Organizando para Edificar

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Alguna vez has escuchado esta frase: Si quieres que algo se haga bien, hazlo… (tu mismo).
Gracias a Dios eso no viene en la biblia.
Compartir de cuando ayudamos a hacer un “Deck” con Erik
En esa ocasión cada uno hacia distintas cosas segun su habilidad y posibilidad, unos cargaban las tablas, otros hacian los cortes, y Erik que tenia la experiencia estaba arriba midiendo y colocando la madera para el deck.
Si una sola persona estuviera haciendo ese trabajo, no quiero imaginar lo cansado y tardado que pudo haber sido.
Nehemías 3 se dedica a presentar la división de responsabilidades entre los diferentes grupos del pueblo. Fácilmente se puede pasar por alto esta parte del relato porque parece que sólo es una lista de nombres y lugares. Sin embargo, se puede aprender mucho al estudiar entre líneas lo que se dice acerca de la organización del proyecto según se explica en el pasaje.
Primero, dividió las responsabilidades por familias, asignando a cada una una tarea específica. La distribución empezó en el norte de la ciudad pasando hacia el occidente y de allí seguía hasta terminar en el norte de nuevo.
La obra estaba bien organizada; cada persona tenía un trabajo distinto y todos conocían el propósito principal. Para ellos, era primordial la dedicación personal y cumplir con la tarea que Dios les había dado. Todos tenían que colaborar para que el proyecto fuera exitoso.
Al preparar el plan para dirigir al pueblo en la reconstrucción de la ciudad, Nehemías puso en práctica tres principios claves que estaremos estudiando hoy

El principio de la organización

Nehemías 3:1–4 RVR60
Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel. Junto a ella edificaron los varones de Jericó, y luego edificó Zacur hijo de Imri. Los hijos de Senaa edificaron la puerta del Pescado; ellos la enmaderaron, y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus cerrojos. Junto a ellos restauró Meremot hijo de Urías, hijo de Cos, y al lado de ellos restauró Mesulam hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos restauró Sadoc hijo de Baana.
La grandeza y complejidad de la tarea exigía mucha organización. Era importante que cada persona entendiera su responsabilidad y la realizara fielmente. Observe la repetición de las frases: “Junto a ellos”, “después de ellos”, “tras ellos”, y otras frases semejantes a través del relato. Cada uno tenía su lugar, trabajando hombro con hombro con sus vecinos.
Al igual que Nehemias y el pueblo de Israel en aquel tiempo, nosotros tambien debemos seguir este principio de organización, entendiendo que somos un cuerpo en Cristo y somos miembros los unos de los otros, como dice en 1 Corintios 12:27
1 Corintios 12:27 RVR60
Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.
De esta porción bíblica aprendemos tres pasos primordiales para la buena administración que se pueden aplicar a cualquier proyecto.
Primero, la división del trabajo, que se debe dividir en secciones fáciles de manejar.
El segundo paso es la jerarquización. Cada parte debía hacerse en determinado orden, conforme a las prioridades.
El tercer paso es la realización del trabajo; cada porción se lleva a cabo una por una, hasta terminarlas todas.

