Un Lugar de Esperanza
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S1
Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del viernes 23 de enero de 2026.
Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
Retiro Matrimonial.- mes de marzo pocos lugares
Enseñanza bíblica en el mes de febrero. Virtual y presencial.
Super Bowl en ZE.
SALUDOS
ORACIÓN
Yo soy el mayor de 4 hermanos. Después de que yo nací, mi mamá se embarazó y dio a luz a unos gemelos.
Mi mamá, muy cristianamente decidió llamarlos, David y Jonatán.
¿Por qué estos nombres? Porque David y Jonatán fueron grandes amigos.
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.
Ustedes conocen la historia, David va al frente de batalla, se enfrenta al gigante Goliat, lo vence y los israelitas tienen una gran victoria ante los filisteos.
Inmediatamente después de derrotar a Goliat, David, que en ese entonces era un joven pastor se encontró con el rey Saúl, llevando aún la cabeza del filisteo (1 Sam 17:55–18:4). Hasta ese momento, el rey no tenía idea a quien era ese valiente joven, por lo que Saúl le preguntó su identidad, y David respondió que era hijo de Isaí de Belén (1 Sam 17:55–18:4).
Saul tenía un hijo llamado Jonatán, muy probablemente de edad similar a la de David, y el encuentro entre David y Jonatán ocurrió en este mismo contexto.
Después de que David y Saúl terminaron de conversar, el hijo del rey desarrolló una conexión profunda con David, llegando a amarlo intensamente (1 Sam 17:55–18:4).
Esta amistad fue tan significativa que Jonatán selló el vínculo mediante un pacto, despojándose de sus propias prendas y armas—su manto, túnica, espada, arco y cinturón—y entregándoselas a David (1 Sam 17:55–18:4).
Lo notable es que el encuentro entre ambos jóvenes surgió de manera natural tras la victoria de David sobre Goliat. No fue un encuentro planeado, sino una consecuencia natural de los eventos que llevaron a David ante la corte de Saúl.
La inmediatez con que Jonatán se vinculó emocionalmente con David, expresada a través del pacto y el intercambio de posesiones, sugiere que el hijo del rey reconoció algo extraordinario en el joven pastor que acababa de demostrar su valentía en la batalla.
La amistad entre David y Jonatán fue profunda y transformadora: Jonatán proporcionó a David la identidad e intimidad que le faltaban en su familia.
Lo extraordinario de esta relación radicaba en el sacrificio de Jonatán. Aunque la costumbre de la época dictaba que el hijo heredara el trono de su padre, Jonatán conocía los propósitos de Dios y no se aferró a esa herencia.
Jonatán le ofreció a David una amistad desinteresada, rechazando la rivalidad que hubiera sido natural. Repetidamente exaltó el carácter de David ante Saúl, y cuando el rey intentaba matarlo, Jonatán afirmaba su inocencia, describiéndolo como un instrumento mediante el cual el Señor ganó la victoria para Israel. Incluso ayudó a David a escapar cuando Saúl intentaba matarlo.
Pasaron los años, estos jóvenes se hicieron hombres. Y mucho tiempo después, Jonatán tenía un hijo llamado Mefiboset, y cuando tenía 5 años, su padre Jonatán y su abuelo Saul murieron.
Cuando llegó la noticia al palacio de que ambos estaban muertos, su nodriza salió huyendo cargando a Mefiboset, pero en su carrera, tiró al niño y lo dejó discapacitado de por vida.
Después de esta introducción, les pido por favor que abran sus Biblias en el segundo libro de Samuel, y vamos a dar lectura al capítulo 9. Segundo de Samuel, nueve.
Vamos a leer los primero 5 versículos:
S3-6
Un día David preguntó: «¿Queda todavía alguno de los descendientes de Saúl? En memoria de mi amigo Jonatán, quiero darle muestras de mi bondad.»
Entonces llamaron a Sibá, que había sido siervo de la familia de Saúl, para que se presentara ante el rey David. Cuando Sibá se presentó ante David, éste le preguntó: «¿Así que tú eres Sibá?» Y éste respondió: «Así es. Para servirte.»
El rey preguntó: «¿Queda algún descendiente de Saúl, a quien yo pueda darle muestras de bondad en nombre del Señor?» Sibá le respondió que aún quedaba un hijo de Jonatán, pero que estaba lisiado de ambos pies. El rey le preguntó dónde estaba, y Sibá le respondió que estaba en Lodebar, en casa de Maquir hijo de Amiel.
Entonces David ordenó que fueran por él, y lo llevaron de la casa de Maquir a su presencia.
Esto me lleva al primer punto que es que debemos:
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1. Buscar Corazones Marginados
1. Buscar Corazones Marginados
2º Samuel 9:1-5
El rey David buscó activamente a Mefi-Boset, demostrando su disposición a extender bondad y restauración.
