UNA IGLESIA IMPARABLE:LO QUE JESÚS COMENZÓ… CONTINÚA
UNA IGLESIA IMPARABLE • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 10 viewsNotes
Transcript
INTRODUCCIÓN GENERAL A LA SERIE.
INTRODUCCIÓN GENERAL A LA SERIE.
El libro de los Hechos no es simplemente historia de la Iglesia; en Hechos vemos el nacimiento y el empoderamiento de la Iglesia, su expansión y conflictos iniciales; y observamos la dispersión misionera de la Iglesia. El libro de los Hechos es la historia de UNA IGLESIA IMPARABLE.
1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, 2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. 4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
INTRODUCCIÓN.
INTRODUCCIÓN.
El libro de los Hechos es el relato más honesto que tenemos acerca de la Iglesia. No nos presenta una comunidad idealizada, sino una Iglesia real: frágil, temerosa al inicio, limitada en recursos, pero gloriosamente transformada por la intervención soberana de Dios. Lucas escribe este segundo tratado no para satisfacer curiosidad histórica, sino para afirmar una verdad fundamental: la obra de Jesucristo no terminó en su muerte, ni con su resurrección y ni con su ascensión, sino que apenas había comenzado.
Durante siglos Dios había hablado a Israel por medio de profetas, reyes y hombres escogidos. Finalmente habló por medio de Jesús’ y ahora, ese mismo Cristo resucitado continua su obra a través de hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo. Hechos no es la historia de la Iglesia sustituyendo a Cristo, sino de Cristo manifestándose por medio de su Iglesia.
PROPOSICIÓN.
PROPOSICIÓN.
La obra que Jesús inició en su ministerio terrenal, la continúa hoy por medio del Espíritu Santo en una Iglesia que espera, obedece y se dispone para el Reino de Dios.
ORACIÓN TRANSICIONAL.
ORACIÓN TRANSICIONAL.
Quiero que pensemos en una pregunta ¿Estamos viviendo como quienes continúan la obra de Cristo… o solo la recordamos?
I. LA OBRA DE CRISTO NO CONCLUYÓ, CAMBIÓ DE INSTRUMENTO.
I. LA OBRA DE CRISTO NO CONCLUYÓ, CAMBIÓ DE INSTRUMENTO.
1 En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,
Jesús comenzó. No dice que terminó, ni que concluyó su misión. Durante su ministerio terrenal, Jesús caminó con sus discípulos, sanó enfermos, liberó cautivos y anunció el Reino. Esa misma obra continua por medio del Espíritu Santo, a través de hombres y mujeres comunes, llamados a vivir una fe extraordinaria.
Por eso hermanos, la Iglesia no existe para recordar lo que Cristo hizo, sino para participar en lo que Cristo sigue haciendo. Cuando la Iglesia pierde esta conciencia, perdemos el sentido del porqué somos Iglesia y nos volvemos tradicionalistas; pero cuando lo recuperamos sabemos nuestro propósito, entendemos lo que somos en Cristo, entonces nos convertimos en una Iglesia apostólica llena del poder de Dios.
II. LA OBRA SOLO SE PUEDE CONTINUAR BAJO UN FUNDAMENTO
II. LA OBRA SOLO SE PUEDE CONTINUAR BAJO UN FUNDAMENTO
2 hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; 3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios.
La Iglesia no fue diseñada para caminar por impulso humano, por entusiasmo momentáneo, sino por dirección espiritual. Su doctrina no nace de la improvisación, sino de la comunión con el Espíritu Santo. Cuando la Iglesia actúa sin esa dependencia, puede tener movimiento, pero carece de vida; puede tener estructura, pero no tiene presencia de Dios.
Su fundamento es el Cristo resucitado. Jesús se presentó vivo, fue visto, escuchado y tocado. Los discípulos no arriesgaron sus vidas por una teoría, sino por una convicción inquebrantable: Jesús vive. Cuando esta verdad se diluye, la misión se debilita; cuando se afirma, la Iglesia se fortalece. Toda obra del Espíritu tiene como base la resurrección. Sin resurrección no hay evangelio; sin evangelio no hay Iglesia; y sin Iglesia no hay quien testifique.
Jesús no cambia su mensaje. Él sigue hablando del Reino de Dios. Esto nos enseña que el propósito del Espíritu Santo en la Iglesia no es desplazar el mensaje del Reino, sino hacerlo visible y operativo en la historia. El Reino de Dios no es solo una realidad futura, sino el gobierno activo de Dios sobre la vida del creyente y sobre la misión de la Iglesia. El Espíritu Santo no viene para crear experiencias aisladas, sino para establecer el señorío de Cristo en cada área de la vida.
III. LA OBRA CONTINÚA SI ESPERAMOS LA PROMESA DE DIOS
III. LA OBRA CONTINÚA SI ESPERAMOS LA PROMESA DE DIOS
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.
Jesús ordena esperar. No porque los discípulos no desearan avanzar, sino porque avanzar sin poder sería un fracaso espiritual. La espera no era pasividad, sino preparación; no era retraso, sino alineación. Jerusalén representaba peligro, conflicto e incertidumbre, pero también era el lugar de la promesa.
Dios no siempre nos mueve del lugar difícil; a veces nos pide permanecer hasta ser revestidos de poder. Jesús establece un contraste claro entre el bautismo en agua y el bautismo en el Espíritu. El primero es externo y simbólico; el segundo es interno, transformador y capacitador.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Hermanos, la obra no terminó en la cruz. No se detuvo en la tumba vacía. Y no se limita al pasado. Jesús sigue obrando hoy por medio de su Espíritu Santo en su Iglesia. El libro de los Hechos no es simplemente la historia de una iglesia primitiva admirable; es el modelo espiritual de una iglesia que Dios desea reeditar en cada generación.
LLAMAMIENTO
LLAMAMIENTO
“Hermanos, Dios no busca espectadores del avivamiento, sino participantes. Si deseas ser parte viva de lo que Cristo sigue haciendo hoy, entrégate de nuevo al Espíritu Santo.” La pregunta no es si Dios quiere derramar su Espíritu. La pregunta es si la Iglesia está dispuesta a esperar, obedecer y ser enviada.
MINISTRACIÓN
MINISTRACIÓN
Ore por llenura, renovación y llamado ministerial.
Ore declarando: “Señor, renunciamos a la autosuficiencia espiritual. Nos posicionamos como una iglesia que espera tu promesa. Recibimos tu Espíritu para continuar la obra que Jesús comenzó.”
