positivas del llamado:
Ahora, el segundo ejemplo que vamos a ver de forma breve es el apóstol Pablo. La vida de este hombre constituye un ejemplo extraordinario de respuesta fiel a un llamado divino que transformó el mundo antiguo, a pesar de sus consecuencias profundamente desafiantes.
Antes del encuentro: Oposición radical
Antes del encuentro: Oposición radical
Saulo fue un perseguidor implacable de la Iglesia en Jerusalén que aprobaba la muerte de Esteban y buscaba a cristianos para encarcelarlos1. Sus amenazas de muerte contra los cristianos eran como el aire que respiraba, y respiraba muerte contra ellos dondequiera se encontraba.
3 Pero Saulo hacía estragos en la iglesia entrando de casa en casa, y arrastrando a hombres y mujeres, los echaba en la cárcel.
En este contexto de hostilidad absoluta, Dios intervino.
El llamado transformador: Encuentro en Damasco
El llamado transformador: Encuentro en Damasco
El Señor Jesús se manifestó a Saulo de manera física y personal a través de una luz brillante y una voz. Lo crucial es que más que una conversión, Pablo recibió un llamado específico a ser apóstol a los gentiles. Su experiencia en el camino a Damasco fue más que una conversión; allí recibió su comisión como apóstol, cuando Cristo le dijo que lo había escogido para ser ministro y testigo.
15 Pero el Señor le dijo: «Ve, porque él es Mi instrumento escogido, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, de los reyes y de los israelitas;
Este no fue un acto de elección personal, sino de soberana iniciativa divina sobre alguien que activamente perseguía a Cristo.
Después del llamado: Fidelidad hasta el martirio
Después del llamado: Fidelidad hasta el martirio
La obediencia de Pablo al llamado generó consecuencias extraordinarias. Se convirtió en apóstol a los gentiles con la misión de proclamar el evangelio a todo el mundo gentil5. Sin embargo, esta fidelidad exigió un precio incalculable. Pablo tuvo que sufrir por el evangelio, particularmente porque el misterio revelado a él era que judíos y gentiles formaban igualmente parte del cuerpo de Cristo, y escribía sobre lo que sufría por los gentiles6.
Después de ser liberado de su primer encarcelamiento, reinició sus viajes durante dos años más antes de volver a ser arrestado, sometido a juicio, condenado y ejecutado en el año 64 d.C., momento en el cual podía escribir que había peleado la buena batalla, completado su carrera y guardado la fe.
7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe.
La vida de Pablo demuestra que responder al llamado particular de Dios no garantiza comodidad, sino propósito eterno y gloria divina manifestada a través del sacrificio personal.
Conclusión:
Conclusión:
Bueno, entramos a la recta final de nuestra charla. Para ello quiero que concluyamos los puntos anteriores.
El llamado es soberanía divina con responsabilidad humana
El llamado es soberanía divina con responsabilidad humana
Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, el llamado no es una sugerencia pasiva sino una iniciativa divina que demanda respuesta. Dios toma la iniciativa—como hizo con Abraham, Moisés, Jonás y Pablo—pero requiere aceptación activa y obediencia continua. En tu vida cotidiana, esto significa reconocer que tu existencia no es accidental; Dios te ha colocado donde estás con propósito específico.
Las consecuencias revelan la realidad del llamado
Las consecuencias revelan la realidad del llamado
El contraste entre Jonás y Pablo es interesante:
Jonás experimentó fragmentación espiritual, aislamiento de Dios y amargura porque rechazó su llamado.
Pablo, aunque sufrió persecución, encarcelamiento y muerte, experimentó plenitud, propósito eterno y gloria divina porque abrazó su llamado.
Esto demuestra que el llamado no es negociable; la pregunta no es si obedecerás, sino cuándo y a qué costo emocional y espiritual.
Aplicación práctica para tu vida diaria
Aplicación:
Aplicación:
Identifica tu llamado particular: No todos somos apóstoles o profetas, pero cada creyente tiene un propósito específico en la familia de Dios. Pregúntate: ¿Dónde me ha colocado Dios? ¿Qué dones y capacidades me ha dado? ¿A quién debo servir?
Obedece incondicionalmente: La obediencia parcial o selectiva—como la de Jonás—genera rechazo de Dios. Tu respuesta debe ser como la de Abraham: sin cuestionamiento, sin demora, sin negociación.
Espera sufrimiento pero también gloria: Pablo no tuvo una vida cómoda, pero su legado transformó el mundo. Tu fidelidad al llamado puede costar relaciones, comodidad o seguridad material, pero produce frutos eternos que glorifican a Dios.
Finalmente, recuerda que el propósito final es la gloria de Dios: No vives para ti mismo. Cada decisión cotidiana—cómo trabajas, cómo tratas a otros, cómo administras tu tiempo y recursos—debe reflejar que tu vida pertenece a Dios y que tu obediencia al llamado revela su carácter al mundo que te rodea.