Creo que algo que debemos hacer es buscar intencionalmente a quienes están al margen de la sociedad, brindándoles oportunidades de ayuda.
David pregunta: "¿Queda alguien de la casa de Saúl?" lo que nos invita a pensar en las preguntas que hacemos sobre aquellos que necesitan ser incluidos en nuestra comunidad.
Y mira, no tenemos que ir tan lejos.
Muchas veces en nuestra familia, en nuestros amigos, hay personas que se sienten marginados por situaciones de vida difíciles, como el desempleo, problemas familiares, laborales, ansiedad, etc.
Si bien es cierto que la oración es fundamental, debemos dar un paso más. Y no porque no crea en el poder de Dios, sino porque Dios nos puede usar para ser Sus manos, Sus brazos en esta tierra.
Si bien es cierto que es muy importante ofrecer apoyo mediante oración hacia personas que están pasando necesidad, yo te invito a que también busques oportunidades de como apoyar o brindar consejo, aliento, o compañía.
Esto no solo les hará sentir valorados e incluidos a esas personas que están en necesidad, sino que también fortalecerá los lazos familiares o de amistad, y esta comunión pueden transformar vidas.
Tal vez puedes crear un espacio en tu agenda donde las personas se sientan bienvenidas, sobre todo aquellos que atraviesan situaciones difíciles, como amigos o familiares que lidian con la enfermedad, el divorcio o la pérdida de un empleo.
Puedes dedicar un día a la semana para compartir un café con alguien que necesite compañía. Permítele hablar sobre sus luchas y ofrece ánimo desde la perspectiva de la fe.
Esto no solo les brindará apoyo emocional, sino que también les recordará que hay un lugar seguro donde pueden sentirse amados y aceptados. Un lugar fundamental para ello son por ejemplo, los grupos pequeños. Nuestra iglesia tiene como objetivo restaurar a las personas, y que mejor que un grupo pequeño para llevarlo a cabo.
Dios puede usar todos los lugares para que des a conocer el amor de Cristo. Por ejemplo, en tu entorno laboral, y sobre todo si tienes un puesto de liderazgo, identifica a compañeros que a menudo son pasados por alto o ignorados, como aquellos en posiciones más bajas o que son nuevos en la empresa.
Tómate el tiempo para conocerlos; invítalos a un café y pregunta sobre sus experiencias.
Recuérdales que son valiosos y capacítalos, ofreciendo tu ayuda para aprender nuevas habilidades. La forma en que tratas a los demás puede hacer una gran diferencia y demostrar el amor de Cristo en un ambiente que a menudo puede ser competitivo y frío.
Participar en actividades comunitarias es una gran oportunidad para tocar vidas marginadas. Y de esto vamos a hablar más adelante.
Vamos ahora nuevamente a la Biblia. Leamos los versículos 6 al 8:
S8-10
Cuando Mefiboset, hijo de Jonatán y nieto de Saúl, llegó ante el rey David, se inclinó con mucha reverencia. Entonces el rey le preguntó: «¿Así que tú eres Mefiboset?» Y éste contestó: «Aquí me tienes, para servirte.»
Y David le dijo: «No tengas miedo, que por el gran aprecio que le tenía a tu padre voy a tratarte con mucha bondad; voy también a devolverte las tierras que fueron de tu abuelo Saúl, y desde hoy te vas a sentar a mi mesa.»
Mefiboset volvió a inclinarse ante el rey, y le dijo: «¿Pero quién soy yo? ¡Este siervo tuyo no es más que un perro muerto!»
Mefiboset tenía razones legítimas para temer por su vida: era el último descendiente varón de la dinastía de Saúl, cuyo abuelo había intentado matar a David, y ahora se encontraba ante el hombre que ocupaba el trono.
En el mundo antiguo, cuando una dinastía cambiaba de poder, era práctica común eliminar completamente a la descendencia del rey anterior.
Su situación era particularmente vulnerable. Mefiboset había quedado discapacitado de ambos pies desde la infancia y no podía participar en actividades militares, lo que lo hacía aún más indefenso ante una posible represalia.
Hasta ese momento, la finca de Maquir en Lo-debar le había servido como refugio seguro, pero después de las conquistas de David en el sur de Siria, Maquir fue obligado a convertirse en vasallo de David y ya no pudo proteger a Mefiboset de ser traído ante el nuevo rey.
Lo que Mefiboset no sabía era que aunque un factor político-militar lo había entregado a Israel, un factor religioso-legal lo salvaría: David estaba obligado por un juramento que había hecho a Jonatán, padre de Mefiboset, que protegía a sus herederos de la ejecución. Cuando David le ordena que no tenga miedo y le promete misericordia por amor a Jonatán, Mefiboset descubre que su temor, aunque completamente justificado por las costumbres de la época, no tenía fundamento en las intenciones de David.
