Clamor de Habacuc
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· 3 viewsEl mensaje de Habacuc muestra la indignación de Habacuc por la maldad pero se regocija al conocer los planes de Dios.
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Clamor de Habacuc
Clamor de Habacuc
Habacuc 1:1–4 (RVR60)
“1La profecía que vio el profeta Habacuc. 2¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? 3¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. 4Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.”
Introducción
Introducción
Mientras los Babilonios cobraban fuerza y dominaban toda la región, el profeta Jeremías proclamaba el mensaje de Dios al pueblo a entrar en la obediencia.
El castigo de Judá era inevitable, el mensaje de Jeremías ya no era de arrepentimiento sino de rendición a los caldeos: Jeremías 38:2–3 "Así ha dicho Jehová: El que se quedare en esta ciudad morirá a espada, o de hambre, o de pestilencia; mas el que se pasare a los caldeos vivirá, pues su vida le será por botín, y vivirá. Así ha dicho Jehová: De cierto será entregada esta ciudad en manos del ejército del rey de Babilonia, y la tomará."
Mientras tanto, había otro hombre justo que no podía entender que un pueblo tan pagano como los Babilonios sean los instrumentos en las manos de Dios para castigar al pueblo de Dios.
Este fue el profeta Habacuc, quien fue contemporaneo de Jeremías en Judá, mientras reinaba Joacim.
El libro de Habacuc consiste en 3 capítulos:
El capítulo 1 primer queja de Habacuc y respuesta de Dios
El capítulo 2 segunda queja de Hacuc y respuesta de Dios.
E capítulo 3 es la oración y alabanza de Habacuc.
Primer Queja de Habacuc y respuesta de Dios.
Primer Queja de Habacuc y respuesta de Dios.
Habacuc 1:2 "¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?"
La primer queja de Habacuc es producto de la frustración que experimenta debido a que ha estado orando y clamando a Dios por la violencia, perversidad e injusticia que se vive en Judá, pero no hay respuesta en la oración.
Habacuc 1:3 "¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan." La gente de Judá era violenta, pleitista y sin temor de Dios y eso le molestaba mucho al profeta.
Habacuc 1:4 "Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia." La corrupción había debilitado la ley, los malvados actuaban impunemente porque los gobernantes eran sus aliados.
Dios responde:
Habacuc 1:5–6 "Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis. 6Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas."
Dios revela a Habacuc que el ataque de los Babilonio será inevitable y que tendrán éxito porque así lo ha determinado Él.
Esta será manera en la que Dios castigará toda la maldad del pueblo.
Sin embargo, estos caldeos, aunque son instrumentos en las manos de Dios, son gente impía que no tiene temor de Dios.
Habacuc 1:11 "Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios."
Segunda queja de Habacuc y respuesta de Dios.
Segunda queja de Habacuc y respuesta de Dios.
Habacuc 1:12–13 “12¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo fundaste para castigar. 13Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él”
Habacuc no tiene problema en reconocer la maldad de Judá y está de acuerdo en que Dios debe disciplinarlos…
Pero le es difícil aceptar que los babilonios sean los que ejerzan la disciplina, cuando son más malos e impíos.
Habacuc 1:12–13 (NTV) “12 Oh SEÑOR, mi Dios, Santo mío, tú que eres eterno, ¡no puede ser que estés planeando acabar con nosotros! Oh SEÑOR, nuestra Roca, tú has enviado a los babilonios para corregirnos y castigarnos por nuestros muchos pecados. 13 Pero tú eres puro y no soportas ver la maldad. ¿Serás indiferente ante la traición de ellos? ¿Guardarás silencio mientras los perversos se tragan a gente más justa que ellos?”
La disciplina de Dios puede venir de los impíos, aun del mismo satanás como sucedió con Job y con Pedro: Lucas 22:31–32 "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos."
Quizá Habacuc esperaría que vinieran ángeles del cielo para disciplinar al pueblo, pues ningún pueblo de la tierra era pueblo de Dios aparte de Israel en esa época.
Dios debe usar a pueblos impíos para disciplinar a su pueblo.
Pero debemos entender que una es la prueba o aflicción que viene para fortalecer nuestra fe (Como el caso de Job) y otra es la disciplina por causa de nuestra rebeldía.
1 Pedro 2:19–20 (NTV) “19 Pues Dios se complace en ustedes cuando hacen lo que saben que es correcto y sufren con paciencia cuando reciben un trato injusto. 20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal, pero si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes.”
En este caso Judá sufriría por causa de su rebeldía y no por ser fiel a Dios… por tanto, no hay mérito en su paciencia, pero es necesaria para su restauración.
Respuesta de Dios:
Habacuc 2:2–3 “2Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”
Aquí es donde Dios encomienda a Habacuc el ministerio profético.
Le manda a escribir la respuesta profética y que sea conocida en todas partes.
Dios asegura que aunque la Palabra profética pareciera tardar en cumplirse, le exhorta atener paciencia porque Él no miente y de seguro vendrá.
Habacuc 2:6–7 "¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda? 7¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos?"
El futuro de los Babilonios que ahora destruyen al pueblo de Dios, será de destrucción y vergüenza.
Todo su orgullo y riquezas se convertirá en humillación y pobreza.
Habacuc 2:18–19 “18¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra? 19¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él.”
Este pueblo impío confiaba en sus ídolos y les daban a ellos la gloria por sus victorias, cuando era Dios quien merecía esa gloria.
Por tanto, levanta un lamento, un Ay que significa que vendrá dolor y sufrimiento por confiar en sus ídolos, sin importar que tan valiosos sean.
La oración y alabanza de Habacuc
La oración y alabanza de Habacuc
La respuesta de Dios trajo satisfacción, esperanza, paz y alegía al profeta.
Habacuc 3:2 "Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia."
Habacuc reconoce su falta al reclamarle a Dios después de conocer su respuesta, por tanto, siente temor y se humilla.
Pero clama para que ese avivamiento futuro se manifieste en este tiempo, que sus ojos puedan ver el cumplimiento de esa Palabra Profética que le fue revelada.
Clama a Dios misericordia cuando tengan que atravesar la ira de su corrección.
Al conocer el futuro de su nación y de como Dios vengará el dolor sufrido por los caldeos, Habacuc tiene buen ánimo para soportar la crisis con alegría y esperanza.
Habacuc 3:17–18 "Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación."
Porque sabía que al final les va a ir bien.
Así como a Pedro le fue revelado que sería zarandeado, pero también se le revela que será restaurado y que tendrá la capacidad de restaura a otros. Lucas 22:31–32 "Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos."
Confiar en Dios nos da la esperanza que en toda crisis hay una esperanza a la que debemos aferrarnos.
Conclusión
Conclusión
En la época de Habacuc el pueblo de Dios se resistía a reconocer su rebeldía y maldad a pesar de que el profeta Jeremías predicaba la Palabra de Dios.
Por tanto, la corrección vendría en manos de un pueblo impío.
Habacuc siendo un hombre justo le dolía el corazón ver la maldad del pueblo, pero también le causaba dolor y molestia en saber que la disciplina vendría en manos de un pueblo más impío.
Quizá hoy día también nosotros nos lamentemos al ver como los malos se salen con la suya, nos indigna el descaro, la poca vergüenza y arrogancia de los malos…
Que esto no nos desanime a seguir clamando a Dios por nuestra nación, pues aunque su corrección venga de los malos, recordemos que si estamos en aferrados a Cristo, el mal no nos tocara. Isaías 3:10 "Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos."
No dejemos de orar por nuestra nación.