El principio de la delegación

Nehemías 3:11–12 RVR60
Malquías hijo de Harim y Hasub hijo de Pahat-moab restauraron otro tramo, y la torre de los Hornos. Junto a ellos restauró Salum hijo de Halohes, gobernador de la mitad de la región de Jerusalén, él con sus hijas.
Nehemías se dio cuenta de que para alcanzar la meta de reconstruir la ciudad, todos tendrían que participar.
Logró involucrar a todo el pueblo, desde los más pequeños hasta los más grandes, hombres y mujeres. Todos tenían su trabajo, asignado conforme a las capacidades de cada uno.
De este ejemplo podemos observar que la obra de Dios es de cooperación; sólo así se obtienen buenos resultados.
Romanos 12:4–5 RVR60
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
Asimismo, requiere la colaboración de toda clase de personas. Observamos en este pasaje que el Señor utilizó gentes de diversos oficios y de todas las clases sociales; algunos tenían grandes talentos, otros, dones administrativos, y unos sólo contaban con buena disposición de trabajar. Sin embargo, todos, hombres y mujeres de todas las edades, estuvieron dispuestos a cumplir con su tarea y aun a sacrificar sus propios intereses por el bien común. Las familias completas trabajaron unidas (3:12).
La obra de Dios requiere gente comprometida. Algunos tenían que laborar por sí solos o en lugares solitarios; otros tenían trabajos muy difíciles y algunos trabajos más fáciles. No obstante, todos tuvieron que comprometerse a pagar el precio que les pudiera costar para terminar el trabajo que se les había encomendado.
Con demasiada frecuencia la obra de Dios se parece a un estadio de fútbol soccer en que 50,000 espectadores necesitados de ejercieio se la pasan observando a once jugadores que tienen necesidad de descansar. Pero esto no debe ser así; todos debemos participar en ella.
Es interesante notar que aun con toda la organización de Nehemías, no todo fue éxito. Algunos se negaron a colaborar (Nehemias 3:5).
Nehemías 3:5 RVR60
E inmediato a ellos restauraron los tecoítas; pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor.
¿Qué fue lo que pasó con estos “grandes” tecoítas que no se animaron a colaborar? ¿Cómo afectó esto a la obra de Dios y a la tarea específica asignada a ellos? Observe que el Señor llevó a cabo su obra sin necesidad de los que permanecieron al margen. No tuvieron la satisfacción de los demás.
No es nuestro deseo crear un sentido de culpa en quienes ya están sobrecargados de tareas. Muchos necesitan un poco de descanso. Sin embargo, otras personas están contentas con ser espectadoras de lo que los demás hacen. ¿De cuál de estas dos clases de personas es usted? ¿Debería estar haciendo más? ¿Qué tarea debe de aceptar para colaborar en el ministerio de su congregación? ¿Qué piensa hacer al respecto?

El principio de la coordinación

Nehemías 3:21–24 RVR60
Tras él restauró Meremot hijo de Urías hijo de Cos otro tramo, desde la entrada de la casa de Eliasib hasta el extremo de la casa de Eliasib. Después de él restauraron los sacerdotes, los varones de la llanura. Después de ellos restauraron Benjamín y Hasub, frente a su casa; y después de éstos restauró Azarías hijo de Maasías, hijo de Ananías, cerca de su casa. Después de él restauró Binúi hijo de Henadad otro tramo, desde la casa de Azarías hasta el ángulo entrante del muro, y hasta la esquina.
Un factor esencial de la reconstrucción del muro fue la coordinación de los distintos aspectos del trabajo de tal manera que todas las piezas se unieran bien para formar la obra completa, no podían dejar algo olvidado. Cada uno tenía que empezar sus labores precisamente donde el anterior terminaba.
Observe la repetición de las frases: “cerca de su casa”, “frente a su casa”, o algo semejante. De esa manera, cada uno sería motivado a trabajar con mayor interés, porque era más conveniente para ellos. En caso de un ataque enemigo, estarían cerca para defender su casa y podrían participar en la obra con mayor facilidad.
El hogar es nuestro primer ministerio y siempre debe ser la primera área que debemos edificar. La palabra de Dios nos dice que necesitamos sabiduría para edificar nuestra casa
Proverbios 24:3 RVR60
Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará;
Proverbios 14:1 RVR60
La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.
Me encanta la Palabra de Dios, porque nos deja claro que el trabajo de edificar la casa, no es de una sola persona. El hombre y la mujer deben edificar con sabiduría, esto requiere de los dos.
Mismo rey Salomon nos enseña que el principio para la sabiduría es el temor de Jehová.
Proverbios 1:7 RVR60
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Otra consideración que se tomó en cuenta para asignar las tareas tenía que ver con el oficio de cada quien. Los sacerdotes eran responsables de la puerta de las Ovejas, donde los animales entraban para los sacrificios en el templo y algunos otros lugares claves. Es probable también que se adjudicaran de acuerdo a los talentos individuales de los que trabajarían en ciertas zonas.
Estos principios nos deja estas preguntas:
¿Entiendes tu responsabilidad de participar en la iglesia?
¿Estás involucrado en algún ministerio de la iglesia?
¿Estás involucrado en la edificación de tu casa?
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