Porque además su padre había sido como un hermano para David.
Esto me lleva al segundo punto que es:
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2. Transforma el Temor en Honor
2. Transforma el Temor en Honor
2º Samuel 9:6-8
Vemos como Mefi-Boset, al enfrentarse a David, estaba lleno de temor e incertidumbre. Sin embargo, David le ofrece aliento y una nueva identidad.
Una persona marginada puede estar llena de muchos temores.
Posiblemente ha sido maltratada por otras personas, y no me refiero solamente al aspecto físco, puede ser emocionalmente, psicológicamente, etc.
Es importante que reflexionemos en cómo, en nuestra vida, debemos ofrecer apoyo y seguridad, permitiendo a las personas sentirse valiosas y aceptadas.
Reflexionemos sobre nuestra llamada a ofrecer una nueva perspectiva de su valor en Cristo, como David lo hace con Mefi-Boset, transformando su vergüenza en honor.
Regresemos nuevamente a nuestras biblias y leamos ahora los capítulos 9 al 13:
S12-14
Entonces el rey llamó a Sibá, el siervo de Saúl, y le dijo: «Hoy le he devuelto al hijo de tu señor todas las posesiones de Saúl y de su familia.
Tú, y tus hijos y tus sirvientes se encargarán de labrar sus tierras y de almacenar los frutos, para que no le falte comida a Mefiboset, el hijo de tu señor, aunque él tiene un lugar en mi mesa y comerá conmigo.» Sibá, que tenía quince hijos y veinte sirvientes, le respondió al rey: «Yo cumpliré fielmente todo lo que mi señor el rey me ha dicho.» Por su parte, el rey David reiteró que Mefiboset comería con él, como si fuera uno de sus hijos.
Mefiboset tenía un hijo pequeño que se llamaba Micaía, y toda la familia de Sibá estaba al servicio de Mefiboset. Y como Mefiboset estaba lisiado de ambos pies, vivía en Jerusalén y siempre comía a la mesa del rey.
Y esto me lleva al tercer punto:
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3. Abramos Espacios de Gracia
3. Abramos Espacios de Gracia
2º Samuel 9:9-13
Esta última parte vemos a Mefi-Boset comiendo siempre en la mesa del rey como uno de sus hijos.
Primero me gustaría que consideráramos cómo, al igual que Mefi-Boset, nosotros también tenemos un lugar especial en el reino de Dios, siempre invitados a Su mesa, independientemente de nuestras discapacidades o debilidades.
Y dice la Biblia que debemos dar de gracia lo que de gracia recibimos. Creo que todos los que estamos en esta transmisión hemos sido muy bendecidos por Dios, y podemos ser de bendición para otras personas, por lo que yo te invito a que busquemos espacios de inclusión y amor donde todos puedan experimentar el acogedor amor de Dios, tal como lo hizo David.
Nuestra iglesia tiene muchas áreas donde podemos ser de bendición a otras personas.
Recuerda que nuestra iglesia existe para tres propósitos:
S16
Amar a Dios.
Amar al prójimo.
Transformar al mundo.
Y es precisamente en Transformar al Mundo donde podemos ser de bendición para otras personas.
S17
La gracia es la bondad de Dios para con los que no la merecen, y la misericordia se muestra a los débiles e incapaces que nada pueden hacer por sí mismos.
John Robert Walmsley Stott (Predicador inglés)
S18-19
Transformar al Mundo
Transformar al Mundo
Evangelismo (Alpha, Mil por mil, Más allá del Éxito)
Apoyo a misioneros
Grupos de ayuda (3a edad, Mujeres Valiosas, Adicciones)
Empleo (Koinos, Mentoría)
Salud y bienestar (Cuidado integral, Servicio médico)
Misericordia (Despensas, Apoyo material, Jornadas médicas)
Centro de Cuidado a la Familia
Comedores de Amor
Dios nos ha dado diferentes dones y talentos con los que podemos servir a Dios, sirviendo a otros, por lo que yo te invito a que te sumes a uno de las muchas áreas
Yo te invito a que te sumes a alguno de los ministerios de Transformar al Mundo, poniendo en práctica los dones que Dios te ha dado y de esta manera bendiciendo a otros.
No subestimes el impacto que tu presencia y colaboración puede tener.
En este pasaje, encontramos a David actuando con una increíble compasión al restaurar a Mefi-Boset, el hijo de Jonatán, llevándolo a vivir en el palacio y comiendo a su mesa.
Esta acción no solo refleja la generosidad del rey, sino que también simboliza la redención y el valor que Dios otorga a cada persona, mostrando su capacidad de cambiar vidas a través de la bondad y el amor.
