¡AQUÍ ESTÁ EL REY!
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Lectura: Marcos 6:45-56
Oración
Adorno: En 2010 se estrenó en los Estados Unidos un programa llamado “Undercover Boss”, un reality show que se hizo muy popular, llegando a España en 2011 con el título “Jefe intiltrado”
Es un programa de telerrealidad en el que el director general o dueño de una empresa se disfraza y entra a trabajar de incógnito en su propia compañía, como si fuera un empleado nuevo o en prácticas.
Durante varios días:
trabaja codo a codo con empleados reales,
escucha sus quejas, frustraciones y opiniones,
observa fallos del sistema que él mismo diseñó,
y ve cómo funciona realmente la empresa “desde abajo”.
👉 Lo clave:
Los empleados ven al jefe, hablan con él, le dan órdenes, incluso se quejan de la empresa delante de él, sin saber quién es realmente.
El momento decisivo del programa
El momento decisivo del programa
Al final de cada episodio ocurre la revelación:
el jefe se quita el disfraz,
revela su identidad,
y todo lo que antes parecía normal cobra un peso completamente distinto.
Frases típicas de los empleados:
“Si hubiera sabido quién era…”
“Nunca habría hablado así”
“No me di cuenta de que estaba delante del jefe”
Por qué funciona tan bien como introducción a Marcos 6
Por qué funciona tan bien como introducción a Marcos 6
Porque refleja exactamente el problema del texto, no solo superficialmente:
Los discípulos no ignoran a Jesús
no lo rechazan
no desobedecen
no están lejos
👉 Están con Él… pero no saben quién es.
Como en Undercover Boss:
el jefe está presente,
habla,
actúa,
observa,
ayuda,
pero no es reconocido.
Cómo conecta directamente con Marcos 6:45–52
Cómo conecta directamente con Marcos 6:45–52
En la barca:
los discípulos ven a Jesús,
oyen su voz,
reciben su ayuda,
pero lo confunden con otra cosa.
Y Marcos nos da el diagnóstico: “no habían entendido lo de los panes, sino que su corazón estaba endurecido”.
No era falta de información.
Era falta de entendimiento real.
ANDANDO SOBRE EL MAR (Marcos 6:45-52)
ANDANDO SOBRE EL MAR (Marcos 6:45-52)
Inmediatamente, después de haber alimentado a unas 20 mil personas aproximadamente, Jesús manda a sus discípulos a que se suban a una barca y vayan al otro lado, a una región llamada Betsaida, mientras Él despide a una multitud que había sido pastoreada con su enseñanza y alimentada con su provisión milagrosa.
Jesús había mostrado su suficiencia al proveer y amor al pastorear. Pero ahora, se prepara para enseñar una nueva lección a sus discípulos. Una que ellos no terminarían de comprender aún. Una que reflejaría la gran confusión y lentitud espiritual que había en el corazón de los 12.
Así que, el Señor, despide a la multitud, manda a sus discípulos a subirse a la barca y dar marcha con destino a Betsaida.
Una vez solo, sube a un monte a orar. Jesús procuraba estos tiempos de oración tanto en la mañana como en la noche. En Marcos 1:35 se nos dice que se levantó muy de mañana para orar. Lejos de sus discípulos y de la multitud buscaba encontrarse con el Padre. en esta oportunidad, no fue al amanecer, sino al anochecer que Jesús busca un tiempo a solas para orar.
Jesús había pasado toda la noche orando a su Padre. Pasadas las 03:00 de la mañana, Jesús, quien se había quedado solo en tierra, ve a sus discípulos luchando en contra del viento.
Los 12 habían subido a la barca obedientemente, y habían comenzado su travesía por el mar de Galilea, que realmente era un lago, no muy extenso pero sí conocido por sus fuertes vientos y violentas tormentas debido a las corrientes de aire que chocaban en el lago.
En esta oportunidad, el texto nos dice que los discípulos, muchos de ellos pescadores y marineros, estaban remando ya fatigados, pues se estaban enfrentando a una nueva tormenta. Sin saberlo, los discípulos habían entrado a una de las clases de Cristología más efectivas de sus vidas. Estaban a punto de entrar a una clase muy práctica.
De nuevo, el Maestro los lleva a un punto donde su incapacidad será evidente. Esta vez no será al llamarlos a alimentar a una multitud, sino al enfrentarse a una tormenta insuperable para ellos.
