Exhortación a la Santidad
Edgar Ismael Barajas Alvarez
Predicando Hebreos • Sermon • Submitted • Presented
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· 6 viewsJesucristo es nuestro mayor ejemplo de perseverancia, de santidad, de paz, de devoción y reverencia delante de Dios. a causa de que Él fue todo esto, es que alcanzamos la redención, porque Él fue el Sacrificio Perfecto, ofrecido una vez y para siempre. Sigamos perseverando, sigamos adelante, no se vale rendirse o todo habrá sido en vano. Recibamos la reprensión y la disciplina de Dios que formará en nosotros el carácter de Cristo.
Notes
Transcript
Lectura Inicial
Lectura Inicial
[Salmo 149]
1 ¡Aleluya! Canten al Señor un cántico nuevo, Y Su alabanza en la congregación de los santos.
2 Alégrese Israel en su Creador; Regocíjense los hijos de Sión en su Rey.
3 Alaben Su nombre con danza; Y canten a Él alabanza con pandero y lira.
4 Porque el Señor se deleita en Su pueblo; Adornará de salvación a los afligidos.
5 Regocíjense de gloria los santos; Canten con gozo sobre sus camas.
6 Sean las alabanzas de Dios en su boca, Y una espada de dos filos en su mano,
7 Para ejecutar venganza en las naciones Y castigo en los pueblos;
8 Para atar a sus reyes con cadenas Y a sus nobles con grillos de hierro;
9 Para ejecutar en ellos el juicio decretado: Esto es gloria para todos Sus santos. ¡Aleluya!
Lectura Bíblica
Lectura Bíblica
18 Si es posible, en cuanto de ustedes dependa, estén en paz con todos los hombres.
Gen 25:27-34
27 Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser diestro cazador, hombre del campo. Pero Jacob era hombre pacífico, que habitaba en tiendas.
28 Isaac amaba a Esaú porque le gustaba lo que cazaba, pero Rebeca amaba a Jacob.
29 Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino agotado del campo.
30 Entonces Esaú dijo a Jacob: «Te ruego que me des a comer un poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado». Por eso lo llamaron Edom.
31 «Véndeme primero tu primogenitura», le contestó Jacob.
32 «Mira, yo estoy a punto de morir», le dijo Esaú; «¿de qué me sirve, pues, la primogenitura?»
33 «Júramelo primero», replicó Jacob. Esaú se lo juró, y vendió su primogenitura a Jacob
34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas. Él comió y bebió, se levantó y se fue. Así despreció Esaú la primogenitura.
Exhortación a la santidad
Exhortación a la santidad
Hebreos 12.14-17
Hebreos 12.14-17
14 Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
15 Cuídense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.
16 Que no haya ninguna persona inmoral ni profana como Esaú, que vendió su primogenitura por una comida.
17 Porque saben que aun después, cuando quiso heredar la bendición, fue rechazado, pues no halló ocasión para el arrepentimiento, aunque la buscó con lágrimas.
1. Introducción
1. Introducción
2.- Busquen la paz
2.- Busquen la paz
3.- Santidad
3.- Santidad
4.- Cuídense...
4.- Cuídense...
5.- Raíz de amargura
5.- Raíz de amargura
6.- Esaú.
6.- Esaú.
7.- Enseñanza de hoy
7.- Enseñanza de hoy
(2) Implicación
(3) Explicación / Bosquejo
Exhortación a la Santidad
I. Busquen la paz y la santidad (He 12.14)
II. Cuídense de la impenitencia (He 12.15-17)
A. Mantenganse en la carrera sin amargura
B. No vivan en inmoralidad ni alejados de Dios
C. No menosprecien la bendición de Dios como Esaú
I. Busquen la paz y la santidad
I. Busquen la paz y la santidad
La paz no solo es la ausencia de conflictos, sino que el concepto hebreo y griego para la paz es el bienestar pleno, la estabilidad emocional, la bendición de Dios en todo sentido. Se le ve como la final salvación en última instancia.
Este mandamiento es para el creyente que corre en la carrera.
Tenemos el llamado a despojarnos del peso del pecado y de todo estorbo que nos limite en la carrera.
El hecho de estar en paz y en santidad es quitarnos el peso del pecado
1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
La exhortación a buscar la paz con todos es a causa de las persecuciones que se pudieran recibir, así como los insultos, golpes, prisiones o hasta la muerte, de los cuales no debemos vengarnos.
Buscar la la santidad es no tener ese peso y ese estorbo en nuestra comunión con el Señor y entre nuestros hermanos y vivir así como resultado de la disciplina que nos da el Señor como nuestro Padre.
Jesús ha indicado que debemos ser pacificacores
9 »Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.
Las Escrituras nos llaman a la Santidad, a ser Santos como Dios es Santo.
16 Porque escrito está: «Sean santos, porque Yo soy santo».
El mandato es a buscar la santidad, la pureza moral, sin la cual nadie verá al Señor. Con la disciplina del Señor somos formados en el carácter perfecto de Cristo y para avanzar en la carrera de la fe, debemos ejercitarnos en la santidad.
II. Cuídense de la impenitencia
II. Cuídense de la impenitencia
La RAE la define como:
“Obstinación en el pecado, dureza de corazón para arrepentirse de él.”
Toda la carta ha estado dando instrucciones en contra de la impenitencia y la incredulidad. Y más bien a perseverar avanzando en la carrera en santidad.
