Un llamado a la santidad, Levitico19:1-2
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1.0 Título
1.0 Título
Un llamado a la santidad
2.0 Propósito del Sermón
2.0 Propósito del Sermón
Guiar a la congregación a comprender que la santidad no es una exigencia distante o meramente legalista, sino una expresión del amor de Dios que desea vivir en comunión con su pueblo, estableciendo el contexto adecuado para su presencia.
3.0 Declaración del Discurso
3.0 Declaración del Discurso
Porque Dios ama profundamente la comunión con su pueblo, Él mismo establece y enseña el camino de la santidad como el marco relacional donde Su presencia puede habitar y transformarnos.
4.0 Objetivo del Sermón
4.0 Objetivo del Sermón
Que los oyentes reconozcan la santidad como un llamado amoroso y pedagógico de Dios, y respondan viviendo de manera coherente con el carácter santo de Dios en su vida diaria.
5.0 Texto del Sermón
5.0 Texto del Sermón
Levítico 19:1–2 "Habló Jehová a Moisés, diciendo: Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios."
1 Dios desea la comunión con su Pueblo.
2 Dios siempre habla con antelación al Pueblo.
3 La santidad como el contexto correcto para interactuar con Dios.
4 En que consiste la Santidad de Dios
6.0 Acerca del Texto
6.0 Acerca del Texto
Levítico 19 forma parte del llamado “Código de Santidad” (Lv 17–26), donde Dios instruye a Israel sobre cómo vivir de manera distinta en medio de las naciones. No se trata solo de rituales, sino de una ética integral que abarca la vida social, familiar y espiritual. La santidad aquí es relacional: Dios habla, el pueblo escucha y responde viviendo conforme a Su carácter.
6.1 Época patrística
6.1 Época patrística
Orígenes de Alejandría – Homilías sobre el Levítico (c. 240 d.C.)
Orígenes interpreta Levítico 19:2 como un llamado progresivo a la transformación interior:
“Dios no ordena algo imposible, sino que llama al hombre a participar, según su medida, de la santidad divina.”
(Homiliae in Leviticum, Hom. 7)
Agustín de Hipona – De Civitate Dei (426 d.C.)
Agustín ve la santidad como reflejo del orden divino en el alma:
“Ser santos es amar lo que Dios ama y ordenar la vida conforme a ese amor.”
7.0 Introducción
7.0 Introducción
Hermanos, todos sabemos que cuando un padre quiere convivir con su hijo, le enseña reglas no para limitarlo, sino para protegerlo. Dios hace lo mismo con su pueblo. No nos pide santidad para alejarnos, sino para acercarnos. Como un padre amoroso, Dios nos explica cómo vivir para que Su presencia no nos destruya, sino nos transforme.
8.0 Desarrollo del Sermón
8.0 Desarrollo del Sermón
8.1 Dios desea la comunión con su Pueblo
8.1 Dios desea la comunión con su Pueblo
Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios se revela como un Dios que busca habitar con su pueblo. La santidad es el medio por el cual esa comunión se hace posible.
Juan 1:14 "Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad."
2 Corintios 6:16 "¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo."
Apocalipsis 21:3 "Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios."
8.2 Dios siempre habla con antelación al Pueblo
8.2 Dios siempre habla con antelación al Pueblo
Dios no sorprende a su pueblo; Él advierte, instruye y prepara. La santidad comienza escuchando la voz de Dios.
Hebreos 1:1–2 "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;"
Juan 15:15 "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer."
Mateo 24:35 "El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."
Midrash Rabbah, Levítico 1:1:
“Cada vez que Dios habló, fue para preparar a Israel para Su cercanía.”
8.3 La Santidad como el contexto adecuado para interactuar con Dios
8.3 La Santidad como el contexto adecuado para interactuar con Dios
La santidad no es aislamiento, sino alineación. Dios establece el contexto donde la relación puede florecer.
Palabra clave: קָדוֹשׁ (qadosh, “apartado”). No implica superioridad moral, sino consagración.
1 Pedro 1:15–16 "sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo."
Romanos 12:1–2 "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
Hebreos 12:14 "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."
Zohar III, 73a:
“La santidad abre el canal por donde fluye la presencia divina.”
8.4 En qué consiste la Santidad de Dios
8.4 En qué consiste la Santidad de Dios
La santidad de Dios es Su absoluta coherencia moral, Su alteridad y Su fidelidad al amor.
Apocalipsis 4:8 "Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir."
Juan 17:19 "Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad."
Efesios 1:4 "según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,"
9.0 Conclusión
9.0 Conclusión
La santidad no es una barrera, es un puente. Dios nos llama a vivir en un contexto donde Su presencia pueda habitar sin destruirnos.
Midrash Tanjuma, Kedoshim 4:
“Un rey quería habitar con su pueblo, pero les dijo: limpien sus casas, porque yo habitaré entre ustedes. No fue para rechazarlos, sino para morar con ellos.”
Que respondamos a este llamado con obediencia, gratitud y amor.