El texto nos muestra que llegada la cuarta vigilia, el nombre con el que los romanos denominaban el período entre las 03:00 y las 06:00 de la mañana, los 12 estaba remando contra el viento, fatigados, completamente agotados. Habían pasado toda la noche haciendo frente a un mar embravecido y un viento implacable.
Ahora bien, ésta no es la primera vez que ellos enfrentaban una tormenta, en Marcos 4:37, leemos que los discípulos estaban de nuevo en una barca y enfrentaban una tormenta, a tal punto que la barca ya comenzaba a hundirse. Desesperados corren a despertar a su maestro para que los salve.
Seguramente, el recuerdo de aquella tormenta seguía vivo en la memoria de los discípulos. En esta oportunidad, de nuevo, su Señor les había mandado a subirse en una barca cuando ya era tarde. Una vez más, estos marineros experimentados enfrentaban condiciones climáticas no solo adversas sino terribles y amenazantes al punto que pensaban que se ahogarían.
Seguramente se estaba preguntando ¿Por qué Jesús nos mandó a hacer esto otra vez? La gran diferencia entre aquella tormenta y ésta, es que Jesús estaba en la barca.
En esta oportunidad estaban solo los 12. Nadie más. Jesús se había quedado en tierra firme despidiendo a la multitud. Sabían que no habían más barcas porque la gente había llegado adónde ellos estaban a pie.
¿Cómo haría Jesús para llegar hasta donde ellos estaban sin barca y con un clima tan terrible?
Debían buscarse la vida, debía seguir esforzándose. Ahora sí, dependía de ellos poder llegar a la otra orilla. Jesús no estaba en la barca.
Y justo en ese momento de gran fatiga y angustia máxima que Jesús los ve desde la montaña. Esta es una muestra de la humanidad y la divinidad de Jesús. Este hombre que había ido al monte a orar en completa dependencia de Dios, ahora comienza a mostrar habilidades propias de Dios mismo.
¿Cómo puede ver desde tan lejos -desde una montaña- a una pequeña barca que está en medio de una tormenta en la oscuridad? Más difícil aún, ¿cómo pudo ver a los 12 en medio de todo esto desde tan lejos? ¿Cómo supo que estaba fatigados si estaba a varios km de distancia ¿Cómo pudo distinguir el cansancio y la angustia que estaban experimentando?
Éste es el punto de Marcos, ¿cómo puede un hombre hacer esto?
Si esto te ha impresionado, créeme, aún no has visto nada. Escucha lo que dice el versículo 48.
Leer Marcos 6:48.
Movido por su compasión y su amor hacia ellos, al ver la gran necesidad y fatiga que estaban experimentando, Jesús desciende para estar con ellos y ayudarlos. El maestro desciende la montaña, se dirige a la barca, pero no en otro bote sino andando. Va hacia sus discípulos caminando sobre el agua en medio de las olas y el viento.
De nuevo, ¿cómo puede un hombre hacer esto? Marcos no ofrece ninguna explicación, su propósito es mostrarnos quién es este hombre al escribir lo que es capaz de hacer.
Aquel que había mostrado su poder sobre la naturaleza al calmar el viento y el mar con su voz en aquella primera ocasión, ahora usa las olas del mar para transportarse de un lado a otro. Aquel que creó todas las cosas, claramente puede usar todas las cosas para cumplir sus propósitos. Jesús muestra una vez más que Él es Dios hecho hombre, encarnado en este mundo. Verdadero hombre, verdaderamente encarnado en un cuerpo de carne y hueso, pero al mismo tiempo Hijo de Dios y Rey.
La frase final en el versículo 48 no es casual ni debe pasar desapercibida.
El evangelista nos dice que fue hacia ellos “andando sobre las olas del mar y quería pasarlos de largo” Parece ser una mención casual, pero estoy convencido de que es una referencia clara al libro de Job. Lee conmigo Job 9.
Job 9:5–11 "»Dios es el que remueve los montes, y estos no saben cómo Cuando los vuelca en Su furor; Él es el que sacude la tierra de su lugar, Y sus columnas tiemblan. »El que manda al sol que no brille, Y pone sello a las estrellas; El que solo extiende los cielos, Y anda sobre las olas del mar; Él es el que hace la Osa, el Orión y las Pléyades, Y las cámaras del sur; El que hace grandes cosas, inescrutables, Y maravillas sin número. »Si Él pasara junto a mí, no lo vería; Si me pasara adelante, no lo percibiría."
