Milagros
DEFINICION
Sintetizando las connotaciones de las raíces de estos términos, podemos definir bíblicamente un milagro como un fenómeno observable efectuado por el poder de Dios, una desviación aguda del orden de la naturaleza, una desviación calculada para producir una fe que produzca reverencia; es Dios que prorrumpe para respaldar a un agente que lo revela
MILAGRO. 1. Un evento que parece desafiar toda explicacion racional, involucra la superación de las leyes naturales conocidas o la intrusión de lo sobrenatural en el reino de lo natural, y es atribuido a la intervención divina. En el sentido de un evento que es incomprensible, lo que es milagroso para una edad se torna en lugar común para otra. No obstante, si Dios es soberano de toda la creación, es lógico suponer su libertad y poder de intervenir en ella. Jesús apoyó y confirmó su predicación con m para excitar y robustecer la fe de los oyentes, pero no para ejercer coacción sobre ellos. Lo mismo debe hacer la iglesia hoy. Los m son una confirmación de que el reino de Dios ya llegó a la tierra. Según E. F. Harrison: «Un m es un fenómeno observable llevado a cabo por la operación directa del poder de Dios, una desviación impresionante de las secuencias ordinarias de la naturaleza, desviación calculada para producir un asombro que provoque la fe, una irrupción divina que autentica a un agente de revelación.» C. S. Lewis (1898–1963) simplemente lo denomina «una interferencia en la Naturaleza por parte de un poder sobrenatural.» 2. Don del Espíritu Santo (
El uso de milagro en la teología cristiana incluye el significado de las palabras antiguas, pero también las sobrepasa. Un milagro es (1) un acontecimiento extraordinario, inexplicable en términos de fuerzas naturales comunes, (2) un acontecimiento que lleva al testigo a postular una causa personal sobrehumana, o (3) un acontecimiento que constituye evidencia (una señal) de implicaciones más amplias que el acontecimiento mismo.
En el NT los términos «maravilla», «prodigio» y «señal», que ocasionalmente aparecen juntos (
Dunamis señala al poder divino que está siendo ejercido en el acontecimiento o acción, a la fuente invisible y sobrenatural de energía que hace que ese fenómeno sea posible.
Sēmeion señala a la teología del acontecimiento. Lejos de ser un prodigio sin importancia, es—para el ojo de fe—una obra de Dios que funciona como una palabra de Dios, una obra simultáneamente evidente y reveladora. Por un lado, también verifica las pretensiones y comunicaciones, mesiánicas o apostólicas (p. ej.,
La última palabra, teras, apunta al carácter del fenómeno que llama la atención. Siendo una aguda desviación del orden normal de las cosas, clama por una reacción de la fe y la obediencia, aun cuando jamás se realiza para forzar dicha respuesta (
Una de ellas es oth, que generalmente se traduce “señal” (
La palabra milagro (lat. miraculum) lit. significa un acontecimiento maravilloso o un acontecimiento que causa asombro o admiración. Algunas de las palabras bíblicas más importantes utilizadas para designar milagros son thauma, asombro; pele’ y teras, portento; gevhurah y dynamis, muestra de poder; oth y semeion, señal.
Debido a
1.
Según los postulados de la creación (véase) y la providencia (véase), en su soberano poder y sabiduría, Dios, habiendo creado el cosmos, ahora lo sostiene y guía…
Es innegable que la naturaleza tiene un orden; pero no importa cuán fijo y confiable sea, el orden de la naturaleza no es algo riguroso, no es una camisa de fuerza en la que Dios mismo se encuentra irremediablemente atrapado. Si se la considera bíblicamente, la naturaleza es plástica en las manos de su Creador soberano.
En palabras de Abraham Kuyper, milagro «es la obra vencedora y penetradora de la energía divina por la que Dios rompe toda oposición, y en la presencia del desorden lleva a su cosmos a efectuar aquel fin que él determinó en su consejo. Todo el cosmos descansa sobre el fundamento más profundo de la voluntad de Dios, la cual es la fuente de este poder misterioso que opera en el cosmos, el cual rompe las ligaduras del pecado y el desorden que tienen al cosmos en cautiverio. Este poder también influencia todo el cosmos por medio del hombre, para que, al fin, reconozca la gloria que Dios quería para él, a fin de que en esa gloria se le dé a Dios lo que era el fin de la entera creación del cosmos.
El salmista describe a un Dios que actúa en la esfera de la naturaleza: “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste …” (