Mefi-Boset, incapaz y con muchas desventajas, es elevado a una posición de honor, representando a todos aquellos que sufren y son menospreciados en la sociedad.
Este relato subraya la importancia de extender la gracia y el amor a quienes nos rodean, recordándonos que todos merecen una oportunidad de pertenecer y ser aceptados.
En nuestras comunidades, debemos buscar a los que están marginados y ofrecerles un lugar en nuestra 'mesa', promoviendo la inclusión y la dignidad humana, tal como Dios lo hace con nosotros.
Este pasaje nos enseña sobre la inclusión y cómo cada persona tiene un valor intrínseco que va más allá de sus limitaciones personales. Resalta también la responsabilidad de los cristianos de ser agentes de esperanza y restauración en la vida de aquellos que se sienten invisibles o sin valor.
En esta narración, vemos cómo David prefigura a Cristo, quien también nos busca y nos invita a su mesa, ofreciéndonos gracia y restauración, independientemente de nuestro pasado. La acción de David hacia Mefi-Boset refleja el amor incondicional de Cristo hacia la humanidad, mostrando que todos son invitados a su reino, sin excepción.
La gran idea de este mensaje es que cada individuo, sin importar sus circunstancias, tiene un valor eterno y es digno de la gracia de Dios, y nuestra misión es ser su voz y su mano extendida en el mundo.
La Biblia presenta la ayuda a los necesitados como una obligación fundamental del pueblo de Dios, no como una opción. Jesús instruyó directamente a sus discípulos a vender sus posesiones y dar a los pobres, estableciendo que los creyentes tienen la responsabilidad de socorrer a quienes enfrentan dificultades, incluso si esto requiere sacrificar sus propios bienes. Esta no es una sugerencia piadosa, sino una expectativa clara: el apóstol Juan cuestiona cómo puede habitar el amor de Dios en quien ve a un hermano con necesidad y cierra su corazón.
Tal vez pensemos que esto es para personas con muchos recursos, pero en la Biblia vemos que Pablo apeló a las iglesias de Macedonia y Acaya para que hicieran una ofrenda destinada a los pobres de Jerusalén.
En su primera carta a los corintios, Pablo escribió instrucciones específicas sobre cómo debían organizarse las contribuciones semanales, y pidió a los corintios que nombraran delegados que lo acompañaran para entregarla.
En su segunda carta a los corintios, expresó su alegría por la generosidad de las iglesias de Macedonia, quienes dieron “conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas”.
La motivación detrás de esta colecta era profunda. La iglesia de Jerusalén sufría tanto persecución como pobreza extrema, agravada por el hambre en Palestina y la pérdida de empleos de muchos cristianos debido a la persecución. Más allá de la necesidad material, durante un encuentro anterior con los líderes de Jerusalén, le pidieron específicamente que se acordara de los pobres.
Algo que vale la pena entender es es que la contribución de iglesias era de personas gentiles - no judíos - y que además eran pobres por lo que representaba un gesto poderoso de amor y reconciliación hacia los santos empobrecidos de Jerusalén, quienes en su mayoría eran judíos.
Lo interesante es que los cristianos gentiles dieron desde su pobreza.
Además, la colecta trascendía la simple asistencia económica para convertirse en un acto de unidad entre comunidades que enfrentaban desconfianza mutua por sus diferencias étnicas.
Lo que distingue la enseñanza bíblica es que atender a quienes carecen de influencia, riqueza o poder equivale a recibir a Cristo mismo, y más aún, a recibir a Dios.
S20-23
Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron; estuve desnudo, y me cubrieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a visitarme.”
Entonces los justos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer; o con sed, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recibimos; o desnudo, y te cubrimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y te visitamos?”
Y el Rey les responderá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron.”
La ayuda genuina consiste en la acción concreta de dar, no en sentimientos de compasión que nunca se materializan. Jesús y Pablo dirigían sus palabras a cristianos individuales, recordándoles que cuando tienen capacidad de ayudar a alguien en necesidad, Dios espera que actúen.
La Biblia también vincula esta responsabilidad con el carácter de Dios mismo. Poseer un corazón compasivo hacia los necesitados refleja un conocimiento profundo de Dios. La iglesia primitiva ejemplificó esto vendiendo sus propiedades y distribuyendo los recursos según las necesidades de cada miembro. La Biblia enseña que trabajar para ayudar al débil no es solo un acto de caridad, sino seguir el ejemplo de Cristo y obedecer su mandato.
S24
El don de misericordia motiva a una entrega alegre y voluntaria de sí mismo, de su tiempo, su privacidad, sus recursos, etc. para beneficiar a los necesitados. Su recompensa es una satisfacción imposible de explicar.
Don Fanning
Seamos de bendición.
Oración