Éste es Jesús. Aquel que ha demostrado su poder y dominio sobre la naturaleza, y que ahora anda sobre las olas del mar.
Pero no solo esto, mira cómo termina el versículo 11 “Si Él pasara junto a mí, no lo vería; si me pasara adelante, no lo percibiría”
Esto es lo que pasa con los discípulos, ven a Jesús andar sobre el mar, pasar junto a ellos, pero no lo reconocen.
Leer Marcos 6:49-50.
Lo que Job describe en el versículo 11 es exactamente lo que los discípulos experimentan. Jesús viene hacia ellos y en vez de reconocerlo, se llenan aún más de temor y comienzan a gritar: “es un fantasma”.
No lo reconocen, lo confunden con una aparición supersticiosa. Después de todo, los seres humanos no caminan sobre el agua, ¿qué otra explicación lógica podría haber? ¿cómo podrían explicar lo que todos en la barca estaban viendo? Marcos, a pesar de ser breve en sus descripciones nos deja detalles importantes en todas sus narrativas.
El v. 50 dice que todos los vieron y se turbaron. No se trataba de una alucinación producto del cansancio. No, era algo real que todos estaban viendo, y al darse cuenta, no llegaron a ninguna otra conclusión que pensar que estaban ante un fantasma.
La palabra griega usada por Marcos se escribe literalmente fantasma, y hace referencia a esto mismo: espectro, espíritu o fantasma. No en el sentido de un espíritu inmundo, sino como un ser humano que ha muerto y su espíritu deambula por las aguas.
Esto no era algo ajeno a al cultura. En la época de Jesús, los paganos creían que los espíritus de las personas que se habían ahogado deambulaban por ahí. Como si fuera poco enfrentarse a una tormenta, ahora también tienen que enfrentarse a una amenaza espectral.
Si ya estaba asustados por el fuerte viento, imagina ahora que ven a una figura humana caminando por las aguas.
Y es aquí cuando llegamos al climax de nuestra narrativa. Llegamos al momento clave de todo este texto.
Leer Marcos 6:50.
Los doce no reconocieron a su Señor. No se dieron cuenta de que era Él. Aquellos que acaban de ver cómo el Señor era suficiente para proveer alimento para unas 20 mil personas, aquellos que lo habían visto resucitar a la hija de Jairo; que lo habían sanar y restaurar a un mujer enferma y marginada; expulsar una legión de demonios y sanar a cientos de enfermos, no lo reconocieron.
No creyeron que podría ser Él. No pensaron por un momento: “Espera, si Jesús ha calmado la tormenta con su voz, seguramente podrá caminar sobre el agua en medio de la tormenta. Ya ha demostrado su poder antes” Pero no, ellos responden con temor y confusión.
Y éste es el clímax de todo este milagro. Jesús rápidamente, al ver la reacción de ellos, inmediatamente les dice: Marcos 6:50 “¡Tengan ánimo; soy Yo, no teman!»."
Amados hermanos y amigos que nos visitan, éste no es un milagro aislado e irrelevante. Éste no es un evento que se registro como si se tratara de una hazaña por parte de Jesús para demostrar lo genial que Él era. Este milagro no tiene el propósito de informar nuestras mentes acerca de quién Jesús únicamente.
No, Jesús no se acerca a los discípulos andando sobre el mar y les dice: “ta da… ¿ha visto lo que puedo hacer?”
No, el propósito de este milagro ni siquiera era calmar la tormenta, sino calmar sus corazones en medio del temor.
Jesús responde: “Tengan ánimo, es decir, no están todos abrumados ni desesperados. Soy Yo, no tienen porqué temer”
Para un judío estas palabras tenían un gran significado. La frase en griego literalmente dice: “Yo Soy”, ego eimi, y es una clara alusión a la revelación de Dios en el Antiguo Testamento.
En Éxodo 3:14 "Y dijo Dios a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY», y añadió: «Así dirás a los israelitas: “YO SOY me ha enviado a ustedes”»." Ésta es la forma en como Dios se presentaba a sí mismo: “Yo Soy”
De manera que Jesús no solo está diciendo que Él es el Yo Soy del Antiguo Testamento encarnado, sino que además está presentándose con una fórmula que los judíos conocían muy bien.