Existe el gran riesgo de quedarse afuera de la carrera, pues el pecado ahoga y nos causa tropiezo y hace que seamos descalificados de la carrera.
Si la disciplina no logra hacernos santos, el pecado sí logrará hacernos tropezar.
En referencia a Hebreos 4.1
1 Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado.
A. Manténganse en la carrera sin amargura
A. Manténganse en la carrera sin amargura
Ya hemos visto los ejemplos de Caín y aquí se menciona a Esaú, quienes estuvieron amargados con sus hermanos, pero fueron ellos los que despreciaron la bendición de Dios.
El autor de Hebreos nos ha llamado a no menospreciar la gracia de Dios, Su bendición que nos ha dado en Cristo.
Su sangre preciosa derramada por nosotros, la cual, es pisoteada por los incrédulos e impenitentes sobre los cuales está destinada una condenación tan grande.
B. No vivan en inmoralidad ni alejados de Dios
B. No vivan en inmoralidad ni alejados de Dios
Si hemos de buscar la santidad, por supuesto que debemos dejar a un lado la inmoralidad.
3 Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre ustedes, como corresponde a los santos.
4 Tampoco haya obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias.
5 Porque con certeza ustedes saben esto: que ningún inmoral, impuro o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
6 Que nadie los engañe con palabras vanas, pues por causa de estas cosas la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.
7 Por tanto, no sean partícipes con ellos;
8 porque antes ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor; anden como hijos de luz.
Generalmente asociamos el pecado a la inmoralidad. Cuando hablamos de santidad, en nuestra sociedad, la gente no puede pensar en nadie más que en alguien que no tiene conciencia de la inmoralidad sexual. Por eso generalmente los niños han ocupado un lugar donde se les toma por inocentes y hasta pensamos que no tienen pecado, porque la inmoralidad no es conciente en ellos, aunque lo peligroso es que cada vez desde más chicos, la inmoralidad se ha infiltrado en sus mentes, cuerpos y corazones.
Cuidemos la inocencia de nuestros niños, enseñemos uenos ejemplos, no hablemos inmoralidades frente a ellos y cuidemos lo que ven, hasta que tengan la edad suficiente para recibir la instrucción correcta de la Palabra de Dios y puedan lidiar con su propia lujuria con el poder de Dios.
La inmoralidad es condenada por Dios, no porque sea más grave, pues el pecado más grave, si cabe mencionarlo es la idolatría. Pero la inmoralidad es tan amplia, se ramifica dentro de nosotros de modo que nos esclaviza y nos destruye, destruye todo nuestro entorno, nuestra familia, nuestra reputación, nuestro ministerio.
En el ministerio no hay pecado más destructivo que la inmoralidad.
C. No menosprecien la bendición de Dios como Esaú
C. No menosprecien la bendición de Dios como Esaú
Esaú fue profano, que significa “pagano, malo, mundano”
Es decir, alguien que no respeta lo divino, que las cosas sagradas para él no lo son y que menosprecia todas las Palabras de Dios.
Claramente Esaú no consideró importante la primogenitura, pues la vendió por un plato de lentejas.
Dijo en sus propias palabras:
32 «Mira, yo estoy a punto de morir», le dijo Esaú; «¿de qué me sirve, pues, la primogenitura?»
En v. 34 nos dice:
34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y guisado de lentejas. Él comió y bebió, se levantó y se fue. Así despreció Esaú la primogenitura.
Cuando su padre quería bendecir a su hijo primogénito, antes de morir llamó a Esaú, y Esaú fue y buscó recibir la bendición de su padre, pero Jacob “lo suplantó” y la recibió en lugar de él, pues él la había menospreciado.
34 Al oír Esaú las palabras de su padre, clamó con un grande y amargo clamor, y dijo a su padre: «¡Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío!»
35 Pero Isaac respondió: «Tu hermano vino con engaño y se ha llevado tu bendición»
36 Y Esaú dijo: «Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado estas dos veces. Primero me quitó mi primogenitura y ahora me ha quitado mi bendición». Y añadió: «¿No has reservado una bendición para mí?»
37 «Mira», le respondió Isaac, «yo lo he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus parientes; y con grano y vino nuevo lo he sustentado. En cuanto a ti ¿qué haré, pues, hijo mío?»
38 Y Esaú dijo a su padre: «¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme, bendíceme también a mí, padre mío». Y Esaú alzó su voz y lloró.
41 Esaú, pues, guardó rencor a Jacob a causa de la bendición con que su padre lo había bendecido; y Esaú se dijo: «Los días de luto por mi padre están cerca; entonces mataré a mi hermano Jacob».
Vemos que entonces Esaú fue profano y rencoroso, lo cual el autor de Hebreos nos manda no ser, sino todo lo contrario, pacíficos, santos, devotos, perseverantes en la carrera de la fe.
(4) Redención
Jesucristo es nuestro mayor ejemplo de perseverancia, de santidad, de paz, de devoción y reverencia delante de Dios.
a causa de que Él fue todo esto, es que alcanzamos la redención, porque Él fue el Sacrificio Perfecto, ofrecido una vez y para siempre.
Conclusión
Conclusión
Sigamos perseverando, sigamos adelante, no se vale rendirse o todo habrá sido en vano. Recibamos la reprensión y la disciplina de Dios que formará en nosotros el carácter de Cristo.