Escucha lo que dice Génesis 15:1 "Después de estas cosas la palabra del Señor vino a Abram en visión, diciendo: «No temas, Abram, Yo soy un escudo para ti; Tu recompensa será muy grande»."
Génesis 26:24 "El Señor se le apareció aquella misma noche y le dijo: «Yo soy el Dios de tu padre Abraham; No temas, porque Yo estoy contigo. Y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia, Por amor de Mi siervo Abraham»."
Génesis 46:3 "Y Él dijo: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí te haré una gran nación."
Isaías 41:13 "»Porque Yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, Que te dice: “No temas, Yo te ayudaré”."
Y así muchos otros pasajes nos muestran esta misma declaración con la que Cristo ahora se presenta a sí mismo ante sus discípulos.
Y es aquí amados hermanos, donde el milagro cobra mucho más sentido. Marcos no quiere simplemente darnos información teológicamente correcta acerca de Jesús. No se trata únicamente de precisión dogmática y cristológica.
Se trata de una verdad que debe afectar nuestras vidas aún en los momentos más angustiantes.
Estos hombres habían visto a Jesús hacer grandes milagros. El más grande de ellos era la alimentación de los 5mil hombres con sus familias. Pero el texto nos dice que la razón por la que ellos estaba atemorizados y asombrados es porque no habían entendido ese milagro.
La razón por la que ellos no habían reconocido a Jesús no tenía que ver con la tormenta en sí sino que sus corazones y sus mentes estaban endurecidos. O como dice nuestro texto, embotados.
Estaba llenos de incredulidad y confusión. A pesar de tener la verdad ante sus ojos no la entendían ni la veían. Hay personas, cristianos, que creen que saben algo pero cuando llega el momento de la angustia y la fatiga, cuando el viento y el mar aprietan, su conocimiento demuestra ser simplemente teórico y sin ningún impacto real en sus vidas.
Escucha lo que hace el Señor, Él no calma la tormenta, primero los calma a ellos.
Muchas veces, cuando mis hijos se despiertan en la noche asustados, lo primero que hago es ir a su habitación y decirles: “tranquilo, aquí está papá”, no enciendo la luz. No hace falta, ¿por qué habría de encender la luz si yo estoy allí con ellos? Sea lo que sea que los asuste, no les podrá hacer daño mientras yo esté con ellos. No es la luz, es papá quien se convierte en su lugar seguro.
Esto es lo que Jesús hace, les dice: “Que no soy un fantasma, que soy yo. No temáis, ya estoy aquí con vosotros”. La tormenta de sus corazones era lo que Jesús quería abordar, no la del mar de Galilea. Era la ansiedad y el temor que los agotaba. Era el pensar que ellos debían resolver la situación por sus propias fuerzas sin tomar en cuenta a su Señor.
Es la falta de fe en medio de la tormenta.
Es su corazón y mentes embotadas llenas de confusión lo que Jesús quiere apaciguar primero.
De hecho, Marcos no dice que Jesús calma la tormenta con su voz sino con su presencia en el barco.
Leer Marcos 6:51-52.
Él subió al barco con ellos e inmediatamente el viento y el mar se calmaron. Esta vez no hizo falta ningún comando de su boca. Ésta era una lección para sus discípulos. Aún en las tormentas más angustiantes, El Señor sigue siendo el “Gran Yo Soy”.
Pero los discípulos no lo entendieron. Estaban asombrados, es decir, boquiabiertos. Fueron de mal a peor. Primero, confundieron a Jesús con un fantasma, y luego, quedaron confundidos sin entender quién era Jesús en verdad.
SANANDO A MUCHO (Marcos 6:53-56)
SANANDO A MUCHO (Marcos 6:53-56)
Ahora, quiero que notes el contraste que Marcos hace en los siguientes versículos. Lee conmigo Marcos 6:53-56.
Con la misma inmediatez y brevedad a la que ya nos tiene acostumbrados el evangelista, Marcos nos narra esta siguiente escena no de forma casual sino intencional. Compara la reacción de los discípulos en la barca cuando vieron a Jesús con la reacción de la multitud cuando lo vieron venir.
En la barca todos los discípulos lo vieron pero no lo reconocieron, lo confundieron con un fantasma.
Ahora lee Marcos 6:54 "Cuando salieron de la barca, la gente enseguida reconoció a Jesús,"
En la barca todos lo vieron y se turbaron.
En la orilla todos lo vieron y lo reconocieron.
El gran problema de este pasaje es que es un testimonio para los 12, no para la multitud. Jesús quería que ellos comprendieran quién era Él en verdad, y no de una forma teórica.
De hecho, vemos que reconocer quién es Jesús nos lleva a movernos en fe.
¿Qué hizo la multitud cuando lo volvió a ver en la orilla?
Leer Marcos 6:55-56.
Tan pronto como lo reconocieron corrieron a Él. Así como lo había hecho en la historia anterior cuando lo vieron irse a un lugar solitario con los 12, ahora, de nuevo, corren a Él porque saben quién es y de lo que es capaz.
No temen, por el contrario, confían.
Es un ejercicio de fe el correr hacia alguien para que te sane.
Nadie va aun médico pensando que será inútil. Al menos un analgésico te dará. Al menos calmará el síntoma que tienes.
Ésta gente sabía que Jesús no simplemente trataría el síntoma, sino que verdaderamente los sanaría. Sabían que Jesús podía hacerlo. Tal era su confianza que le rogaban que los dejara tocar el borde de su manto. Sabían que Él podía sanarlos.
Esto alejaba el temor en ellos. Donde los 12 fracasaron, la multitud no. Ellos reconocieron a Jesús.
LA COMPARACIÓN
LA COMPARACIÓN
Marcos nos ha presentado innumerables evidencias de que Jesús es en efecto el Hijo de Dios, el Rey Creador encarnado, Aquel que tiene todo el poder y autoridad, pero no lo hace simplemente con un propósito académico, sino que quiere llenar nuestros corazones de esperanza.
Saber quién es Jesús debe llenarnos a nosotros de paz en medio de cualquier tormenta que podamos enfrentar.
APLICACIONES
APLICACIONES
Cuídate del fracaso teológico: Los discípulos obedecieron pero no reconocieron ni entendieron quién era Jesús. No basta con simplemente
No temas, El Rey está aquí: Amados, todos enfrentaremos incertidumbre en la vida. Ser cristiano no te librará de estas situaciones. Tendrás que enfrentar enfermedad, dolor, angustia, sufrimiento, desempleo, pérdida. Muchas serán las tormentas que vendrán a tu vida. Y quizás, así como con los discípulos, creerás que en algunas de ellas de tocará a ti remar solo. Como si el hecho de que Jesús no esté en la barca cambia el hecho de que Él es Dios. Él es capaz de alimentar a 5mil, de resucitar a los muertos y de sanar cualquier enfermedad. Y por si fuera poco, ya ha solucionado tu mayor problema, que es el pecado y la condenación. Él cuida de ti aún en medio de una barca débil.
En 1787 fue publicado por primera vez un himno bautista titulado “Cuán Firme Cimiento”, y quiero compartir contigo la letra:
VERSO 1
Cuán firme cimiento se dio a nuestra fe:
La eterna Palabra de Dios nuestro Rey
¿Qué más Él dirá que no ha dicho ya?
A los que en Jesús han hallado su paz
VERSO 2
No temas ni dudes, contigo estaré
Pues Yo soy tu Dios, tu socorro seré
Te haré estar de pie y te ayudaré
Sujeto a mi diestra con fuerza y poder
VERSO 3
Si mares profundos te llamo a cruzar
No habrán de hundirte los ríos del mal
Pues siempre contigo en angustia estaré
Y en todas tus penas más santo te haré
VERSO 4
Si hay pruebas de fuego en tu caminar
Mi gracia te basta, todo suplirá
La llama eficáz no te puede herir
Refina tu oro y consume lo vil
VERSO 5
Al alma que en Cristo ha puesto su fe
De todo enemigo la protegeré
Y aunque el infierno la intente mover
¡Yo nunca, no nunca, la abandonaré!
Amado hermano, estás fatigado, remando contra la corriente, tus fuerzas se agotan, la barca se hunde, el viento se levanta y el mar te amenaza, pero ten ánimo, el Rey está aquí, no tienes nada que temer.
¿Amén?
Vamos a orar.
